Iglesia de Roma

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Patriarcado de la Santa Iglesia de Roma
Patriarchatu autem Sanctae Romanae Ecclesiae
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Basilica de San Pedro
Fundador(es) San Pedro y San Pablo
Autocefalía/Autonomía Tradicional
Reconocimiento Tradicional
Primado actual Papa Francisco
Sede Roma, Italia Bandera de Roma
Territorio principal Occidente, Toda la Iglesia Catolica Latina y las Iglesias Catolicas Orientales
Lenguas litúrgicas Latin y lenguas vernáculas
Calendario Gregoriano
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La Iglesia de Roma, Latina o de Occidente se entiende aquella parte de la Iglesia Católica que usaba como lengua litúrgica el latín y que como Patriarca tiene al Obispo de Roma, el Papa. Aun cuando este término es ahora menos usado, indica aquella parte de la Iglesia Católica que emplea el Rito latino (ritos romano o ambrosiano) pero ahora usando las lenguas nacionales y también el rito bizantino del sur de Italia pues también depende del Patriarca de Roma. Así, aunque todos los latinos son Católicos, no todos los Católicos son Latinos.

Distribución geográfica[editar]

La Iglesia Latina es la basta porción del conjunto Católico que está regido por el Patriarca de Roma –también llamado Patriarca de Occidente-, por lo que depende del Papa, no sólo en los asuntos papales, sino también en los patriarcales. Se distingue así de las Iglesias Orientales (sean católicas u ortodoxas) que representan los otros cuatro patriarcados (Constantinopla, Alejandría, Antioquía y Jerusalén) y cualquiera de las fracciones separadas de ellas. Dado que nuevas y vastas tierras fueron colonizadas, conquistadas o (parcialmente) convertidas por latinos (América, Australia, etc.), la parte latina de la Iglesia católica aparece tan enorme comparada con las otras que mucha gente cree que todo el que está en comunión con el Papa es un latino.

Historia[editar]

Iglesia primitiva[editar]

La Crucifixión de Pedro, de Caravaggio, lo representa con la cabeza hacia abajo, de acuerdo con la tradición

La tradición católica narra que el Apóstol Pedro fue el Primer Obispo de Roma, y junto al Apóstol Pablo y sus discipulos fundaron una comunidad allí. La llegada de San Pedro a Roma aunque es un hecho, el año de su arribo es incierto, algunas tradiciones antiquísimas dicen que fue el año 42, y otros la fechan algo después. Pedro acabó sus días en Roma, donde fue obispo, y que allí murió martirizado en el año 67 bajo el mandato de Nerón en el Circo de la colina vaticana, sepultado a poca distancia del lugar de su martirio y que a principios del siglo IV el emperador Constantino I el Grande mandó construir la gran basílica.

Clemente Romano, en su carta a los corintios, data su muerte en la época de las persecuciones de Nerón. El evangelio de Juan sugiere, en su característico estilo alegórico, que Pedro fue crucificado Juan 21:18-19. Algunos retrasan la redacción de este Evangelio hasta el siglo II, por lo que consideran su testimonio de menor relevancia. Pedro de Alejandría, que fue obispo de esa ciudad y falleció en torno a 311, escribió un tratado llamado Penitencia, en el que dice: «Pedro, el primero de los apóstoles, habiendo sido apresado a menudo y arrojado a la prisión y tratado con ignominia, fue finalmente crucificado en Roma». Orígenes en su Comentario al libro del Génesis III, citado por Eusebio de Cesarea, dice que Pedro pidió ser crucificado cabeza abajo por no considerarse digno de morir del mismo modo que Jesús. Lo mismo relata Jerónimo de Estridón en su obra Vidas de hombres ilustres.

En el siglo III, san Cipriano, obispo de Cartago, habla de una jerarquía monárquica de siete grados, en la cual la posición suprema la ocupaba el obispo. En esta jerarquía el obispo de Roma ocupaba un lugar especial, en cuanto sucesor de san Pedro.

Además, el que el obispo de Roma llegara a tener una importancia particularmente grande, se debió, según algunos, por motivos políticos: Roma fue la capital del Imperio Romano hasta que el Emperador Constantino I el Grande hizo de Constantinopla la nueva capital, el 11 de mayo de 330[cita requerida]. Otros atribuyen esta importancia al hecho, reconocido entonces por todos[cita requerida], que el obispo de Roma era sucesor de san Pedro, a quien, según el Evangelio de Lucas 22:32, Jesús le dijo:

"Pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú una vez vuelto, confirma a tus hermanos".

(San Lucas 22:32, Reina-Valera 1960)

Más aún, hacia el año 95, Clemente de Roma (obispo de la Iglesia de Roma entre 89 y 97) escribió una carta a la comunidad cristiana de Corinto para resolver un problema interno, sugiriendo su primacía sobre las Iglesias particulares. En efecto, habían surgido levantamientos contra los presbíteros-epíscopos en Corinto y Clemente, como obispo de la Iglesia de Roma, los llamó al orden y a la obediencia a sus respectivos pastores, evocando el recuerdo de los apóstoles Pedro y Pablo. Esa carta es la primera obra de la literatura cristiana fuera del Nuevo Testamento de la que consta históricamente el nombre de su autor, la situación y la época en que se escribió, y cuyas palabras manifiestan una dureza propia del lenguaje de aquél que es consciente de su autoridad.


El patriarcado latino o de Occidente siempre ha sido considerablemente más amplio. En el primer siglo del cristianismo la iglesia latina estaba formada por las provincias occidentales del Imperio romano, esto es, por la Europa de influencia latina (Italia, Galia, Germania, Hispania, etc.) más la región del África Proconsular (África del Norte con excepción de Egipto, perteneciente al área de influencia griega y, desde el punto de vista eclesiástico, dependiente del patriarcado de Alejandría, no del de Roma o Cartago). La antigua frontera del patriarcado latino en Europa pasaba al oriente de Macedonia y Grecia (Iliria era reclamada por Constantinopla) pasando Creta y llegaba hasta África a la frontera occidental de Egipto. Por su amplitud, el territorio de la Sede del Obispo de Roma no estaba bien definido. En Oriente, en el ámbito del sistema eclesiástico imperial de Justiniano (527 a 565), junto a los cuatro Patriarcados orientales (Constantinopla, Alejandría, Antioquía y Jerusalén), el Papa era considerado Patriarca de Occidente. Inversamente, Roma privilegió la idea de las tres sedes episcopales petrinas: Roma, Alejandría y Antioquía.

Época medieval[editar]

Con la conquista árabe desapareció la Iglesia africana, la más importante desde el punto de vista demográfico y cultural, que contaba con numerosos obispos y algunos de los más importantes pensadores cristianos como Tertuliano o Agustín de Hipona, reduciéndose la Iglesia latina al territorio europeo.

Un hecho posterior significó la división entre numerosas iglesias: el Gran Cisma entre sus porciones de Occidente y Oriente (cuya iglesia, aún denominada como "Católica Ortodoxa", pasaría a ser conocida solo por esta última palabra) ocurrido en el año 1054 a causa de las rivalidades entre los patriarcados de Roma y Constantinopla y, teológicamente, alrededor de la cláusula filioque. Esto llevó a la Separacion de la primacia del Obispo de Roma de los Patriarcados Orientales de Constantinopla, Antioquia, Jerusalen y Alejandria.

El título de "Patriarca de Occidente" lo empleó en el año 642 el Papa Teodoro I. Sin usar el título de "Patriarca de Occidente", el IV Concilio de Constantinopla (869-870), el IV Concilio de Letrán (1215) y el Concilio de Florencia (1439), incluyeron al Papa come el primero de los cinco Patriarcas de entonces. Solo volvió a aparecer en los siglos XVI e XVII, debido a que los títulos del Papa se multiplicaron.

Periodo moderno[editar]

Después con la expansión misionera, sobre todo en el s. XVI en adelante, la Iglesia latina se difundió a otros continentes, por lo que añadió a Europa Occidental todas las nuevas tierras ocupadas por europeos occidentales, para formar el enorme patriarcado latino actual y cuentan además con dos patriarcados nominales: el de las Indias Orientales y el de las Indias Occidentales. En todo este vasto territorio el Papa se definió patriarca tanto como por su posición como cabeza visible de la Iglesia entera. Debido a que en el transcurso del s. XX el significado del término "Occidente" se enmarcó en un contexto cultural que no se refiere únicamente a Europa Occidental, sino que se extiende desde Norteamérica a Australia y Nueva Zelanda, ocasionalmente incluyendo a América Central y del Sur, para diferenciarse de este modo de otros contextos culturales, es obvio que este significado del término "Occidente" no puede pretender describir un territorio eclesiástico, ni puede ser empleado como definición de un territorio patriarcal. Si se quiere dar a este término un significado aplicable al lenguaje jurídico eclesial, se podría comprender solo con referencia a la Iglesia latina. Por tanto, el título "Patriarca de Occidente" describiría la especial relación del Obispo de Roma con esta última, y podría expresar la jurisdicción particular del Obispo de Roma para la Iglesia latina. El título papal de "Patriarca de Occidente" apareció por primera vez en el Anuario Pontificio en 1863 y fue suprimido en el Anuario Pontificio de 2006. Como el título de "Patriarca de Occidente" era poco claro desde el inicio, con el desarrollo de la historia se hizo obsoleto y prácticamente no utilizable. Por eso, no tiene sentido insistir en mantenerlo, sobre todo teniendo en cuenta que la Iglesia católica, con el Concilio Vaticano II, halló para la Iglesia latina en la forma de las Conferencias Episcopales y de sus reuniones internacionales de Conferencias Episcopales, el ordenamiento canónico adecuado a las necesidades de principios del s. XXI.

Bibliografía[editar]

  • FORTESCUE, ADRIAN (1999). «[www.enciclopediacatolica.com/i/iglesialati.htm Iglesia Latina]». CIUDAD, PAÍS: Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight. Consultado el 2007.
  • FORTESCUE ADRIAN (1907). «Latin churc». The Catholic Encyclopedia, Volume I. New York: Copyright © 1907 by Robert Appleton Company. ISBN. 

Véase también[editar]

Nota[editar]