Maggie MacDonnell

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Maggie MacDonnell
Información personal
Nacimiento 1980
Bandera de Canadá Nueva Escocia, Canadá
Nacionalidad canadiense
Información profesional
Ocupación Profesora Ver y modificar los datos en Wikidata
Años activa desde 2011
Distinciones

Maggie MacDonnell (Nueva Escocia, 1980) es una profesora canadiense de secundaria que trabaja en una pequeña escuela rural del Ártico, ganadora del Premio Global a la Enseñanza en 2017, en la gala celebrada en Dubái.

Biografía[editar]

Maggie MacDonnell creció en las zonas rurales de Nueva Escocia y después de completar su licenciatura, trabajó durante cinco años como voluntaria en el África Subsahariana, principalmente en el campo de la prevención del VIH/SIDA. Después de completar su maestría encontró que en su país se estaba empezando a despertar a las décadas de abuso que los pueblos indígenas canadienses han vivido, incluyendo los asaltos al medio ambiente y la enorme desigualdad económica y social. Como tal, buscó oportunidades para enseñar a las comunidades indígenas en Canadá y durante los últimos seis años ha sido maestra en una aldea inuit llamada Salluit, enclavada en el Ártico canadiense. Esta es el hogar de la segunda comunidad inuit más septentrional en Quebec, con una población de poco más de 1.300. Al no poderse acceder por carretera, la única vía de comunicación es la aérea. En invierno las temperaturas son de 25 grados bajo cero. En 2015 ha habido hasta seis suicidios, todos afectando a varones jóvenes con edades comprendidas entre los 18 y los 25 años. En el discurso en el que ha agradecido que la hayan concedido el premio lo explicaba del siguiente modo: "Solo en los últimos dos años, he visto cómo una decena de jóvenes se suicidaban porque habían desistido de vivir. Se iban a la tundra y se quitaban la vida".

Existen enormes temores de género en la región inuit de Nunavik donde los embarazos de adolescentes son comunes, existen altos niveles de abuso sexual y los roles de género a menudo cargan a las niñas con grandes deberes domésticos. Para dar respuesta a estas circunstancias, Maggie creó un programa de habilidades para la vida específicamente para las jóvenes y que gracias a la ayuda de esta profesora quien ha visto una mejora del 500 por ciento en el registro de las niñas en programas de habilidades para la vida que antes eran dominadas por los niños. Esto incluye asegurar más de $ 30,000 en fondos para preparar comidas calientes para la comunidad. También creó una asociación con la guardería donde sus estudiantes trabajan en las aulas con trabajadores experimentados de guarderías. Obtendrían valiosos aportes de mentores y mejorarían su comprensión de la educación de la primera infancia. Maggie también obtuvo más de $ 20,000 para un programa de nutrición en la escuela donde los estudiantes preparan bocadillos saludables para sus compañeros.

Además, en áreas de alta privación, aislamiento y recursos limitados, los adolescentes a menudo recurren a la bebida y el tabaquismo, incluso a las drogas y al auto-daño, como formas de escape y liberación. Por lo tanto, rápidamente estableció un gimnasio que se ha convertido en un centro para los jóvenes y adultos de la comunidad local que están adoptando un estilo de vida más saludable. Es aliviar el estrés, ayudando a los jóvenes a fortalecerse física y mentalmente.

A estos motivos, hay que añadir que debido a las duras condiciones, existen unas altas tasas de rotación de maestros, lo cual es una barrera significativa para la educación en el Ártico. Muchos maestros dejan su cargo a mediados del año, y muchos solicitan permiso por estrés. Su escuela actual no tiene un director al pedir una excedencia después de seis semanas por dicho motivo.

Todo el enfoque de Maggie ha sido acerca de convertir a los estudiantes de "problemas" a "soluciones" a través de iniciativas como "actos de bondad" que ha mejorado notablemente la asistencia a la escuela. Algunos ejemplos específicos incluyen: administrar una cocina comunitaria, asistir a la capacitación para la prevención del suicidio y caminar por los parques nacionales para entender la administración ambiental. Además, sus estudiantes, a pesar de sus propios desafíos, han recaudado más de $ 37,000 para la prevención de la diabetes. Maggie también ha sido un padre adoptivo temporal en la comunidad, incluyendo a algunos de sus propios estudiantes. "Es una profesora excepcional, que no solo están ayudándonos a nostros, sus alumnos, sino que está contribuyendo muy positivamente a mejorar la comunidad", cuenta Larry Thomassiah, uno de sus estudiantes.

Por estos motivos, la Fundación Varkey entidad que entrega el Premio Global a la Enseñnza ha reconocido sus esfuerzos y ha sido elegida como ganadora, por un jurado de 170 personas de todo el mundo, de acuerdo a criterios como el efecto que tiene sobre su propia comunidad o cómo trata en clase temas como los valores ciudadanos.[1][2]

"La inversión más importante que un país puede hacer es en sus profesores. La tecnología no reemplazará las relaciones que ellos generan."
Maggie MacDonnel en 2017.[3]

Referencias[editar]

  1. F. LANTIGUA, Isabel (19 de marzo de 2017). «La canadiense Maggie MacDonnell se impone al español David Calle y gana el 'Nobel de los profesores'». España: El Mundo. Consultado el 17 de abril de 2017. 
  2. «Maggie MacDonnell» (en inglés). Archivado desde el original el 16 de abril de 2017. Consultado el 16 de abril de 2017. 
  3. eligeeducar (2017). «Frases Maggie MacDonnell». Chile.