European Credit Transfer and Accumulation System

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El European Credit Transfer and Accumulation System (ECTS) (Sistema Europeo de Transferencia y Acumulación de Créditos en idioma español) es un sistema utilizado por las universidades europeas para convalidar asignaturas y, dentro del denominado proceso de Bolonia cuantificar el trabajo relativo al estudiante que trabaja bajo los grados auspiciados por el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Podría parecer que este tipo de créditos han sido creados a partir de dicho proceso de convergencia europea, sin embargo, éstos ya fueron utilizados en iniciativas de movilidad estudiantil anteriores como, por ejemplo, el programa Erasmus.

Todo sistema de asignación de créditos ha de tener su equivalente en créditos ECTS (abreviatura de European Credit Transfer System). Tal sistema será el único en vigencia para 2010, por lo que las diferentes Comisiones Universitarias y los Ministros de Educación de cada país inmerso en el EEES se han reunido bienalmente desde 1999 hasta la actualidad. Así, pese a que 2010 fue y es considerada la fecha límite formal del proceso de Bolonia, éste no puede darse todavía por terminado; requiere un seguimiento que aporte evidencias sobre las competencias adquiridas por los inminentes egresados de grado.

Por ejemplo, la Universidad Autónoma de Madrid establece que sus créditos sigan la proporción 6/4.5 con respecto a los ECTS, es decir, por cada seis créditos LRU (aproximadamente una asignatura cuatrimestral) se pasan aprobados cuatro créditos y medio.

Los créditos resultantes del proceso de Bolonia tendrán una equivalencia exacta con respecto al resto de universidades europeas, por lo que una de las principales motivaciones es la intregración e interacción de los estudiates en un marco continental.

Hay que destacar que los créditos LRU sólo cuantifican el número de horas de trabajo en aula del alumno, mientras que los ECTS hacen referencia al trabajo en clase y fuera de ella. Es decir, indican cuánto tiempo tiene que dedicar el alumno a una materia para poder aprenderla (y aprobarla).

Basándose en la idea de que cada curso universitarios debe constar de 60 ECTS, se hace una equivalencia en relación a la cantidad de horas anuales que el alumno debe estudiar (en torno a 1500 o 1800 horas), de lo que el resultado es 25 o 30 horas de trabajo relativo al estudiante por cada crédito.

El uso de este tipo de créditos no sólo refleja una manera de cuantificar la enseñanza universitaria sino que ésta, al centrarse en la tarea del alumno y no en la del profesor, requiere de un cambio metodológico que consiga poner al alumno en el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje siendo coherente con los principios constructivistas que ponen el énfasis en que la educación la realiza, principalmente, el sujeto que aprende y no el profesor.

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