Emetofobia

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La emetofobia (del griego εμετός, acción de vomitar, y φόβος (phóbos) que significa "miedo") es un miedo intenso e irracional relacionado con el vómito. Esta fobia también puede incluir subcategorías de las que causa la ansiedad, incluyendo el miedo a vomitar en público, el temor de ver vómito, el miedo a ver alguien vomitando o el temor que causa la fobia al sentir tener náuseas. Las personas que tienen emetofobia apenas vomitan o no lo hacen a lo largo de sus vidas. Los emetofóbicos suponen el 6% de la población.

La emetofobia no está limitada por la edad o el nivel de madurez. Hay casos de emetofobia presente en la infancia y la adolescencia, así como en la edad adulta. Una persona con esta fobia suele ser ansiosa y nerviosa cuando tiene alrededor personas enfermas, y se preguntan constantemente si esa persona vomitará o no. En esta situación, el emetofóbico entrará en un estado de "huir" del lugar, y si no lo consigue, puede derivar en un ataque de ansiedad.

Definición[editar]

Las personas con emetofobia frecuentemente reportan un vómito relacionado con un evento traumático, como una gripe, gastroenteritis, dolor de estómago, o tener que presenciar a alguien vomitando, iniciando así la emetofobia.

Causas[editar]

Hay un fuerte acuerdo en la comunidad científica de que no existe una causa específica para tener emetofobia. Algunos emetofóbicos reportan una experiencia traumática con vómitos, casi siempre en la infancia, aunque muchos no lo hacen. Hay muchos factores que pueden causar un caso legítimo de emetofobia.

Tratamientos[editar]

El miedo a vomitar recibe poca atención en comparación con otros miedos irracionales. El tratamiento de esta fobia será largo y difícil, pero no es imposible. Acudir al médico o psicólogo es la mejor opción para combatir la emetofobia.

Hay libros que sirven de ayuda como la “Emetofobia Eliminada” o también se pueden usar medicamentos para controlar la ansiedad. Además, las terapias como ver vídeos en los que la gente vomita, la hipnosis, la exposición a las náuseas y de los vómitos, la psicodinámica y la psicoterapia también han demostrado efectos positivos en el tratamiento de esta fobia.

Algunas personas que tienen emetofobia, han desafiado a su miedo poco a poco con el tiempo bajando la intensidad de la ansiedad, aunque no totalmente ya que quedan secuelas como lavarse las manos y la comida excesivamente.

Efectos en la vida[editar]

Los emetofobicos también pueden sufrir otros trastornos y fobias que complican sus vidas, como la ansiedad social, el miedo a volar y la agorafobia. Estos tres son muy comunes porque la gente que teme los vómitos están a menudo aterrorizados de hacerlo, o que les ocurra en un lugar público. Por lo tanto, pueden restringir sus actividades sociales para que eviten cualquier situación con alcohol o salir a cenar en los restaurantes. Los emetofobicos también pueden limitar la exposición a los niños por temor a los gérmenes. Las mujeres que sufren de este trastorno han evitado quedarse embarazadas por el temor de las náuseas matutinas. Las personas que tienen miedo a vomitar pueden evitar el viaje debido a la preocupación por el movimiento de los aviones que pueden causarles mareos. Por la misma razón pueden tener miedo a las montañas rusas.

Muchos encuentran que tienen problemas de estar a solas con los niños pequeños ya que los niños vomitan más, y también pueden evitar las reuniones sociales donde el alcohol está presente. Las profesiones y metas personales se pueden suspender debido a la alta ansiedad asociada a la fobia, y viajar se convierte en casi imposible para algunos. Las mujeres que padecen de emetofobia retrasan el embarazo o lo evitan por completo a causa de las nauseas que pueden crearse en el primer trimestre, y, si están embarazadas, la fobia complica mucho el embarazo.

Otros inhibiciones en la vida cotidiana se pueden ver en la preparación de los alimentos. Muchas personas con esta fobia también tienen "rituales" específicas para los alimentos que comen y cómo los preparan. Con frecuencia comprueban la frescura de la comida; lo lavan varias veces con el fin de prevenir cualquier enfermedad potencial que podría contraerse a partir de alimentos que no se han manejado adecuadamente. Comer también se evita si es posible, un reto de superar a veces muy difícil, y muchos dicen que están bajos de peso debido a las estrictas dietas que se ponen a sí mismos.

Emetofobia y anorexia[editar]

Hay algunos casos en los que la anorexia es el resultado del miedo a vomitar en vez de los problemas psicológicos típicos. La anorexia está presente en varias mujeres adolescentes ya que se produce por el resultado de la fobia junto con una enfermedad viral; pierden peso debido a la ansiedad que les causa la emetofobia cuando van a comer, por lo que no comen o comen poco.

A menudo esta fobia está relacionada con otras fobias, por lo que es necesario hacer frente a cada fobia individualmente para que el paciente se recupere por completo. Por ejemplo, es común que los emetofobicos sufran también miedo a la comida, conocido como cibofobia, donde el paciente que los padece se preocupa de que los alimentos que están comiendo tengan patógenos que pueden causarles vómitos. Como tal, la gente va a desarrollar conductas específicas que, en sus mentes, hacen que la comida sea más segura para comer y lavan la comida excesivamente para así evitar la ingesta de patógenos dañinos. Con el tiempo, estos temores pueden llegar a ser tan arraigadas que la persona que los tiene puede comenzar a sufrir de anorexia nerviosa.

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