Ciudad Nueva (Guayaquil)

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Plano de la zona central de Ciudad Nueva hacia 1775. Su eje principal fue la Plaza de Armas.

Ciudad Nueva fue uno de los sectores históricos de la ciudad de Guayaquil en la época colonial. En conjunto con Ciudad Vieja, fue uno de los dos polos de crecimiento urbanístico de la ciudad. Su creación se estableció a finales del siglo XVII y tuvo como motivos principales el fortalecimiento de las defensas frente a ataques piratas, mejor distribución de predios y la expansión del poblado.

Tiene sus orígenes en las peticiones a las autoridades españolas en 1688, y la obtención los permisos necesarios para poder construir este nuevo emplazamiento en La Sabaneta en 1693, con el posterior traslado de la población proveniente de los alrededores del cerro Santa Ana.

Este sector estaba situado en el actual centro de Guayaquil y su eje central fue la Plaza de Armas (actual Parque Seminario). Con el pasar de los años, Ciudad Nueva fue expandiéndose hacia el norte hasta limitar con el Barrio del Bajo, y se encontraba comunicado con Ciudad Vieja a través del Puente de las Ochocientas Varas; hacia llegaba hasta el estero de San Carlos (actual bulevar José Joaquín de Olmedo) el cual lo separaba del Barrio del Astillero.

El sector en el que se asentaba la Ciudad Nueva está actualmente comprendido dentro de la parroquia Rocafuerte, en la división administrativa oficial vigente.

Ubicación geográfica[editar]

Monumento ecuestre en el Parque Seminario (antigua Plaza de Armas). En el plano del fondo se aprecia la Catedral Metropolitana (antigua Iglesia Matriz).

Ciudad Nueva estaba ubicado al sur de Ciudad Vieja en el sector denominado La Sabaneta -área de llanura extensa en donde se encuentra el actual centro urbano de la ciudad-, junto al denominado Puerto de Casones en el río Guayas -lugar utilizado por pescadores en la época de la colonia-.[1] [2]

En la actualidad, el sector en donde se desarrolló inicialmente Ciudad Nueva colinda con la actual calle Vélez al norte, Calle de la Orilla (actual Malecón Simón Bolívar) al este, con la actual calle Sucre al sur, y con la actual calle Boyacá al oeste.[1]

Tras la expansión del poblado, Ciudad Nueva creció hacia el norte limitando con el Barrio del Bajo, el cual estaba segmentado por varios esteros y se inundaba en época lluviosas del año. Hacia el sur se extendió hasta el estero San Carlos -el cual en la actualidad se ha convertido en el bulevar José Joaquín de Olmedo-, y más allá de éste se encontraba el pequeño Barrio del Astillero.[2] Al oeste se encontraba rodeado de la Sabana llena de árboles hasta el Estero Salado.

Historia[editar]

Antecedentes[editar]

El crecimiento comercial de Guayaquil a comienzos del siglo XVI fue amplio y atrajo varios problemas, entre ellos el de piratería. En junio de 1624 la ciudad fue asaltada por la armada neerlandesa al mando de Jean Claude de Gubernat, lugarteniente de Jacques L'Hermite (o Jacques de Clerck), quien ordenó incendiar más de veinte viviendas y la iglesia Matriz con el objetivo de atemorizar a los habitantes y destruir sus astilleros.[3] Tras la resistencia guayaquileña ante los ataques, los neerlandeses se retiraron, sin embargo, luego de dos meses reiniciarían los ataques en represalia. Como consecuencia de la batalla murieron varios hombres de mando como Gubernat, pero la ciudad quedó parcialmente destruida.[4]

La reconstrucción de la ciudad se vio detenida principalmente por los continuos incendios. Para la prevención de nuevos ataques piratas, se ordenó la construcción de fosos y fortificaciones en 1649, el fortín de La Planchada en 1651, y en la cima del cerro Santa Ana el fortín de San Carlos en 1682. Utilizando estas fortificaciones se combatió los ataques de William Dampierre en 1684,[5] junto a Swan y Davies.[6] En 1687 se presentó otro ataque por los piratas Grogniet,[7] Piccard y Hout,[8] raptando a habitantes de alta posición económica con el fin de solicitar rescates.[9] [10] [11]

La constante amenaza de ataques piratas hicieron necesario iniciar nuevas reconstrucciones del poblado más allá de los cerros en donde se pueda crear un sistema de fosos y fortalezas que permitan mejorar la defensa.[1]

Plano de Guayaquil en 1741 por Paulus Minguet. Se muestra detalles inexactos de Ciudad Nueva y Ciudad Vieja.

Inicios[editar]

En 1688 se les fue solicitado al presidente de la Audiencia Lope Antonio de Munive y al virrey del Perú Melchor de Navarra y Rocafull,[1] la autorización para la creación de lotes al sur de los cerros, y el regidor Juan Pérez de Villamar viajó a España con la misión de obtener la real cédula que permitiese dicho traslado. Las distancias lejanas en donde se asentaban estas autoridades demoraron algún tiempo el trámite de organización y traslado.[12]

En 1693, y tras la labor de las autoridades locales, Guayaquil obtiene los permisos necesarios para poder mover el poblado a un emplazamiento diferente ubicándose hacia el sur del cerro Santa Ana, en un lugar al que se denominada en aquellos tiempos como "Sabaneta", junto al Puerto de Casones, el cual era un lugar utilizado por pescadores de la zona.[12]

Rápidamente en este sitio la Ciudad Nueva -bajo el clásico trazado en damero o plan hipodinámico, acorde a lo contemplado por la Ley de Indias para la construcción de ciudades- se empezó a construir con una estructura de 25 manzanas y se tuvo como eje la Plaza de Armas (actual parque Seminario).[1]

Expansión[editar]

Por disposición de las autoridades se decretó el traslado hacia el nuevo emplazamiento de las familias por seguridad frente a eventuales ataques piratas o propagación de incendios y pestes. Sin embargo, aunque el proceso de traslado se desarrolló con prontitud, muchos de los pobladores de Ciudad Vieja se negaron a cumplir con esta disposición. Los motivos que tenían eran diversos: muchos tenían sus chacras, pastos y lecherías asentadas ya en el cerro y sus alrededores, y otros que no contaban con el dinero necesario para desbaratar sus viviendas y edificar otras nuevas.[12]

Se determinó el traslado del Santísimo Sacramento por parte de la cúpula religiosa con el fin de incentivar el traslado. Así es como varios pobladores de Ciudad Vieja empiezan a edificar sus nuevas casa en el sector medio de los dos emplazamientos, creándose así el Barrio del Bajo y expandiendo Ciudad Nueva hacia el norte.[12]

Los barrios del Bajo, del Puente y del Ganábano estaban asentados en un terreno anegadizo y segmentado por varios esteros, por lo cual Ciudad Nueva y Ciudad Vieja tenían una limitada circulación entre ellas.[13] Debido a la importancia de comunicar ambos emplazamientos se crean puentes de madera que atraviesen los esteros. Con el pasar del tiempo, los puentes de unificaron formando uno solo bajo el nombre del Puente de las Ochocientas Varas.[14]

Hacia el sur se extendió hasta el estero de San Carlos (el cual fue rellenado y en la actualidad es el bulevar José Joaquín de Olmedo). Al sur del mencionado estero, Guayaquil se expandería y se formaría el Barrio del Astillero.

Plano de Guayaquil datado a 4 de noviembre de 1772 ordenado por el gobernador Ramón García de León y Pizarro. Se aprecian el Barrio del Astillero, Ciudad Nueva, el Barrio del Bajo y Ciudad Vieja.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c d e Hoyos, Memorias Porteñas p. 8
  2. a b Martínez Amador, p. 253
  3. Sáiz Cidoncha, p. 141
  4. Sáiz Cidoncha, p. 142
  5. Sáiz Cidoncha, p. 368
  6. Burney, p. 267
  7. Burney, p. 306
  8. Burney, p. 307
  9. Sáiz Cidoncha, p. 297
  10. Burney, p. 310
  11. Avilés Pino; Hoyos Galarza, p. 17
  12. a b c d Avilés Pino; Hoyos Galarza, p. 18
  13. Laviana Cuetos, p. 32
  14. Laviana Cuetos, p. 31

Bibliografía[editar]

  • Avilés Pino, Efrén; Hoyos Galarza, Melvin (2009). Historia de Guayaquil. Guayaquil: Divaprint. ISBN 978-9978-92-614-7. 
  • Burney, James (2007). Historia de los bucaneros de América. Madrid: Editorial Renacimiento. p. 478. ISBN 978-84-8472-394-6 |isbn= incorrecto (ayuda). 
  • Hoyos Galarza, Melvin (4 de agosto de 2013). «El Puente de las 800 Varas». Memorias porteñas (Guayaquil: Diario Expreso) 1 (1):  pp. 8 - 9. 
  • Laviana Cuetos, María Luisa (1987). Guayaquil en el siglo XVIII: recursos naturales y desarrollo económico. Sevilla: Escuela de Estudios Hispano-Americanos. p. 449. ISBN 84-00-06660-X. 
  • Martínez Amado, Joaquín (2001). Los caminos del tiempo. Quito: Editorial El Conejo. p. 400. ISBN 9978-87-196-9. 
  • Sáiz Cidoncha, Carlos (1985). Historia de la Piratería en América Española. Madrid: Editorial San Martín. p. 395. ISBN 84-7140-230-0. 

Enlaces externos[editar]