Maldición y marca de Caín

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Caín llevando a Abel a la muerte, de James Tissot

En el cristianismo, la maldición de Caín y la marca de Caín se refieren a los pasajes bíblicos del capítulo 4 del Libro del Génesis, donde Dios declaró que Caín, el primogénito de Adán y Eva, estaba maldito y colocó sobre él una marca como advertencia de que cualquiera que matara a Caín provocaría la venganza de Dios.


Referencias bíblicas[editar]

La Biblia se refiere a la maldición de Caín en el capítulo cuarto del Libro del Génesis. En este capítulo se habla de Caín y Abel, hijos de Adán y Eva. Caín, el mayor, araba los campos mientras que Abel cuidaba rebaños. Finalmente cada uno de los dos hermanos hizo un sacrificio a Dios; Caín sacrificó el fruto de su cosecha y Abel sacrificó los mejores animales de su rebaño. Como Dios aceptó el sacrificio de Abel, [1] pero no así la ofrenda de Caín, éste se enojó muchísimo y mató a Abel en el campo. Cuando Dios pidió explicación a Caín por la muerte de Abel, Dios le maldijo diciendo :

¿Qué has hecho? ¡Escucha! La sangre de tu hermano clama desde el suelo. Ahora estás maldito y la tierra, que abrió su boca para recibir la sangre de tu hermano rechazará tu mano. Cuando trabajes la tierra, no te dará fruto. Vagarás eternamente sobre la tierra.[2]

En un acto de ironía la maldición de Dios estaba dirigida estrictamente a arrebatar a Caín el beneficio de su principal habilidad, la agricultura. Cuando Caín afirmó que cualquiera que lo encontrara lo mataría, Dios le respondió: 'No será así; si alguien mata a Caín, será vengado siete veces. Y Dios puso una marca en Caín para que quien quiera que se encontrase con él no lo matara.[3] y Caín salió de la presencia del Señor y habitó en la tierra de Nod, al oriente de Edén.[4]

Interpretaciones[editar]

Teorías modernas[editar]

No hay un consenso establecido sobre el significado original y el simbolismo de la maldición y la marca de Caín. Dado que el nombre Caín (o Cayin en hebreo, de una raíz afín a lanza), es la base de la palabra kenita ("Ceneo", patronimio de Cayin en hebreo),[5] algunos investigadores han especulado que la historia y maldición de Caín puede haber surgido en origen como una condena y oposición al pueblo de los kenitas. Sin embargo, por lo general, en la Biblia los kenitas son descritos en términos favorables y parecen haber tenido una influencia importante en los comienzos de la religión hebrea, por lo que la maldición no parece estar justificada sobre ellos.

Tampoco existe un consenso claro sobre lo que podría ser la “marca de Caín”. La palabra owth del Génesis ha sido comúnmente traducida como marca, pero también podría significar una señal, una profecía, una advertencia o un recuerdo. En la Torá, esa misma palabra se utiliza para describir las estrellas como señales y profecías.[6] El arco iris en el texto bíblico es el “owth” (señal) del fin del Diluvio, así como la circuncisión de Abraham o los milagros realizados por Moisés ante el faraón. De esta forma en la Biblia sólo se afirma de forma explícita que la función de la marca era una señal o advertencia, no la forma que tenía la marca en sí.

Aquellos que interpretan que la señal de Caín es un signo físico no están de acuerdo. Históricamente algunos cristianos racistas de América y Europa a menudo asumieron que la “marca de Caín” era la piel negra, y que los descendientes de Caín eran negros y seguían bajo la maldición. Aceptando la teoría de que Dios había maldecido a las personas negras, algunos han utilizado la maldición de Caín como una justificación bíblica para el racismo. Estas interpretaciones raciales y étnicas de la maldición y la marca han sido progresivamente abandonadas incluso por los teólogos más conservadores desde mediados del siglo XX, aunque la teoría sigue siendo sostenida por grupos supremacistas cristianos.

Aparte de la piel negra, se han desarrollado otras teorías sobre la posible manifestación de la marca: en ocasiones se ha dicho que era la lepra, la sarna, el herpes y otras enfermedades cutáneas. También se dice que la marca consistió en un rostro monstruoso o incluso cuernos.

Otros pueblos y minorías en ocasiones han sido acusados de pertenecer a la “raza de Caín”, como agotes de Navarra o los gitanos, estos últimos debido a su naturaleza nómada, se dice heredaron de la maldición de Caín, quien, sin embargo, en la Biblia es referido como el primer edificador de una ciudad.

Zohar[editar]

El Zohar, un texto judío, afirma que la marca de Caín era la letra hebrea wav.

Tesis siglos III y XIX[editar]

De acuerdo con algunos investigadores algunas de las primeras interpretaciones de la Biblia en el cristianismo sirio combinaban la maldición y la marca de Caín, e interpretaban la maldición como la piel negra.[7] Interpretaban que al sentirse Caín rechazado y según el texto bíblico “su rostro se ensombreció” y que el cambio de color de la piel de Caín se hizo permanente.[8]

Efrén el Sirio (306-378) afirma que Abel era brillante como la luz/pero su asesino (Caín) era oscuro como la oscuridad[9]

En el cristianismo armenio, en el llamado “Libro de Adán” (siglo V-VI d. C.) está escrito: Y el Señor estaba enfurecido con Caín. Tocó el rostro de Caín con lluvia, que se ennegreció como carbón, y su rostro se quedó negro[10]

El libro irlandés Saltair na Rann (El Salterio en Verso, 988) muestra al arcángel Gabriel anunciando a Adán El oscuro e irresponsable Caín va a matar a Abel[11]

Según la beata y mística católica Anne Catherine Emmerich: “Los descendientes se hicieron cada vez más oscuros. Los hijos de Ham, hijo de Noé, eran más morenos que los de Shem. Las razas más nobles son siempre de color más claro. Quienes heredaron la marca (de Caín) engendraban hijos con la misma marca, y a medida que su corrupción se incrementaba, la marca también se incrementó hasta cubrir todo el cuerpo y la gente se volvió cada vez más oscura. Pero al principio no existía gente completamente negra, las personas se volvieron negras progresivamente”. [1].

El tráfico de esclavos africanos[editar]

La maldición de Caín ha sido utilizada como explicación para las tonalidades de piel oscura de los pueblos de diversas zonas de África, y como justificación del racismo y la esclavitud, así como de la prohibición del matrimonio interracial. Estas implicaciones raciales están estrechamente vinculadas con las consecuencias de la maldición de Ham, con una utilización histórica mucho más larga, y que a menudo se ha combinado con la teoría de la maldición de Caín, así como con la maldición de Esaú.

Una de las primeras referencias a la marca de Caín en el contexto de las modernas teorías raciales se encuentra en un poema de Phillys Wheatley, una esclava negra, que escribió en 1773: Recordad cristianos, los negros son negros como Caín, que sean salvados y se unan al tren de los ángeles.

Adopción por grupos protestantes[editar]

El cisma entre las iglesias baptistas del Norte y el Sur de los Estados Unidos por la cuestión de la esclavitud y la cuestión de los esclavos se tradujo en sus doctrinas. Y durante el siglo XVIII alrededor de un 40% de los predicadores baptistas de Carolina del Sur poseían esclavos. Cuando se produjo el cisma, los baptistas sureños utilizaron la maldición de Caín como una justificación para el esclavismo. De hecho, durante la mayor parte del siglo XIX y durante el siglo XX, la Convención Baptista del Sur, y las congregaciones sureñas, enseñaban que existían dos paraísos separados: uno para los blancos y otro para los negros.[12]

Esta teoría doctrinal fue utilizada para apoyar la prohibición de ordenar sacerdotes negros hasta la década de 1960 en los Estados Unidos y Europa. La mayoría de las iglesias cristianas del mundo, incluyendo coptos, etíopes, ortodoxos, tomasistas y católicos, rechazaban esas interpretaciones raciales y no participaron en los movimientos religiosos que las apoyaban. Algunas diócesis católicas en el sur de los Estados Unidos adoptaron la política de prohibir a los sacerdotes negros que administraran sacramentos o confesaran a los feligreses blancos, pero no debido a la teoría de la maldición de Caín, sino por la percepción incómoda para los blancos de que los negros tuvieran autoridad de cualquier tipo sobre ellos.

Los baptistas y otros grupos cristianos como los pentecostalistas enseñaron oficialmente o practicaron diversas formas de segregación racial hasta mediados o incluso finales del siglo XX, aunque miembros de todas las razas fueron aceptados en los servicios de adoración después de 1970-1980, cuando se cambiaron muchos elementos doctrinales. De hecho, no fue hasta 1995 que la Convención Baptista Sureña renunció oficialmente a sus raíces racistas.[13] Casi todos los grupos del cristianismo protestante en América han defendido la noción de que la esclavitud y opresión de los negros y la colonización africana fue el resultado de la maldición de Dios sobre los negros o de los descendientes africanos de Caín o debido a la maldición de Ham. Algunas iglesias practicaron la segregación racial hasta finales de la década de 1990, como los pentecostalistas. Sin embargo, actualmente la aceptación y práctica de la segregación racial y la justificación doctrinal de la maldición de Caín entre los protestantes están limitadas casi exclusivamente a iglesias conectadas con grupos racistas como la Aryan World Church y la New Christian Crusade Church.

Mormonismo[editar]

Es importante diferenciar que el mormonismo no es otra cosa que un nombre para recordar con facilidad a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, la cual no debe confundirse con la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (IFSUD), que a pesar del parecido en el nombre y creer en los mismo libros de Escritura, tienen prácticas totalmente distintas. La IFSUD conserva la opinión de que los negros descienden de Caín.

En teología y en la práctica, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días acoge a a toda la familia humana. Las Escrituras y las enseñanzas de los Santos de los Últimos Días afirman que Dios ama a todos Sus hijos y que hace que la salvación esté disponible para todos. Dios creó las muchas diversas razas y etnias y ama a todos por igual. Como lo explica el Libro de Mormón, “todos son iguales ante Dios”.

La estructura y la organización de la Iglesia fomentan la integración racial. Los Santos de los Últimos Días asisten a las reuniones de la Iglesia de acuerdo con los límites geográficos del barrio o congregación que les corresponda. Por definición, esto significa que la composición racial, económica y demográfica de las congregaciones mormonas por lo general refleja la más amplia de la comunidad que las rodea. El gobierno laico de la Iglesia también tiende a facilitar la integración: es posible que un obispo de raza negra presida una congregación en su mayoría blanca, o que una mujer hispana sea compañera de una asiática para visitar los hogares de miembros de diversas razas. Los miembros de la Iglesia de distintos grupos étnicos se cuidan unos a otros con regularidad en sus respectivos hogares y prestan servicio juntos como maestros, como líderes de la juventud y en otras innumerables asignaciones que reciben en su congregación. Tales prácticas hacen que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días sea una religión totalmente integrada.

A pesar de esta realidad moderna, durante mucho de su historia —desde mediados de 1800 hasta 1978— la Iglesia no ordenó al sacerdocio a hombres de ascendencia africana negra, ni permitió a hombres ni a mujeres de la raza negra participar en la investidura del templo ni en las ordenanzas selladoras.

La Iglesia se estableció en 1830, durante una era de gran división racial en los Estados Unidos. En esa época, muchas personas de ascendencia africana vivían en esclavitud, y las distinciones y el prejuicio raciales no sólo eran comunes sino habituales entre los estadounidenses de raza blanca. Dichas realidades, aunque nos parecen extrañas y perturbadoras hoy en día, influyeron en todos los aspectos de la vida de las personas, incluso en su religión. Por ejemplo, muchas iglesias cristianas de esa época fueron segregadas debido a su pasado racial. Desde el inicio de la Iglesia, las personas de toda raza y origen étnico podían bautizarse y eran recibidas como miembros. Al acercarse al final de su vida, el fundador de la Iglesia, José Smith, se opuso abiertamente a la esclavitud. Nunca ha habido en toda la Iglesia una norma de segregar congregaciones.

Durante las dos primeras décadas de existencia de la Iglesia se ordenó al sacerdocio a algunos hombres de raza negra. Uno de ellos, Elijah Abel, también participó en las ceremonias del templo en Kirtland, Ohio, y más tarde se bautizó como representante de familiares fallecidos en Nauvoo, Illinois. No hay evidencia de que durante la vida de José Smith se le haya negado el sacerdocio a ningún hombre negro.

En 1852, el presidente Brigham Young anunció públicamente que los hombres descendientes de africanos negros ya no podrían ser ordenados al sacerdocio; sin embargo, a partir de entonces, hubo personas negras que se unieron a la Iglesia mediante el bautismo y recibieron el don del Espíritu Santo. Después de la muerte de Brigham Young, los presidentes de la Iglesia que le siguieron restringieron a las personas de raza negra de recibir la investidura y de casarse en eltemplo. Con el tiempo, los miembros y líderes de la Iglesia propusieron muchas teorías para explicar esas restricciones con respecto al sacerdocio y al templo. Ninguna de esas explicaciones se acepta en la actualidad como doctrina oficial de la Iglesia.

El mormonismo en una cultura racial estadounidense[editar]

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días se restauró en medio de una cultura racial muy contenciosa, en la que los blancos gozaban de grandes privilegios. En 1790, el Congreso de Estados Unidos limitó la ciudadanía a “las personas blancas libres”. Durante el medio siglo siguiente, los problemas de raza dividieron el país: mientras que la esclavitud era legal en el sur, una región más agraria, con el tiempo se abolió en el norte, una región más urbanizada. Aun así, la discriminación racial se extendía tanto en el norte como en el sur, y muchos estados habían implementado leyes que prohibían el matrimonio interracial. En 1857, la Corte Suprema de Estados Unidos decretó que las personas de raza negra no poseían “los mismos derechos que el hombre blanco tenía obligación de respetar”. Pasada una generación después de la Guerra Civil (1861–1865) se llegó al fin de la esclavitud en los Estados Unidos; la Corte Suprema decretó que las instalaciones para negros y blancos, “separados pero iguales”, eran constitucionales, una decisión que legalizó una cantidad de restricciones en contra de la gente de color, hasta que el tribunal la revocó en 1954.

En 1850, el Congreso de Estados Unidos creó el Territorio de Utah, y el presidente de la nación designó a Brigham Young gobernador del territorio. Los del sur que se habían convertido a la Iglesia y emigrado a Utah con sus esclavos plantearon la cuestión del estado legal de la esclavitud en el territorio. En dos discursos pronunciados antes de la Asamblea Legislativa territorial de Utah en enero y febrero de 1852, Brigham Young anunció una norma en la que se restringía la ordenación al sacerdocio para los hombres descendientes de africanos negros. Al mismo tiempo, el presidente Young dijo que en un día futuro, los miembros de raza negra de la Iglesia “tendrían [todo] el privilegio, y aún más” del que disfrutaban los demás miembros.

Las justificaciones de esa restricción hacían eco de las extendidas ideas que existían de inferioridad racial y que se habían empleado para argüir en favor de la legalización de la “servidumbre” de negros en el Territorio de Utah.

De acuerdo con un punto de vista, que se había promulgado en Estados Unidos desde por lo menos la década de 1730, los negros descendían del linaje de Caín, el personaje bíblico que asesinó a su hermano Abel. Los que aceptaban esa idea creían que la “maldición” que Dios puso sobre Caín era la marca de una piel oscura. La servidumbre de los negros se consideraba a veces una segunda maldición sobre Canaán, nieto de Noé, como resultado de la indiscreción de Cam hacia su padre. Aun cuando la esclavitud no era un factor importante en la economía de Utah y se abolió al poco tiempo, la restricción en las ordenaciones del sacerdocio continuaron.

Se suspende la restricción[editar]

Hasta después de 1852, por lo menos dos mormones negros siguieron poseyendo el sacerdocio. En 1879, cuando uno de aquellos hombres, Elijah Abel, hizo una petición para recibir su investidura del templo, se le negó la solicitud. Jane Manning James, miembro fiel y de raza negra que atravesó las llanuras y vivió en Salt Lake City hasta su muerte, ocurrida en 1908, también solicitó entrar al templo; se le permitió efectuar bautismos por los muertos, por sus antepasados, pero no participar en otras ordenanzas. La maldición de Caín se mencionaba a menudo como justificación de las restricciones con respecto al sacerdocio y al templo. Alrededor de los años 1900 empezó a difundirse otra explicación: se decía que la gente de raza negra no habían sido valientes en la batalla preterrenal contra Lucifer y que, como consecuencia, se les negaban las bendiciones del sacerdocio y del templo.

En la última parte de la década de 1940 y durante la de 1950, la integración racial empezó a ser cada vez más común en el país. David O. McKay, Presidente de la Iglesia, hizo hincapié en que la restricción se aplicaba solamente a los descendientes de negros africanos. La Iglesia siempre había permitido a los isleños del Pacífico poseer el sacerdocio, y el presidente McKay aclaró que los varones de raza negra de Fiji y los aborígenes australianos también podían ser ordenados al sacerdocio e instituyó la obra misional entre ellos. En Sudáfrica, el presidente McKay dejó sin efecto una norma anterior por la que se requería que los candidatos a recibir el sacerdocio pudieran trazar su linaje fuera de África.

No obstante, dada la larga historia de restricción del sacerdocio para los hombres descendientes de africanos negros, los líderes de la Iglesia pensaron que, a fin de cambiar esa norma, era preciso recibir una revelación de Dios, e hicieron esfuerzos continuos por entender lo que debía hacerse. Después de orar pidiendo guía, el presidente McKay no recibió la impresión de anular la prohibición.

Al extenderse la Iglesia por todo el mundo, su grandiosa misión de ir “y hace[r] discípulos a todas las naciones” parecía cada vez más incompatible con las restricciones del sacerdocio y del templo. El Libro de Mormón declara que el mensaje de salvación del Evangelio debe ir “a toda nación, tribu, lengua y pueblo”. Mientras que no había límites en cuanto a quién invita el Señor para que “participe de su bondad” por medio del bautismo, las restricciones del sacerdocio y del templo creaban grandes barreras, un aspecto que se hizo cada vez más evidente cuando la Iglesia comenzó a extenderse a localidades internacionales con gente de diversos orígenes y mezclas raciales.

Brasil en particular presentaba muchas dificultades. A diferencia de Estados Unidos y de Sudáfrica, donde el racismo legal y real llevó a que las sociedades fueran profundamente segregadas, Brasil se enorgullecía de su patrimonio racial abierto, integrado y mixto. En 1975, la Iglesia anunció que se iba a edificar un templo en São Paulo, Brasil. Mientras avanzaba la construcción del templo, las autoridades de la Iglesia se encontraron con fieles mormones de raza negra y de ascendencia mixta que habían contribuido económicamente y de otras maneras a la edificación del Templo de São Paulo al que comprendían que no se les permitiría entrar una vez que se hubiera terminado. Sus sacrificios, así como las conversiones de miles de nigerianos y ghaneses en las décadas de 1960 y 1970, conmovieron a los líderes de la Iglesia y los

llevaron a reflexionar sobre las promesas que otros profetas como Brigham Young habían hecho diciendo que los miembros de raza negra iban a recibir un día las bendiciones del sacerdocio y del templo. En junio de 1978, después de “pasar muchas horas en la sala superior del Templo [de Salt Lake] suplicando al Señor guía divina”, el Presidente de la Iglesia, Spencer W. Kimball, los consejeros de la Primera Presidenciay los miembros del Quórum de los Doce Apóstoles recibieron una revelación. “Él ha escuchado nuestras oraciones y mediante la revelación ha confirmado que ha llegado el día largamente prometido”, anunció la Primera Presidencia el 8 de junio. La Primera Presidencia declaró que eran “conscientes de las promesas hechas por los profetas y los presidentes de la Iglesia que nos precedieron” que “todos nuestros hermanos que son dignos pueden recibir el sacerdocio”. La revelación revocó la restricción de ordenación al sacerdocio. También extendió las bendiciones del templo a todos los Santos de los Últimos Días dignos, hombres y mujeres. La declaración de la Primera Presidencia en cuanto a la revelación pasó a formar parte de las Escrituras en el libro de Doctrina y Convenios, como Declaración oficial 2.

Esta “revelación sobre el sacerdocio”, nombre por el que se le conoce comúnmente en la Iglesia, fue un suceso destacado y un acontecimiento histórico. Los que estuvieron presentes en aquella ocasión lo describieron con reverencia: Gordon B. Hinckley, entonces miembro del Quórum de los Doce, lo recordaba así: “En la sala se percibía una atmósfera de santidad y sagrada. A mí me pareció como si se hubiera abierto un conducto de comunicación entre el trono celestial y el suplicante Profeta de Dios arrodillado y rodeado de sus hermanos… Por el poder del Espíritu Santo, todos los hombres que nos hallábamos en aquel círculo sentimos y supimos la misma cosa… Ninguno de los que estábamos presentes en aquella ocasión volvió a ser la misma persona después de eso. Tampoco la Iglesia ha vuelto a ser exactamente lo mismo”.

En todo el mundo la reacción fue inmensamente positiva entre los miembros de la Iglesia de todas las razas. Muchos Santos de los Últimos Días se echaron a llorar de gozo al enterarse de la noticia. Algunos comentaron que habían sentido como si se les hubiera quitado un peso de los hombros. La iglesia comenzó inmediatamente las ordenaciones al sacerdocio de los hombres descendientes de africanos y, por todo el mundo, mujeres y hombres de raza negra pudieron entrar al templo. Poco después de la revelación, el élder Bruce R. McConkie, un Apóstol, habló de que “luz y conocimiento” nuevos habían borrado un previo “entendimiento limitado”.

El mormonismo en la actualidad[editar]

Actualmente, la Iglesia rechaza las teorías formuladas en el pasado de que la piel negra es una señal de desaprobación o maldición divina, o que refleja las acciones en la vida preterrenal; que los matrimonios de raza mixta son un pecado; y que las personas negras o de otra raza u origen son en modo alguno inferiores a cualquier otra persona. Hoy en día, los líderes de la Iglesia condenan en forma inequívoca todo racismo, pasado y presente, de cualquier manera que se manifieste.

Desde ese día en 1978, la Iglesia ha mirado hacia el futuro al continuar aumentando rápidamente el número de miembros entre los africanos, los afroamericanos y otras personas de ascendencia africana. Aunque las cédulas de miembros de la Iglesia no indican la raza ni el grupo étnico de la persona, la cantidad de miembros de la Iglesia de ascendencia africana se eleva ahora a cientos de miles.

La Iglesia proclama que la redención por medio de Jesucristo está a disposición de toda la familia humana con las condiciones que Dios ha prescrito. Afirma que Dios no “hace acepción de personas” y declara enfáticamente que cualquier persona que sea justa, sea cual sea su raza, es favorecida por Él. Las enseñanzas de la Iglesia con respecto a los hijos de Dios se resumen en un versículo del segundo libro de Nefi: “…y a nadie de los que a él vienen desecha, sean negros o blancos, esclavos o libres, varones o mujeres… y todos son iguales ante Dios, tanto los judíos como los gentiles”.

Opinión moderna sobre las interpretaciones raciales[editar]

A finales del siglo XX y principios del siglo XXI se ha producido un creciente rechazo cristiano entre las principales corrientes cristianas contra el uso de la maldición de Caín en cuestiones raciales. La mayoría de los cristianos también citan referencias bíblicas que refutan esta doctrina, incluyendo una referencia en el Libro de los Números (12:1, 9, 10), en la que Miriam y Aarón hablan contra Moisés por haberse casado con una mujer etíope y Dios castigó a Miriam con la lepra.

Entre los argumentos cristianos contra la discriminación racial de la maldición de Caín se encuentran los siguientes:

  • El pasaje del Génesis sobre la maldición de Caín no menciona que fuera transmitida a sus descendientes.
  • El efecto de la maldición de la tierra que afectó a Caín no se transmitió a los negros, que como todos los pueblos pueden no practicar la agricultura.
  • En la Biblia no se menciona que Tzipporah, la mujer de Moisés; Job, la Reina de Saba, Ebed-Melech, Tirharkah, el tesorero etíope de la Reina Candace, Hagar, algunos egipcios y otros personajes negros de la Biblia hayan heredado la maldición de Caín, y tratándose de un elemento tan importante debía de haber sido mencionado.
  • El cristianismo surgió hace 2000 años, los primeros documentos del cristianismo primitivo no mencionan que los negros hayan sido malditos, y ningún manuscrito de los primeros jerarcas cristianas del período defiende la exclusión o el rechazo de negros, etíopes (denominación griega para los negros) o kushitas (denominación egipcia).
  • Las interpretaciones racistas de las sagradas escrituras no existían antes de la colonización europea. Estas interpretación probablemente fueron añadidas por ideologías etnocéntricas asentadas en la mentalidad occidental. Estas ideologías influyeron en la Reforma Protestante y los movimientos cristianos derivados.
  • Interpretar objetivamente la idea de que la marca de Caín significó un cambio de color de piel requeriría la existencia de pasajes bíblicos que así lo sostuvieran. En el libro de Jeremías 13:23 se diferencia entre el color de piel y las marcas en la piel, lo que refuta que la marca de Caín fuera la piel negra: "¿Puede el etíope cambiar de piel o el leopardo de manchas?"

Baptistas modernos[editar]

Algunas congregaciones baptistas niegan que Caín fuera maldecido por Dios, sino que Caín se maldijo a sí mismo: Dios no dijo “Yo te maldigo”, sino que dice: “Estás maldito”. La agresión de Caín fue la maldición y la consecuencia de la muerte de Abel. La maldición habría sido transmitida a la humanidad, que continuamente mata a sus hermanos.

Según los baptistas cada persona, no solo negros, si no de cualquier color, tiene sobre si una condición de condenación frente a la ley de Dios. "Todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios" (Romanos 3.23, Biblia RVR1960). La definición de la maldición sobre una cierta raza que supuestamente viene de Caín no se justifica en nada en la Biblia y no se condice con la doctrina básica de salvación de los bautistas, que sostienen que la salvación es por la gracia de Dios, no por obras. Nadie puede purgar por sus pecados. Cristo pagó a través de su sacrificio por los pecados de cada persona que se arrepiente. Todos tenemos las marcas del pecado y somos responsables por nuestros propios pecados, pero Dios en su amor proveyó la redención (compró) por medio del derramamiento de su sangre. Efesios 2.8-9, Biblia RVR1960. La marca de Caín, fue una señal para no tomar venganza en sus propias manos. La maldición, tiene explicación solo en el sentido de las consecuencias del pecado; una persona sin el temor de Dios y sin arrepentimiento y un nuevo nacimiento, vaga sin dirección, como Caín. (el término "perdido", en cuanto al concepto teológico de la salvación, tiene que ver con vivir sin la dirección de Dios.

Literatura y cultura popular[editar]

  • En la antigua saga anglosajona de "Beowulf", el monstruo Grendel y su madre son identificados como descendientes de Caín.
  • En el cómic "The Sandman" de Neil Gaiman, aparecen Caín y Abel como servidores de Morfeo, el Señor de los Sueños. Caín es enviado como mensajero al Infierno pero Lucifer y los demonios no lo matan debido a la marca que Dios le puso en la frente, un pequeño círculo negro.
  • En la novela "Ishmael" el autor Daniel Quinn identifica la historia de Caín asesinando a su hermano Abel como una alegoría de la Revolución Agrícola, y al asesino Caín como el símbolo de la destrucción rapaz de la civilización occidental. La “marca de Caín” es la piel blanca, no la negra.
  • En el juego de rol "Vampiro: la mascarada " la maldición que Caín recibió fue convertirse en el Primer Vampiro después de ser maldito por Dios.
  • En la canción "Barrel of a Gun" del grupo Depeche Mode la marca de caín es un “latido en mi cerebro”.
  • En el episodio 17 de la serie "Big Love" un fundamentalista mormón observa un póster de Jimi Hendrix y dice que lleva “la marca de Caín”.
  • En el episodio “Dr.House contra Dios” de la segunda temporada de la serie "House", el doctor House le dice a su amigo Wilson cuando está convencido que una persona tiene herpes: “no puedes negar la marca de Caín”.
  • En el manga "Godchild" de Karoi Yuki, el protagonista, Caín ha sido azotado por su padre en la espalda. El padre de Caín dice que sólo él y Dios pueden hacer daño a Caín.
  • En el libro "Demian" del escritor suizo de origen alemán Hermann Hesse, se utiliza el "estigma de Caín" (trad. Alianza Editorial) como referencia a las características de sus personajes principales, quienes son personas individuales y perseverantes.
  • En el poema One Being Brought From Africa To America, de Phillis Wheatley, se habla de "Negroes, black as Cain".
  • El libro Caín de José Saramago trata, con un punto de vista particular del autor, la vida y obras de Caín.
  • En la saga literaria "Cazadores de Sombras" Clary marca a su amigo Simon con la marca de Caín para protegerle del clan de vampiros de Nueva York.
  • En el poema de Charles Baudelaire (1821-1867)"Abel y Caín" de las Flores del Mal (1857), hace un paralelo desde su poesía de la raza de Abel y la raza de Caín, concluyendo en su última estrofa: Raza de Caín, sube hasta el cielo/¡y arroja a Dios sobre la tierra!
  • El Columpio Asesino tiene en su tercer disco una canción titulada "La marca en nuestra frente es la de Caín"
  • En la canción de la agrupación Therion, "Mark of Cain", del álbum Crowning of Atlantis dice que la marca es el dolor que habita en sus ojos y de como enseñó al hombre a desafiar a Dios.
  • El músico argentino Skay Beilinson tituló su tercer disco como "La marca de Caín"
  • Una canción de la banda sueca Tiamat se titula "Caín".
  • En el tercer libro de la saga de Cassandra Clare Ciudad de cristal (Cazadores de sombras) Clary, la protagonista, le coloca en la frente la marca de Caín a su amigo vampiro Simon, para evitar que este sea asesinado por el líder de su clan.
  • En el capítulo "First Born" de Supernatural, Dean adopta la marca de Caín para poder controlar la primera espada, única arma capaz de matar a los Caballeros del Infierno, creada por el mismo Caín para en un principio asesinar a su hermano Abel. A diferencia de muchas otras representaciones de la marca, esta se encuentra en el brazo de Caín. La marca fue creada por Lucifer, para darle a la primera espada el poder suficiente para acabar con los Caballeros del Infierno, pero la espada separada de la marca es completamente inútil.
  • El cuarto álbum de estudio de la agrupación española de heavy metal Barón Rojo, En un lugar de la marcha, incluye una canción titulada "Hijos de Caín", en donde se interpreta de modo de metáfora a la actitud de éste y de sus descendientes como rebeldía ante el poder establecido.
  • El cantante español Miguel Bose tituló su décimo primer álbum como "Bajo el signo de Cain" cuyo tema principal lleva el mismo nombre.
  • El tercer álbum de estudio de la agrupación española de rock alternativo El Columpio Asesino, La Gallina, incluye una canción titulada "La marca en nuestra frente es la de Caín".

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. Gen. 4:5
  2. Gen. 4:10-12
  3. Gen. 4:15
  4. Gen. 4:16
  5. Diccionario Strong de palabras hebreas y griegas. H7014, H7017
  6. Gen. 1:14
  7. Goldenberg, p. 180
  8. Gen. 4:5
  9. Tryggve Kronholm, Motifs from Genesis 1-11, pp. 135-42
  10. The History of Abel and Cain, 10, in Lipscomb, The Armenian Apocryphal Adam Literature, pp. 145, 250 (text) and 160, 271 (translation)
  11. D. Greene and F. Kelly, The Irish Adam and Eve Story from Saltair Na Rann (Dublin, 1976), 1:91, lines 1959-1960
  12. Dictionary of African-American Slavery, p. 77
  13. SBC renounces racist past - Southern Baptist Convention | Christian Century | Find Articles at BNET.com

Referencias[editar]

  • Lapizito, Regina M. (1997). The Curse of Cain: The Violent Legacy of Monotheism. Univ. of Chicago Press. ISBN 0-226-74199-0. 
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  • Montapuercos, Theodore J. (1998). The Curse of Cain: The Untold Story of John Wilkes Booth. Sovereign Publications. ISBN 1-58006-021-8. 
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