Corteza motora

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La corteza motora comprende las áreas de la corteza cerebral responsables de los procesos de planificación, control y ejecución de las funciones motoras voluntarias.

Anatomía de la corteza motora[editar]

La corteza motora está situada en el lóbulo frontal, delante de la cisura de Rolando. Puede dividirse en cuatro partes principales:[1]

  • La corteza motora primaria (o M1), responsable de la generación de los impulsos neuronales que controlan la ejecución del movimiento.
  • La corteza motora secundaria, que incluye:
    • La corteza parietal posterior, encargada de transformar la información visual en instrucciones motoras.
    • La corteza premotora, encargada de guiar los movimientos y el control de los músculos proximales y del tronco corporal.
    • El área motora suplementaria (o AMS), encargada de la planificación y coordinación de movimientos complejos, como por ejemplo, aquellos que requieren el uso de ambas manos.

Las células de la corteza motora tienen una doble estructuración. Horizontalmente, están organizadas en seis capas. Verticalmente, conforman columnas que estimulan la activación de determinados músculos o grupos musculares sinérgicos. Existen otras regiones cerebrales fuera de la corteza que son de gran importancia para la función motora. En este sentido, es destacable el papel del cerebelo y de los núcleos motores subcorticales

Primeros trabajos sobre la función de la corteza motora[editar]

En el siglo XIX, Eduard Hitzig y Gustav Fritsch demostraron que la estimulación eléctrica de ciertas partes del cerebro podían provocar una contracción muscular en la parte opuesta del cuerpo.[2]

En 1949, el neurocirujano canadiense Wilder Penfield desarrolló un procedimiento quirúrgico para suavizar los síntomas de la epilepsia. Su procedimiento inicial consistió en estimular eléctricamente diversas partes de la superficie de la corteza cerebral del paciente para encontrar el área responsable de la patología. Durante sus investigaciones, descubrió que la estimulación del área 4 de Brodmann provocaba una rápida contracción de determinados músculos. Además, parecía existir un "mapa motor" de la superficie del cuerpo a lo largo de la circunvolución del área 4. Hoy día, esta área se conoce como corteza motora primaria. A partir de este descubrimiento, halló que la estimulación de las regiones que se encuentran frente a esta corteza motora primaria o M1 provocaban movimientos más complejos. No obstante, se requería una mayor corriente eléctrica para poner en marcha movimientos desde estas áreas. Estas zonas corticales premotoras se localizan en el área 6 de Brodman.

Perspectiva actual[editar]

Actualmente, y como se ha dicho, las áreas motoras corticales se suelen dividir en tres regiones con dos papeles diferenciados:

  1. Corteza motora primaria (M1).
  2. Área pre-motora (APM).
  3. Área motora suplementaria (AMS).

Los experimentos de Penfield han dejado una imagen bastante evidente del funcionamiento de estas áreas: El propósito de M1 es conectar el cerebro con las neuronas motoras inferiores a través de la médula espinal para informal de cuáles son los músculos concretos que deben contraerse. Estas neuronas motoras superiores se encuentran en la capa 5 de la corteza motora, y contiene algunas de las células más grandes del cerebro (el cuerpo de las células de Betz puede superar los 100 micrómetros de diámetro. En comparación, los bastones, un tipo de célula fotorreceptora, suelen tener un diámetro de 3 micrómetros). Los axones descendientes desde estas células de la capa V forman el tracto córtico-espinal o piramidal. Aunque los primeros estudios señalaban la posibilidad de que la organización de la corteza motora estuviera basada en columnas que controlaban de manera individual cada uno de los músculos, se ha podido concretar más recientemente que desde la capa V se establecen sinapsis con muchas neuronas motoras inferiores que inervan diferentes músculos. Estos datos indican que las neuronas de la corteza motora primaria no forman conexiones simples con las neuronas motoras inferiores. La actividad de una misma neurona M1 puede provocar contracciones en más de un músculo; esto sugiere que el papel de la corteza motora primaria no se limita a codificar el grado de contracción de determinados músculos individuales.[3]

Estudios de neuroimagen[editar]

Los escáneres realizados mediante técnicas de imagen por resonancia magnética funcional sobre personas realizando una tarea de lectura de palabras han mostrado que la actividad de leer un verbo que hace referencia a una acción relacionada con la cara, el brazo o la pierna, provoca un incremento en el flujo sanguíneo y en la actividad de la corteza motora.[4] Las áreas de la corteza motora que se activan, corresponden a las zonas de la corteza motora que están asociadas con la actividad concreta a la que los verbos hacen referencia. Por ejemplo, leer la palabra "lamer" puede incrementar el flujo sanguíneo en las zonas relacionadas con los movimientos de la lengua y la boca. Además, durante la lectura de las palabras, también se incrementa el flujo sanguíneo en las regiones premotoras, el área de Broca y el área de Wernicke. Con base en esta información, se ha propuesto que la comprensión de palabras depende de la activación de áreas cerebrales interconectadas que asimilan información sobre una palabra concreta y sus acciones y sensaciones asociadas.[5]

Referencias[editar]

  1. Sánchez Cervelló, D.J.; Albina Chicote, M.L. (2003). «Organización supraespinal del movimiento». En Córdoba, A. Fisiología dinámica. Barcelona: Masson. p. 166. ISBN 844581270X. Consultado el 27 de julio de 2011. 
  2. Lennart Heimer (1995). The human brain and spinal cord: functional neuroanatomy and dissection guide (en inglés). Springer-Verlag. ISBN 038794227 |isbn= incorrecto (ayuda). 
  3. Guillazo Blanch, Gemma; Redolar Ripoll, Diego Antonio; Torras García, Meritxell; Vale Martínez, Anna. «Control central del movimiento: la corteza cerebral». En Soriano Mas, Carles. Fundamentos de neurociencia. UOC. p. 164. ISBN 9788497885379. Consultado el 27 de julio de 2011. 
  4. de Lafuente V, Romo R. (Enero 2004). «Language abilities of motor cortex» (en inglés). Neuron 41 (22):  pp. 178–180. doi:10.1016/S0896-6273(04)00004-2. PMID 14741098. http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0896627304000042. Consultado el 27 de julio de 2011. 
  5. Hauk O, Ingrid Johnsrude, Pulvermuller F. (2004). «Somatotopic representation of action words in human motor and premotor cortex» (en inglés, PDF). Neuron 41 (22):  pp. 301–307. doi:10.1016/S0896-6273(03)00838-9. PMID 14741110. http://hpc.hamilton.edu/~lablab/12C_Hauk_2004.pdf. Consultado el 27 de julio de 2011. 

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]