Francisco de Acuña

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Francisco de Acuña
Francisco de Acuña.jpg

Stemma catamarca.gif
Último gobernante español de Catamarca

Información personal
Nombre de nacimiento Francisco Antonio del Carmen de Acuña Coello y Torrado Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 1752
Puebla del Deán, Galicia, Flag of Spain.svg España
Fallecimiento 1815
San Fernando del Valle de Catamarca, Flag of Argentina.svg Argentina
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Cónyuge María de la Trinidad Vera y Aragón
Hijos
Información profesional
Ocupación Funcionario del Virreinato del Río de la Plata Militar Comerciante Hacendado
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Francisco Antonio del Carmen de Acuña Coello y Torrado (Puebla del Deán, Galicia, 21 de mayo de 1752 - San Fernando del Valle de Catamarca, Argentina, 1815) fue el último gobernante español de San Fernando del Valle de Catamarca, ciudad de Argentina, previo a la Revolución de Mayo y el primero en regir de facto la ciudad bajo el régimen revolucionario, aun cuando había sido designado por la Corona. Fue comerciante, militar y hacendado.

Genearca de la familia Acuña de Catamarca cuyos descendientes ocuparon relevantes posiciones en la provincia y ante la nación durante los siglos XIX y XX.

Biografía[editar]

Nació en Puebla del Deán, Galicia, en 1752. En el año 1766 integró, bajo el nombre “Francisco de Acuña y Ocampo”, la lista de estudiantes “gramáticos” que se presentaron como aspirantes a la beca del “Colegio de San Xerome” dependiente de la Universidad de Santiago de Compostela, habiendo demostrado para ello conocimientos de gramática, ser hijo legítimo, “cristiano viejo y descendiente de tal".(Fuente, xenealoxia.org.ar)

Tres años más tarde marchó a Buenos Aires, ciudad en la que “aprendió el comercio” y permaneció hasta el año 1772. Radicado en Catamarca por disposición real, se desempeñó como Defensor Fiscal y Comisionado de Temporalidades, Notario del Santo Oficio, Alcalde de 1.er. Voto, Teniente Gobernador, Sub-delegado de la Real Hacienda, Sargento Mayor de la Plaza, Comandante de Armas y Diputado ante el Consulado de Buenos Aires.

Segunda Invasión Inglesa[editar]

Después de la reconquista de Buenos Aires, el 6 de septiembre de 1806, Santiago de Liniers dio una proclama en la que invitaba a la población a formar cuerpos de acuerdo a las provincias de origen, porque se temía, justificadamente, un nuevo ataque inglés, con refuerzos de Europa. Al mismo tiempo se solicitó auxilio de las provincias del interior. En virtud de ello, Don Francisco de Acuña reunió 500 voluntarios que llevó personalmente a Buenos Aires, divididos en cinco compañías.

Antes de partir, con fecha 18 de abril de 1807, les dirigió una vibrante proclama, que se transcribe a continuación:

"Si en el espacio de 30 años que median desde el 78 inclusive, en que tengo el honor de mandaros, habéis demostrado vuestra acrisolada lealtad al Soberano en quantas ocasiones se han presentado propias de su Real servicio, con mucha más razón debo esperar ahora vuestro entusiasmo en una acción en que se interesa la santa Religión que profesamos, el mayor decoro y soberanía del mejor de los Reyes que nos gobierna, y de la amada Patria que prodigamente nos sustenta.

Bien sabéis que marcháis a auxiliar a la conflicta Capital de Buenos Aires que se halla amenazada de segunda invasión por el tirano enemigo de nuestros derechos, de nuestras propiedades, de nuestra quietud; y también debéis saber que según las preparaciones, pertrechos, municiones y fuerzas con que se halla fortificada aquella Metrópoli, lleváis vinculada la victoria. No os desconsuele la falta de armas y de pericia en su manejo, porque sois Urbanos; llevad el ánimo sereno, y recobrad el espíritu más esforzado, persuadidos a que la prudencia de los Xefes superiores les ha de dar el lugar que como a tales les corresponde, y no se los ha de exponer a peligro alguno cierto, antes que sean disciplinados, y sin que sean sostenidos con las correspondientes armas, artillería, y Tropas o aquerridas o loablemente entuciasmadas.

Debéis igualmente ir afianzados, de que los hombres no solamente somos todos de un género, sino también de una especie; y que no hay razón para que unos hagan mas que otros, si todos quieren competir en el valor y el esfuerzo.

Llevad el consuelo, que si las demás Ciudades de esta Provincia han demostrado en las presentes circunstancias sus íntimos sentimientos con algunas sumas de dinero correspondientes a sus facultades, siendo nuestra Catamarca la más escasa de todas y la de menos entradas es la que concurre con mayor fuerza de gente que todas ellas y con más dinero del que permite el Lugar; y si por acaso la memoria de vuestros Padres, hijos y consortes que dexais por el interés de la Religión, del Rey y de la Patria, ha podido por algún instantes distraer vuestra atención del efecto tan importante; id seguros que les franquearan los socorros que tuviereis á bien asignar.

Y no desmayéis en dar este nuevo testimonio de lealtad y patriotismo; en la confianza de que el gran Dios de los exercitos os favorecerá de suerte, que después de la Batalla, entonaremos el hymno de las victorias. Tengamos zelo por la honra y la gloria del Señor, por el servicio de nuestro Católico Monarca, y por la defensa de la dulce Patria, para que así logremos triunfos y laureles, que se colocarán en el Templo de la fama: y para todo importa que en vuestra marcha observéis las siguientes prevenciones:.

1. Será el mayor cuidado de los Oficiales quitar todos los juegos prohibidos, quedando personalmente responsables de su contravención en la inteligencia, que cuanto mas caracterizado el sujeto será mayor la falta.

2. Que por enfermedad del Capitán ú otro legitimo impedimento, mandará la Compañía el Teniente, y por la de éste el Sub-teniente.

3. Los mismos Capitanes zelarán que en los pueblos y haciendas en tránsito, no hagan los soldados perjuicio, ni vexación a los paisanos, ganados y frutos del campo.

4. Qualquiera Sargento, Cabo o Soldado que en este tiempo de guerra desertase al enemigo, tendrá la pena de muerte impuesta en las Reales Ordenanzas del Exercito.

5. El que comprare alguna prenda del vestuario o armamentos de Milicias, sufrirá la pena de doscientos pesos de multa, si fuere noble; y de quatro años a las obras Reales como presidiarios, si fuere plebeyo.

6. Una de las principales obligaciones es la subordinación a los Xefes, Oficiales y Cabos en todo lo conducente al servicio del Rey.

Supuesto, pues, que el servicio de Dios, el del Rey, y el de la Patria, nos llaman, nos instan, y nos ejecutan á que sin pérdida de tiempo acudamos a la defensa de la Capital, en cuya conservación afianzamos la de nuestros hogares: caminad, haciendo las marchas más aceleradas que permitan los caminos y cabalgaduras, cuya acción brinda con una fama emulable, y con una gloria inmortal.

Catamarca, Abril 18 de 1807. FRANCISCO DE ACUÑA."

Las huestes catamarqueñas llegaron a Buenos Aires y se encontraron en la memorable jornada del 5 de julio de 1807. Se conoce el nombre de uno de esos soldados que lucharon contra el invasor: Ramón Antonio Berrondo.

La noticia del triunfo sobre los ingleses se conoció en Catamarca el 24 de julio a las 12. Fue portador de ella un chasque llegado de Santiago del Estero. De inmediato se echaron a vuelo las campanas de las iglesias de la ciudad y por la noche se celebró el triunfo con "música de instrumentos". Al día siguiente se ofició una solemne misa en el Templo de San Francisco, con asistencia de un numeroso concurso de gente. Al mes siguiente, el 24 de agosto, se realizaron igualmente solemnes oficios religiosos en la Iglesia Matriz y en el templo de San Francisco, en acción de gracias por el triunfo y en sufragio por los caídos en combate.

El Cura Párroco de Tinogasta, Pbro. José Gabriel Ortiz de Ocampo, compuso un poema panegírico en 40 décimas, celebrando a los héroes de la Reconquista y Defensa de Buenos Aires.

Revolución de Mayo[editar]

El 20 de julio de 1810 fue electo por un Cabildo Abierto diputado a la Junta Grande. Fue una elección canónica obteniendo la unanimidad de votos. El 28 de agosto del mismo mes Francisco de Acuña prestó juramento en el Cabildo de Catamarca de no reconocer otro soberano que a Fernando VII.

Al poco tiempo su diploma fue rechazado por el Cabildo de Buenos Aires con el argumento jurídico de ser europeo, aunque había una razón política detrás del rechazo: Francisco de Acuña estaba en contra de la Revolución de Mayo y formaba parte del complot contra ella, en comunión de planes con Martín de Álzaga. En su lugar fue elegido diputado a la Junta Grande, José Antonio Olmos de Aguilera. Como consecuencia de intrigas políticas y denuncias en su contra, Francisco de Acuña fue desplazado el 22 de septiembre de 1810 de la Comandancia de Armas y, posteriormente, el 12 de febrero de 1811 de la Tesorería de la Real Hacienda. Sin embargo, al año siguiente, con dictámenes del Fiscal de Cámara Pedro José Agrelo y del Asesor Tagle, una resolución del gobierno revolucionario, firmada el 5 de mayo de 1812 por Feliciano Chiclana, Bernardino Rivadavia y Nicolás de Herrera, reconoció la arbitrariedad de esas medidas, concediéndole "su retiro con el goce del grado de Coronel del Ejército", y al mismo tiempo, declarándolo "libre y a salvo para que reclame los perjuicios..." a sus adversarios, "... por la vía ordinaria.".

Francisco de Acuña no es olvidado por los revolucionarios y el Triunvirato recomienda al Comandante Militar de Catamarca "que velase sobre la conducta del referido Acuña, con ser que era persona tan principal, pero era peninsular"

Semblanza. Vida[editar]

Francisco de Acuña llegó a Catamarca con su acento castizo en la pronunciación, con puras ideas peninsulares y usando la indumentaria propia de los caballeros de su tiempo, modo de vestir que, a pesar de la distancia que lo separaba del mundo civilizado conserva hasta su muerte. Vestía a la española; calzón corto, medias blancas que le cubrían las rodillas, zapatos de cuero con anchas hebillas -normalmente de plata-, levita negra con chaleco, ancho plastrón, y usaba la melena larga, teniendo el donaire y la figura de los hidalgos castellanos. Francisco de Acuña era agrimensor, según se desprende de algunas mensuras que realizó; entre ellas la de la Merced de Quimilpa.

Francisco de Acuña desempeñó funciones de gobierno, militares y civiles, durante más de 33 años consolidando en Catamarca, conforme autores como Saguier, un poder casi absoluto. Francisco, además de administrar las fincas y propiedades de su esposa, y las que él mismo adquiriera, desarrolló importantes actividades comerciales, fundamentalmente en Polco, "siendo fama en Catamarca...", según lo señala Vilanoba Rodríguez, "que llegó a vender artículos tan raros y preciados como las más finas sedas de Orientes y mantones de Manila". Como consecuencia del ejercicio del comercio realizó numerosos, y frecuentes, viajes a Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Córdoba y Buenos Aires. En esta última ciudad tuvo por apoderado en los asuntos de Temporalidades a Bernardo Gregorio de Las Heras, a Martín José de Segovia y Pedro Díaz de Vivar, quien lo representó tanto en asuntos comerciales como en temas relacionados en el ejercicio de sus funciones públicas. Saguier, indica que Acuña mantuvo relaciones comerciales con Xavier Saturnino de Saraza, Regidor, Alcalde de Buenos Aires, y administrador de la Casa de Expósitos.

De las distintas actividades desarrolladas por Acuña se conservan numerosos documentos: informes ante la Junta de Temporalidades, Gobierno y Consulado de Buenos Aires (Archivo Histórico Nacional); correspondencia con Francisco de Prieto y Pulido (Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires), informes y libros de la Real Hacienda (Archivo de la Provincia de Salta), además de los documentos obrantes en los Archivos de Córdoba, Tucumán y Catamarca.

De su autoría se conserva un documento precioso que revela la cifra de esclavos existentes en las postrimerías del período hispánico dentro del Valle de Catamarca. Se trata de un censo nominal, levantado el 12 de abril de 1870 por disposición de quién era en ese momento el Alcalde de Primer Voto de Catamarca: Francisco de Acuña. Según estos datos, los negros esclavos llegaban entonces a 474, distribuidos en la siguiente forma: Ciudad Capital, 126; Capayán y Miraflores, 138; Santa Cruz y Guaycama, 74; Valle Viejo, 16; Piedra Blanca, 75; Allpatauca, 45.

Entre los bienes de Francisco de Acuña, declarados en las cláusulas testamentarias o mencionados en trabajos de investigación, pueden citarse a numerosos esclavos, como los negros Francisco, Manuel, Juan o Apolinario, el negro viejo Domingo, los esclavitos Timoteo y Juan Cruz, el mulato Anastasio, el mulatillo Félix, o la negra Engracia; propiedades como “las casas frente a la plaza al lado de la Capellanía” (cuya imagen puede observarse en una litografía publicada en 1875 por Federico Espeche), una casa en la actual calle Rivadavia adquirida a Baltasar de Castro, las propiedades alquiladas para el alojamiento de los prisioneros ingleses o al padre del Dr. José Barros Pazos, la Chacra y el Oratorio de Polco, heredadas de Juan Asencio de Vera y Aragón, una estancia llamada “La estanzuela” y otra denominada “San José de Sancas”. También, conocemos por su testamente que Francisco fue titular por herencia de una “capellanía” y un “vínculo” en la Barbanza, Reinos de España.

Familia[editar]

Contrajo matrimonio en el Oratorio de Valle Viejo, el 22-VI-1772 con María de la Trinidad Vera y Aragón, hija de Juan Asencio de Vera y Aragón y Sánchez de Loria y de Josefa de Ávila Brandán y Toledo Pimentel”[1]​ Fueron testigos del matrimonio, el Maestre de Campo Melchor Sánchez de Vega y Lorenza Argañaráz. María de Vera, como solía firmar, tenía una hermana llamada Juana de Vera y Aragón y falleció en Catamarca el 4-VII-1817 (L. Defunciones 6/144)

Francisco de Acuña falleció en Catamarca el 27-XII-1815, “entre las tres y cuatro de la mañana” a la edad de 63 años, fue envuelto con los hábitos de “Nuestro padre San Francisco” y después de las ceremonias religiosas “sepultado en el mismo Campo Santo”. Una calle de su ciudad lleva su nombre.

Hijos, de acuerdo al trabajo publicado en el sitio web sobre genealogía gallega:

1. Pbro. Lic. Francisco Jacobo de Acuña, n. en Catamarca en el año 1773, fue bautizado el 17-IV-1774 por el “Ministro Pablo Molina”, siendo sus padrinos Carlos Olmos (de Aguilera), quién lo designó en su testamento como “Capellán de la Capellanía de Santa Rosa” ( Elsa Andrada de Bosch: 2004: 212), y su hermana María Rosa de Olmos (de Aguilera). (Libro de Bautismos de la Catedral de Catamarca, f. 50 vta.).

Ingresó en el 1.er. curso de Filosofía de la Universidad de Córdoba el 1-III-1792, graduándose de Bachiller, Licenciado y Maestro en Artes el 9-X-1796. Poco antes, el 2 de octubre de 1795, Juan Justo Rodríguez, Examinador Sinodal del Obispado de Córdoba y Cura Rector de la Catedral, certificó al Obispo de esa ciudad que Francisco Jacobo de Acuña no tenía impedimento alguno para recibir las sagradas órdenes. Presbítero y Vicario de Catamarca, ejerció el sacerdocio en la Iglesia Matriz, el Oratorio de los Acuña en Valle Viejo y en la Capilla de San Isidro. En las Actas del Cabildo de Catamarca consta su participación en numerosas reuniones con el rango de “Ministro Principal”. En el año 1813 se desempeñaba como Juez Hacedor de Diezmos de Catamarca. El 9 de junio de 1822 bautizó, en la Capilla de San Isidro a Felipe Varela que con los años sería considerado “el último caudillo de la montonera”. Falleció en su provincia el 20-V-1832 “en el lugar de Vilpimango”.[2]

2. José Luis de Acuña, fue bautizado “a los ocho días de nacido” por Martín Gardel, el 22-XII-1774 en el Oratorio de Polco (o de los Vera), actualmente conocido como el “Oratorio de los Acuña”, siendo sus padrinos Carlos y Rosa Olmos (de Aguilera). Falleció en la infancia.

3. Clara de Acuña, n. en Catamarca probablemente en 1775. Contrajo matrimonio el 5-III-1794 en la Iglesia Matriz (Elsa Andrada de Bosch, ob. cit.) con D. Gregorio Ruzo, quién nació en "los Reinos de España" en el año 1758, fue Alcalde de 1º Voto del Cabildo, Administrador de Correos y Teniente Tesorero de la Real Hacienda de Catamarca, en el año 1799 fue destituido por iniciativa de Gabriel de Güemes y Montero de su función de Tesorero y poco después cesó en las demás funciones que desempeñaba.[3]​ Gregorio Ruzo fue propietario del solar sito en la esquina de la calle Rivadavia y República, frente a la plaza central de Catamarca, que adquirió en 1795. Falleció en Catamarca el 30-VII-1838. (Elsa Andrada de Bosch. 2003: 67).

Clara de Acuña intervino, en el año 1825 en la fallida revolución contra el gobernador Gutiérrez junto a su hijo Eusebio Gregorio y sus hermanos Pío Isaac, Tadeo y José Joaquín.

De su matrimonio con Ruzo nacieron:

I. Eusebio Gregorio Ruzo (Acuña), estudiante del Seminario de Nuestra Señora de Loreto, artífice de la autonomía catamarqueña, gobernador de Catamarca en dos oportunidades, Diputado por La Rioja al Congreso Nacional de 1826, donde actuó junto a hombres como Juan José Paso, Dalmacio Vélez Sarsfield, Manuel Dorrego o Manuel Moreno; amigo del General José María Paz; afianzó más tarde su amistad con el General Facundo Quiroga, Braulio Costa, o José Patricio del Moral. Contrajo matrimonio en la Catedral de Córdoba el 28-X-1828 con Cesárea Rosa Carrera y Ponce de León, n. en Córdoba el 26-II-1794 hija de Pedro Carrera y Martínez nacido en Santander y de Marquesa Ponce de León y Moyano Cornejo perteneciente a una antigua familia cordobesa, y de quien Ruzo se separó a los siete años de su matrimonio; su esposa era hermana del Coronel Santiago de la Carrera, militar que intervino en las invasiones inglesas, en las campañas de Perú y Chile, gobernador político y militar de Córdoba en 1813, y en Santa Cruz, donde murió asesinado en noviembre de 1815; y de Apolinario Carrera muerto en la batalla de Salta. Una calle y una escuela de Catamarca llevan el nombre del Gobernador Ruzo.

II. Catalina Ruzo (Acuña). Bautizada en la Iglesia Matriz de Catamarca el 2-VII-1803, Contrajo matrimonio el I-VII-1830 con Manuel Bustamante, guerrero de la independencia, hijo de D. Juan Bustamante y Josefa Castro;

III. Juan Andrés Ruzo (Acuña), que casó con Gregoria de Lamadrid; y

IV. Benedicto Ruzo (Acuña). Bautizado el 9-VII-1812, abogado, político y escritor, Diputado Nacional (1860-61), que contrajo matrimonio con D. Eloisa Rivas, y de quién descienden prominentes hombres como el Dr. Alejandro Ruzo, Senador Nacional por Catamarca, o el General Benedicto Ruzo, de gran actuación pública durante los gobiernos de los Presidentes Ortiz y Castillo.

Clara Acuña de Ruzo falleció en Catamarca el 19-II-1856.[4]

4. Pbro. Dr. Pedro Ignacio de Acuña

5. Pbro. Dr. José Joaquín Acuña, n. en Catamarca el 22-III-1780, siendo bautizado cuatro días más tarde por el Ministro Jerónimo Villagrán, siendo sus padrinos Carlos y Rosa Olmos (de Aguilera) (LM Iglesia Matriz de Catamarca V. III, folio 2).

Después de completar sus estudios en Catamarca fue becario del Real Seminario de Nuestra Señora de Loreto, en el que ingresó el 7 de abril de 1797 y permaneció hasta el 13 de agosto de 1805; siendo compañero – entre otros- de Alejandro Heredia, Baltasar Agüero, Miguel y Nicolás Dávila, José María Paz y Juan de Dios Güemes. José Joaquín se graduó el 14-VII-1806 de Doctor en Derecho Canónico en la Universidad de Córdoba. Durante sus estudios universitarios fue condiscípulo de hombres como Roque Funes, Mariano Boedo, Agustín Colombres Tames, Matías Oliden, Juan Pablo Bulnes.

En el año 1808 obtuvo por oposición, con el voto del Deán Funes, la titularidad de la Cátedra de Moral, materia que dictó hasta el año 1813 debido a que vencido el plazo de su titularidad, en diciembre de 1812 ganó una nueva oposición, imponiéndose a Francisco Solano de Cabrera (1782- 1842, fusilado por Rosas) y José Saturnino de Allende (1778-1867), merced a los votos de Bernardino Millán, José Gregorio Baigorri y Leopoldo de Allende.

Integró junto a su hermano Pedro el Claustro que en enero de 1808 eligió al Deán Funes Rector de la Universidad de Córdoba, fue asimismo Conciliario y Vicerrector en 1812 en dicha Universidad, participó del cabildo abierto que con la presencia de Martín de Pueyrredon eligió en Córdoba diputado ante la Junta Grande al Deán Funes, formó parte en 1826 de la revolución que derrocó al gobernador catamarqueño Manuel Gutiérrez.

Radicado en el terruño de sus mayores, ejerció el sacerdocio en Villa Dolores (Catamarca), lugar en el que construyó de su pecunio la iglesia inaugurada el 31-VIII-1847. Es un sacerdote de gran popularidad gracias a su ardiente caridad, a la jovialidad de su carácter y a su espíritu tolerante. En el año 1852, por encargo del gobernador Pedro Segura, redactó junto al cura rector Gabriel Segura y a Fray Mamerto Esquiú, el Reglamento del Colegio Seminario Nuestra Señora de la Merced.

Fue titular de una capellanía ubicada frente a la Plaza principal de Catamarca, lindera de la casa que fuera de su padre y que habitara su hermano Isaac. Dos cartas suyas dirigidas al padre Esquiú, con quién guardó una gran amistad, se encuentran en el Museo Histórico de Catamarca.

Muy anciano pero acreditado y venerado por su bondad, lo encuentra la catástrofe de 1868, cuando tenía 82 años. Una fatal caída de la techumbre de la Iglesia Matriz vieja sobre los fieles que oían la tradicional misa de la Virgen del Valle le causó tal impresión que lo enfermó de gravedad llevándolo al lecho del cual no había de levantarse más.

Sus últimos año fueron los de un santo y falleció en Catamarca el 12-I-1863 y fue sepultado "en la Iglesia de Dolores". Una calle de Villa Dolores lleva en su memoria su nombre.[5]

6. María Josefa Acuña, n. en Catamarca, y bautizada en el Oratorio de Polco el 22-III-1780. Contrajo matrimonio el 27-IV-1805 con Próspero Andrés de Herrera y Barros, Regidor y Alcalde de Catamarca, hijo legitimo del Maestre de Campos y Alférez Real Andrés de Herrera y Carrizo y de Francisca Barros.

Este matrimonio tuvo dos hijas: Romualda Herrera y Acuña y Javierra Herrera y Acuña.

Da. Javierra Herrera y Acuña contrajo matrimonio en 1817 con Manuel Navarro Sosa, que fue gobernador de Catamarca durante la época de D. Juan Manuel de Rosas. Este matrimonio dio tres hijos, de los que podemos mencionar dos:

I. Manuel Navarro Herrera (Acuña) que casó con Clementina Cano Augier Correa Soria y Medrano.

II. El General Octaviano Navarro Herrera (Acuña) quién casó en 1856 con la hermana de Clementina, Doña Waldina Cano Augier Correa Soria y Medrano.

Da. Romualda Herrera y Acuña contrajo matrimonio el 14-VII-1825 (L.M: 5, folio 123.) con Manuel Antonio de Figueroa y Sosa, Diputado a la Legislatura de Catamarca. De este último matrimonio nacieron:

I. Augusto Casto Figueroa (Herrera Acuña). Bautizado el 29-III-1826 en Catamarca.

II. Josefa Febronia (Herrera Acuña). Bautizada el 12-V-1831 en el "Oratorio de los Acuña", quién heredó de su tía Ventura del Carmen de Acuña y Vera, la finca de Polco que perteneciera a Francisco de Acuña.

III. Marcos Caracciolo Figueroa (Herrera Acuña). Nacido en Catamarca el 9-VI-1833. Senador Nacional por Catamarca y

IV. Francisco Caracciolo Figueroa (Herrera Acuña) Nacido en Catamarca el 6-I-1847. Jurista, Juez Federal, Senador Nacional, una calle de Catamarca lleva su nombre.

María Josefa de Acuña y Vera falleció en Catamarca a los 26 años de edad en el año 1806.[6]

7. María del Tránsito Serapia Acuña. Nacida en Catamarca el 15-XI-1784, (hermana melliza de D. María Ventura), fue su madrina Rosa Olmos (de Aguilera).

Contrajo matrimonio en el Oratorio de los Vera en Polco, el 11-IX-1806 con Juan Ignacio de Soria Medrano (y Rivera). Hijo de Fernando de Soria (Medrano) y Olmos de Aguilera y Justa Rivera y Segura. Juan Ignacio Soria fue seminarista del Real Seminario de Nuestra Señora de Loreto (1808-1813), Alcalde de Catamarca y militar que actuó en la Guerra de la Independencia. Fueron testigos de esta unión Marcelino de Vera (y Gramajo) y José Antonio Olmos de Aguilera (este último fue Diputado por Catamarca ante la Junta Grande y el Congreso de Tucumán al que no pudo asumir debido a su mal estado de salud). (LM 5/27. ver: Vera-Ortiz, J., 1998).

Una hija de este matrimonio, María Antonia Soria Acuña contrajo matrimonio en 1834 con Baltazar Narváez. El 11 de marzo de 1839 María Antonia Soria Acuña de Narváez se presentó ante el Vicario de la Iglesia Matriz de Catamarca, Presbítero José Facundo Segura, y los señores Félix Avellaneda y Odorico Esquiú a fin de declarar un “prodigio" de la Virgen del Valle: haber sanado completamente de su ceguera a su tío el Pbro. Dr. D. Pedro Ignacio de Acuña. (Ver “Historia Popular de la virgen del Valle” Alberto Santiago Miranda- Editorial La Unión. IV Edición).

8. María Ventura del Carmen Acuña. Nacida en Catamarca el 15-XI-1774, fueron sus padrinos Juan Fernández de Riba y su esposa Teodora Espeche (Elsa Andrada de Bosch). Soltera, heredó la hacienda de Polco adónde viviera su familia. En el Museo y Archivo Histórico de Catamarca existe un testamento otorgado por ella el 11 de abril de 1856 y que fue protocolizado judicialmente el 22-I-1873.

9. Lic. Pío Isaac Acuña, becario del Real Seminario de Nuestra Señora de Loreto, Licenciado en Leyes de la Universidad de Córdoba en el año 1813, Alcalde de 1.er. Voto del Cabildo de Catamarca, a cargo de la gobernación de Catamarca en el año 1826, gobernador delegado en 1833, diputado a la Convención Nacional de Santa Fe, miembro del partido federal, contrajo matrimonio en La Rioja con doña Petrona Dolores Pasos y Granillo, hija del cordobés don Pedro Pablo Pasos Hidalgo y de la riojana doña Juliana Granillo y Mercado, c.s.

10. Juana Antonia Acuña. Nacida en Catamarca el 12-6-1790 fue bautizada el 16-VI-1790, siendo sus padrinos Juan Fernández de Riva y su esposa Teodora Espeche. (Libro de Bautismos de españoles n.7 folio 20). El 9 de junio de 1822 fue madrina del después célebre caudillo federal Felipe Varela. Falleció soltera.[7]

11. Dr. Tadeo Acuña

Referencias[editar]

  • Notas
  1. En el "Nobiliario del Río de la Plata" de Carlos Calvo se consigna que Trinidad de Vera y Aragón era nieta chozna de Juan Alonso de Vera y Aragón, hijo de Juan De Torres Vera y Aragón y de Juana Ortiz de Zárate Yupanqui (hija legitimada de Juan Ortiz de Zárate Mendieta, Conquistador del Perú, III Adelantado del Rïo de la Plata y de la Princesa Inca Leonor Yupanqui Palla Auqui). Juan Alonso de Vera y Aragón fue el último Adelantado del Río de la Plata y, como se dijo, hijo de Juan de Torres Vera y Aragón, IV adelantado del Río de la Plata, fundador él mismo el 3-IV-1588 la ciudad de San Juan de Vera de las Siete Corrientes, hoy Corrientes, habiendo Juan de Garay su Teniente General, fundado la Ciudad de Buenos Aires el 11-VI-1580
  2. Vera-Ortiz, Jorge A.: “Aportes para la Genealogía agnaticia del Caudillo Federal Felipe Varela”, Boletín del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas. Buenos Aires, Septiembre 2005. Archivo del General Quiroga. Instituto de Filosofía y Letras, Rollo IX, Doc. 3832. Carta del Dr. Tadeo Acuña al Coronel Thomas Correa “en este estado tube escrita quando supe la noticia de la grave enfermedad de Jacobo en el lugar del Vilpimango dónde falleció el 20 del corriente y mañana me regreso”. La carta está fechada al inicio en Catamarca el 12 de mayo de 1832 y al final de la redacción en “Anjullan 22 de mayo de 1832”. Suponemos, por la similitud de nombres que se trata de localidades de la Concepción del Alto.
  3. AGN Hacienda 34-2-2- Leg. 93. Expediente 2400. Gabriel de Güemes y Montero lo acusó ante el Coronel Rafael de la Luz por “insubordinación, soberbia, engreimiento y falta de respeto a las leyes”. Este último lo obligó a comparecer ante el Virrey Marques de Avilés mediante una resolución del 4 de septiembre de 1799. En sus dos viajes a Buenos Aires Ruzo atribuyó su destitución a “todos los rumores de la emulación y mala voluntad que en los pueblos chicos al piso de ser muy funesta rara vez dejan de conseguir sus efectos”.
  4. Soria, Manuel: Famillas Vallistas
  5. Archivo Santuario de la Virgen del Valle. L- 9 F° 162: “En el Oratorio de Dolores a trece de Enero de mil ochocientos sesenta y tres. Yo el Cura Rector hize el oficio mayor cantado al cuerpo mayor del Doctor José Joaquín de Acuña de edad de ochenta y tres años hijo legítimo de los finados Francisco, y María de la Trinidad Vera: murió ayer, y se le sepultó con licencia del Señor Gobernador en la misma Iglesia de Dolores, qe. La edificó el sólo a su costa, y para que conste lo firmo. Presbitero J. Facundo Segura.”
  6. Andrés de Herrera y Barros era miembro de la familia “Herrera de Cartagena” fundada en Catamarca por el capitán Gerónimo de Herrera quién antes de 1641 contrajo matrimonio con Ana Paéz de Cartagena. Andrés de Herrera, siempre de acuerdo con las detalladas investigaciones de Gershani Oviedo, celebró tres matrimonios, el primero de ellos con María Josefa Herrera y Herrera; el 2º con María Josefa de Acuña, y el 3.ª con María Alejandra de Segura y Cubas. Para profundizar el estudio de los descendientes de la hija del segundo matrimonio de Andrés de Herrera, Romualda de Herrera y Acuña debe consultarse la obra: "Los Figueroa de Catamarca" (Figueroa, Arturo Juan, Buenos Aires 1990).
  7. Vera-Ortiz, Jorge: El Mausoleo de Felipe Varela y su verdadero año de nacimiento, en Periódico catamarqueño “La Unión”, Suplemento de Historia, Catamarca, 28 de febrero de 2009 y Jorge A. Vera-Ortiz: Aportes para la Genealogía agnaticia del Caudillo Federal Felipe Varela, Boletín Nº 238 del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas. Buenos Aires, Septiembre 2005: el acta respectiva reza: “El 9 de junio de 1822 en la Capilla de San Isidro puse óleo y crisma a Juan Felipe de esta feligresía de edad de un año hijo legítimo de don Javier Varela y María Isabel Rubiano*, lo bautizó de socorro el maestro don Jacobo de Acuña. Padrinos don Valentín Castro y doña Juana Acuña. Y lo firmo para que conste Doctor Joaquín Acuña.” *En otros documentos se la encuentra a la madre del caudillo andino como María Isabel Ruarte (sic). Censo Nacional de 1869, Libro 152: “Acuña, Juana, edad 70 años, lee y escribe.”.

Bibliografía[editar]

  • Acevedo, Edberto Oscar: Situación social y religiosa de Catamarca (1770-1771). Censo del Archivo General de Indias de Sevilla Primer Congreso de Historia de Catamarca, Tomo segundo. Catamarca 1965.
  • Acuña, Pedro Ignacio: Reseña del Colegio Nacional, Catamarca 1910.
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Documentos - Archivos

  • Actas Capitulares de Catamarca, Volumen Segundo, Buenos Aires 1935.
  • Archivo del Brigadier General Juan Facundo Quiroga, Universidad de Buenos Aires, Tomo n° II, Buenos Aires 1960.
  • Archivo del Obispado de Córdoba. Expedientes de Órdenes. Años 1801-19, legajo 24, T° V y Cabildo Eclesiástico nº 1 1693-1835
  • Archivo Histórico de Catamarca.
  • Documentos tucumanos, Actas del Cabildo, Volúmenes I y II, Tucumán 1940.
  • Iglesia Matriz de Catamarca.
  • Partidas de matrimonio de Francisco de Acuña y María Trinidad de Vera, del Dr. Pedro Ignacio Acuña y Javiera Navarro.
  • Partidas de bautismo de Francisco Jacobo, José Luis y José Joaquín de Acuña (y Vera); de Eusebio Gregorio y Segundo Isaac Acuña Pasos; Pío Isaac y Jacobo Segundo Acuña Figueroa; de Niceo Acuña Molina.
  • Partidas de defunción de Pío Isaac Acuña, Eusebio Gregorio Acuña Pasos, Catalina Figueroa de Lamadrid, Ventura Acuña Figueroa.

Enlaces externos[editar]