Mono de Calenda

El mono de calenda es una figura gigante de carácter festivo, elaborada con una estructura ligera de carrizo, madera, alambre, papel maché y tela, utilizada principalmente en las calendas del estado de Oaxaca, México. Es portado desde su interior por una persona que le da movimiento durante los recorridos procesionales, al ritmo de bandas de viento y otras expresiones musicales tradicionales.
Los monos de calenda constituyen uno de los elementos más representativos de las festividades populares oaxaqueñas. Habitualmente encabezan procesiones religiosas, fiestas patronales, bodas, graduaciones, convites y otras celebraciones comunitarias, donde cumplen una función ceremonial y festiva al anunciar el inicio de la celebración e interactuar con los asistentes.
Estas figuras forman parte del patrimonio cultural inmaterial de Oaxaca y representan una tradición artesanal transmitida entre generaciones. Su diseño, dimensiones y vestimenta varían según la comunidad y el personaje representado, pudiendo retratar tanto personajes históricos y populares como figuras imaginarias o satíricas.
Historia
[editar]El origen de los monos de calenda está estrechamente relacionado con el desarrollo de las calendas oaxaqueñas durante el periodo virreinal. Diversos estudios señalan que estas celebraciones incorporaron elementos procedentes de las procesiones religiosas europeas, particularmente la tradición de los gigantones que participaban en festividades como el Corpus Christi.[1]
Con el paso del tiempo, las comunidades de Oaxaca adaptaron estas manifestaciones a sus propias prácticas festivas, integrando elementos locales y dotando a los gigantes procesionales de características propias. De este proceso surgieron los actuales monos de calenda, que adquirieron una identidad distintiva dentro de las celebraciones populares del estado.[2]

Durante la época colonial, estas figuras acompañaban principalmente las procesiones religiosas. Tras las transformaciones políticas y sociales del siglo XIX, las calendas fueron incorporando un carácter cada vez más civil y comunitario, permitiendo que los monos de calenda participaran también en bodas, fiestas patronales, graduaciones, convites y otras celebraciones públicas.[3]
A lo largo del siglo XX los personajes representados evolucionaron, pasando de figuras alegóricas y religiosas a personajes populares, históricos o imaginarios. En la actualidad los monos de calenda constituyen uno de los símbolos más reconocibles de las festividades tradicionales de Oaxaca y forman parte de una tradición artesanal que continúa transmitiéndose entre generaciones.[4]
Características
[editar]Los monos de calenda son figuras monumentales de entre dos y cuatro metros de altura, aunque sus dimensiones pueden variar según la comunidad, el artesano y el uso previsto. Están diseñados para ser portados por una persona desde el interior de la estructura, quien los hace girar, bailar e interactuar con el público durante las procesiones.[5]
Su estructura se fabrica tradicionalmente con carrizo, madera ligera, alambre y otros materiales de bajo peso, recubiertos con papel maché o cartón moldeado para formar la cabeza y las manos. Posteriormente son decorados con pintura y vestidos con prendas confeccionadas especialmente para cada figura, las cuales suelen inspirarse en la indumentaria tradicional oaxaqueña o en el personaje representado.[6]
Los rostros presentan rasgos exagerados y expresivos que facilitan su identificación a distancia. La vestimenta puede representar trajes regionales, atuendos históricos, personajes populares o diseños originales elaborados por los artesanos, lo que convierte a cada mono de calenda en una pieza única.[5]
Además de su función ornamental, estas figuras están concebidas para resistir el movimiento constante de las procesiones y mantener un equilibrio que permita su manipulación durante recorridos de varias horas.[7]
Participación en las calendas
[editar]Los monos de calenda desempeñan un papel central en las calendas, desfiles festivos que anuncian e inauguran celebraciones religiosas, civiles y comunitarias en diversas localidades de Oaxaca. Generalmente recorren las calles al frente del contingente, acompañados por marmotas, faroles, bandas de viento, chinas oaxaqueñas y otros participantes.[8]
Durante los recorridos, las personas que portan los monos de calenda realizan movimientos, giros y bailes que permiten la interacción con el público, convirtiendo a estas figuras en uno de los principales atractivos de las procesiones. Su presencia contribuye a crear un ambiente festivo y simboliza la bienvenida a los asistentes y el anuncio de la celebración.[9]
Además de participar en fiestas patronales y celebraciones religiosas, los monos de calenda también forman parte de bodas, graduaciones, convites, aniversarios, festivales culturales y actividades relacionadas con la Guelaguetza, donde constituyen uno de los elementos más representativos de la identidad festiva oaxaqueña.[10]
Simbolismo e importancia cultural
[editar]Los monos de calenda constituyen uno de los símbolos más representativos de las festividades tradicionales de Oaxaca y forman parte del patrimonio cultural de numerosas comunidades del estado. Su presencia en las calendas expresa el sentido colectivo de la celebración y la participación comunitaria, al acompañar ceremonias religiosas, festividades civiles y acontecimientos sociales.[4]
Además de su función festiva, estas figuras reflejan la continuidad de los conocimientos artesanales transmitidos entre generaciones. Su elaboración combina técnicas tradicionales de cartonería, carpintería, costura y pintura, adaptadas a las características culturales de cada comunidad.[8]
Los personajes representados también poseen un valor simbólico, ya que pueden evocar personajes históricos, figuras populares, autoridades locales o elementos propios de la identidad regional. En algunas comunidades, los monos de calenda son elaborados específicamente para una celebración determinada, mientras que en otras forman parte del patrimonio festivo utilizado durante varios años.[6]
Como expresión del patrimonio cultural inmaterial, los monos de calenda contribuyen a preservar prácticas colectivas vinculadas con las calendas, las bandas de viento, la música tradicional, la danza y otras manifestaciones que forman parte de la identidad cultural de Oaxaca.[1]
Elaboración
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La elaboración de un mono de calenda es un proceso artesanal que combina técnicas tradicionales de carpintería, cartonería, costura y pintura. Aunque los materiales y métodos pueden variar entre talleres y comunidades, la estructura suele construirse con carrizo, madera ligera o alambre, materiales que proporcionan resistencia sin incrementar considerablemente el peso de la figura.[6]
La cabeza y las manos se modelan generalmente con papel maché o cartón moldeado sobre estructuras previamente elaboradas, las cuales son pintadas a mano para definir los rasgos faciales y la expresión del personaje representado. El cuerpo se cubre con telas de diversos colores y accesorios confeccionados especialmente para cada figura, inspirados en la indumentaria tradicional o en el diseño elegido por el artesano.[6]
Para hacer el cuerpo se buscan carrizos rectos y se rajan en tiras. Una vez que se tienen las tiras se hacen círculos de diferentes diámetros y se unen con otras tiras para formar el armazón del cuerpo. Se deben colocar dos carrizos para el soporte del gigante. Se prepara engrudo que se aplica al papel periódico o kraft y se cubre el armazón con varias capas para crear resistencia.[5]
Una vez listos el cuerpo y la cabeza se juntan, fijando la cabeza al armazón del cuerpo, se deben poner muchas tiras de papel periódico y engrudo a la altura del cuello para que la resistencia sea mayor. Una vez terminado el armazón, se pinta y se perfecciona el personaje, se pegan los demás accesorios como el pelo, barba, cejas o bigotes. Y para finalizar se pone la ropa de acuerdo al tamaño y características del personaje.[5]
El interior de la estructura incorpora un sistema de soporte que permite a una persona cargar y manipular el mono durante las procesiones. Debido a las dimensiones de estas figuras, su fabricación puede requerir varios días o semanas de trabajo, dependiendo de la complejidad del diseño y de los materiales empleados.[7]
En diversas comunidades de Oaxaca, la elaboración de monos de calenda constituye un oficio transmitido entre generaciones, cuyos conocimientos han contribuido a preservar esta manifestación del patrimonio cultural del estado.[7]
Véase también
[editar]Referencias
[editar]- 1 2 FAHHO, Comunicación (29 de septiembre de 2022). «Gigantones en el MIO». Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca. Consultado el 24 de junio de 2026.
- ↑ «Así nacen las festivas marmotas y los monos de calenda, alma de las celebraciones en las calles de Oaxaca». Oaxaca El Universal. Consultado el 24 de junio de 2026.
- ↑ «Museo Infantil de Oaxaca». Consultado el 24 de junio de 2026.
- 1 2 FAHHO, Comunicación (29 de septiembre de 2022). «Gigantones en el MIO». Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca. Consultado el 24 de junio de 2026.
- 1 2 3 4 FAHHO, Comunicación (29 de septiembre de 2022). «Gigantones en el MIO». Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca. Consultado el 24 de junio de 2026.
- 1 2 3 4 «Así nacen las festivas marmotas y los monos de calenda, alma de las celebraciones en las calles de Oaxaca». Oaxaca El Universal. Consultado el 24 de junio de 2026.
- 1 2 3 20 mil reproducciones · 409 reacciones | En las festividades de Oaxaca no pueden faltar los tradicionales monos de calenda, figuras creadas a base de carrizo y papel reciclado presentes en festejos como calendas, bodas, comparsas y fiestas patronales. #Informativo360 | CORTV, consultado el 24 de junio de 2026.
- 1 2 «Así nacen las festivas marmotas y los monos de calenda, alma de las celebraciones en las calles de Oaxaca». Oaxaca El Universal. Consultado el 24 de junio de 2026.
- ↑ Travel, Oaxaca (17 de diciembre de 2023). «Inicio». www.oaxaca.travel. Consultado el 24 de junio de 2026.
- ↑ «El Imparcial de Oaxaca». El Imparcial de Oaxaca. Consultado el 24 de junio de 2026.