Alicatado

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Ejemplo de alicatado de una pared con baldosas.

El alicatado, palabra proveniente del árabe al-qataa,[1] es la acción de revestir un suelo o una pared con azulejos. Es una labor que realiza el albañil.

Herramientas necesarias[editar]

Para realizar este trabajo se necesitan herramientas concretas:

  • La plomada y cordel: los utilizaremos para guiar por donde poner los azulejos.
  • El cortador de baldosas: con el podremos cortar las baldosas de los bordes de forma rápida y precisa, para que encajen a la perfección.
  • El nivel de burbuja y regla. Aunque a simple vista algo nos parezca recto es necesario utilizar un nivel y una regla para comprobar que realmente lo esté.
  • Las tenazas "boca de loro". Se utilizan para partir las baldosas, para un acabado mejor luego deberá utilizarse una lima para pulir los bordes y salientes que puedan quedar.
  • Lima: necesaria para pulir los bordes de las pequeñas aberturas que vayamos a realizar, para poner los apliques del baño por ejemplo.
  • El mazo de goma: con él y unos golpes dejaremos plana la baldosa con respecto a la pared.
  • La llana de goma: la llana dentada y la paleta de albañil se utilizan para extender los productos.
  • La amoladora.

Materiales[editar]

  • Azulejos o baldosas: deberemos siempre comprar un poco más de las que vayamos a utilizar ya que es frecuente que para los bordes al cortarlas se desperdicien muchas baldosas.
  • Tubo de silicona y pistola aplicadora: la silicona la utilizamos para aislar del agua y evitar que así no se estropee.
  • Cola impermeable - cemento cola: se utiliza para pegar la baldosa a la pared.
  • El separador de plástico: se usa para mantener uniformidad entre baldosa y baldosa y evita que se desalinien.

Referencias[editar]

  1. Lajo Pérez, Rosina (1990). Léxico de arte. Madrid - España: Akal. p. 13. ISBN 978-84-460-0924-5. Consultado el 1 de mayo de 2015. 

Véase también[editar]