Horimono

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Mujer tatuada al estilo tradicional japonés, o estilo horimono. Horace Bristol (1946).

Horimono (彫り物, 彫物?) es un término usado para referirse al tatuaje tradicional japonés que responde a una técnica particular, y a unos cánones estéticos, compositivos y simbólicos, muy concretos, exclusivamente japoneses. La palabra horimono proviene del verbo horu, y significa literalmente: grabar, esculpir, cincelar, tallar o labrar.[1]​ Por lo tanto, horimono, fuera del contexto del tatuaje, también designa la técnica del grabado y los resultados de su práctica. Otra palabra acuñada durante el siglo XX para referirse de forma específica a los tatuajes japoneses es wabori (和彫り?), que podría traducirse como «grabado japonés».[2]

Voces como irezumi (入れ墨?), o irebokuro (入れ黒子?), que literalmente significan tatuaje, también se utilizan en japonés para referirse a los tatuajes, pero no denotan categoría artística. En Japón, irezumi es un vocablo que se utiliza para referirse a cualquier tipo de tatuaje, ya sea tradicional de su propia cultura, o extranjero. Sin embargo, Irebokuro, es una palabra que se utilizaba en la época Edo para referirse a los tatuajes no figurativos, generalmente marcas punitivas, y también a las señales practicadas por los amantes. Debido a las connotaciones negativas del término iremuzi, los tatuadores tradicionales japoneses prefieren usar la palabra horimono para referirse a sus trabajos.[3]

Historia[editar]

Antes de cuajar en su forma artística definitiva, el horimoro ha pasado por varias fases a lo largo de su historia. Durante el periodo Edo, el arte del tatuaje se inspiró en el estilo clásico de pintura japonesa conocido como Yamato-e, y las prostitutas lo utilizaban frecuentemente para elevar su encanto.[4]​ En el año 1720 el tatuaje comenzó a usarse para castigar a criminales, evitándoles el corte de la nariz o las orejas. Exitían dos tipos de tatuajes para criminales: una figura en el brazo o un texto grabado en la frente. Este tipo de castigo duró 150 años, hasta que fue abolido por el gobierno Meiji en 1870.

Debido a los frecuentes incendios que asolaban la ciudad de Edo, en 1780 se formó un cuerpo civil de bomberos conocido con el nombre de machibikeshi. Estos bomberos se hacían tatuajes horimono a modo de talisman protector, y para poder ser identificados en caso de muerte en el lugar del incendio.[5]​ Pronto estos tatuajes se convirtieron en un símbolo de identidad dentro de estos cuerpos de bomberos, especialmente para los tobigashira, o jefes de grupo de extinción de incendios. Al compartir una cultura visual tan fuerte, el horimono también ayudó a formar un espíritu de equipo y a cohesionar a todos los miembros del machibikeshi.

Los horimono no sólo eran populares entre los bomberos, sino también entre portadores de palanquines, mensajeros y otros grupos, en su mayoría de artesanos. En el siglo XIX, este tipo de tatuaje se hizo muy popular, y el bakufu los prohibió en 1811 y 1842, sin mucho efecto.

Al tatuarse el cuerpo, estos grupos incorporaron el espíritu rebelde de los foragidos y galanes de las novelas, a un nivel abstracto y socialmente aceptable. Especialmente a través de su asociación con los irezumi, o tatuajes de castigo, y los modelos visuales de los forajidos ficticios, el horimono fue un símbolo de rebelión, y reflejó la lucha de poder entre plebeyos y guerreros.

Estilo[editar]

El estilo de tatuaje horimono es muy elaborado, y en él se encuentran influencias occidentales y de las islas del Pacífico Sur. Con mucha frecuencia se utiliza todo el cuerpo como lienzo, desde los tobillos hasta el cuello, inluidos los brazos, y rara vez se tatuan los pies, las manos, o la cabeza.[6]​ cabeza. A veces en los tatuajes de cuerpo entero se deja una línea sin tatuar en la zona del plexo solar, desde la zona genital hasta el cuello por el esternón y bordeando la línea de las claví­culas, a modo de camisa desabrochada, con la intención de que el tatuaje no sea visible al ir vestido.

A diferencia de los estilos maorís o polinesios, se opta por una ilustración figurativa, sin motivos geométricos, similar a la del tatuaje occidental.

Un tatuaje tradicional japonés, además de tener una función decorativa, tiene también una función simbólica y espiritual. Prueba de ello es que las figuras más representadas son deidades, criaturas fantásticas, y semidioses de la cultura shintō y budista. Además de estos semidioses y hérores populares, en el horimono se suelen representar varias especies de flores. Entre ellas destaca la flor del cerezo (sakura en japonés), el arce rojo, la peonía,[7]​ el crisantemo, y la flor de loto. También es frecuente la representación de animales como carpas, tigres, serpientes, y seres mitológicos como el dragón.

El dragón posee una dimensión simbólica muy compleja dentro del mundo del tatuaje, el arte y el pensamiento oriental. Puede revelarse como entidad destructora (dragón de otoño), o regeneradora (dragón de primavera). Se relaciona con los ríos, las corrientes, las tempestades y el trueno. Existen dragones terrenales, aéreos, subterráneos, y habitantes del mundo de los espíritus.

es un animal perteneciente al reino fantástico, y este es ya un motivo fascinante. Es un símbolo que permite a un tatuador ser creativo y abrir la mente, a pesar de tener una imagen fija con una forma universal. Dada sus características sacras, la gente percibe un sentimiento mí­stico alrededor del dragón, el sentido del universo, una suprema potencia y una envergadura inconmensurable, fundada seguramente en el hecho de que se manifiesta en los lugares sagrados, como templos o santuarios; y todo esto se expresa en la pintura. Por otra parte, el dragón tiene mucha armoní­a en la figura y en la forma, posee una enorme potencia visual
Horiyoshi III

Otros motivos tradicionales adoptados por este estilo de tatuaje son las máscaras de , que representan guerreros, damas, espectros de ilustres personajes, dioses, y demonios.

También influyen mucho en el estilo horimono artistas de grabados ukiyo-e de la época Edo, como Kuniyoshi (1798-1861), Hokusai (1760-1849), Kunisada (1786-1867) o Yoshitoshi (1839-1892), que servirán de modelo e inspiración para muchos maestros tatuadores.

Artistas[editar]

Al artista creador de un horimono se le dice horishi, palabra que comparte la misma raíz con hori-mono. Como en todas las prácticas artesanales y artísticas del Japón, convertirse en un horishi es un proceso complicado. El aprendiz (uchideshi) se aloja en el estudio del maestro para aprender con él, durante al menos cinco años. El aspirante, dedica los dos primeros años de convivencia con el maestro a realizar tareas domésticas, y en ningún momento recibe enseñanza alguna sobre el arte del tatuaje. Durante esta fase de entrenamiento mental, el uchideshi aprende las reglas de la disciplina y el respeto hacia su maestro. Transcurridos estos dos primeros años, el maestro irá instruyendo a su alumno en el arte del horimono. Además del entrenamiento en el arte del tatuaje, el uchideshi deberá adquirir conocimientos sobre mitología shintō, aprender iconografía budista, y estudiar en profundidad leyendas chinas y japonesas. Pasados cinco años de aprendizaje, el uchideshi puede trabajar directamente sobre la piel y, durante un año más, que se conoce en Japón como oreiboko, prestar sus servicios al maestro. Transcurrido este último periodo, el aprendiz, deberá entregar todo el dinero adquirido con su trabajo al maestro, en gratitud por los conocimientos transmitidos.

Cuando el artista ya está formado y ha coseguido la maestrí­a abandona su nombre familiar (en el caso que no pertenezca a una saga de tatuadores) para adoptar el nombre artístico en una designación compuesta por el prefijo hori, que generalmente hace alusión a su vinculación con una escuela o familia, identificándolo como maestro. Valgan como ejemplo los nombres de los maestros contemporáneos Horitomo (Takahiro Kitamura) u Horiyoshi III (Yoshihito Nakano).

Técnica[editar]

La técnica específica del horimono se conoce como tebori (técnica manual). Usando esta tećnica, los maestros tatuadores, proceden perforando la piel con diferentes agujas para introducir tinta en ella, sin necesidad de utilizar ninguna máquina de tatuar. En lugar de ello, los horishi, utilizan una varilla de unos veinte a treinta centímetros de longitud, llamada hari, que ellos mismos fabrican con una rama de bambú. En el extremo de dicha varilla insertan una serie de agujas a modo pluma o tiralíneas, soldadas entre sí por el lado contrario a la punta, que sirven para absorber la tinta necesaria que luego se introducirá mediante presión bajo la piel. Antiguamente se solí­an unir las agujas anudándolas con un trozo de seda. El número de agujas que se emplea puede variar de entre tres a veinticinco, dependiendo del resultado que se quiera obtener.

El pigmento se intoduce en la piel entre la epidermis y la dermis, con mucho cuidado de no traspasar esta última, para evitar que la tinta se diluya y deje el dibujo borroso.

Para el lineado de los contornos, o técnica sujibori, se utilizan pocas agujas, entre tres y siete, según el maestro. Para la técnica del sombreado o relleno de las líneas principales, conocida con el nombre de bokashibori, se utiliza un hari con entre quince a veinticinco agujas, dependiendo de la superficie a colorear. Mediante esta técnica, con las agujas superpuestas en forma de abanico, se consiguen unos resultados propios del tatuaje tradicional japonés.

El horishi trabaja sentado en el suelo. El cliente se extiende sobre el tatami del estudio, y el maestro procede apoyando su mano izquierda sobre la piel a la vez que, con la mano derecha, incide con la varilla sobre ésta creando el dibujo con un movimiento rítmico, constante y acompasado. Al introducirse las agujas en la piel se produce un ruido característico conocido en el argot como shaki-shaki.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Cantero Márquez, Juan Pedro (2008). «Horimono: El tatuaje tradicional japonés» (PDF). Colección española de investigación sobre Asia Pacífico (Editorial universidad de Granada) (2): 31-48. Consultado el 31 de mayo de 2019. 
  2. Ashcraft, Brian; Beny, Hori (2016). «Introduction: Exploring Japan's tattooing tracition». Japanese tattoos: history, culture, design (en inglés). Tuttle Publishing. p. 4. ISBN 9781462918591. 
  3. Yamada, Mieko (2009). «Westernization and cultural resistance of tattooing practices in contemporary Japan» (PDF). International journal of cultural studies (en inglés) (Sage Publications) 12 (4): 319-338. Consultado el 2 de junio de 2019. 
  4. Shu-Ping, Chiu; Jui-Che, Tu; Chuang-Chin, Hsu; Li-Wen, Chuang (2014). «Analysis of differences in lifestyle and tattoo culture acceptance between Taiwan and China» (PDF). International journal of affective engineering (en inglés) 13 (2): 115-125. Consultado el 1 de junio de 2019. 
  5. Stolzenberg, Thorsten. Between coquetry and gallantry (PDF) (en inglés). Consultado el 2 de junio de 2019. 
  6. Delmonte Marzo, José Daniel (2015). «Irezumi Horimono» (PDF). Universitat politècnica de València. Consultado el 1 de junio de 2019. 
  7. Moreno Coll, Araceli (2016). «No sólo una flor: aproximación a la presencia la peonía en la medicina y el arte». Revista de la facultat de geografia i història (Saitabi) (66): 41-63. ISSN 2444-7862. doi:10.7203/saitabi.66.9641. Consultado el 2 de junio de 2019. 

Enlaces externos[editar]