Apocalípticos e integrados

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Apocalípticos e integrados es un libro de Umberto Eco, publicado en 1965, en el que el autor nos instruye sobre los mitos modernos que atormentan al piamontés, desde la estructura, influencia y desarrollo de los mass media hasta complejos conceptos de semiótica, tratados siempre desde un punto de vista de una comunicación práctica. Continúa una disertación casi filosófica que comenzó con Obra abierta. Eco realiza un estudio sobre la cultura popular y los medios de comunicación. La obra parte de dos posiciones opuestas ante la cultura: la apocalíptica y la integrada. Dentro de la postura de los aristócratas (apocalipticos) sitúa al norteamericano Mac Donald, mientras que algunos de los integrados son Shill, Bell, Friedman. A lo largo de toda la obra, Eco hace un análisis crítico presentando argumentos a favor y en contra de cada una de las opuestas visiones.

En 1934 el Maestro Tibetano Djwhal Khul ya planteaba dos líneas principales de pensamiento que surgían de la miscelanea de ideas, teorías, especulaciones, religiones, iglesias, cultos, sectas y organizaciones.[1]

[editar] Los Apocalípticos

Son aquellos que miran hacia el pasado y se aferran a las viejas costumbres, a las antiguas teologías y a los métodos reaccionarios de rechazo para hallar la verdad. Son los que prefieren obedecer a la autoridad impuesta, en lugar de la guía autoimpuesta del intelecto iluminado. Siguen a una iglesia y a un gobierno, se caracterizan por la devoción y el amor puros, pero no quieren reconocer al espíritu santo como la inteligencia de la que están dotados. Pertenecen a la vieja generación.

[editar] Los Integrados

Incluye a los místicos intelectuales, a los conocedores de la realidad, que no pertenecen a una definida religión u organización, pero se consideran miembros de la humanidad, aprenden mediante los mismos símbolos y son el principio unificador que oportunamente salvarán al mundo.

Para Umberto Eco el mito es una simbolización inconsciente, proyección en la imagen de tendencias, aspiraciones y temores. El crítico es un filósofo en función de historiador de la cultura.[2]

[editar] Referencias

  1. Alice Bailey.Tratado sobre Magia Blanca o el camino del discípulo. Barcelona: Sirio. 1951, pág. 238
  2. Umberto Eco. Apocalípticos e integrados. Barcelona: Lumen. 1965
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