Rehenes (novela)

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Rehenes
Autor Stefan Heym
Género Novela
Idioma Inglés
Título original Hostages
Editorial G.P. Putnam's Son
País Flag of the United States.svg Estados Unidos
Formato Impreso

Rehenes, novela escrita por el escritor y periodista alemán de origen judío Helmut Flieg, mejor conocido por su seudónimo, Stefan Heym, en 1942. Fue su primera novela, y tuvo un éxito tal que en pocos días su libro fue considerado Bestseller en los Estados Unidos.

El libro[editar]

Rehenes, cuyo título original en inglés es Hostages, fue escrito en los Estados Unidos, más precisamente en Nueva York, y publicado por una editorial neoyorquina, la G. P. Putnam’s Son. El libro surgió como fruto del desempleo de Heym, dado que en esa época, se desempeñaba como editor de un semanario en alemán, que fue cerrado por el Partido Comunista de los Estados Unidos. En ese contexto, comenzó a trabajar como escritor y su novela tuvo un éxito inmediato, ya que era una perfecta expresión de protesta contra el régimen nazi, en plena Segunda Guerra Mundial.

Fuentes de inspiración[editar]

En la creación de la novela, influyeron mucho en Heym el hecho de haber vivido en Alemania y Checoslovaquia, particularmente durante la primera mitad de la década de 1930 –y haber vivido el nazismo en carne propia– además de que su propio padre fue capturado por la Gestapo, que, aunque logró salir, regresó moralmente aniquilado, sólo para encontrar refugio en la muerte. Debido a ello es que en la portada Heym escribió la siguiente dedicatoria: “A la memoria de mi padre, que fue uno de aquellos que los nazis tomaron como rehenes”.


Argumento[editar]

La historia comienza en Praga, más precisamente en el Café de Manes, ubicado cerca del río Moldau, durante la ocupación nazi de Checoslovaquia. En el mencionado Café, según narra el autor, se encontraban “los caballeros de la mejor sociedad de Praga” además de tres oficiales nazis. De uno de ellos se ignora su nombre, mientras que los otros dos son el capitán Patzer, y el teniente Glasenapp.

Dicho teniente, que se encontraba ebrio, bajó estrepitosamente a los baños ubicados en el sótano, mientras que el conserje, Janoshik, fue llamado para que limpiara el vómito que dejó Glasenapp. Cabe destacar que Janoshik, aunque a primera vista parezca un conserje cualquiera, no lo es, sino que es miembro de la resistencia contra la ocupación nazi, y eligió ese trabajo para transmitir y recibir direcciones secretas y elaborados planes a sus cómplices, con el menor riesgo.

De hecho, cuando termina de limpiar, llama imperceptiblemente a su cómplice, Breda, para que baje junto a él a los baños. De repente Janoshik recuerda la presencia del teniente en los baños, y eso haría imposible la tarea encubierta. Sin embargo, el teniente no se encuentra allí, repentinamente desapareció.

Cuando Breda llega, Janoshik le advierte que huya disimuladamente del Café, pues el ambiente se estaba caldeando, y no convenía que los alemanes arrestaran a un miembro de la resistencia. Breda le hace caso, y en ese preciso momento, el cantinero le pregunta por el teniente, dado que los oficiales desean retirarse. Tras hacer tiempo, Janoshik le dice al cantinero que desconoce el paradero del teniente, lo que provoca la irritación de Patzer, y ordena a todos los parroquianos que permanezcan en el Café hasta que llegue la policía, que termina arrestando a todos, incluyendo a Janoshik.

A partir de allí, el autor traslada al lector al despacho del comisario Reinhardt, el responsable de develar el caso de la desaparición de Glasenapp. Reinhardt sabe que sus hombres encontraron el cadáver de Glasenapp en el río Moldau, y que, por una carta encontrada en su uniforme, todo hacía pensar que, ebrio como estaba, se suicidó arrojándose por una puertita lateral que comunicaba al Café con el rompeolas en el río.

Sin embargo, Reinhardt sabe que no le conviene comunicarle a los nazis que un teniente murió de esa manera, ya que los mismos debían morir heroicamente, siempre. Además, no podía liberar a los rehenes que capturó en el Café de Manes para que regaran la historia por Praga. Entonces maquinó el siguiente plan: Colocaría carteles que ofrecerían 50.000 coronas de recompensa al que facilite la captura del “asesino” de Glasenapp, y si al correr la semana no daba con nadie que tuviera información, fusilaba a los rehenes por presuntos sospechosos, los nazis no sabrían la verdad sobre Glasenapp, sino que lo considerarían un héroe, y a Reinhardt quizás hasta lo ascenderían de puesto.

Pero Reinhardt no contaba con que Breda, el único que sabía la verdad y que logró escapar, al mirar los carteles, comprenda el plan de los nazis y haga hasta lo imposible por liberar a Janoshik y a los demás parroquianos, sometiéndose a peligros inimaginables. A su vez, el autor nos presenta, a medida que transcurre la novela, aspectos de la vida de los personajes, pero sobre todo de Glasenapp, que nunca el lector se hubiera imaginado; mientras que hace una gran descripción de la Checoslovaquia ocupada.


Personajes[editar]

Personajes primarios[editar]

Janoshik: A primera vista parece un conserje como tantos que trabaja en el Café de Manes, ignorante, charlatán, infeliz y desaliñado. Sin embargo, tras ese aspecto él esconde lo que realmente es, un miembro de la resistencia contra la ocupación nazi, que utiliza su trabajo, más precisamente el sótano de su trabajo, como una base de operaciones secreta e improvisada, donde recibe y transmite instrucciones de sus cómplices.

Breda: Es un obrero que trabaja en los talleres de la fábrica de Kolbenka, donde se fabrican armas para las tropas alemanas. También es un miembro de la mencionada resistencia, cómplice de Janoshik, y conoce mejor que nadie los peligros de vivir en Praga durante la ocupación alemana. Sabe reaccionar durante las situaciones más delicadas –y peligrosas–, y es uno de los artífices de los elaborados planes contra la ocupación.

Erich Glasenapp: Es el hombre en torno al cual gira la historia. Según datos que nos proporciona el autor, Erich Glasenapp nació en Maguncia en 1909, cursó primaria allí y estudió filología en la Universidad de Colonia. Fue movilizado en 1939 y sirvió en Checoslovaquia, Polonia, Noruega y Francia. Sin embargo, nunca estuvo en la línea de fuego debido a su vista débil y tener pies planos. Su suicidio, que se quiere encubrir con asesinato, es el detonante de la narración.

Milada Markova: Compañera de labores de Breda en la fábrica de Kolbenka, es una joven que, a pesar de vivir el día a día de un país ocupado por los nazis y todo lo que esto trae como consecuencia, es incapaz de disimular sus sentimientos sobre el régimen opresor, y esto puede traerle gravísimos problemas. Sin embargo, conoce a Breda, quien le enseña cómo hacer para vivir pasando inadvertida por los nazis, mientras que a la vez decide unírsele a él para formar parte de la resistencia –lo hace para vengar a un novio que falleció en manos de los nazis debido a una revuelta estudiantil, llamado Pavel– y se crea entre ambos un apasionado romance.

Reinhardt: Es el Comisario encargado del caso de Glasenapp. Fuertemente autoritario, ególatra y a la vez adulador de sus superiores, no piensa dos veces si debe matar a medio centenar de personas con tal de conseguir un ascenso o el visto bueno de su superior. Hace uso de su gran dominio de la palabra aplicada a la interrogación de personas para arrestarlas a la más mínima duda, aunque la mayoría de las veces el interrogado no tenga nada que ver con el asunto, o trate de encubrirlo a toda costa, como sucede en la novela.

Personajes secundarios[editar]

Lev Preissinger: Director General del Sindicato de Carboneros de Bohemia y Moravia, es un acaudalado empresario checo que debe su fortuna a la venta de carbón como combustible a los alemanes.

Protector Heydrich: Es el encargado de administrar políticamente a Checoslovaquia tras su ocupación. Vendría a ser el Mandamás, una especie de Jefe Supremo local, que se caracteriza por su irascibilidad. Según una descripción de Heym: “El Protector era hombre de decisiones rápidas, que castigaba sin piedad los errores de los demás, y no gustaba de tener en consideración opiniones distintas de las suyas propias”, es decir, un claro estereotipo nazi.

Gruber: Ayudante de Campo de Reinhardt, Gruber es un joven policía “de mejillas sonrojadas, que parecía aprendiz de boxeador”. Es sumamente férreo con sus hombres a cargo y sumamente autoritario con sus detenidos, pero le tiene un respeto a Reinhardt digno de un dios, basado en gran parte por el miedo –justificado– que le tiene.

Pan Kratochvil: Espía de Reinhardt, definido como un “Hombrecillo de raído sombrero de fieltro gris”. Es el encargado de espiar a Milada Markova. Se caracteriza por su increíble silencio mientas ejerce sus tareas, considerado capaz de hacerse invisible, y por ser un constante adulador de Reinhardt.

Pavel: Amante de Milada, era un estudiante valeroso que organizó un motín en la Universidad, que cuando los nazis enviaron topas para reprimirlos, él junto con otros formó una cuña para arrojarse a las bayonetas y permitir que los demás escaparan. Heym lo describe como alguien que “Había nacido para ser dirigente. Era fuerte, animoso, lleno de vida”.