Ley de femicidio (Chile)

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La ley chilena N° 20.480[1] modifica a la ley Nº 20.066 sobre violencia intrafamiliar en Chile,[2] la cual aumenta las penas sobre el delito de femicidio e introduce reformas acerca del parricidio. Esta ley está a cargo del ministerio de justicia, siendo promulgada en Chile el 13 de diciembre de 2010. La ley de femicidio, fue creada a partir de los constantes homicidios cometidos contra las mujeres por parte de sus parejas o cónyuges en los últimos años.[3]

Ésta es el fruto de dos mociones, que fueron discutidas en la Cámara de Diputados, en el Senado y en Comisión Mixta de Chile[4]

Femicidio[editar]

Femicidio es un neologismo, proveniente de la palabra homicidio, creado a través de la traducción del vocablo inglés femicide y se refiere al asesinato evitable de mujeres por razones de género.

El femicidio entra en la esfera de la violencia contra la mujer, pero también toma otras formas. Aunque existen otros casos, como una mala o falta de atención médica durante el embarazo o el parto que pueden acarrear la muerte de la madre. En algunos países como China e India, las estadísticas muestran un ratio de hombre a mujer de 120 hombres por cada 100 mujeres. Sumado al aborto selectivo, el femicidio también toma la forma de infanticidio, y la violencia en contra de la mujer en algún estado de su vida.

El femicidio, parte del bagaje teórico feminista, procede tanto de las autoras Diana Russell y Jill Radford en su obra Femicide. The politics of woman killing como por Mary Anne Warren en 1985 en su libro Gendercide: The Implications of Sex Selection. Ambos conceptos fueron castellanizados por la política feminista mexicana Marcela Lagarde como "feminicidio", siendo adoptado este término, tras un largo debate, frente al término "genericidio".[5]

Perfil psicológico de los femicidas[editar]

Sosman, psicóloga perito judicial chilena, participó en el Tribunal Alterno Contra los Femicidios el pasado 19 de junio como psicóloga forense, realizando un análisis psicológico de los femicidas de los tres casos emblemáticos que se abordaron en el tribunal alterno.

Sosman, de nacionalidad chilena y perito forense especializada en evaluaciones a imputados y víctimas de delitos violentos, compartió con la campaña contra los femicidios unos breves minutos al final del evento y mencionó que en todos los casos de femicidios existen varias similitudes, y que a su vez concuerdan con antecedentes de criminalidad, violencia física y psicológica, y el abuso excesivo del alcohol.

Los femicidas de Claudia Rojas, Susana Cortés y Celia Gómez, comprendían edades entre 30 y 40 años, con un nivel socioeconómico y de escolaridad bajo, pero ante todo con antecedentes de conducta violenta, particularmente hacia la pareja. Sin embargo, aunque estos componentes o catalizadores no son la norma para cometer actos de violencia contra las mujeres, vuelven mucho más riesgoso y predisponen a los hombres a ejercer actos de violencia más extrema como ser el femicidio.

Mencionó que en los países de Mesoamérica, la tasa de femicidios se ha incrementado en los últimos años y al igual que otros fenómenos sociales o de pobreza que puedan influir, existen otros catalizadores como el tráfico y consumo de drogas, pero en los tres casos no se pudieron observar estas características.

El machismo como factor influyente[editar]

Sosman hizo énfasis en que el femicida no tiene un perfil único ya que la violencia contra las mujeres es producto de un contexto histórico, socio-cultural y familiar donde se reproducen patrones y dinámicas en las relaciones de pareja que implica violencia hacia la mujer y donde el factor influyente es: el machismo, una opresión dominante en toda Latinoamérica, la cual todavía establece que la mujer le pertenece al hombre, sobre todo cuando la mujer depende económicamente y no está inserta en el mercado laboral, ya que una mujer que tiene estas características es más fácil de ser vulnerable ante la violencia de pareja.

Ante este fenómeno Adriana Sosman, manifestó que eventos como el Tribunal Alterno cumple una función de hacer conocer a las mujeres sobre sus derechos, sobre todo el acceso a la justicia y a una vida libre de violencia.

Sosman hizo un llamado a la reflexión sobre el concepto de amor, el cual no significa posesión; los celos y la posesión no representan mayor amor hacia la pareja y muchas veces las mujeres y hombres tienden a asociarlos.

Es por eso, que la violencia en la pareja no debe minimizarse, ya que lo esencial es prevenir. Sosman recomendó que al más mínimo indicio de violencia las mujeres deban estar alertas y prestar la debida atención, ya que por regla general la violencia en una relación de pareja no disminuye nunca y tiende a aumentarse. Asimismo mencionó que hay que prevenir desde las primeras etapas de las relaciones y generar relaciones sanas libres de posesividad hacia el otro.

El Tribunal Alterno fue una acción simbólica, basada en principios éticos que buscan representar el deber ser de la justicia e incidir en los tomadores de decisión para que mejoren sus prácticas permitiendo, protegiendo y garantizando el derecho de las hondureñas a una vida libre de violencia.[6]

Femicidio en Chile[editar]

Se habla de que ocurre un femicidio cada semana en Chile,[7] lo que se ve ratificado e incluso superado por un informe de la Policía de Investigaciones que da las siguientes cifras.

Las cifras del Sernam, por su parte, señalan que el año 2009 hubo 55 femicidios,[8] y hasta el 1 de diciembre de 2010, 48 (las metodologías de diferentes instituciones pueden varias dependiendo de cómo definan femicidio).[9]

Según un estudio presentado por la Unidad Especializada de Violencia Intrafamiliar y Delitos Sexuales de la Fiscalía Nacional, hasta 2011 hubo una prevalencia en este delito, ya que se registraron cuatro víctimas por cada 100 mil mujeres mayores de 15 años. Sin embargo, de 2010 a 2011 la tendencia fue a la baja: las víctimas pasaron de 48 a 34.[10]

Feminicidios en Chile
Año Muertes Ref
2005 80 [11]
2006 57 [11]
2007 71 [11]
2008 59 [11]
2009 55
2010 49
2011 40
2012 34
2013 40
2014 40
2015 45 [12]
2016 38* [13]

* Al 05 noviembre de 2016.

Contenido de la ley[editar]

La Ley Nº 20.480 de femicidio modifica el código penal,[14] aprobándose su reconocimiento legal y sanción. La modificación al artículo 390, inc. 1º, del, sobre Parricidio, amplía el parricidio a nuevos sujetos activos calificados, a los ex cónyuges o convivientes sin límite de tiempo ni de sexo. Esta es una nueva tipificación, pues figuras que hasta ahora habrían sido homicidios, ahora serán parricidio. En el nuevo inc. 2º, para el caso especial en que la víctima del delito de parricidio sea la actual o excónyuge o conviviente del autor, el mismo delito se llama femicidio. Es la misma nueva figura penal del inciso primero, ya ampliado, pero con una denominación con efectos sólo denominativos.

Esto implica que no sólo las parejas actuales, sino que excónyuges y convivientes podrán ser acusados como autores de crímenes de femicidio.[15]

En caso de existir anotaciones previas de violencia intrafamiliar o medidas de protección que haya dictado un juez, no se podrá considerar la existencia de irreprochable conducta anterior para rebajar la pena.

Otros puntos que toca esta norma, es que aumentará las penas para un violador en caso de que el delincuente actúe a traición, sobre seguro, o si son dos o más los atacantes.

Medidas cautelares que contempla la ley[editar]

Otro punto importante que abarca esta ley, es que se autoriza y encarga al Tribunal de Familia la adopción de todas las medidas cautelares necesarias para proteger con eficacia a las víctimas de la violencia intrafamiliar, aún antes de que el caso sea remitido al Ministerio Público, eliminando así uno de los períodos más riesgosos para las víctimas de violencia intrafamiliar.[16]

Se duplica así, el periodo de duración de las medidas accesorias a la sentencia para agresores en causas de violencia intrafamiliar, ampliándose éstas hasta dos años. Ejemplos: prohibición de acercarse a la víctima, obligación de asistir a terapia, etc.

Con esto se busca evitar las situaciones en que las mujeres maltratadas ya hayan alertado del peligro en que vivían, pero el sistema público no tuvo las herramientas para protegerlas lo que, finalmente, culmina en femicidios.

Se incluye también, como situación de riesgo para una mujer la negativa violenta de aceptar el término de una relación de pareja.[17] Es importante realizar la denuncia, hoy en día se han desplegado diversas medidas para proteger a la mujer y a los hijos.[18]

Polémica constitucional sobre la ley[editar]

Para algunos abogados la iniciativa podría ser inconstitucional porque la igualdad entre hombres y mujeres está garantizada por ley. Incluso se cuestionan si la vida del hombre y su integridad física valen menos que los de la mujer. Así lo han planteado en cartas al Director.

Polémica también ha generado entre penalistas el hecho de que en la ley que crea el delito del femicidio en Chile se establezca que se penará con la pena de parricidio no sólo al que mata a su cónyuge, sino también al que da muerte a la persona que ha sido su marido o mujer en el pasado, estén o no divorciados.

Sin embargo, algunos constitucionalistas no concuerdan con las críticas a la iniciativa. La abogada Olga Feliú piensa que lo que prohíbe la Constitución es establecer diferencias arbitrarias. «La igualdad en la Constitución no es matemática, sino que es de trato (...) No impide que se establezcan diferencias, siempre y cuando éstas tengan fundamentos». Según Feliú, la ley que crea el femicidio «tiene fundamentos: la inferioridad fisiológica de las mujeres. No cabe duda de que el físico de la mujer en general es más débil, aunque hay excepciones. Entonces, no hay diferencias arbitrarias».[cita requerida]

El abogado Guillermo Bruna reconoce que en el proyecto hay una «aparente desigualdad», pero que está justificada en «la protección de la mujer, que así como los niños y los ancianos son personas que la sociedad tiene que resguardar. Esta apariencia de desigualdad está dentro de un contexto social y cultural, que la mujer debe estar protegida y amparada por el hombre. Esto es una tradición cristiana y bíblica». Según Bruna, la Constitución también protege a la familia, por lo que no sería inconstitucional.[cita requerida]

Mientras, la exministra del Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), Carolina Schmidt, rechazó que el proyecto de ley que crea el delito de femicidio sea inconstitucional, y aseguró que no teme que el Tribunal Constitucional así lo declare. Según Schmidt, «los abogados tendrían que enterarse del proyecto de ley. En términos legales no discrimina, porque la pena es exactamente la misma, no hay discriminación desde el punto de vista de la pena, que es el delito de parricidio. Lo que cambia es el término semántico que incorpora al femicidio».[cita requerida]

El artículo 390 del Código Penal condena a quien, conociendo las relaciones que lo ligan, mate, entre otros, a su «cónyuge o conviviente», imponiendo altas penas que van desde 15 años y un día, hasta presidio perpetuo calificado. Esta pena se mantiene en el proyecto aprobado, y sólo se cambia el nombre del delito en el caso de la mujer, a femicidio.

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]