Anātman

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(En pāḷi: Anattā) Insustancialidad. No-yo. Ausencia de un alma. Insustancialidad. Carencia de un yo perdurable. Carencia de una existencia intrínseca.

Anātman, la insustancialidad, es uno de los elementos más importantes y más característicos de las enseñanzas budistas, distinguiéndolas con respecto a las del resto de religiones mayoritarias. Por eso al Buda se le llama a veces Anattā-vadi (el maestro de la Insustancialidad). Es también sin lugar a dudas, el aspecto más difícil de asimilar correcta y plenamente para sus seguidores.

La palabra se compone del prefijo "An", que es una negación, y la expresión "Atman", alma, auténtico ser, si-mismo, o esencia verdadera. El atman es un concepto fundamental en el contexto de las religiones dhármicas del que surgio el budismo, y en el que Siddharta Gautama -su fundador-, siguió una línea nastika (heterodoxa), o lo que puede ser visto como una reacción a pensamientos existentes en aquel entonces.

Para el Buda, si todo cambia (anitia) entonces no puede haber una entidad permanente en el ser, de ahí An-atman. El budismo afirma que nuestra idea sobre la existencia de nuestro "yo" es en realidad una idea falsa que surge sobre lo que no es más que una colección temporal de numerosos procesos dinámicos interdependientes y condicionados en constante cambio. De estos procesos surge la conciencia así como la noción de ser una individualidad.

El no-yo no es equivalente a la aniquilación de la personalidad ni al nihilismo, ya que no se afirma la inexistencia de la persona, sino la inexistencia de una sustancia, esencia, o entidad intrínseca duradera en la persona. El budismo considera yo, me y mi como convenciones e ideas relativas necesarias para poder operar en la vida diaria. En la terminología budista se le denomina una verdad convencional en contraposición a una verdad última o absoluta. Ambas coexisten en la realidad, no obstante sólo vivimos una de ellas a causa de la ignorancia sobre ello.

Anatman, al igual que el resto de afirmaciones filosóficas del budismo, es para sus seguidores un elemento de práctica en el que investigar y no una convención de fe. Nace teniendo como punto de partida la experiencia, que siempre supedita a los razonamientos en el budismo. Esa experiencia de "olvidarse a sí-mismo", surge normalmente a través de un camino doble simultáneo de aprendizaje: debido a la práctica permanente de entregarse plena e incondicionalmente a la acción que se está realizando en este preciso instante presente, cualquiera que sea, y debido a la práctica de la meditación (bhavana o cultivo de la mente).

Véase también[editar]