Hipomanía

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Hipomanía
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La hipomanía es un estado afectivo caracterizado por un ánimo persistentemente expansivo, hiperactivo y/o irritable, como también por pensamientos y comportamientos consecuentes a ese ánimo que se distingue de un estado de ánimo normal. Los individuos en estado hipomaníaco tienen menos necesidad de dormir y descansar, pueden ser hiperempáticos y tienen una enorme cantidad de energía. Este estado de ánimo patológico constituye una de las fases del trastorno bipolar tipo II y de la ciclotimia.

Diferencia entre manía e hipomanía[editar]

A diferencia de los que padecen manía, aquellos con sistemas hipomaníacos son plenamente funcionales, e incluso son de hecho a menudo más productivos de lo normal. Específicamente, la hipomanía se distingue de la manía por la ausencia de síntomas psicóticos y por su menor grado de impacto en la funcionalidad. Un episodio hipomaníaco no es un trastorno psicopatológico en sí, sino que es una característica de otros cuadros como la Ciclotimia y el Trastorno Bipolar tipo II (según el DSM-IV-TR: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, en su cuarta edición), pero también puede ocurrir en el trastorno esquizoafectivo. Con la hipomanía a veces se presenta aumento de la creatividad y de la energía productiva. Existe una significativa cantidad de gente con talentos creativos que ha experimentado hipomanía u otros síntomas del trastorno bipolar, y le ha atribuido su éxito.

Síntomas clásicos de la hipomanía[editar]

  • Leve euforia
  • Un torrente de ideas
  • Energía inacabable
  • Verborragia
  • Deseo e impulso por el éxito
  • Autoestima o grandiosidad alta
  • Otros síntomas de aceleración del pensamiento
  • Déficit de atención



Una forma de hipomanía menor es llamada hipertimia.

Hipomanía como efecto secundario[editar]

La hipomanía es también un efecto secundario de numerosos medicamentos, muchas veces (aunque no siempre) psicofarmacológicos; los pacientes con depresión severa quienes sufren hipomanía como efecto secundario de (por ejemplo) los antidepresivos, pueden resultar tener una forma de trastorno bipolar no detectada previamente. No obstante, la hipomanía inducida por fármacos no es un indicativo invariable de trastornos afectivos bipolares. La diferencia entre los trastornos uni- y bi-polar es esencial para el análisis de los cambios; consecuentemente, para los investigadores y para los profesionales de la salud mental es importante distinguir la hipomanía inducida por fármacos en pacientes bipolares de la misma en pacientes depresivos unipolares (no bipolares). Sin embargo si los antidepresivos provocan el primer episodio de hipomanía, sugiere marcadamente un diagnóstico de trastorno bipolar subyacente, particularmente si los síntomas maníacos (leves, moderados o severos) duran por un largo periodo de tiempo desde que comienzan. En caso de que sea verdadera hipomanía inducida por fármacos, el retiro de los antidepresivos o de cualquier droga que haya disparado estos síntomas (por ejemplo los esteroides o los estimulantes tales como las anfetaminas), en general causa un regreso bastante rápido al comportamiento normal. Es mucho menos probable que sea un efecto secundario en aquellos con depresión clínica unipolar pura, a menos que por ejemplo les hayan sido administrados antidepresivos tricíclicos en dosis muy altas. Es menos probable que los ISRSs provoquen síntomas maníacos excepto en aquellos individuos en los que exista un trastorno bipolar subyacente, particularmente si son administrados sin un estabilizador del ánimo.

Con frecuencia, en aquellos quienes experimentaron su primer episodio de hipomanía (que sea de un nivel de manía leve a moderado) —generalmente sin características psicóticas—, hay una larga o reciente historia de depresión previa a la aparición de los síntomas maníacos, y comúnmente esto surge en la mediana y tardía adolescencia. Debido a que este es un periodo de mucha carga emocional, no es raro que los cambios de ánimo pasen como altibajos hormonales o adolescentes y que para el diagnóstico de trastorno bipolar sean omitidos hasta que haya evidencia de una obvia fase maníaca/hipomaníaca.

La hipomanía puede también ocurrir como efecto secundario de otros medicamentos prescritos para trastornos o enfermedades no psicológicas. En estos casos, como en los de la hipomanía inducida por fármacos en depresivos unipolares, esta puede ser eliminada casi invariablemente bajando la dosis de la droga, retirándola por completo, o cambiando a una distinta si la discontinuación del tratamiento no es posible.

El equipo de trabajo tratante que permite seguir adecuadamente las complicaciones motoras, cognitivas y clínicas debe ser interdisciplinario. Algunos psiquiatras la inducen como una forma de superar una depresión extrema.

Véase también[editar]