Francisco Javier Pirela

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El 19 de marzo de 1799 debía estallar en Maracaibo la conspiración de Francisco Javier Pirela, a la cabeza de los pardos. Pirela era subteniente de una compañía de pardos y había logrado entrar en conversación, para que lo, secundaran, con los tripulantes de las goletas «El Bruto», «La Patrulla» y «La Arlequín», surtas en el puerto de Maracaibo.

Se le consideró una «ramificación de la conspiración de Gual y España». Pero en realidad, nada tenían en común las conspiraciones de Gual y España y de Pirela, ya que la de éste se basó en el jacobinismo haitiano, incendiario y destructor, y fue más bien un acto de piratería que un movimiento patriótico; en cambio, la de los guaireños se inspiró en otros principios. El mismo Pirela, quizás arrepentido, delató su rebelión tres horas antes, a las 9 de la noche de este día.

Gracias a su confesión, que puso al Gobernador en cuenta de todo, en lugar de condenársele a muerte, como se quiso al principio, le sentenciaron a diez años de cárcel en el Castillo de La Habana. A los demás comprometidos se les envió a diversos destinos. La sentencia de Madrid mandaba dar «las gracias a todo el pueblo noble de Maracaibo». ¡Cinismo! El historiador Ciro Nava afirma que Pirela fue condenado a muerte el 30 de junio de 1800.