La raya verde

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La raya verde
(La Raie verte)
Autor Henri Matisse, 1905
Técnica Óleo sobre lienzo
Tamaño 42,5 cm × 32,5 cm[1]
Localización Museo Nacional de Arte de Dinamarca, Copenhague, Bandera de Dinamarca Dinamarca
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Imagen externa
Imagen del cuadro.
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La raya verde (La Raie verte) –también llamado Madame Matisse[1] es un óleo del pintor francés Henri Matisse.

Historia[editar]

Matisse pintó este retrato en 1905, usando como modelo a su mujer, Amélie Noellie Matisse-Parayre. Es una pintura de una gran audacia cromática, que rompe con la representación realista de las formas, la luz y la perspectiva, supeditando todo a la potencia expresiva del color. Este lienzo fue exhibido durante el Salón de Otoño de 1905, junto a obras de otros pintores como André Derain, Albert Marquet o Maurice de Vlaminck. A la postre, los integrantes de aquella exposición serían bautizados como Les fauves ("las fieras") por su uso estridente del color y la distorsión de las formas.

En la actualidad, el cuadro puede admirarse en el Museo Nacional de Arte de Dinamarca, en Copenhague.

Análisis del cuadro[editar]

Se trata de un retrato con un marcado tratamiento antinaturalista del color, que se emplea aquí libremente, sin ninguna intención descriptiva. El vivo colorido centra todo el interés del pintor, que prescinde de otros aspectos como el fondo o la perspectiva.[2] [3]

La llamativa franja verde que cruza el rostro de Madame Matisse (y que da nombre al cuadro) actúa como línea de sombra, separando la mitad iluminada de la que se halla en penumbra. Matisse sugiere el contraste entre ambas secciones alternando colores cálidos y fríos.[4] Se encuadra dentro del movimiento fauvista, que tenía como objetivo la emancipación del color. Para conseguirlo usaba colores irreales, con una paleta de gran viveza y llena de contrastes, que rechaza los matices propios del impresionismo y experimentaba con colores puros. También rompió con los ejes de la perspectiva y la rigidez del dibujo: los objetos representados ya no tenían que reconocerse claramente, ni su cromatismo corresponderse con el real ni enmarcarse en una perspectiva correcta. La pintura se separaba de la realidad, aunque nunca rompió los lazos con ella, pues en sus obras pueden reconocerse las formas y los objetos. La intención de Matisse al pintar este cuadro no era reflejar el rostro de su mujer, sino reproducirlo tal y como él lo veía, es decir, plasmar su vivencia interior. Representa representa sus sensaciones o vivencias a través del vigor y de vida y de luz propia al cuadro por medio de los contrastes consigue la exaltación cromática empleando el rojo y las tonalidades anaranjadas, y enfrentándolas a su complementario, el verde, que ocupa la zona central del rostro y el fondo derecho. La elección de los colores es arbitraria y a pesar de la intensidad cromática la obra transmite calma. La raya verde no está situada de forma: muestra, en el rostro femenino, la separación entre el espacio iluminado y el sombreado. En lugar de pintar de forma convencional un lado oscuro y otro iluminado, Matisse traduce la luz a colores, de manera que el lado tonos fríos simula la parte de sombras y el lado de colores cálidos la iluminada. Al fondo llaman la atención su rechazo a las armonías tradicionales, los tonos verdes naranjas y violetas. La contraposición de colores produce un avance y un retroceso de las superficies y crea un ritmo que sugiere volumen y profundidad.

Enlaces externos[editar]

Referencias[editar]

  1. a b «La Línea verde, Madame Matisse». Artehistoria. 
  2. «La raya verde (1905)». Enciclopedia Libre Universal en Español. 
  3. «La raya verde. Comentario». Apuntes Bachiller. 
  4. «El retrato de la raya verde». Trabajando Historia.