Turiasu (ceca romana)

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Turiasu es la transcripción fonética literal de los epigramas escritos en signario ibérico que aparecen en ciertas monedas celtíberas de bronce, acuñadas de la primera época romana de Hispania, cuya ceca, según las hipótesis más aceptadas en la comunidad científica estuvo ubicada en una antigua ciudad denominada de forma homónima Turiasu cuyo sustrato arqueológico se halla bajo el actual municipio de Tarazona (Zaragoza) en la provincia de Zaragoza.

Antecedentes[editar]

La ciudad de Turiasu indígena es poco conocida salvo por las fuentes numismáticas. Sabemos, gracias a los autores antiguos, que las acuñaciones se iniciaron entre la segunda mitad del s. II a. C. y principios del s. I a. C..[1]Turiasu, se hallaba en el ámbito de los lusones pertenecientes a las tribus celtíberas. Este territorio sería conocido por su producción agraria de regadío, por su río, el Queiles, y por su capacidad metalúrgica.[2]​ Esta ceca emitió denarios, quinarios, unidades y mitades, que repiten la leyenda Turiasu, de difícil lectura en el anverso. La tipología de las monedas corresponde a una temática de orden divino y guerrero.[3]​ Su dispersión se aprecia por los tesoros que llegaron a dos zonas de la Península, como son la línea de la cornisa cantábrica al sur de Los Pirineos, y amplias zonas situadas al norte del Duero.[4]

Las acuñaciones de Augusto[editar]

Alrededor del año 29 a. C., Turiasu se constituyó como una ciudad provincial romana.[5]​ La ceca de la ciudad alcanzaría a partir de este momento su mayor producción. El inicio de las acuñaciones de la Turiasu provincial, se inicia con emisiones de ases en bronce. El magistrado monetario que controló las acuñaciones es anónimo. En los anversos se aprecia la leyenda SILBIS, y una cabeza femenina laureada que mira hacia la derecha. En el reverso, se observa, la leyenda TURIASU escrita en signario ibérico, con un jinete que según emisiones mirará a la derecha o a la izquierda, el jinete suele alzar su mano derecha.[6]​ La cabeza femenina acuñada representaría una ninfa o divinidad local. La leyenda SILBIS pudiera ser un apelativo que también tenían otras ciudades como Bilbilis, Calagurris o Dertosa.[5]

La ceca no volvió a emitir moneda hasta el año 2 a. C. Se acuñaron ases, en bronce, junto semis y cuadrantes. En las primeras emisiones de este periodo a un observamos en el anverso una cabeza femenina que mira a la derecha, con la leyenda TURIASU. En los reversos aparece la cabeza del emperador Augusto mirando a la derecha, con la leyenda IMP AVGVSTVS junto a denominación Pater Patri (P P).[7]​ Más tarde, en otra serie de emisiones, se sustituye la cabeza femenina del anverso por la del emperador Augusto con la cabeza laureada, y la leyenda IMP AVGVSTVS P P. En el reverso se introduce la corona de roble ob cives servatos, conteniendo la palabra MVN, debajo de la corona aparece, normalmente, la leyenda TVRIASO reconociendo el estatuto jurídico de la ciudad.[8]​ En emisiones posteriores hasta el 14 d. C. Los anversos no se modifican, pero en los reversos, aparece el nombre de la ciudad TVRIASO y el de los magistrados encargados de la ceca que acuña esta moneda con su magistratura, IIvir, duunviros, dentro de la corona de roble.[9]​ En algunos ases delante de la palabra TVRIASO se encontrará la nomenclatura MVN, el resto será similar a los anteriores.[10]

El reinado de Tiberio[editar]

Las acuñaciones durante el mandato de Tiberio se iniciaron en el 14 a. C. Se acuñaron ases en bronce, semis, cuadrantes y sestercios de oricalco, una aleación de cobre, zinc y plomo. En estas emisiones, aparece en los anversos la cabeza de Tiberio mirando a la derecha, con la leyenda CAESAR AVG (VSTI), y se prescinde del título Pater Patria. En los reversos, se menciona el estatuto jurídico de la ciudad (MVN) TVRIASO, junto con el nombre del magistrado, que vuelve a ser un duunviro IIvir, dentro de la corona de roble.[11]​ La omisión de algunos títulos en las acuñaciones posiblemente se debería a un desconocimiento de la titularidad de los emperadores en la ceca, sobre todo si estos iniciaban mandato.[12]​ Los semis se diferencian de los ases en la aparición de otra magistratura en el reverso, cuyas iniciales se sitúan en el interior de la corona de roble AED, estos son pues los ediles, que también se encargan del control en la acuñación de otras monedas de la ceca.[13]​ Más tarde, en el reverso, se cambiará la imagen de la corona de roble por la de un toro que mira a la derecha, el nombre del magistrado seguirá apareciendo,.[14]​ La explicación del toro en las monedas turiasonenses es compleja, pudiéndose relacionar con intereses de los linajes imperiales o con divinidades.[15]​ El sestercio, es reseñable, por presentar en el reverso a Augusto sentado sobre la silla curul, mirando a la izquierda, con un cetro en la mano izquierda y un rayo en la derecha, a la imagen la rodea la leyenda MVN TVR – DIVVS AVGVSTVS.[16]​ Finalmente, cuando llegamos al final de las acuñaciones bajo el mandato de Tiberio, en el año 37 a. C., nos encontramos a ambos emperadores retratados en las monedas, en el anverso Tiberio, y en el reverso Augusto. El primero porta la cabeza laureada y el segundo lleva la corona radiada con la leyenda Divus Augustus.[17]

Bibliografía[editar]

  • Beltrán Lloris, M. ‘‘Las aguas sagradas del Municipio de Turiaso’’, Caesaraugusta nº 76, 2004, pp. 15 – 26 y pp. 259 – 289.
  • Gozalbes, M. La ceca de Turiazu: Monedas celtibéricas en la Hispania Republicana. Servicio de Investigación Prehistórica del Museo de Prehistoria de Valencia. 2009. Trabajos Varios, nº 110.
  • Gómez Barreiro, M. ‘La dispersión de las monedas de Caesaraugusta’, XIII Congreso Internacional de Numismática, Madrid, 2003, pp. 853 – 860.
  • Ripollès, P. P. Las acuñaciones provinciales romanas de Hispania, Madrid, 2010.

Referencias[editar]

  • APRH corresponde a Ripollès, P. P. Las acuñaciones provinciales romanas de Hispania, Madrid, 2010.
  1. Gozalbes 2009: 175
  2. Beltrán Lloris 2004:19
  3. Gozalbes 2009: pp. 177 - 245, L1, nº 1a
  4. Gozalbes 2009: 179
  5. a b APRH 2010: 241
  6. APRH, p. 242, nº 401 – 402
  7. APRH, p. 243, nº 403 – 404
  8. APRH, p. 244, nº 405 – 407
  9. APRH, p. 245, nº 408 – 409 – 412
  10. APRH, pp. 245 – 246, nº 410 – 411
  11. APRH, pp. 246 – 247, nº 413a - 413c
  12. APRH 2010: 242
  13. APRH, pp. 247 – 248, nº 414- 415a- 416
  14. APRH, pp. 248 nº 417b
  15. Gómez Barreiro 2005: p. 285
  16. APRH, pp. 251, nº 422
  17. APRH, p. 252, nº 423a