Exuberancia irracional

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Exuberancia irracional es una frase usada por el antiguo presidente de la Reserva Federal de EE.UU. Alan Greenspan en un discurso realizado en el American Enterprise Institute for Public Policy Research (AEI) durante el boom bursátil de los años 90. La frase fue interpretada por los expertos como un aviso sobre la posible sobrevaloración del Mercado bursátil y financiero.

Aunque a veces se cree que Greenspan hizo este comentario cerca del cenit del boom puntocom (y que contribuyó a su caída), en realidad fue pronunciada de hecho con mucha anterioridad, en diciembre de 1996 (énfasis añadido):

[...] Claramente, una inflación baja sostenida implica menos incertidumbre sobre el futuro, y primas al riesgo bajo implican mayores precios de las acciones y otros activos productivos. Podemos verlo en la relación inversa exhibida por proporciones de precios/ganancias y la cantidad de inflación en el pasado. ¿Pero cómo saber cuando la exuberancia irracional ha escalado excesivamente los activos productivos, que entonces se convierten en el sujeto de contracciones inesperadas y prolongadas como ha pasado en Japón en la última década? [...]

"The Challenge of Central Banking in a Democratic Society", 1996-12-05 (en inglés)

La presencia de este corto comentario — que Alan Greenspan no ha vuelto a repetir — incluido en un discurso por otro lado seco y complejo normalmente no hubiera sido tan memorable; pero fue seguido inmediatamente por desplomes en los mercados bursátiles de todo el mundo, provocando una fuerte reacción en los círculos financieros y creándose su camino en el lenguaje común. El comentario de Greenspan fue bien recordado, aunque pocos hicieron caso al aviso.

Las pérdidas se recuperaron rápidamente y fueron eclipsadas por un boom bursátil creciente; a mediados de 2007, los precios de las acciones no han llegado nunca a caer a los niveles vistos tras el aviso. La frase fue notablemente usada por el profesor de la Universidad de Yale Robert Shiller, que tituló su libro sobre la sobre valoración de los mercados con ella en el año 2000. Cuando los mercados se desplomaron ese mismo año, en respuesta a tipos de interés crecientes, la frase recibió un nuevo impulso de popularidad y fue usada mucho en retrospectiva para describir los excesos de la pasada era.

Véase también[editar]