Eduardo Gómez (poeta)

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Es un escritor colombiano nacido en Miraflores, Boyacá, Colombia en 1932.

Biografía[editar]

Nació en Miraflores Boyacá en 1932. Estudió Derecho en Bogotá, fue líder estudiantil en el movimiento contra Rojas Pinilla, después de la masacre del 9 de junio de 1954, y cofundador de la Federación de estudiantes Colombianos (FEC).

Eduardo Gómez

Se especializó durante seis años en Literatura y Dramaturgia en Alemania, en Leipzig y Berlín, donde permaneció un año como asistente de dirección en el teatro Berliner Ensemble (teatro fundado por Brecht). Trabajó como colaborador cultural para América Latina en la emisora de la Deutsche Welle (Berlín Occidental).

Dirigió la sección de Publicaciones de COLCULTURA con Gloria Zea como directora.. Fue coordinador de la oficina de publicaciones y de la revista ”Razón y Fábula” de la Universidad de Los Andes y cofundador, junto con Pedro Gómez Valderrama y Arturo Alape, de la Unión Nacional de Escritores (UNEC) de la cual fue vicepresidente. Durante 40 años fue profesor de literatura europea en la Universidad de Los Andes (cátedras sobre poesía alemana, teatro clásico griego, autores como Hölderlin, Thomas Mann, Goethe, Proust, Baudelaire, Rimbaud, Verlaine, Kafka, Sartre, García Lorca) y lo fue de las universidades: Javeriana, ENAD, Pedagógica y Nacional. Durante siete años, dirigió la revista “Texto y Contexto” de la Universidad de Los Andes.

A finales de los años 70, viajó a la ciudad de Nueva York como delegado de Colombia a un Encuentro de Teatro de las Américas. Fue crítico de teatro del periódico El Tiempo.

Obras[editar]

Poesía

Algunas antologías

Además figura en cerca de 24 antologías más, y varios poemas suyos han sido traducidos al alemán, al inglés, al yugoslavo, al italiano y al francés.

Ensayo

Ensayos suyos han sido publicados en los siguientes libros colectivos:

Ha publicado además, varios ensayos y numerosos artículos en revistas y periódicos de Colombia y Europa, entre los que se destacan:


Narrativa

Novela

Distinciones

Comentarios sobre su obra

Sobre "Restauración de la palabra"

"Su libro contiene para mí la más viva, eficaz y vigorosa poesía que me ha llegado, desde hace mucho tiempo, de Colombia y aun de otros vecinos países. No se trata de ningún volandero elogio epistolar sino de una rigurosa convic¬ción. El engranaje de patetismo e ironía, el admirable injerto de la ética en la estética, la muy inteligente dosificación meditativa de la experiencia, la misma instrumentación lingüística, son otros tantos factores que sitúan su poesía en¬tre las más dinámicas de la actual vanguardia latinoamericana. Me causa es¬pecial satisfacción haberlo comprobado así y poder decírselo ahora". J.M. Caballero Bonald

"La calidad del poeta se advierte aquí –como en tantos otros casos excepcionales- en el mundo propio, característico que crea. Suscita un universo cerrado, un conjunto de formas y de emociones, de relaciones anímicas, de focos de irradiación, de pensamientos subyacentes, de tácitas correspondencias. Para crear ese mundo –para recrear el mundo vivido y la experiencia que lo define- se requiere un nuevo vocabulario. Un nuevo signo. Un nuevo lenguaje poético. En realidad, un idioma propio, inconfundible, que es, a la vez, el instrumento revelador de ese universo personal –hondo, amargo y tierno, pero abierto a todas las inquietudes actuales- y el forjador de ese misterioso universo". Andrés Holguín

"En cambio, aquí en este libro de versos de Eduardo Gómez, “Restauración de la palabra”, hay, en efecto, una restauración del hombre y una resuelta voluntad a ser y hacer. Así debió y debiera ser la vanguardia: arte que dé, a un tiempo, la imagen dinámica del artista y sea una invitación insoslayable a la posibilidad necesaria. En este libro, la imagen brota viviente: vivida y vivible: surge de lo hondo hacia fuera, con todo lo que tiene; y ya no es solo el sentimiento, sino el sentimiento inteligido, el cerebro como ácido y lumbre. Porque sentimos que la palabra surge organizada en torno a una bien definida concepción del hombre". Otto Ricardo Torres

"Recibí su libro. Me gustó esa mezcla de cólera justa y entrañable y de magia que hay en él. Yo lo definirla como hamletiano". J.H. Murena

Sobre "Faro de luna y sol"

" Eduardo Gómez acaba de publicar su séptimo libro de poesía, Faro de luna y sol, ¿Qué decir en elogio de un gran poeta? Que no lo necesita. El nombre de Eduardo Gómez se recomienda solo, conocido como es por su sólida estructura intelectual y filosófica, autor de numerosos ensayos críticos de concepción profunda y... pero no lo estpy elogiando. Lo estoy criticando. Si en cambio de todo eso hubiera sido administrador de empresas y gestor, a lo mejor lo nombran Ministro de Cultura. Y entonces - ¡Dios nos ampare! - se habría salvado la orquesta sinfónica. Faro de luna y sol es un libro exclusivo para los que aman la belleza, y está prohibido para administradores de empresas" Enrique Santos Molano, El Tiempo, página editorial, Bogotá, 14,02,2003.

"Este poemario de Eduardo Gómez, Faro de luna y sol, es uno de los pocos libros recientes que, en realidad, entran a enriquecer la superior bibliografía nacional. Tan significativo para la poesía latinoamericana como la poesía de Charry Lara, o Morada al sur de Aurelio Arturo, en fin, muy por la senda vital y el destino de El transeúnte, de Rogelio Echavarría. Una poesía cargada de símbolos con alcances universales, poesía del ser y del hacer plasmada en un lenguaje tenso y rigurosos, con momentos de serenidad y muchos de estremecimiento. Poemática del tiempo, de la dolorosa sensación de la existencia breve. Libro rico en contenido, cántico y meditación, y por ello revelador en este momento crítico de la poesía nacional". Héctor Ocampo Marín, El Nuevo Siglo, pág. 9, Bogotá, 8,05,2003.

" Faro de luna y sol me ha parecido una obra donde encuentra uno la totalidad de las motivaciones temáticas de su poesía. Entre los textos que lo componen he degustado más aquellos de carácter expresionista, como "Por océanos de sombra". De otro lado, he encontrado en este libro una inmersión existencial en el tráfago cotidiano de la ciudad; es su libro más urbano. Las reflexiones sobre la vida y la forma como el poeta, con su visión particular, se inserta en paisajes y experiencias, ya con la visión escéptica y ecléctica de quien vive y ha vivido, proporcionan cuadros humanos relacionados con la relfexión filosófica". Hernán Borja en carta personal del 20 de marzo de 2003.

Sobre su obra en general

"De entre los poetas colombianos nacidos con posterioridad a 1930 ninguno excita tanto mi interés como Eduardo Gómez (...) Lo que despierta ese interés es, precisamente, la conjunción perfecta de investidura musical y profundidad de reflexión (...) En Colombia ha predominado, por lo que a la poesía hace referencia, una retórica de sensaciones, aún en autores tan vigorosos como un Silva, un De Greiff, un Barba-Jacob, un Aurelio Arturo. Con Eduardo Gómez, por primera vez escapamos de ese círculo de ondas morosas y adormecedoras. Se trata, entonces, de un poeta que quiere erigirse en conciencia ante el universo, única posición que enaltece verdaderamente el oficio literario. Cada vez más en este sentido, la poesía de Gómez procura objetivar las propias emociones y analizar el mundo exterior. Lejos nos hallamos, pues, del alarido agonista de Barba-Jacob, de la extática autocontemplación de De Greiff. El poeta actúa en función del universo y de los hombres, y sabe que es un producto social en sus facetas más extrañas u originales". Germán Espinosa

"Eduardo Gómez representa dentro de la poesía contemporánea colombiana una voz independiente, autónoma, propia, que se opone a toda atracción a las polaridades de tendencias éticamente maniqueas y estéticamente paralizantes. Su voz lírica está signada por un yo íntimo que se diluye siempre a favor de un yo épico; por eso, es frecuente en sus poemas un tono de invocación al lector; cuando opta por el monólogo lo hace concibiendo al otro, imprescindible en su obra, en la medida en que su poesía implica comunión". Adolfo Caicedo

"En el desenvolvimiento de la poesía colombiana reciente la figura de Eduardo Gómez tiene un perfil un poco inesperado: frente a sus coetáneos, los poetas de edad más estrechamente ligada a la suya, aparece como alguien disonante y un poco solitario. Pero su poesía encuentra un lugar mucho más cómodo en la promoción posterior, en la cual tiene un reconocimiento indudable. Señalo, por ejemplo, los evidentes lazos de su obra, con esa corriente que se conoce como Poesía de la Imagen que comienza a publicar un poco después: la ambición plástica, la poesía como tensión y como liberación, la crítica gemela de la ensoñación, que Eduardo Gómez practicaba de manera precoz y casi contra la corriente se vuelven conquistas y valores literarios reconocidos". Samuel Jaramillo

" '¡Oh dicha! ¡Vienes – te oigo! ¡Mi abismo habla, he hecho girar a mi última profundidad para que mire hacia la luz!' (Friedrich Nietzsche – Así habló Zarathustra). Como una proyección de este grito formidable que lanzó el “convaleciente” Zarathustra luego de retornar a su caverna, es la experiencia poética de Eduardo Gómez. Viajero incansable por escenarios abismales no ha olvidado su vocación ascendente que lo hace fluir en corpúsculos de luz para rebasar la sombra de los muertos que no cesan de llamarlo. Con voz certera ha definido una territorialidad en el universo de la poesía reflexiva, escapando de las posturas frágiles que utilizan la palabra como mero divertimento". Omar Ardila

" Eduardo Gómez se destaca entre los poetas colombianos que comienzan a publicar a finales de la década de los sesenta, por un lirismo riguroso que evita la emoción inmediata o la experiencia puramente fenomenológica. Fiel heredero del legado de autores como Baudelaire y Brecht, Nietzsche, Freud y Marx, ha logrado un acertado equilibrio entre lo filosófico y la expresión estética, un depurado y acerado lenguaje en el que la ironía y la metáfora, la lucidez y lo nocturno continúan desde el ámbito de la urbe, la indagación por los conflictos fundamentales de nuestra sociedad y del hombre moderno". Guillermo Martínez González

"Eduardo Gómez se dirige más allá de lo inmediatamente reconocible en la imagen impresionista. Su óptica es distanciadora, en beneficio de una expresión sin concesiones a ese repentismo de nuevo cuño, que no exige del supuesto poeta ninguna concepción del poema como obra de arte, ni de la vida humana como relación totalizadora o construcción de la historia y, por ende, también del espíritu". Jaime Mejía Duque


Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]