Acción colectiva

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Una acción colectiva es aquella acción por la cual la búsqueda de objetivos se lleva a cabo por más de una persona. Es un término que tiene formulaciones y teorías en muchas áreas de las ciencias sociales.

Funes y Monferrer definen la acción colectiva como “toda acción conjunta que persigue unos intereses comunes y que para conseguirlos desarrolla unas prácticas de movilización concretas” (Funes y Monferrer, 2003: 23).

El término nuevos movimientos sociales apareció para designar determinadas formas de acción colectiva manifiestas a partir de la segunda mitad de los 60, las cuales eran difíciles de explicar y enmarcar desde las posturas prevalecientes hasta ese momento.

Sería muy complicado precisar un momento de origen para la acción colectiva, puesto que, desde que el momento en el que el ser humano actúa como tal (e incluso antes de ser homo sapiens sapiens) ya se tendía a formar grupos para conseguir objetivos comunes.

Las diferentes formas de acción colectiva se entienden siempre desde el contexto histórico en el que estas sucedan (no es lo mismo una reivindicación en plena Edad Media —tanto en el objeto de reivindicación como en la forma en la que se reivindica— que hoy en día).

Existe diferentes tipos de actores colectivos, pese a esto, todos tienen una serie de características comunes:

  1. Relativa estabilidad organizativa.
  2. Buscan una serie de objetivos, intereses o ideas entre sus miembros.
  3. Trabajan juntos para conseguir esos objetivos o fines. Esta línea de acción es coordinada y organizada.
  4. Intervienen por qué quieren en la política para solucionar un conflicto social.

Ciencia política y economía[editar]

Teoría económica de la acción colectiva se ocupa de la provisión de los bienes públicos (y otros de consumo colectivo) a través de la colaboración de dos o más individuos y del impacto de las externalidades en el comportamiento de grupo. Es más comúnmente conocida como Teoría de la elección pública. El trabajo fundacional sobre la acción colectiva en el ámbito económico es el artículo de 1937 de Ronald Coase: The Nature of the Firm. En él, Coase introduce el concepto de costos de transacción para explicar el tamaño de las compañías y el problema del costo social en su artículo de 1960, The Problem of Social Cost

También es de importancia el libro de 1965 de Mancur Olson: The Logic of Collective Action: Public Goods and the Theory of Groups. La teoría de Olson explora las fallas de mercado en las cuales la racionalidad del consumidor individual y la búsqueda de ganancias de las compañías no llevan a una provisión eficiente de bienes públicos, i.e. cuando otro nivel de provisión proveería una utilidad a un costo menor. Es necesario destacar, sin embargo, que la teoría no desafía necesariamente el principio de la mano invisible de Adam Smith. Solo limita el dominio en el cual este principio se aplica: a los bienes puramente públicos en mercados competitivos, la búsqueda del interés propio es todavía eficiente.

Además de la economía, la teoría ha encontrado muchas aplicaciones en la ciencia política, sociología y antropología.

La lógica de la acción colectiva de Mancur Olson[editar]

En este libro, Mancur Olson abordará sobre el tema de la acción colectiva, la lógica que sigue a las personas para unirse en grupos, las actuaciones y los aspectos negativos de la acción colectiva. A menudo se da por supuesto que si todos los miembros de un grupo de individuos o de empresas tienen determinado interés en común, el grupo manifestará una tendencia a satisfacerlo. Cada individuo podría estar en uno o varios grupos, ejerciendo una presión de diferente intensidad y explicando la presión ejercida los resultados políticos obtenidos después. También a firma que, pese a que en un principio las clases sociales (que en teoría estaría formado por grupos de personas) se piense que van a actuar por los intereses de sus miembros.

Mancur Olson.

El ejemplo que nos pone es el del Marxismo; el cual afirma que la clase burguesa hace que el gobierno (en las sociedades capitalistas) sirva para sus propios intereses, por eso, según el Marxismo, la clase obrera tiene que conseguir una autoconciencia de su clase y de su situación. Una vez que esto haya ocurrido, la clase obrera se revelará en su propio beneficio y establecerá una dictadura del proletariado.

Sin embargo, Olson afirma que lo anterior (refiriéndose al Marxismo) es erróneo; en el mejor de los casos, las presiones ejercidas por esa clase conseguirán unas ganancias que tendrán que ser compartidas por todos los miembros de las clases, por lo cual, estas ganancias serán pequeñas e iguales. A esto le tenemos que añadir que existen personas que siempre aportan menos o nada a la causa común y se verán beneficiadas por los que los otros hagan en igual medida que ellos; por lo tanto, la acción del grupo será débil en el caso de que exista.

En el libro The Logic of Collective Action no solo explica este razonamiento de una forma que el lector pueda comprobar todos los pasos llevados a cabo para llegar a esta conclusión, también emplea datos empíricos de los Estados Unidos —único país en el que se estudiaron todos los poderosos grupos de interés según él— para afirmarla. The Logic también trata sobre las organizaciones colectivas —tanto formales (sindicatos, asociaciones profesionales, organizaciones agrarias, grupos de presión…) como informales (carecientes de una organización formal)—, de los cuales afirma que estos grupos, cuando consiguen una mejora para ellos (por ejemplo, una organización agraria que consigue el aumento del precio de sus productos), hace que otros empeoren (el consumidor que tiene que pagar más por su producto).

Si se diesen una conducta individual, voluntaria y racional —en la mayoría de los casos— haría que este tipo de grupos, así como el gobierno y los carteles no existiesen. Destacable son lo que él llama los incentivos selectivos, los cuales son los que se aplican selectivamente a los individuos según contribuyan o no a procurar el bien colectivo. Estos pueden ser positivos o negativos. Por ejemplo, quién no paga los impuestos, es sancionado por el gobierno (incentivos selectivos). Los incentivos selectivos sirven como herramienta para conseguir el objetivo común.

Otros incentivo selectivo —el más grave de todos— sería la pena de muerte (legal en muchos estados de los Estados Unidos). También es el ostracismo otro incentivo selectivo a destacar. Dependiendo del país, los incentivos selectivos legales negativos son unos u otros (por ejemplo; en España no es legal la pena de muerte, mientras que en USA, en algunos estados es legal.

Para Olson, "sólo un incentivo individual y selectivo estimularía a una persona racional de un grupo latente a actuar con un espíritu grupal"; es decir, sólo un beneficio reservado estrictamente a miembros de un grupo motivaría a alguien a unirse y contribuir al grupo.

Coordinación y acción colectiva de Luis Miguel Miller Moya[editar]

Con este trabajo, Miller Moya pretende dar a conocer los problemas de coordinación que se dan en el estudio de la acción colectiva, así como los modos que se dan de interpretación para resolver los problemas de coordinación.

La lógica de la cooperación —lógica por la cual las personas se rigen a la hora de buscar el beneficio— no siempre es fácil vincularla con las acciones colectivas. Un claro ejemplo de esto es el dilema del prisionero elaborado por Merrill M. Flood y Melvin Dresher . Con este juego demostraron que la no cooperación de dos personas se puede dar debido a que a una de ellas le interese no cooperar, pese a que la cooperación de ambas personas sea la segunda opción más interesante de forma individual y la más interesante de forma colectiva.

El autor distingue entre problema de cooperación y juego de coordinación. Con la primera cuando se da un problema de coordinación la respuesta dominante es la deserción, mientras que la segunda la coordinación es la opción que predomina. En un juego de coordinación se gana o se pierde de forma conjunta, por lo que deserción unilateral no la favorece.

Para que la cooperación sea posible se recurre a dos tipos de explicaciones: las motivaciones de las acciones van más allá del propio interés o existe un sistema de sanciones. El dilema del prisionero nos plantea un problema. Si los prisioneros A y B no pueden hablar entre ellos; ¿Qué opción escogerá cada uno?. Para que A y B escojan la mejor opción favorable para ellos, la coordinación debe de ser previa o conocerse muy bien entre ellos.

Partimos de la realidad de que existe un conocimiento común entre los actores del juego (o continuando con el dilema del prisionero entre A y B). Estos saben de qué trata el juego, sus reglas, sus opciones y combinaciones, así como la existencia del otro. Pero para que exista conocimiento común no es suficiente que todo el mundo esté informado acerca un determinado suceso; también es necesario que se haga público.

Miller Moya nos propone una serie de propuestas para solucionar el problema de la coordinación:

  1. Acuerdo: tras llegar a un pacto entre las distintas personas no debería de existir más problemas (en teoría). Por ejemplo, unos trabajadores llegan al acuerdo de hacer una huelga general. Ayuda a resolver los problemas de coordinación en un gran número de casos, aunque, necesitan ser reforzados por otros medios complementarios.
  2. Prominencia (salience): la psicología cognitiva ha demostrado que existen ciertas regularidades psicológicas a la hora de tomar decisiones. Por eso, muchas veces no es necesario llegar a un acuerdo para solucionar los problemas de coordinación.
  3. Aprendizaje: el aprendizaje adaptivo hace que tomemos decisiones comunes o parecidas en muchos casos.

Las normas de coordinación explica la aparente facilidad con la que las personas somos capaces de coordinar nuestras acciones. Una norma es capaz de regular y canalizar las expectativas de participantes anónimos, así como proporcionará el principio de continuidad que resolverá las posibles ambigüedades en la mayoría de situaciones futuras. También afirma que “existe un mayor nivel de articulación asociado con una norma que con una mera regularidad de comportamiento”. Estas deben de ser vistas como “un conjunto de sentencias normativas que prescriben una acción particular cada jugador en cualquier situación del juego perteneciente a una clase de juegos dada” .

El poder y la acción colectiva[editar]

La acción colectiva es muy importante a la hora de modificar el escenario político. Jhon Searle afirma que todo poder político viene de abajo, ya que el sistema de funciones de estatus exige el reconocimiento y aceptación colectiva. Aunque el individuo tenga una gran importancia, el individuo puede llegarse a sentir impotente; ya que de alguna manera, el piensa que los poderes existentes no dependen de él en absoluto, por esta razón, es tan importante introducir en los revolucionarios una mentalidad de importancia y protagonismo al individuo, tal y como cita Lenin “la revolución empieza en casa”. Así, también se debe el individuo de sentir identificado con otras personas por la lucha del objetivo común (en el caso del Marxismo sería la clase obrera).

Sidney Tarrow es otro autor que hablará sobre el poder de la acción colectiva a la hora de modificar o influir en decisiones que son tomadas desde el gobierno. Gran importancia tendrá la marcha celebrada el 25 de abril de 1993 en Washington D.C. a favor de los derechos de los homosexuales. Se calcula que un millón de personas de gran diversidad (pertenecientes a distintos grupos sociales) participaron en la manifestación en defensa de un derecho individual (por el cual muchas personas que participaron en esa marcha no le afectan de una forma directa).

Tarrow plantea que los movimientos dependen de su entorno exterior (y especialmente de las oportunidades políticas) para la coordinación y mantenimiento de las acciones colectivas. También abordará sobre Marx, Lenin, Gramsci y la acción colectiva, así como la forma que tenían los tres anteriores de entenderla.

Marx entendía que la sociedad capitalista se dividía en dos clases sociales; la burguesía (quienes poseen los medios de producción) y la clase trabajadora —o proletariado— (quienes no poseen los medios de producción). La explotación del segundo crea o hace crecer la riqueza del primero. Marx defendía que la clase trabajadora debía de tomar conciencia como tal y, por medio de la acción colectiva acabar con el capitalismo e imponer el comunismo.

La acción colectiva ha sido la causante de avances en muchas poblaciones del mundo. Un ejemplo es el de Sudáfrica y Nelson Mandela. Este (junto a los demás que lucharon por ello) consiguió muchas mejoras para su pueblo, en un contexto histórico y social donde el hombre blanco era superior al hombre negro, pese a ser los negros los indígenas. Mediante la acción colectiva, manifestaciones, sabotajes y otras acciones (tanto violentas como no violentas), Nelson Mandela consiguió una progresiva igualdad entre el hombre blanco y del hombre negro. Fue gracias a la acción colectiva por la cual Mandela (quién junto a otras personas) la encabezó, pudo ganar las elecciones de 1990 y conseguir una igualdad social y jurídica sobre todo.

En España, la crisis económica global —unida a una crisis política— ha hecho que la acción colectiva tome mucha fuerza.

Acción colectiva en la España actual[editar]

Marchas de la dignidad celebradas en España 22M.

Desde el desencadenamiento de la crisis de 2008 en España hasta el año actual, la población Española ha visto cómo sus derechos y servicios públicos han sufrido un empeoramiento, así como se ha reducido la inversión en sectores públicos necesarios para la vida cotidiana (como educación, sanidad...).

A esto hay que añadir el descontento con la clase política existente en España, el aumento del paro (25.6% de la población en 2014) la cual no es capaz de hacer frente la grave crisis económica española hace que exista un creciente número de acciones colectivas reivindicando la mejora de las instituciones y servicios públicos, así como la creación de empleo.

Uno de los movimientos ciudadanos más destacado de los últimos años en España fue el 15-M (celebrado del 15 de mayo de 2011). Tras una manifestación convocada para esa fecha, 40 personas decidieron acampar en la puerta del Sol (de Madrid) de forma espontánea. Esta acampada tuvo una creciente acogida, así como una gran influencia en el extranjero. Entre las reivindicaciones del 15 – M destacan la ruptura del bipartidismo (PP y PSOE), el rechazo a la corrupción (España es, según Bruselas, uno de los países con más corrupción en Europa) y una mayor participación política de los ciudadanos.

También tienen importancia las diferentes “mareas” creadas a partir del 2011. Estas reciben el nombre del conjunto de protesta y colectivos que están en contra de los recortes. Se pueden distinguir varias mareas, entre las que destaca la marea verde (reivindica la lucha en contra de los recortes de educación) y marea blanca (se encuentra en contra de los recortes a la sanidad).

Otro movimiento de acción colectiva que ha tenido gran repercusión han sido las marchas de la dignidad. Llevado a cabo el 22 de marzo de 2014, con gran indignación de gran parte del pueblo frente al gobierno, con las exigencias del «no al pago de la deuda, ni un recorte más, fuera los Gobiernos de la Troika, pan trabajo y techo para todos y todas» tuvo una exitosa afluencia de todas las partes de España. Los medios no llegan a conseguir un acuerdo, se calcula que más de millón y medio de personas asistieron al acto. Y, al igual que el 15-M tuvo una gran repercusión internacional mediática.

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

  • Bratman, Michael (1993). 'Shared Intention'. Ethics.
  • Gilbert, Margaret (1989). On Social Facts. Princeton University Press.
  • Gilbert, Margaret (2005). 'Rationality in Collective Action'. Philosophy of the Social Sciences.
  • Gilbert, Margaret (2006). A Theory of Political Obligation: Membership, Commitment, and the Bonds of Society, Oxford University Press.
  • Hardin, Russell (1982). Collective Action. Johns Hopkins University Press. Baltimore. ISBN 0-8018-2818-X.
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  • Ostrom, Elinor. (1990). Governing the Commons: The Evolution of Institutions for Collective Action. Cambridge University Press. ISBN 978-0-521-40599-7.
  • Sandler Todd (1992) Collective action: Theory and applications. University of Michigan Press.
  • Searle, John (1990). 'Collective Intentions and Actions'.
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  • Batlle, Albert. (2001) Diez textos básicos de ciencia política.
  • Miller Moya, Luis Miguel. (2007) Coordinación y acción colectiva. [REVISTA INTERNACIONAL DE SOCIOLOGÍA (RIS). VOL. LXV, N.º 46, ENERO-ABRIL, 161-183].
  • Lucena Cid, Isabel V. [2011] LA ACCIÓN COLECTIVA: TODO PODER VIENE DE ABAJO.
  • Sidney G. Tarrow. [1994] El poder en movimiento: los movimientos sociales, la acción colectiva y la política.
  • Nelson, Mandela. [2003] El largo camino hacia la libertad.