Viento del pueblo

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Viento del pueblo
de Miguel Hernández
Género Poesía
Editorial Socorro Rojo
País España Ver y modificar los datos en Wikidata
Fecha de publicación 1937
Serie
El rayo que no cesa
(1936)
Viento del pueblo El hombre acecha
(1939)
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Viento del pueblo (1937) es un poemario de Miguel Hernández. Este poemario pertenece a su tercera etapa poética, considerada como poesía bélica y de urgencia. En la obra destaca la angustia y el sentimiento de protesta provocado por el sufrimiento de los pobres. Mientras que el amor, como elemento omnipresente, ya no se dirige sólo a la mujer, sino también a la tierra, a la lucha.

Se ha pasado del yo, de la intimidad lírica, al nosotros, al compromiso social, bélico y político con una ideología a la que servirá de propaganda.[1]​ A este libro pertenecen poemas tan emblemáticos como Aceituneros (Andaluces de Jaén) y El niño yuntero.

Crítica[editar]

Carece de una estructura precisa, su forma métrica predominante es el romance, y destaca por su lenguaje directo y propagandístico. El libro toma su nombre del poema homónimo del libro Vientos del pueblo.[2]

Leopoldo de Luis divide los poemas de este libro en tres unidades temáticas, que continuarán teniendo influencia en El hombre acecha (1939):

  • Los que se centran en el combate: son elegías, himnos, arengas o invectivas. Resaltan el heroísmo idealizado de los combatientes y demonizan al contrario.
  • Los que tienen como escenario la retaguardia. En ellos se ensalza a los pueblos y ciudades que mantienen la lucha moral y económicamente.
  • Los que tienen por objeto los sentimientos intimistas del poeta, que contempla la guerra como degradación del ser humano.[3]

Símbolos[1][editar]

  • El sudor: Se convierte en algo honroso, símbolo del trabajo proletario. Dignifica al labrador, que se gana el sustento con él.

“Contar sus años no sabe, /y ya sabe que el sudor/es una corona grave/de sal para el labrador.”-El niño yuntero (fragmento)Viento del pueblo

Llega a dedicarle un poema entero:

Los que no habéis sudado jamás, los que andáis yertos

en el ocio sin brazos, sin música, sin poros,

no usaréis la corona de los poros abiertos

ni el poder de los toros.


Viviréis maloliendo, moriréis apagados:

la encendida hermosura reside en los talones

de los cuerpos que mueven sus miembros trabajados

como constelaciones.


Entregad al trabajo, compañeros, las frentes:

que el sudor, con su espada de sabrosos cristales,

con sus lentos diluvios, os hará transparentes,

venturosos, iguales.

El sudor (fragmento). Viento del pueblo


  • Las manos: De simbología parecida al sudor, se utiliza para enfrentar a la clase trabajadora y burguesa en la poesía de guerra. A las manos les dedica un poema que precede a El sudor.

Ante la aurora veo surgir las manos puras

de los trabajadores terrestres y marinos

[…] Endurecidamente pobladas de sudores

[…] conducen herrerías, azadas y metales.

[…] Como si con los astros el polvo peleara

como si los planetas lucharan con gusanos,

la especie de manos trabajadora y clara

lucha con otras manos.


Feroces y reunidas en un bando sangriento

avanzan al hundirse el cielo vespertino

unas manos de hueso lívido y avariento

paisaje de asesinos.


No han sonado: no cantan. Sus dedos vagan roncos,

mudamente aletean, se ciernen, se propagan.

Ni tejieron la pana, ni mecieron los troncos,

y vacías de ocio vagan.

La manos, Viento del pueblo
  • El viento: Aparece como símbolo del pueblo en lucha, en obras posteriores evolucionará a símbolo de destrucción.

Vientos del pueblo me llevan, vientos del pueblo me arrastran,

me esparcen el corazón y me aventan la garganta.

Viento del pueblo (fragmento), Viento del pueblo
  • El toro y los bueyes: El toro (junto a otros animales como el león y el águila) es símbolo de la rebeldía y el valor frente a los bueyes, que se conforman con su situación y prefieren seguir viviendo bajo el yugo de la dominación.

Los bueyes doblan la frente,

impotentemente mansa,

delante de los castigos:

los leones la levantan

y al mismo tiempo castigan

con su clamorosa zarpa.


No soy un de pueblo de bueyes,

que soy de un pueblo que embargan

yacimientos de leones, desfiladeros de águilas

y cordilleras de toros

con el orgullo en el asta.

Nunca medraron los bueyes

en los páramos de España.

Viento del pueblo (fragmento), Viento del pueblo

Referencias[editar]

  1. a b Pérez Nereida, Luz (1985) Vivencia, emoción y mito en la poesía de Miguel Hernández. Nueva York: Universidad de Nueva York.
  2. «Dieciocho fotografías para Viento del pueblo». Consultado el 20 de febrero de 2015. 
  3. De Luis, Leopoldo. «El hombre acecha (y Miguel lo sabe).» Ínsula, nº 544 (1992): 19.

Las citas de poemas están extraídas de

  • Sánchez Vidal, Agustín y Otero Toral, Manuel. Miguel Hernández. Antología poética. Barcelona: Vicens Vives, 2010 [1993].

Enlaces externos[editar]