Entierro de la sardina

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Murcia, 2008.
Desfile de la sardina con destino la Playa de las Canteras para su quema, en el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria de 2008.

El entierro de la sardina es una ceremonia con la que se anuncia el fin del Carnaval en diversos puntos de España e Hispanoamérica. Los entierros suelen consistir en un desfile carnavalesco que parodia un cortejo fúnebre y culmina con la quema de alguna figura simbólica, generalmente representando a una sardina. El entierro de la sardina carnavalesco se celebra tradicionalmente el miércoles de Ceniza y en él se entierra simbólicamente al pasado, a lo socialmente establecido, para que puedan renacer con mayor fuerza, para que surja una nueva sociedad transformada.[1]

Se refleja en la tradición y la historia, recordando el mito primitivo de la ribera del mar. La fiesta despierta el dramatismo litúrgico de los misterios eleusinos. El fuego de las antorchas y el ritmo de la música, mientras Dionisio, dios del vino, gobierna la escena. El vino recorre por la secuencia y enloquece. El significado se acerca a los juegos, la fiesta y las costumbres de aquellos días casi fuera del tiempo. El desfile tiene un recorrido configurado por cuatro kilómetros, con el suficiente aforo para los visitantes que se dan cita. Está constituido por veintitrés carrozas, en las cuales los sardineros están rodeándolas con antorchas. En el año 2000 cumplió su 150 Aniversario, realizando actividades culturales todos los meses. Con respecto a este año el aforo de los asistentes a este desfile se cifró en un millón de personas.

Muchas fiestas españolas terminan con ceremonias, algunas desaparecidas, otras recuperadas, similares a los entierros de la sardina en las que se quema o maltrata una figura simbólica que representa los vicios y el desenfreno que afloraron durante la fiesta. Algunos ejemplos de este tipo de ceremonias son la Fiesta del Judas o la quema del haragán.[2] El paso por la hoguera permite restaurar el orden subvertido por la fiesta y en ella el fuego es símbolo de regeneración y liberación.[3] Con el entierro y con otras ceremonias similares, se invita al pueblo a una reflexión colectiva y se le llama al orden.[4]

Hay una terrible confusión respecto a la celebración del Entierro de la Sardina en el llamado Miércoles de Ceniza. Desde tiempos ancestrales, el entierro de la sardina, como manifestación pública del lamento por el fin de la época del asueto, la holgazanería y la abundancia se venía celebrando en toda la geografía española en la víspera del Miércoles de Ceniza, lo que coincide con la celebración francesa del Mardi Gras (martes de carnaval).

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. Barreto p. 261
  2. Barreto p. 259
  3. Barreto p. 259-260
  4. Barreto p. 260-261

Referencias[editar]