Asedio de Cartagena (1815)

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Sitio de Cartagena de Indias
Guerra de la Independencia de Colombia
Fecha 26 de agosto6 de diciembre de 1815
Lugar Cartagena de Indias, Provincias Unidas de Nueva Granada (hoy en Colombia)
Resultado Victoria realista decisiva.
Reconquista de Nueva Granada.
Beligerantes
Bandera de España Imperio español Bandera de Colombia Provincias Unidas de la Nueva Granada
Comandantes
Pablo Morillo
Pascual Enrile
Francisco Tomás Morales
Manuel del Castillo y Rada
José Francisco Bermúdez
Fuerzas en combate
10.000[1] -12.254[2] tropas (españoles y realistas locales)

(reclutas llaneros)[4] [5]

Flota naval:

  • 1 navío
  • 2 fragatas
  • 1 corbeta
  • 8 faluchos[6]
En la ciudad:
  • 1.500[7] -2.600[2] regulares
  • 1.000 milicianos[2]

En las cercanías:

  • 700 soldados[8] [9]
  • 360 cañones de las fortalezas

Flota naval:

  • 1 corbeta[8]
  • 10 goletas
  • 2 balandras
  • 20 bongos
Bajas
3.125 muertos (la mayoría por epidemias):[10]
  • 1.825 europeos
  • 1.300 americanos
6.000 muertos entre militares y civiles (la mayoría por epidemias y hambre)[11] [12]

El Sitio de Cartagena de Indias, fue un suceso militar ocurrido entre agosto y diciembre de 1815, durante la independencia de Colombia, dentro del proceso de independencia hispanoamericana. El asedio fue emprendido por una fuerza combinada naval y terrestre de tropas españolas expedicionarias y realistas venezolanas al mando del general Pablo Morillo y su segundo Francisco Tomás Morales. La defensa de la ciudad sitiada durante tres meses fue dirigida por Manuel del Castillo y Rada, en octubre es depuesto y sustituido por José Francisco Bermúdez, hasta su huida a bordo de un barco corsario. De igual forma que en otros asedios ocurridos en la independencia hispanoamericana la población de la ciudad asediada sufrió los efectos epidémicos del hambre y la enfermedad, entre ellos su gobernador Juan de Dios Amador, y se calcula que murió una tercera parte de la ciudad. El asedio de las fuerzas de Pablo Morillo ha sido uno de los tantos bloqueos navales y terrestres que ha tenido la ciudad de Cartagena de Indias en su historia, sin embargo en esta ocasión concluye con el resultado de una victoria de los sitiadores el 6 de diciembre de 1815.

El restablecimiento del gobierno virreinal en la provincia de Cartagena permitió dar lugar a procesos judiciales que condenaron a morir a nueve cabecillas rebeldes, con lo que se abre un capítulo de la represión política durante la independencia colombiana denominado Régimen del Terror y que concluye con las sentencias de los líderes de la insurrección de Santa Fe de Bogotá y la caída de las Provincias Unidas de la Nueva Granada.[13]

Antecedentes[editar]

Pablo Morillo, comandante de la Expedición Pacificadora, entró el 26 de mayo de 1816 en Bogotá, iniciando la llamada Reconquista.[14]

Cartagena de Indias era una ciudad de cerca de 18.708 habitantes,[15] próspera, con grandes casas de comercio. En los siglos pasados de la colonia había manejado todo el comercio de esclavos del Caribe. Y era a la sazón la plaza fortificada más poderosa del Caribe español y la cuarta ciudad más importante en la América española después de Ciudad de México, Santa Fe de Bogotá y Lima.

El 22 de mayo de 1810 se crea la Junta autónoma de Gobierno y deponen a las autoridades españolas, pero conservan su fidelidad a la monarquía española. Más tarde, el 11 de noviembre de 1811 declaran la independencia absoluta de la ciudad de Cartagena. España no pudo dar una oportuna respuesta a los movimientos independentistas de América por estar sumido su territorio en la Guerra de la Independencia española. Pero el panorama cambió cuando las tropas francesas abandonan España, y el rey Fernando VII restituido ordena un contingente militar a órdenes de Pablo Morillo, para reconquistar las colonias americanas. La flota salió de Cádiz el 16 de febrero de 1815 con rumbo a la Capitanía General de Venezuela.[16] Estaba compuesta de 15.000 hombres[17] (12.254 soldados y oficiales)[2] [18] 18 barcos de guerra y 41 de transporte, con su parque de armas y municiones.[17] La expedición incluía entre sus filas a 500 oficiales.[16] Más tarde llegó la noticia a Cartagena del comienzo en marzo de la campaña de los Cien Días de Napoleón Bonaparte.

Por el año de 1815 las Provincias Unidas de la Nueva Granada que habían establecido un estado federal pero se había enfrascado en guerras civiles. Simón Bolívar a cargo de las tropas del Congreso, unos 1.500 soldados, había puesto sitio contra la ciudad de Cartagena, defendida por igual número de combatientes pero Bolívar apenas tenía 600 fusiles ni parque ni escuadra.[19] Sin embargo, Cartagena no acepta el ofrecimiento en abril del virrey Montalvo para atacar a Bolívar a cambio de someterse nuevamente al rey de España. Bolívar al tener conocimiento de la llegada de la gran expedición de Morillo a Venezuela, mediante un ultimatúm propone reunir todas las facciones en conflicto bajo su mando, o renunciar a su mando de las tropas del Congreso. No es aceptada su propuesta, se firma la paz con Cartagena, y Bolívar renuncia al mando el 8 de mayo de 1815 y se retira a Jamaica.[17]

En esos momentos las Provincias Unidas apenas contaban con 3.000 efectivos concentrados en Cúcuta, Casanare y Popayán.[20] Más de 2.000 fusiles, 100 piezas de artillería, 400 quintales de pólvora, todo tipo de municiones, 1.300 uniformes y 34 buques armados para la guerra que estaban en Cartagena habían sido negados a Bolívar de parte del gobierno de la ciudad.[21] La mitad de los 5.000 fusiles que había en Nueva Granada se guardaban en el puerto.[22] El Libertador había tenido la ilusión de aumentar sus efectivos, 2.000 pero solo un cuarto con fusiles, a 6.000 por levas masivas entrenadas por los numerosos oficiales que lo acompañaban, armados todos por el armamento de Cartagena.[23]

Organización del bloqueo[editar]

En abril de 1815 los cartageneros tuvieron noticia de la expedición pacificadora y empezaron a organizarse para resistir el sitio. Morillo llegó a Puerto Santo, cerca de Carúpano, en la costa oriental venezolana, el día 7 del mismo mes y se entrevistó con el jefe realista Francisco Tomás Morales, quien tenía más de 7.000 soldados a su mando, tomándolo como su subordinado.[24] Tras ocupar fácilmente el último bastión de resistencia de la Isla Margarita cuya guarnición estaba al mando del general José Francisco Bermúdez, sufrir la pérdida accidental del buque insignia, el San Pedro Alcántara, con sus mil tripulantes,[25] dejar 4.000 hombres guarneciendo Venezuela[26] [27] [28] y enviar refuerzos a otras zonas de conflicto[24] como a la Nueva España, 1.200 efectivos al Perú y un batallón de cazadores a Puerto Rico,[26] [24] [29] [30] partió al oeste, pasando por Puerto Cabello donde reclutó a 3.000 locales para su campaña,[4] jinetes de la milicia de Morales que avanzó por tierra a Cartagena de Indias.[5] Esos tres mil venezolanos provenían del ejército que Morales había reunido para atacar Isla Margarita (5.000 soldados y 32 buques), se sumaron a la expedición otros 22 navíos, elevando la armada a 85 velas,[31] pero sólo 50 participaron del asedio.[26] Para su planificada campaña, Morales había acabado con cualquier núcleo rebelde en la costa, tratando de aislar a la isla, masacrando a más de 3.000 personas en sus ataques.[32]

La armada de Pablo Morillo arribó el 22 de julio a la ciudad de Santa Marta, bastión realista de Nueva Granada en donde estaba el virrey de la Nueva Granada, don Francisco de Montalvo y Ambulodi.[33] El asedio de Cartagena era previsible, principal puerto del Caribe neogranadino y puerta de entrada al interior del país; desde que Morillo había llegado a Venezuela los realistas samarianos habían pedido ser reforzados por tres o cuatro mil soldados (ellos sólo tenían 300 y algunos milicianos) para comenzar el bloqueo.[34]

La ocupación de Cartagena comienza con el desembarco en sus costas de las tropas de Morillo el 18 de agosto, y se llevó a cabo por dos frentes. Uno terrestre, dirigido por Francisco Tomás Morales, organizado desde la cercana ciudad de Santa Marta, que tenía como fin incomunicar a Cartagena por tierra del interior del país; y uno marítimo comandado por el capitán de la flota naval don Pascual Enrile. En julio de 1815 el frente terrestre había ocupado la línea del Río Magdalena, que era la entrada de alimentos, correo y mercancías a Cartagena de Indias, y en los siguientes días las tropas ocuparon toda la provincia de Cartagena, desde Bocas de Ceniza hasta la punta de Arboletes (actuales departamentos colombianos de Atlántico, Bolívar, Sucre y Córdoba) y habiendo cortado completamente a Cartagena sus campos de abastecimiento, buscando la rendición de Cartagena por el hambre. El 22 de agosto las velas de la flota pacificadora se vieron en el horizonte, y el 26 de agosto de 1815 comenzó el bloqueo marítimo. Las naves españolas se colocaron en posición desde la Boquilla, al norte de la ciudad hasta Barú, al sur de la bahía, las naves tenían orden de evitar que naves enemigas socorrieran la ciudad. Los Patriotas cartageneros se vieron reducidos a soportar el sitio en el recinto amurallado de la ciudad, con el poco abastecimiento que habían logrado acumular. Morillo desembarcó cerca de la ciudad y montó su cuartel general en la hacienda Torrecilla, en la cercana población de Turbaco, desde donde dirigía el asedio.

Defensa de la plaza[editar]

Manuel del Castillo y Rada, comandante de la plaza de Cartagena.

Cartagena de Indias se había convertido en refugio de combatientes de la Independencia de Venezuela, junto a una gama variada de nacionalidades. Caben destacar a Lino de Pombo O'Donnell, Antonio José de Sucre, los hermanos Germán, Gabriel y Vicente Celedonio Gutiérrez de Piñeres, Carlos Soublette, Gregor MacGregor, Bartolomé Salom, José Francisco Bermúdez, Juan García del Río, Mariano Montilla, Henri Louis Villaume Ducoudray Holstein,Luis de Rieux, José Prudencio Padilla, Miguel Díaz Granados, entre otros. El comandante de la plaza era Manuel del Castillo y Rada y se habían enviado contingentes a las diversas fortalezas que protegían la entrada a la ciudad, es decir al fuerte de San Felipe, a las de Bocachica y La Popa, y se había ordenado una línea de defensa en las murallas y baluartes de la ciudad.

Durante los 102 días que duró el sitio, el aprovisionamiento de alimentos fue el principal problema que afrontó la ciudad sitiada. Además de las tropas, había que alimentar a la población civil, que sumada al ejército, ascendía a 18 o 19 mil personas. Al mes del sitio los cartageneros tuvieron que recurrir a caballos, perros, ratas y todo tipo de animal para alimentarse. A eso se sumó una terrible peste derivada de la insalubridad. Cada día cientos de personas caían muertas a mitad de las calles por inanición y como no alcanzaban las fosas comunes, muchos se corrompían a la intemperie dándole una aura de pestilencia e insalubridad a la ciudad. Pronto los cadáveres fueron llegando hasta los depósitos de agua, no había agua potable. La desesperación fue mayor en los últimos 22 días del sitio, los Cartageneros empezaron a comerse hasta las mismas suelas de sus zapatos, cueros de tenería, e incluso no faltó quien recurriera al canibalismo para poder sobrevivir. En ese clima de desesperación, sorprende que los dirigentes cartageneros no optasen por la capitulación, lo que hubiese evitado los males del asedio a la población civil. El fuego cruzado era ocasional, una cuando los españoles se apoderaron de los fuertes de Bocachica. El 17 de octubre el comandante de la plaza, Manuel del Castillo y Rada, es depuesto por un tumulto y sustituido por el venezolano José Francisco Bermúdez. El 11 de noviembre, durante el sitio, los españoles trataron de apoderarse del Cerro de la Popa, pero los patriotas resistieron. Los soldados morían en las murallas, pero más por el hambre y no en combate.

El 5 de diciembre, en momentos de máxima desesperación, las autoridades de la plaza acordaron abandonar la ciudad. Fue así que durante la madrugada se embarcaron en la Bahía de las Ánimas, para abandonarla. Ese plan pretendía romper el bloqueo. No obstante, de alguna manera algunos lograron burlar el cerco y salir, pero su situación no era menos precaria: las naves, muchas corsarias al mando de Luis Aury, no estaban equipadas, algunas sufrieron traiciones, otras encallaron o tuvieron que tocar puerto obligatoriamente y ser capturados por autoridades españolas, de los doce o catorce buques que salieron de Cartagena solo dos lograron tocar puerto en Jamaica, teniendo la mala noticia que allí no los dejaban desembarcar, y que tenían que seguir su ruta hacia Haití. De los cerca de 2.000 que partieron[35] unos 600 sobrevivieron para ser capturados o llegar a Haití.[36] Las dos embarcaciones que llegaron a Haití, encontraron la protección de Alexandre Pétion, acérrimo defensor de las luchas de independencia Latinoamericana. Allí muchos se enrolaron en la Expedición de los Cayos que organizó Simón Bolívar para reconquistar Venezuela. Bolívar pensó que la resistencia de Cartagena sería derrotada finalmente sin remedio por lo que consideró inútil su presencia allí, y sólo tuvo para consuelo darle el remoquete de "Ciudad Heroica". En la ciudad de Cartagena se decide nombrar tres representantes para negociar la rendición con Morillo: Juan Fernández de Sotomayor, Manuel Anguiano y Domingo Esquiaqui.

Consecuencias[editar]

Finalmente el sitio concluyó tras 108 días el 6 de diciembre de 1815. Para esa fecha habían fallecido unas 6.000 personas dentro de las murallas de la ciudad.[37] El ejército siteador se había visto reducido a 3.500 combatientes, 1.825 peninsulares y 1.300 criollos habían resultado muertos, heridos o desertado.[38] Unos 3.600 realistas pasaron por los hospitales de Turbaco, Arzona y Sabanalarga con diversa suerte.[39] Se capturaron 366 cañones de diverso calibre, 100 carabinas, 3.888 fusiles, 3.440 quintales de pólvora en barriles, 4.627 cartuchos de cañón, 135.800 de fusil y 200.000 piedras de chispa.[40] Otros 2.000 residentes estaban moribundos, tirados en calles, casas y hospitales, 2.400 habían escapado por mar y 400 a 600 por tierra y, por último, 400 prisioneros fueron degollados en las playas cercanas por Morales.[41] A comienzos de septiembre ya era imposible conseguir alimentos por mar, era imposible romper el bloqueo, además no había dinero para comprar, para entonces menos de mil hombres defendían la ciudad.[42] Más de 300 cadáveres fueron recogidos de las calles y plazas el 4 de diciembre, la guarnición del castillo de San Lázaro había caído de 500 a 31 efectivos durante el asedio.[43]

La toma de Cartagena permitió a Morillo adentrarse en el resto del Virreinato de la Nueva Granada. Tras la restauración del gobierno virreinal se dio lugar a los procesos contra los cabecillas de la revolución de Cartagena y que concluye con los juicios a los miembros de la revolución de Santa Fe, periodo que en Colombia se ha venido a llamar "Régimen del Terror". Cartagena de Indias permaneció bajo control español hasta 1821. El comandante Manuel del Castillo fue juzgado por un Consejo de Guerra Permanente y fue fusilado el 24 de febrero de 1816.

Cartagena de Indias quedo arruinada tras el asedio, perdió su dirigencia política y el papel protagónico. Tardó más de un siglo para que la ciudad volviera a tener la población de 1815, y dejó de ser llamada la "Reina del Caribe", para ceder su lugar a Barranquilla.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Historia 16. Números 357-362, Generalísimo, 2006, pp. 115.

    Al mando de una imponente fuerza, que algunos cifran en más de 10.000 hombres, Morillo sitió la ciudad durante 105 días, (...) se puede leer la siguiente leyenda dedicada al sitio de Cartagena: Caminante, después de más de cien días de (...)

  2. a b c d El sitio de Cartagena por parte de Pablo Morillo como escenario del choque de legitimidades entre la monarquía española y los movimientos independentistas de la Nueva Granada. Tomás Durán Becerra. Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Facultad de Ciencia Política y Gobierno, Bogotá (2009), pp. 33 y 36.
  3. a b Demetrio Ramos Pérez (1992). Emancipación y nacionalidades americanas. Tomo XIII. Ediciones Rialp, Madrid, pp. 275, ISBN 84-321-2110-X.
  4. a b c d Mariano Torrente (1830). Historia de la revolución hispano-americana. Volumen II. Madrid: Imprenta de Aboreno, pp. 170.

    (...) se hizo á la vela en Puerto Cabello con 5000 hombres de tropas europeas, i 3000 de las del pais al mando de Morales , dejando el gobierno de la capital (...).

  5. a b Paulino Castañeda Delgado (2005). Las guerras en el primer tercio del siglo XIX en España y América: actas XII Jornadas Nacionales de Historia Militar, Sevilla, 8-12 de noviembre de 2004. Tomo I. Sevilla: Deimos, pp. 575. ISBN 978-8-48637-969-8.

    (...) llevando consigo la mayor parte de su fuerza, 5.000 hombres, más 3.000 llaneros que Morales llevó por tierra. El sitio de Cartagena se estableció en firme el día 11 de agosto.

  6. Academia Colombiana de Historia (1965). Historia extensa de Colombia. Tomo VI. Parte I. Bogotá: Ediciones Lerner, pp. 36 y 46.

    (...), un navío de 64 cañones, dos fragatas de a 43 cañones, una corbeta de a 22, una goleta de a 8 y trece faluchos cañoneros, además de numerosas embarcaciones de transporte que el capitán Sevilla en sus memorias individualiza con sus nombres y que llegaron a cuarenta y cuatro. (pp. 36).
    operaron los rebeldes de Cartagena en su defensa se componía de una corbeta de 25 cañones, llamada Dardo; diez goletas con piezas de grueso calibre en colisa y otras menores en los costados; dos balandras; veinte bongos y lanchas con cañones y obuses y cantidad grande de botes, piraguas y canoas bien dotados de gente, mandados todos por un tal Eslava. (pp. 46)

  7. Caracciolo Parra Pérez (1959). Mariño y las guerras civiles. Tomo II. Madrid: Ediciones Cultura Hispánica, pp. 187.

    Según Posada Gutiérrez, para el sitio de Cartagena los revolucionarios reunieron más de 1500 soldados, y una fuerza fluvial muy eficaz. Pero la plaza se defendió durante largos meses.

  8. a b Eduardo Lemaitre (1979). Breve historia de Cartagena. Bogotá: Banco de la República, pp. 117.

    Además, los patriotas tenían, en las Sabanas de Corozal y de Tolú, unos 700 hombres, al mando de Martín Amador, hermano del Gobernador, D. Juan de Dios; pero sobre el mar, es decir, dentro de la bahía, no contaban sino con una flotilla compuesta por una sola corbeta, (...)

  9. Historia Caribe (HC): revista de la Asociación Colombiana de Historiadores, Capítulo Atlántico. Nº 3. Barranquilla: El Capítulo, 1997, pp. 62. Del Castillo y Rada tenía 1.000 milicianos acantonados en Barranquilla, Soledad y pueblos cercanos en esos momentos.
  10. Robert L. Scheina (2003). Latin America's Wars: The age of the caudillo, 1791-1899. Washington: Brassey's Inc. ISBN 978-1-57488-450-0.
  11. Aníbal Galindo (1888). Las batallas decisivas de la libertad. Bogotá: Librería de Garnier hermanos.

    Durante el sitio, Cartagena había perdido por el hambre y las enfermedades 6000 personas, más de un tercio de su población. Montones de cadáveres insepultos, hombres moribundos , esqueletos de mujeres y niños ambulantes, fue lo que los (...)

  12. Bartolomé Mitre (1990). Historia de San Martín y de la emancipación sudamericana. Tomo II. Buenos Aires: El Tacurú de Corrientes S.A. Ediciones Sanmartinianas.

    Así terminó el sitio de Cartagena en 1815, uno de los hechos más memorables de la lucha por la independencia americana. (...) El sitio había durado ciento ocho días. Se calcula en 6.000 almas el número de muertos en la plaza por el hambre (...)

  13. Raúl Pérez López-Portillo (2005). La España de Riego. Madrid: Silex Ediciones, pp. 255. ISBN 84-7737-149-0.
  14. Vélez Ocampo, Antonio (2005)."La Expedición Pacificadora". Cartago, Pereira, Manizales: cruce de caminos históricos.] Pereira: Editorial Papiro. ISBN 978-9-58823-637-7.
  15. Sourdis Nájera, Adelaida. "La independencia del caribe colombiano 1810-1821". Revista Credencial Historia. No. 242, febrero de 2010.
  16. a b Demetrio Ramos Pérez (1992). Emancipación y nacionalidades americanas. Tomo XIII. Ediciones Rialp, Madrid, pp. 272, ISBN 84-321-2110-X.

    El 16 de febrero de 1815. en su última revista, el Ejército Expedicionario ascendía a 500 oficiales y 10.000 (...)

  17. a b c Roberto Barletta Villarán (2011). Breve historia de Simón Bolívar. Ediciones Nowtilus, Madrid, pp. 124, ISBN 978-84-9967-241-0.
  18. Encina, 1965: 465. Los soldados eran 10.642.
  19. Encina, 1961: 529
  20. Encina, 1961: 545
  21. Encina, 1961: 540-541
  22. Encina, 1961: 493-494
  23. Encina, 1961: 510-511
  24. a b c Andrés Bello, Juan García del Río. La Biblioteca americana, o miscelánea de literatura, artes i ciencias. Tomo I. Imp. de don G. Marchant., Londres, 1823, pp. 455.

    Despues de haber guarnecido a Margarita con 800 hombres, reforzó con 1000 a la Guaira ia Caracas ; a Cumaná i Barcelona con 800; destacó 800 a los Llanos; i siguió con el resto de sus fuerzas a Puerto Cabello. Dejó allí 300 hombres, i destacó 3000 para Nueva España. Bien podia hacer todo esto, porque ademas de las guarniciones encontró en Venezuela un ejército de 7000 hombres al mando de Morales. (...)

  25. Andrés Bello, Juan García del Río. La Biblioteca americana, o miscelánea de literatura, artes i ciencias. Tomo I. Imp. de don G. Marchant., Londres, 1823, pp. 454.

    Luego que este aportó a Margarita, la guarnición de la isla al mando de jeneral Bermudez, que no llegaba a 400 hombres, se vió obligada a evacuarla precipitadamente; i toda aquella fue ocupada por los españoles sin efusión de sangre. Al salir de allí la expedición, se voló el navio San Pedro Alcántara con cerca de 1000 hombres; (...)

  26. a b c Encina, 1961: 470
  27. Francisco Rivas Vicuña. Las guerras de Bolívar. Volumen 51. Imprenta nacional, Bogotá, 1934, pp. 82.

    En Margarita 800 hombres
    En Cumaná y Barcelona 800
    En los Llanos 800
    En Puerto Cabello 300
    En Caracas 1.000
    Total 3700

  28. Pedro Aguado Bleye, Cayetano Alcazar Molina. Casa de Borbón (1700-1808). España contemporánea (1808-1955). Volumen III de Manual de historia de España. Espasa-Calpe, 1956.

    Ocupada la isla, siguió el general español por Cumaná y La Guaira hasta Caracas, donde fue recibido con entusiasmo (11 mayo 1815). Envió algunas tropas al Perú; destinó 5.000 hombres a la ocupación militar de Venezuela, y con el resto (...)

  29. Laureano Vallenilla Lanz, Nikita Harwich Vallenilla (1991). Cesarismo democrático y otros textos. Biblioteca Ayacucho, Caracas, pp. 34, ISBN 980-276-143-5.

    De los 10.000 que componían la expedición de Morillo, 1.700 siguieron al Perú y 600 a Puerto Rico.

  30. Rivas Vicuña, 1934: 83.

    Con fecha 30 de diciembre de 1815, en su correspondencia al Ministerio de Guerra, Morrillo decia:

    • Se separó para Puerto Rico el Batallón de Cazadores del General con 650 plazas y recibió en Puerto Cabello los del fijo de aquella isla. De Cumaná salieron 1700 hombres de todas armas para el Perú por la vía de Panamá, y por lo tanto la fuerza del (...)
  31. Encina, 1961: 465
  32. Encina, 1961: 460
  33. Felipe Larrazábal (1865). Correspondencia general del Libertador Simón Bolívar. Tomo I. Nueva York: Imprenta de Eduardo O. Jenkins, pp. 362. Los realistas desde Santa Marta conquistaron durante abril de ese año Soledad y Barranquilla y el día 29 hicieron rendirse a la guarnición de Santa Cruz de Mompox, tomando 1.000 prisioneros, 1.300 uniformes, 2.000 fusiles, 100 cañones y 34 embarcaciones fluviales de guerra y transporte. Bolívar culpo a Castillo de la derrota por no auxiliar a los asediados (que eran tropas federales) y fue una de las razones por la que decidió exiliarse a Jamaica.
  34. Encina, 1961: 543
  35. Vélez Ocampo, Antonio (2005)."Sitios y saqueos a Cartagena". Cartago, Pereira, Manizales: cruce de caminos históricos. Pereira: Editorial Papiro. ISBN 978-9-58823-637-7.
  36. Paul Verna (1983). Bolívar y los emigrados patriotas en el Caribe (Trinidad, Curazao, San Thomas, Jamaica, Haití). Caracas: Instituto Nacional de Cooperación Educativa (INCE), pp. 49.
  37. Encina, Francisco Antonio (1961). Bolívar y la independencia de la América española: Independencia de Nueva Granada y Venezuela (parte 1). Tomo III. Santiago: Nascimiento, pp. 577
  38. Encina, 1961: 578
  39. Encina, 1961: 573
  40. Encina, 1961: 579
  41. Encina, 1961: 577-578
  42. Encina, 1961: 560-561
  43. Encina, 1961: 575