Federico Lleras Acosta

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Federico Lleras Acosta
Información personal
Nacimiento 27 de abril de 1877
Bandera de Colombia Bogotá, Colombia
Fallecimiento 18 de marzo de 1938 (60 años)
Bandera de Francia Marsella, Francia
Nacionalidad Colombiano
Religión Católico
Familia
Padres Lorenzo María Lleras
Cónyuge Amalia Restrepo de Lleras
Hijos Carlos Lleras Restrepo
Familiares Germán Vargas Lleras (bisnieto)
Educación
Educación Colegio Nacional de San Bartolomé
Educado en Universidad Nacional de Colombia
Información profesional
Ocupación Médico veterinario, científico y bacteriólogo
Años activo 1900 - 1938

Federico Lleras Acosta (Bogotá, 27 de abril de 1877 - Marsella, 18 de marzo de 1938) fue médico veterinario, científico y bacteriólogo colombiano. Fue uno de los creadores de la vacuna contra la lepra.

Biografía[editar]

Federico Lleras Acosta nació en Bogotá el 27 de abril de 1877, en el hogar formado por Federico Lleras Triana y Amalia Acosta Franco. Ascendiente directo del doctor Federico Lleras Acosta fue un catalán nacido en Barcelona, quien llegado a Colombia en el siglo XVII para dedicarse al comercio, contrae matrimonio con doña Manuela Jesús González, de la rama de don Francisco de Aguilar y de doña Ana María Antonia Casis y León. De esta unión desciende don Lorenzo María Lleras, reconocido personaje en el ejercicio de las ciencias jurídicas, amigo del General Francisco de Paula Santander, político, rector del Colegio del Rosario y fundador del Colegio del Espíritu Santo, casado con doña Liboria Triana. Uno de los hijos de este matrimonio fue don Federico Lleras Triana, profesor de ciencias matemáticas y coautor de varios textos de enseñanza matemática.

En los últimos años del siglo XIX Federico Lleras Acosta cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de San Bartolomé y luego cursó sus estudios profesionales en la Escuela Veterinaria fundada por el veterinario Claudio Vericel, adscrita a la Facultad de Medicina y Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia. Más tarde optó por abandonar la carrera de veterinaria y se inclinó por la bacteriología, profesión en la que inició una larga y laboriosa tarea. [1]

En 1902 organizó en su casa un rudimentario laboratorio dotado con un microscopio y una estufa alimentada por una lámpara de petróleo, que vino a convertirse en el primer laboratorio particular de química orgánica, bacteriología y parasitología. Aunque contaba con escasos elementos e instalaciones en gran medida improvisadas, el laboratorio fue un recurso importante en el desarrollo de la medicina. La aplicación del análisis químico a las investigaciones clínicas y bacteriológicas fue posible por primera vez, a partir de 1906, con la instalación del laboratorio fundado por don Federico Lleras, precursor de dichas investigaciones y pionero en el tratamiento de enfermedades a través del diagnóstico clínico apoyado por exámenes de laboratorio.

En 1908 presentó a la Academia Nacional de Medicina el trabajo titulado Estudios sobre el carbón sintomático en la Sabana de Bogotá, artículo por el cual fue distinguido como miembro de número de la misma corporación. A partir de 1910 y durante los quince años siguientes, se dedicaría al estudio de la lepra. En 1919 presentó al Congreso Médico llevado a cabo en Tunja, el trabajo titulado Tratamiento del Tabes por el suero salvarsanizado, en colaboración con el profesor José del Carmen Acosta y redactó en colaboración con el doctor Calixto Torres Umaña las memorias tituladas: Epidemia de enteritis de los niños producida por el enterococo.

Preparó y aplicó los antivirus estreptococcicos, cuyos resultados en la unidad de maternidad del Hospital San Juan de Dios, mostraban un descenso en la mortalidad a causa de la septicemia puerpural de un 85% a un 35%. Pero aunque llegó a alcanzar éxitos en la investigación médica de estas enfermedades, la obra en la que trabajó con mayor entusiasmo durante los últimos años de su vida fue en el análisis de la lepra. Inspirado en esta idea diseñó un plan de estudios para desarrollar en cuatro etapas: primero cultivar del Bacilo de Hansen, luego inocular el mal en especies animales y fijar una reacción serológica para diagnosticar el mal y por último producir en animales un compuesto biológico para el tratamiento causal de la enfermedad en la especia humana.

Aunque en desarrollo de su trabajo creyó haber logrado cultivar el Bacilo de Hansen, investigaciones posteriores demostraron que los resultados de sus investigaciones eran sólo producto de contaminaciones y que no se trataba del bacilo que producía la enfermedad. Cuando el doctor Lleras Acosta presentó los primeros resultados de sus investigaciones se generó una euforia desmedida entre los médicos de la época, quienes dieron por hecho el éxito de su trabajo sin haber realizado la debida demostración, al otorgarle varias condecoraciones y ofrecerle varios homenajes.

Se escucharon igualmente, en medio de aquellas celebraciones, voces menos optimistas provenientes de la Academia Nacional de Medicina. Miembros de esta corporación afirmaron: Debemos declarar de manera franca que no pretendemos haber agotado la materia en este asunto y que no nos es posible llegar a conclusiones definitivas en materia de suyo tan ardua y delicada. La reseña histórica y cronológica que hacemos en el lugar correspondiente, en relación con las principales investigaciones que se han hecho sobre la bacteriología de la lepra nos muestran las dificultades con que tropieza la ciencia para poder decidir sobre el valor definitivo de los trabajos que los investigadores le presentan. De igual modo, durante la ceremonia de entrega del doctorado Honoris Causa que le concediera la Universidad de Antioquia.

A largo de su trayectoria profesional Lleras Acosta ocupó además la Rectoría de la Escuela Nacional de Veterinaria, la Dirección del Laboratorio Samper Martínez y la Dirección del Laboratorio de Investigación de la Lepra. Fue designado Profesor Honorario de la Facultad de Medicina de Bogotá, miembro de número de la Academia Nacional de Medicina, y miembro del Consejo de Sanidad. En reconocimiento a sus méritos intelectuales el gobierno colombiano lo condecoro con la Cruz de Boyacá. En 1967 la administración postal colocó su esfinge en la estampilla de correos. En ese mismo año, con motivo de la inauguración de los laboratorios del Liceo Francés Louis Pasteur, el embajador de Francia pronunció unas palabras en homenaje a la memoria del doctor Lleras Acosta dando su nombre a dichos laboratorios.

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]