Principio del costo

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El principio del costo es un concepto económico clásico y originalmente libertario que, sobre la base de la antigua teoría del valor-trabajo sostiene que:

  1. Es necesario y beneficioso llegar a una noción de "precio justo" o "precio equitativo" tanto para el productor como para el consumidor, donde el precio se aproxime al coste de trabajo de producir o de adquirir un bien/servicio junto al coste de introducirlo al mercado.
  2. Que este precio se lograría, de forma más o menos natural, a través del ejercicio pleno del mercado libre, incluyendo aplicaciones cooperativas de éste.

El “coste” aquí refiere a una cantidad de trabajo ejercida más que al coste monetario. El principio del costo alude a que las injusticias socio-económicas son debidas en gran parte a la intervención del Estado en la economía y la existencia misma del poder político, considerándolo el pilar de la formación de monopolios y similares.

Así, beneficio, renta e interés son considerados en uno u otro nivel acuerdos económicos "injustos". Como Samuel Konkin anotaría al respecto, "la teoría laboral del valor no distingue entre ganancia y saqueo".[1]

Origen[editar]

El principio proviene originalmente de la máxima coste como límite del precio, acuñada por el anarcoindividualista Josiah Warren. Basado originalmente en la teoría del valor-trabajo, sostenía que es poco ético y es un factor de desequilibrio económico asignar un precio de trabajo más alto para una materia que el coste de trabajo de producirla o de adquirirla junto al coste de intoducirla al mercado. Por lo tanto, él abogó por el uso de las notas de trabajo que son dinero respaldado sobre horas de trabajo, para asegurar nadie reciba un producto que requirió menos trabajo producir que él que intercambia de vuelta.

Posterioridad[editar]

Posteriormente hubo interpretaciones más adecuadas de esta teoría del costo, descartando la interpretación original de "límite" del precio (matizada por nuevos conocimientos), pero adhiriendo a los resultados pretendidos (búsqueda del precio justo). Es decir, en vez de intentar dar un principio normativo a las transacciones individuales los partidarios posteriores han tendido a considerar que es la misma libre competencia, la economía de escala y el mercado libre (es decir, sin monopolios), con sus niveles de ganancias según los precios subjetivos, los que presionarían naturalmente los precios al costo, a manera de resultado o "coste como tendencia del precio".

Aplicación[editar]

En la actualidad, en cambio los principios del costo como límite del precio siguen vigentes en las tiendas de tiempo que intercambian horas de trabajo por servicios, y en la práctica del comercio justo en donde se buscan ganancias pero buscando un precio que trata de acercarse al precio de costo (trabajo y capital invertido para producir e introducir al mercado). Para esto se necesitaría entre otras cosas tener un comercio lo más directo posible, por ejemplo permitiendo una genuina libre competencia, eliminando cadenas de intermediarios, impuestos, entre otros.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]