Batalla de Clontarf

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Batalla de Clontarf
Parte de la segunda revuelta de Leinster contra Brian Boru
'Battle of Clontarf', oil on canvas painting by Hugh Frazer, 1826.jpg
La batalla de Clontarf, por Hugh Frazer (1826).
Fecha Viernes Santo de 1014
Lugar Clontarf, Dublín, Irlanda
Resultado Victoria de Munster
Beligerantes
Irlandeses de Munster Irlandeses de Leinster
Vikingos de Dublín
Comandantes
Brian Boru
Óspak de Man
Máel Mórda mac Murchada
Sigtrygg Silkiskegg
Sigurd el Fuerte
Bróðir de Man
Fuerzas en combate
7.400[1]
(7.000-8.000 hombres)[1]
7.000[1]
(7.000-8.000 hombres)[1]
Bajas
1.600-4.000 muertos[1] 6.000 muertos[1]

La batalla de Clontarf tuvo lugar el Viernes Santo (23 de abril) de 1014, entre las fuerzas de Brian Boru y las fuerzas lideradas por el rey de Leinster, Máel Mórda mac Murchada: compuestas principalmente por sus propios hombres, mercenarios vikingos procedentes de Dublín y las Órcadas, liderados por su sobrino Sigtrygg Silkiskegg, además de un rey rebelde procedente de la provincia del Ulster. Terminó con una derrota de las fuerzas de Máel Mórda junto con la muerte de Brian, que fue asesinado por unos nórdicos que intentaban huir y se encontraron con su tienda.[2] [3] Después de la batalla, Irlanda volvió a un estado de luchas entre pequeños reinos que existían desde hacía algún tiempo.

Antecedentes[editar]

Brian Boru había gobernado la mayor parte de Irlanda desde 1002, pero la isla distaba mucho de estar sometida a su control y el título de Gran Rey de Irlanda era más un título ceremonial que una autoridad: Brian contaba con cambiar esto, y unificar la isla, de lo cual se ocupó durante varios años de su vida.

En 997, Brian Boru y Máel Sechnaill mac Domnaill se habían encontrado en Clonfert y llegado a un acuerdo donde se reconocían el uno al otro en sus respectivas mitades del país. Brian atacó el territorio de Máel Sechnaill constantemente, lo cual le llevó a entregar su tierra a Brian.

En 1012 el Rey de Leinster, Máel Mórda mac Murchada, se rebeló. Sus intentos fueron frustrados rápidamente cuando Brian dispuso una serie de alianzas matrimoniales, casando a su hija con Sigtrygg Silkbeard líder de los vikingos de Dublín, y el mismo con la madre de Sigtrygg y hermana de Máel Mórda, Gormlaith. Sin embargo, esta alianza no estaba destinada a durar, y en 1013 Máel Mórda se unió de nuevo con Sigtrygg después de ser reprendido por Gormlaith, por aceptar el gobierno de Brian. Esta vez Sigtrygg estaba listo para luchar, y varios clanes irlandeses que envidiaban a Brian se le unieron.

Brian encarceló inmediatamente a Gormlaith, a lo que siguió una serie de incursiones alrededor de Dublín para mantener bajo su autoridad a clanes irlandeses que pudieran unirse a las fuerzas vikingas. Mientras tanto, Gormlaith se puso en contacto con Sigurd Hlodvisson, el jarl de las Islas Orcadas, para venir en su ayuda. Este no solo aceptó, sino que acudió a Brodir de la Isla de Man, y le convenció para unirse a la lucha.[4]

En 1014 el ejército de Brian se había reunido y partido hacia Dublín. Cuando llegaron, los irlandeses de Meath, comandados por el ex-Alto Rey Máel Sechnaill mac Domnaill, rehusaron tomar parte en la batalla. Esto le dejó con 7.000 hombres, superando en 2.000 hombres a Sigtrygg, pero considerablemente peor armados en comparación. Llegaron fuera de los muros de Dublín y establecieron su campamento.

Esa noche Brian recibió noticias de que las fuerzas vikingas habían embarcado en sus barcos y se habían hecho a la mar, desertando del lado de Sigtrygg. En realidad fue un ardid, ya que volvieron a tierra y desembarcaron en las playas de Clontarf, a solo una milla al norte de Dublín, para sorprender al ejército de Brian al día siguiente. Dublín estaba en la orilla sur del Liffey, comunicado con la orilla norte, y Clontarf, por un solo puente. Esto permitió a los vikingos desembarcar y prepararse.

La batalla[editar]

El ejército vikingo estaba formado por cinco divisiones, mientras Sigtrygg y 1.000 de sus hombres permanecieron en la ciudad. El hijo de Sigtrygg mandaba el extremo izquierdo de la línea con 1.000 hombres de Dublín que habían decidido luchar en campo abierto. Máel Mórda añadió otros 3.000 hombres procedentes de Leinster dispuestos en dos divisiones. Aunque eran numerosos, ellos también estaban pobremente armados en comparación con los vikingos presentes en ambos bandos. Los vikingos de las Orcadas se situaron en el centro con 1.000 hombres, y los vikingos de Brodir añadieron otros 1.000 hombres o más, en la derecha, en las playas.

Las fuerzas de Brian fueron dispuestas de forma similar. En la derecha (izquierda vikinga) estaban 1.000 extranjeros mercenarios y vikingos. Al lado de ellos, 1.500 hombres del clan Connacht estaban reunidos bajo el mando de sus reyes, mientras más de 2.000 guerreros de Munster estaban bajo el mando del hijo de Brian, Murchad, continuaban, flanqueados por 1.400 hombres de Dál gCais en el extremo izquierdo liderados por el hijo de 15 años de Murchad, Toirdelbach Ua Briain, y el hermano de Brian, Cuduiligh. Más allá del extremo derecho, a varios cientos de yardas, permanecían alejados del campo de batalla los 1.500 hombres de Máel Sechnaill que simplemente miraban.

La batalla comenzó con varios desafíos entre los soldados de ambos bandos, acabando algunos de ellos con los dos hombres en el centro del campo para pelear, mientras el resto de los contingentes animaban a los duelistas. Mientras esto sucedía, los dos grupos se iban juntando el uno con el otro. Comenzaron pronto por la mañana.

Al principio, la batalla fue a favor de los vikingos, que con sus armas pesadas prevalecieron sobre sus adversarios, como se había esperado. Esta ventaja también sirvió a Brian, cuyos mercenarios vikingos lentamente empujaron atrás a las fuerzas que hacían frente. En la izquierda, Brodir lideraba el mismo la carga y ganando terreno, hasta que se encontró con Wolfur el Peleón, hermano del Rey Brian. Aunque si bien Lobo no fue capaz de romper la armadura de Brodir, le derribo y Brodir tuvo que huir para ocultarse. Por la tarde, las fuerzas de Brodir huyeron a sus barcos.

En el centro las cosas iban más a favor de los vikingos. Las fuerzas de Sigurd y Máel Mórda estaban rodeados por los ejércitos de Munster. Sin embargo Sigurd, de acuerdo con la leyenda, portaba un estandarte «mágico» que facilitaba la victoria a las fuerzas del portador, pero a costa de la muerte de este. Nadie se atrevía a tomar el estandarte a causa de la maldición, pero Sigurd lo hizo y a causa de ello murió.

Al final del día, después de varias pausas para descansar, las fuerzas vikingas se encontraban con los flancos fallando, Sigurd muerto y todos exhaustos. Las playas que estaban delante de los barcos estaban ya perdidas, y muchos hombres intentaron llegar a sus barcos nadando mar adentro, ahogándose en el intento. La victoria no estaba todavía decidida para Brian, y los vikingos de Dublín decidieron huir a la ciudad. En este punto, Máel Sechnaill decidió entrar en la batalla y cortar la retirada por el puente. El resultado fue una desbandada, con cada líder invasor vikingo siendo matado en la batalla.

Mientras tanto, Brodir, que estaba escondido en los bosques cerca de Dublín, se encontró con Brian rezando en su tienda. Un grupo de los vikingos corrieron a la tienda y le mataron a él y a todos los que le acompañaban. Luego se retiraron con Brodir gritando triunfante. De acuerdo con los relatos vikingos, él fue finalmente seguido, apresado y espantosamente asesinado por Wolfur el Peleón, con quien se había enfrentado en el campo de batalla anteriormente.

Consecuencias[editar]

Con los irlandeses ahora sin líder, y el poder de los vikingos como fuerza política finiquitada, Irlanda volvió pronto a un estado de guerras internas entre pequeños reinos. Sin embargo, las cosas habían cambiado como resultado de la batalla, con los irlandeses y los vikingos sin poder acceder a gobernar sobre toda la isla. Esto produjo una paz duradera, y los vikingos acentuaron su atención hacia Inglaterra y Escocia, tomando finalmente el poder Canuto el Grande al proclamarse rey en 1015.

Sigtrygg había visto la batalla con Gormlaith desde Dublín, en la orilla sur del río Liffey, y con el ejército irlandés viniéndose abajo al día siguiente, quedó como único «vencedor» de la batalla, continuando su reinado hasta su muerte en 1042. El reino de Meath también salió beneficiado por el hecho de que sus guerreros habían sufrido pocas bajas, su posición política se reforzó y sus vecinos (incluidos los vikingos de Dublín) incapaces de llevar a cabo acción alguna contra ellos. Sin embargo, la guerra dio como resultado un panorama de luchas internas políticas, una situación que no favoreció que hubiera un nuevo Alto Rey.

Bajas vikingas[editar]

Los anales irlandeses son muy prolíficos citando a detalle las abundantes bajas de los caudillos vikingos caídos en el campo de batalla, entre los principales protagonistas se citan a:[5]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c d e f The Doyle Page - The Battle of Clontarf
  2. The viking Age (2010), ed. A.A. Sommerville / R.A. McDonald, University of Toronto Press, ISBN 978-1-4426-0148-2 p. 464 - 471.
  3. Katherine Holman (2003), Historical Dictionary of the Vikings, Scarecrow Press, ISBN 0810865890 p. 66-67.
  4. Saga de Njal §§ 156-157.
  5. Downham, Clare (2007) Viking Kings of Britain and Ireland: The Dynasty of Ívarr to A.D. 1014., Edinburgh: Dunedin Academic Press, ISBN 1-903765-89-0, pp. 237 - 277.
  6. Peter C. Bartrum, (Cardiff. University of Wales Press. 1966), FHL 942.9 D2ba., p. 136.