Escasez artificial

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La escasez artificial es un tipo de escasez creada artificialmente, a partir de bienes que -a priori- pueden ser replicados indefinidamente, como aquellos protegidos por las leyes de propiedad intelectual.

Concepto de escasez[editar]

El concepto económico de escasez se basa en que los recursos no son suficientes para satisfacer las necesidades. Esto no significa que exista un faltante o una cantidad baja de estos recursos, sino que existe un límite a su explotación y/o producción. Son escasos entonces, la totalidad de los bienes tangibles como los alimentos y las manufacturas de origen agropecuario e industrial.

Bienes enmarcados dentro del régimen de propiedad intelectual[editar]

Existen bienes que son pasibles de ser replicados en forma ilimitada, y son parte de los llamados bienes intangibles. Estos bienes, que son producto del intelecto humano, pueden ser transados en el mercado al ser considerados como una forma de propiedad, dentro del régimen legal de propiedad intelectual. Dentro del mismo, se agrupan en dos ramas fundamentales, el derecho de autor y la propiedad industrial.

Derecho de autor[editar]

Aquí se pueden enmarcar los libros, la música, el cine, las obras teatrales, el software, los videojuegos, entre otros. A nivel internacional, el tratado que rige la materia es el Convenio de Berna, que data de 1886 y establece un plazo mínimo de protección de 50 años contados a partir de la muerte del autor.

Propiedad industrial[editar]

Comprende fundamentalmente las patentes (registro legal de invenciones) y las marcas. En un segundo plano, abarca los modelos de utilidad y los diseños industriales. El principal tratado internacional que regula esta rama es el Convenio de París, que data de 1883.

Creación de la escasez artificial[editar]

La creación de la escasez artificial se produce con la protección legal de estos bienes intangibles, otorgada a partir del registro frente a las autoridades competentes. Se establece entonces un monopolio sobre el uso y explotación de estos bienes por parte de los titulares del registro, por un plazo establecido de acuerdo a cada tipo de protección.

Debido a la falta de competencia, son únicamente dichos titulares quienes podrán obtener beneficios sobre estos registros, y sobre todos aquellos bienes derivados de los mismos. Ocurre que, de no existir la escasez artificial, estos bienes podrían ser reproducidos por cualquiera, limitando así el beneficio a obtener.

Véase también[editar]

Referencias[editar]