Or che il dover – Tali e cotanti sono

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Or che il dover – Tali e cotanti sono, K. 36/33i, es un aria de concierto en re mayor para tenor y orquesta de Wolfgang Amadeus Mozart. El aria fue escrita en diciembre de 1766 en Salzburgo, cuando Mozart tenía diez años de edad.

Texto[editar]

El autor de la letra es desconocido.

Or che il dover m'astringe,
In scelte e corte rime
Grato mostrarmi a qual onor sublime,
Di cui ci ricolmaste, o prence eccelso,
Ne' miei pensieri immerso
Ricerco un buon concetto.

Rumino colla mente,
Penso, ripenso, e poi non trovo niente.
Febo e le Muse in mio soccorso imploro;
Compariscono tutte a me dinanzi,
Confuse in volto e colle cetre infrante.

D'un simile scompiglio
Le chiedo la ragion, tacer le miro,
E dopo mille al più sospir cocenti
Una così ripose:
Riverendo pastor, t'accheta, e in simil
Giorno non obbligarci a dire il nostro
Scorno; sulle rive della Salza ogni
Nostro potere, ogni saper fu crine
Da quella luce onde il suo prence è cinto.   

Tali e contanti sono
Di Sigismondo i merti,
Che i nostri ingegni incerti,
Non sanno qual riverendo cor.

Se la pietà si canta;
La giustizia non cede,
Ch'ogni virtù, riverendo,
Siede in trono suo cor.

Ahora que el deber me obliga,
en selectas y breves rimas,
a mostrar mi gratitud por tan eminente honor
con el que nos has llenado, príncipe excelso,
en mis pensamientos inmerso
busco la inspiración.

Se me atormenta la mente,
pienso, repienso, y no puedo encontrar nada.
A Febo y las musas imploro que me socorran;
comparecen todos ante mí,
avergonzados y con las liras rotas.

De tal desorden
le pregunto la razón, mudo le miro,
y después de al menos miles de suspiros ardientes
Una así responde:
Reverenciado pastor, apacíguate, y en semejante
día no nos obligues a contarte nuestra
vergüenza; en las riberas del [río] Salza,
nuestro poder, toda nuestra sabiduría no es nada
comparado con esa luz que a tu príncipe rodea.

Tantos y tan grandes son
de Segismundo los méritos
que nuestro ingenio incierto
no puede conocer tan ilustre corazón.

Si su piedad se canta,
no es a expensas de su justicia,
pues sobre todas las virtudes, Excelencia,
se sienta su corazón.

Véase también[editar]

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