Atolinga (municipio)

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Arcoiris
Municipio de México
Ubicación de
Coordenadas: 21°44′00″N 103°28′00″O / 21.733333333333, -103.46666666667Coordenadas: 21°44′00″N 103°28′00″O / 21.733333333333, -103.46666666667
Entidad Municipio
 • País Bandera de México México
 • Estado Coat of arms of Zacatecas.svg Zacatecas
 • Cabecera Atolinga
Superficie  
 • Total 280 km²
Altitud  
 • Máxima 2,250 msnm
Población  
 • Total 2692 hab.
 • Densidad 9,61 hab/km²
Código INEGI 003
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Atolinga es uno de los 58 municipios con los que cuenta el Estado de Zacatecas, México.

Geografía[editar]

Atolinga tiene una extensión territorial de 280 kilómetros cuadrados. Colinda al sur con Tepechitlán y Florencia de Benito Juárez; al oriente con Tlaltenango de Sánchez Román; al norte con Totatiche Jal. y al poniente con Chimaltitán, Jalisco. Las coordenadas de la cabecera municipal de Atolinga son: Latitud Norte: 21° 44’ 15”. Longitud Oeste: 103° 28’ 30”. Su altura sobre el nivel del mar es de 2,250 metros. Fed

Losñ

Escudo[editar]

La representatividad religiosa se pone de manifiesto al enmarcar el emblema; por una parte la cúpula perfectamente simétrica y por otro lado las paredes de cantera; ejemplificando la religión católica como base y organización de nuestro pueblo de Atolinga.

El primer cuadrante indica el tular de agua que nace de los abundantes manantiales que caracterizaron el lugar con un fondo de las juncias o espadañas típicas de algunos lugares

El segundo cuadrante el misionero religioso expresa la fe católica impuesta a nuestros antepasados.

Tercer grabado indica la actividad económica más importante que es la agricultura, con abundantes lluvias y tierras vírgenes propias para el cultivo de maíz, el sembrador con su yunta es una muestra de la gente originaria del lugar eminentemente agrícola.

Las dos cabezas de toro representan otra de las actividades importantes como es la ganadería, con abundantes pastizales para la crianza de los mismos.

El origen caxcan de nuestros antepasados, fielmente expuesto con las armas de guerra de tan valeroso pueblo, con los mazos o hachas de piedra.

El lema derivado del latín resume en parte la descripción exacta y fidedigna de lo es nuestro pueblo. “ALTAE VITAE FONS”. Que significa fuente de alta vida.

“Un pueblo con un cielo transparente paisajes naturales esplendorosos, un clima agradable, unos vientos lluvia vegetación en unas tierras generosas, manantiales de agua limpia, y gente emprendedora hace de Atolinga un lugar con alta calidad de vida.”

Historia de Atolinga[editar]

Antecedentes prehispánicos.

A ciencia cierta no se conoce con precisión quienes fueron los primeros habitantes de la región de Atolinga y lugares cercanos que le pertenecen. En aquellos tiempos, los antepasados no dejaron nada que atestigüe su paso por estas tierras. No hay jeroglíficos, ni papiros, ni petroglifitos, pero ni tampoco hay estudios arqueológicos suficientes de la región que permitan sustentar tal o cual teoría.

Los primitivos habitantes del valle de Tlaltenango, quizá hayan llegado mucho tiempo después, sin fundar pueblo ni aldea alguna, viviendo como nómadas por valles y serranías, hasta que otra tribu acaso más valiente y temeraria, llegó al mismo valle años después y le pareció de buenos bosques, de excelentes aguajes y de muy señoriales laderas para cuamiles. Ellos eran los rústicos mexicanos, de quienes dice el padre Tello:

´´...y allanda la providencia y valle de Tlaltenango poblaron en ella 50,000 villanos o rústicos mexicanos y edificaron pueblos y los más señalados fueron Tlaltenango, Tepechitlan y el pueblo del Teul´´.

Los historiadores dejan ver cómo los primitivos habitantes fueron obligados a refugiarse en las barrancas, en tanto éstos, los rústicos mexicanos, fueron conformando centros de población tales como: Momax, Atolinga, Colulitén, Cicacalco, Huejúcar, Telesteipa, Temolasco, Temastián, Tepetongo, Tocatic, Totatiche y Teocaltiche.

Los caxcanes ocuparon el terreno que se sitúan los pueblos de Teocaltiche, Nochistlán, Mezticacán, Juchipila, El Teúl, Atolinga, Tepechitlan, Tlaltenango, Momax, Tenango, Jalpa, Mecatabasco, Tayahua, Mezquituta, Cuzpala, Magdalena, Tenayuca y Apulco con una población de 50 mil habitantes. Pueblos orgullosos e indómito fue el caxcán, además de valiente y profundamente religioso.

Como descendientes de los aztecas participaron de su mismo carácter, idioma y ritos. Su gusto por la guerra quedó de manifiesto en enfrentamientos que tuvieron con los zacatecos y nayaritas, antes de la llegada de los españoles y cuando éstos aparecieron, demostraron como la disciplina y la estrategia no les eran materias desconocidas. Disponían sus columnas de ataque con batallones de flecheros al frente, seguidos de guerreros que manejaban hondas y macanas.

Los naturales de Atolinga conocieron que pronto llegarían a sus tierras, hombres blancos y barbados, en virtud de las noticias que traían los “pochtecas”. Estos llegaban a Tlaltenango, se trasladaban a Atolincan (nombre antiguo de Atolinga) y continuaban su misión comercial hacia Tepec, o se la región actual de Bolaños.

Antecedentes coloniales Al paso del tiempo el vocablo Atolincan fue cambiado por Atolinga y el ingeniero Montañés cree que un grupo de familias de raza celta se asentaron en la región, un tanto alejados del ojo inquisidor de las autoridades de Tlaltenango y empezaron a trabajar la tierra.

Dice al ingeniero Montañés: “ Después de la conquista, los españoles vieron a Tlaltenango como tierra de promisión, colonizándola, dejando en el monte de Atolinga, como muestra la colonización, extensa zona habitada hasta nuestros días por moradores de la raza celta pura. Cabe explicar que hasta aquí, inexplicablemente vinieron semitas, perpetuándose en familias que llevan apellidos Leyva, Isais, Covarrubias, Castañeda, Bugarín”

Lo cierto es que Atolinga formó, durante las centurias siguientes a la conquista un grupo étnico cerrado y celoso del mestizaje y dejó sentir su influencia, aún en la política y dirección de Tlaltenango.

Fue hasta el año 1561 cuando la tierra que hoy ocupa Atolinga, fue denunciada ante la Real Audiencia de Guadalajara por Francisco Sernosa. Cuando 10 años después éste vendió a Juan Fernández Quemada esta tierra, se supo que el sitio se componía de 4 mercedes.

Un sitio de ganado mayor: Atolinga. Un sitio de ganado mayor: Cerritos Una caballería de tierra. El Salto Una caballería de tierra: Acatepulco.

Aunque ligeramente desfasado en cuestión cronológica, se presenta el contenido de este importante documento que habla sobre el primer Ayuntamiento que tuvo Atolinga en toda su historia. El manuscrito está en la caja 1814 del Archivo del Congreso de Jalisco.

“Los vecinos principales de la Congregación de Atolinga y su comprensión, Ayuda de parrouia del Curato de Tlaltenango con el más profundo respeto hacemos presente a V.S. y suplicamos se nos conceda la gracia de la creación de Ayuntamiento y Alcaldes, por la distancia de más de seis leguas a la cabezera y que asciende a 678 almas y en los anexos que están circundados, desde media hasta dos leguas, es de 3,700 almas como consta en los padrones acabados de entregar de 1º. Voto de dicha cabezera. Lograda esta gracia seguramente volverán a sus casas y hogareñas familias que se hallan (no perciben los perfiles de la palabra que sigue en la copia) en el fomento de la agricultura de su exjercicio, y buena educación a la juventud según lo sancionado en la Constitución Política de Nuestra Monarquía Española, y de la que reciviremos merced”.

“Congregación de Atolinga y Enero 19 de 1814”

(Nota: hasta este momento se ha respetado la ortografía original del documento)

Este fue el primer Ayuntamiento de Atolinga y se formó desde el año de 1814, en apego a las leyes emanadas de la primera Constitución de España.

Antecedentes del siglo XIX. Atolinga pertenecía al partido de Tlaltenango y tenía 729 habitantes y el valor de su propiedad alcanzaba la cifra de $ 85,146 pesos.

En el año de 1887 se inauguró el camino de Atolinga a Tlaltenango, para vehículos de rueda. La mayor parte estaba empedrada, poniendo mucho empeño en esto los habitantes de Atolinga, quienes además hicieron algunos pequeños puentes en el trayecto. Años más tarde por este camino llegó a Atolinga el primer automóvil, un Ford Guayín, conducido por el coronel Encarnación Cortés Llamas.

El Coronel Encarnación Cortés nacido en el rancho de los Vela, Atolinga, valiente revolucionario quien lucho al lado de Pancho Villa en la histórica toma de Zacatecas, cuentan que sobre una lluvia de balas llegó hasta donde se encontraba el enemigo cumpliendo una importante misión, acción que le valió el grado de coronel y el reconocimiento y aprecio del mismo Pancho Villa.

En el año de 1896 se empedraron las calles céntricas de la población, se recompuso la cárcel, se hizo un salón para la tesorería, blanqueamiento de calles y de bardas que antes eran simples cercas.

A finales del siglo pasado Atolinga tenía la categoría de cabecera de partido y el único pueblo sobre el cual tenía autoridad era sobre Momax y sus rancherías.

En la época revolucionaria comienza con la entrada del coronel Luis Moya, una tarde del 16 de marzo de 1911 acompañado de 90 jinetes bien armados entraron gritando “Viva Madero “ ´´ Viva la virgen de Guadalupe”. Siendo entonces presidente municipal Don Pascual Salinas y con la aprobación del entonces vicario Don Victoriano Mora, se echaron a vuelo campanas.

A finales del año de 1928 un grupo de cristeros al mando del revolucionario Luis Sánchez apodado el “molonco” originario de Totatiche saquean los archivos de lo que era la presidencia municipal y al grito de viva cristo rey y viva la virgen de Guadalupe queman todos los documentos destruyendo evidencias importantes de nuestros acontecimientos históricos de nuestro municipio de Atolinga, y de sus alrededores.

La vestimenta típica de los habitantes hombres de Atolinga hace 65 a 70 años atrás era calzón de manta con cotense y camiseta cerrada también de manta, huaraches de correas y sombrero de sotol, y ante la escasez de chamarras en tiempo de frío se enredaban en cobijas.

Debido a que el principal centro comercial de esta región era Tlaltenango, se tenía forzosamente que trasladarse continuamente en remudas y vender y comprar los víveres más indispensables. Hasta que bajo una ordenanza del presidente municipal de Tlaltenango en turno prohibió terminante a todos los visitantes andar por las honorables calles de su ciudad a menos que se pusieran pantalones de pechera que era la moda de las grandes ciudades.

Así que los entonces habitantes de esta población, al llegar al río que posteriormente fue el puente de la virgen, tenían que ponerse los incómodos pantalones.

En tiempos más recientes, Atolinga, debido a la emigración hacía los Estados Unidos, ha sufrido una marcada fuga de sus habitantes pertenecientes a las familias que fundaron este pueblo. Por diferentes motivos, entre ellos la ambición, y la búsqueda de mejores oportunidades, hoy en día un gran número de los habitantes de esta población, al igual que sus descendientes (en muchos casos terceras y cuartas generaciones) se han establecido en el extranjero.

En muchos casos, vuelven a Atolinga solamente para disfrutar sus vacaciones durante la Feria de San Cayetano durante la primera semana de agosto cada año, solo para regresar a Estados Unidos en cuanto esta termina.

El éxodo de habitantes hacia EEUU ha creado un vacío que poco a poco está siendo llenado por habitantes de poblaciones aledañas, predominantemente indígenas, que han bajado de las sierras para aprovechar el gran número de viviendas vacantes, cuyos dueños les alquilan por muy poco dinero, y en algunos casos gratuitamente, con el fin de que no parezcan abandonadas.

Referencias[editar]