Eduardo Escobar (escritor)

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Eduardo Escobar
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Información personal
Nacimiento 20 de diciembre de 1943 Ver y modificar los datos en Wikidata (74 años)
Envigado, Colombia Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Colombiana Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Escritor, poeta y periodista Ver y modificar los datos en Wikidata
Movimiento Nadaísmo Ver y modificar los datos en Wikidata
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Eduardo Escobar (Envigado, 20 de diciembre de 1943) es un escritor, poeta, ensayista, cuentista y periodista colombiano, cofundador del movimiento literario nadaísta en 1958 junto a Gonzalo Arango, Amílcar Osorio, Alberto Escobar Ángel, Humberto Navarro y Darío Lemos.

Biografía[editar]

Tras pasar por diversos planteles religiosos, siendo todavía un adolescente, se retiró de los estudios formales para dedicarse a la lectura y al proyecto nadaísta. Ha publicado libros de poesía y prosa: ensayos, cuentos, biografía histórica, manifiestos, diatribas, cartas y divertimentos, y muy numerosos trabajos periodísticos. Entre sus libros se destacan Invención de la uva (1966), Del embrión a la embriaguez (1969), Cuac (1970), Confesión mínima (1975), Correspondencia violada (1980), Nadaísmo crónico y demás epidemias (1991), Ensayos e intentos (2001), Prosa incompleta (2003), Poemas ilustrados (2007), Cuando nada concuerda (2013) y Cabos sueltos (2017), entre otros.

Director de la primera revista del nadaísmo, La viga en el ojo, ilustrada por Álvaro Barrios y Pedro Alcántara Herrán, y que contó con colaboradores internacionales, especialmente mexicanos y venezolanos. Colaborador de Nadaísmo 70, publicación dirigida por Gonzalo Arango y Jaime Jaramillo Escobar..

Poemas suyos se incluyen en la mayoría de las antologías de poesía y prosa periodística en Colombia, desde cuando figuró en 1963 en 13 poetas nadaístas, primera antología del movimiento.

Sus textos aparecieron en Panorama de la nueva poesía colombiana que dirigió Fernando Arbeláez. Y figuraron en Doors and Mirrors, de Viking Press de Nueva York, y en For Chile For Neruda, antología a cargo del poeta estadounidense Walter Lowenfels, afín a la generación beat.

Ha sido traducido al inglés por Paul Blackburn, que dejó al morir una traducción de Invención de la uva, su primer libro de poemas editado con el patrocinio de Manuel Mejía Vallejo y Óscar Hernández Monsalve, y al alemán por Stefan Baciu de la Universidad de Honolulu.

Columnista de los periódicos colombianos El Tiempo, El Colombiano, Universo Centro y El País. Colaborador habitual en las revistas SoHo, Credencial, Cromos, Universidad de Antioquia y Aleph. Versos suyos se publicaron en la revista Eco. Recibió el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en 2000 por su columna de opinión “Contravía”.

En los años setenta fundó “El café de los poetas”, el primero de los establecimientos de Bogotá donde se realizaron tertulias, recitales de poesía, teatro de cámara, conciertos de música moderna y sesiones de jazz, lo que lo convirtió en un atractivo lugar de encuentro de destacados artistas e intelectuales como Enrique Grau, Manolo Vellojín, Peggy Drumgold y Ana Mercedes Hoyos, entre otros.

Hizo crítica de pintura en las páginas editoriales de El Tiempo, sobre todo de las exposiciones de la reputada galería Esede, que presentó en Colombia muestras de los informalistas españoles como Antoni Tàpies i Puig, del expresionismo abstracto estadounidense y de grandes pintores colombianos como Norman Mejía.

Fue asesor cultural del noticiero de la Cadena Súper y columnista de la cadena básica de Caracol. Compartió un programa en Radio Quince de Medellín, donde se reseñaron libros de actualidad y se apeló al humor para hacer la crítica de los acontecimientos políticos de interés nacional. Además dirigió Nadaísmo ventiao, para Colombiana de Televisión, una serie en la cual se repasó la biografía de grandes íconos culturales del siglo XX como Carlos Gardel y Charles Chaplin, entre otros.

De sí mismo ha dicho: "No sólo de poesía vive el hombre y menos en Colombia traficando con libros narcóticos. Para sacudir la inopia, como tantos otros antiguos y modernos poetas o simples mortales, recurrí a mil oficios ramplones y actividades prosaicas: fui auxiliar de contabilidad en una pesadilla, patinador de banco todo un junio, mensajero sin bicicleta en una oficina de bienes raíces mientras leí Teoría del desarraigo, fabriqué bolsas de polietileno, joyeros de cartón y terciopelo, fui almacenista, leí a Joyce en una bodega, me desempeñé también como anticuario ambulante, como vendedor de muñecas de navidad fuera de temporada, de diarios y semanarios y mensuarios a la entrada de una clínica de lujo. Artesano de baratijas de cobre. Armador de faroles para barco. Promotor de rifas clandestinas sin premio, por el apremio. Ayudante de cocina por el arroz con chipichipi. Pastor de aves de corral. Maestro sablista del sutil abordaje. Cantinero. Escritor de nimiedades para revistas intrascendentes. Crítico de arte mercenario. Hasta campanero fui de una pandilla de marihuanos. Así aprendí a odiar el trabajo sudando petróleo"[1]​.

Obra[editar]

Eduardo Escobar es un hombre dedicado a la lectura y a la escritura. Estudioso por vocación. Humorista por naturaleza. Sus obras incluyen la exploración de todos los géneros literarios: novela biográfica, cuentos, poesía, correspondencia, manifiestos, crónicas, diatribas, columnas de opinión, ensayos, artículos, relatos humorísticos, crítica literaria, y divertimentos. Se destaca por una escritura reflexiva, de importantes reformulaciones intelectuales. Sus textos comparten el delicioso humor, la fresca ironía, la riqueza y precisión verbal, y una calidad rumorosa, rítmica y musical que se extiende al verso y a la prosa.

Su pensamiento y su escritura se han formado y modelado con la lectura de los mejores clásicos: Montaigne, Voltaire, Fernando González, Shakespeare, Cervantes, Durrell, Baudelaire, Russell, Valéry, Rimbaud, Beckett, Celine, Bernhard, Sartre, Camus, Nabokov, León de Greiff, Dostoievsky, Tolstoi, y Verlaine, entre otros. Y su escritura se destaca por la lucidez de sus formulaciones y el carácter avanzado de su pensamiento: liberó temprano las amarras de un pensamiento ortodoxo y conservador, y también comprometido o militante. Y luce por la independencia, y el valor intelectual. El poeta observa aspectos novedosos, y su mirada es irreverente, crítica y demoledora.[2][3]

Fuga canónica (2002) es una novela biográfica de muy importante valor musical, literario e histórico. Un relato poético de la metamorfosis y evolución de un artista. Tiene un muy amplio trabajo de estudio y documentación en archivos y periódicos del siglo XIX para la reconstrucción de Bogotá y su música, el mundo interior del personaje, la relación con otros músicos de su tiempo, y la música eclesiástica, popular o patriótica predominante.

Examina muchos temas de la existencia humana y de la evolución de la música entre los siglos XIX y XX. Es una versión y fuente literaria minuciosa que aporta un capítulo olvidado a la historia nacional de la música. Y ofrece reflexiones interesantes sobre las tragedias humanas. Representa un esfuerzo muy importante de arqueología, rescate y reconstrucción de la memoria musical e histórica de la Bogotá decimonónica.

Prosa incompleta (2003) es un divertimento literario. Sugestivo, lúdico, punzante, y de gran poder alusivo. Reúne con vigor el humor múltiple y la burla de sí mismo. Lo conforman textos pequeños, prosa que también es poesía, ágiles microrrelatos de muy variados temas, con importantes cuestionamientos de creencias y costumbres. Los recorre una ironía luminosa. Todos los temas clásicos y cerrados se vuelven a repensar y abrir de mano de la risa.

El libro revisa y argumenta el valor e interés de muchos autores consagrados: E. A. Poe, Rimbaud, Kafka, Borges, Fernando González, Benedetti, Neruda, Gómez Jattin, Mario Rivero, León de Greiff, entre otros. Tiene amplios valores dobles: el humor y la capacidad crítica. La profundidad y la diversidad. El poeta Jaime Jaramillo Escobar destaca el esplendor de la prosa. Es un libro culto y delicioso.

Poemas ilustrados (2007) es un libro artesanal de los impecables talleres artísticos de la editorial Tragaluz. Poesía pura y concentrada. Una fiesta verbal, amplia de motivos imaginativos, juegos fónicos, imágenes danzarinas y novedosas asociaciones. Condensa la poesía mejor conocida del poeta : “Cucarachas en la cabeza”, “Homenaje a un anticuario muerto”, “La flecha inmóvil”, y “Envío”. El libro manifiesta una elección estética: lo caracterizan construcciones retóricas juguetonas, malabarismos verbales, sintaxis barroca, arbitrariedad asociativa, frecuente experimentación, escritura de filigrana, y diversos efectos y recursos culteranos. Sobresale por su delicadeza y humor. Una obra ‘inquietante’ la denomina el poeta X-504.

Cuando nada concuerda (2013) combina la crónica y el ensayo. Lo componen 13 ensayos muy cercanos a Montaigne, y una interesante presentación. Es un ejercicio de recepción lectora. Habla de lectura y relectura. De libros leídos y muy queridos como Los Bruddenbrook de Thomas Mann, o El mundo como voluntad y representación de Schopenhauer. De su influjo perdurable. Sus revelaciones e insinuaciones. Es el regreso a escritores decisivos en su formación y madurez.

El libro conduce a repensar muchos temas, entre ellos el valor histórico y literario del nadaísmo2 3: el movimiento literario y cultural más brillante e influyente en la vida latinoamericana del siglo pasado. A recorrer sus diversos aportes vitales, filosóficos, éticos y estéticos. Y sus hondas repercusiones en el continente. Repasa las lecturas europeas y norteamericanas fundamentales para su generación y su impacto intelectual.

Incluye algunos ensayos de alta resolución: como “La pregunta de Dios” y “El problema del Patas” que expresan las dudas y contradicciones humanas esenciales frente a las creencias familiares, religiosas y sociales. Y entrevera las respuestas de las lecturas más avanzadas. De los ‘libros prohibidos’. “Acerca de habla, memoria” dedicado a Nabokov y a Lolita. El homenaje a García Márquez, titulado “Un mago visto por un profesor inglés”; “El punto muerto de la escritura” piensa a Beckett, Celine y Bernhard; “Vigencia de Albert Camus” señala el valor esencial de su pensamiento para el mundo contemporáneo. Cuando nada concuerda es una obra ensayística influyente e iluminadora, que acerca muchas veces a la carcajada y genera un gran respeto intelectual.

Cabos sueltos, la lectura como pecado capital (2017) lo componen 18 ensayos. Reflexiones sobre la lectura, la escritura y los autores leídos y disfrutados a lo largo de una vida de lector. Es uno de los libros de análisis y pensamiento más interesantes y sonrientes. Tres ensayos pueden resultar especialmente seductores: el de García Márquez, arrinconado por “el peso espeso de la gloria”, el de Fernando Vallejo, sorprendido en su “ira doctorada”, y el dedicado a los escritores con manifestaciones edípicas soterradas o evidentes como Proust, Borges, Nietzsche, Pessoa, Bruce Chatwin o Estanislao Zuleta, entre otros. Es un libro festivo: de muy agradable escritura, y abundante humor e ironía.

Dos trabajos singulares merecen detenimiento: la deliciosa escritura de la revista SoHo, y las muy diversas columnas de El Tiempo, líderes en opinión, y Premio Simón Bolívar, año 2000.

Visión política[editar]

Eduardo Escobar es un librepensador, de lecturas esenciales, fecundas y disímiles, independiente y sin adherencias políticas. Tanto Gonzalo Arango como él esperaron un mundo más justo y más humano. Y creyeron algunas veces en las posibilidades de transformación humana.

En “Autores prohibidos”, capítulo octavo de Cuando nada concuerda (2013)[4]​, recorre numerosos casos de escritores de izquierda y de derecha en sus relaciones con la política, e incorpora muchas reflexiones y observaciones pertinentes. Aquí el escritor colombiano expone con amplia claridad sus posiciones y razones políticas. Estudia en contexto y analiza múltiples casos de escritores en sus relaciones con el poder, desde Píndaro o Eurípides... hasta los más emblemáticos y polémicos de los autores modernos y contemporáneos, como Borges, Maiacovski, Malraux, Hugo, Kipling, Connolly, Hemingway, Gide, Joyce, Yeats, Orwell, Ginsberg, Pound o Camus. Y recuerda las persecuciones, encierros, destierros, y humillaciones a los escritores rusos: Ajmátova, Mandelstam, Platónov, o Solshenitsyn, entre muchos otros.

Dice en el libro: “Es imposible ignorar los descalabros poéticos y personales causados por la idea del compromiso del escritor en el siglo XX. Alexei Tolstoi, tío de Lev, dijo que para vivir bajo los bolcheviques el artista debía ser además un acróbata. Y admitió en un acto de contrición, que él mismo había manipulado la historia rusa a conciencia para favorecer a Stalin, por la paga, concediendo la razón a Coetzee”.

“Bajo el poder de un teólogo llamado José Stalin, en la primera mitad del siglo XX, infinidad de escritores en la Rusia soviética tuvieron que pegarse un tiro, exilarse o callar, para salvarse de la deportación a los campos de trabajos forzados...”.

“... Donde peor lo pasaron los poetas comprometidos con la causa de la restauración de la fraternidad primitiva y de una justicia edénica fue en el primer país socialista del mundo”. “... En la Rusia libertaria de Lenin, el apoyo a un colega preso era tachado de contrarrevolucionario y convertido en crimen. La fidelidad a los amigos llevó a muchos a los campos de Siberia. O al paredón”.

“La conciencia fue vigilada, aplastada y controlada por una burocracia paranoica y sanguinaria en la Unión Soviética de un modo incomparable. La afirmación está sustentada por una biblioteca de testimonios grotescos. El más famoso: el Archipiélago Gulag, de Solshenitsyn, cuya lectura secó definitivamente en gonzaloarango sus simpatías por la izquierda. Pero aún más destacable, por la prolija trilogía de Vitali Shentalinski, que describe con pelos y señales la conspiración bolchevique contra la belleza, la poesía y la relatividad de la verdad”.

Allen Ginsberg fue sometido a juicio por obscenidad. Y también fue expulsado de la Cuba de Castro por el pecado de confesar sus tendencias homosexuales y por la osadía de declarar que había ido a La Habana con la ilusión de encamarse al Che Guevara”.

“La llegada de Hitler al poder provocó una desbandada de artistas, escritores e intelectuales que buscaron asilo casi siempre en los Estados Unidos”.

Salman Rushdie está condenado a muerte por las teocracias de Alá. En la Argentina de las dictaduras militares muchos novelistas y poetas fueron acosados y desaparecidos. En la España de Franco, García Lorca y Miguel Hernández merecieron el desgraciado homenaje de la atención de la policía del católico caudillo. Bruno Schulz padeció consecutivamente las animadversiones de la derecha y la izquierda”.

“La mejor literatura del siglo a lo sumo expresó el estado de decepción de unos hombres y sus contradicciones con la realidad, más allá o más acá de los intereses de las agrupaciones partidistas. Joyce opuso con aparente incorrección política el espíritu europeo, católico, jesuítico a la conciencia nacionalista irlandesa que algunos de sus contemporáneos, como Yeats, defendieron. Paul Valéry escribió textos admirables sobre la idea de Europa y reflexiones irónicas y sagaces sobre el anarquismo. Pero ambos sintieron que se debían sobre todo a su vocación de seres marginales, lúcidos y críticos. No necesitaron asumirse como corifeos de alguna teoría social para disculpar la futilidad que atribuyen a los escritores los hombres de acción, y se sintieron más imprescindibles cumpliendo la tarea de mantener saludable la lengua... y el buen humor como expresión de buena salud”.

Y recuerda que para García Márquez, el único deber revolucionario del escritor es escribir bien.

Visión artística[editar]

Los nadaístas se interesaron por los artistas más innovadores de su tiempo: Breton, Warhol, Duchamp, Dalí, Pollock, Dubuffet, Kooning, Rothko,o Francis Bacon. Los sedujo el arte abstracto, el surrealismo, el pop art, el cubismo, el expresionismo abstracto, el surrealismo, el dadaísmo, el painting action, el expresionismo alemán, el arte crudo y sus relaciones con la locura, la pintura multidimensional, las nuevas formas y técnicas artísticas, la supresión del caballete y los pinceles, para ensayar verter, salpicar o gotear. Quisieron explorar y experimentar. Norman Mejía observó a Dubuffet, a Picasso, a F. Bacon, y a Lucien Freud, entre muchos otros. Álvaro Barrios comenzó por el pop art y derivó hacia las teorías de Duchamp. Eduardo Escobar presentó a Antoni Täpies y a Rauschenberg. Y también pintó.

Obras[editar]

  • Invención de la uva. Medellín: Ediciones Papel sobrante, 1966. Poesía.
  • Monólogos de Noé. Medellín: Ed. Gamma, 1967. Poesía.
  • Del embrión a la embriaguez. Medellín: Ed. Antorcha, 1969. Poesía.
  • Segunda persona. Medellín: Ed. Antorcha, 1969. Poesía.
  • Cuac. Medellín: Ed. Gamma, 1970. Poesía.
  • Buenos días noche. Medellín: Ed. Gamma, 1973. Poesía.
  • Confesión mínima. Bogotá: Ed. Tercer Mundo, 1975. Esbozo autobiográfico.
  • Cantar sin motivo. Bogotá: Cromos Editores, 1976. Poesía.
  • Antología poética. Bogotá: Instituto Colombiano de Cultura, 1978. Poemas.
  • Correspondencia violada. Bogotá: Instituto Colombiano de Cultura, 1980. Cartas de los nadaístas.
  • Escribano del agua. Medellín: Universidad de Antioquia, 1986. Poesía.
  • Gonzalo Arango. Bogotá: Procultura, 1989. Biografía.
  • Vámonos de fracasos por el aire desnudo. Roldanillo: Ed. Roldanillo / Museo Rayo, 1990. Poesía.
  • Nadaísmo crónico y demás epidemias. Bogotá: Arango Editores, 1991. Prosa.
  • Cucarachas en la cabeza. Bogotá: Taller Diez Veintidós, 1991. Poema.
  • Manifiestos nadaístas. Bogotá: Arango Editores, 1992. Manifiestos. Diatribas.
  • Antología de la poesía nadaísta. Bogotá: Arango Editores, 1992. Poemas.
  • Las rosas de Damasco. Bucaramanga: SIC Editores, 2001. Cuentos.
  • Ensayos e intentos. Medellín: Ed. Eafit, 2001. Prosa.
  • Fuga canónica. Medellín: Ed. Eafit, 2002. Historia sobre la música. Novela biográfica.
  • Prosa incompleta. Bogotá: Ed. Villegas, 2003. Prosa. Divertimentos.
  • Poemas ilustrados. Medellín: Tragaluz Editores, 2007. Poesía.
  • Diván del recalcitrante. Ibagué: Caza del Libro, 2010. Antología de poemas.
  • Cuando nada concuerda. Bogotá: Siglo del Hombre Editores, 2013. Ensayos.
  • Cabos sueltos. Medellín: Ed. Eafit, 2017. Ensayos.
  • Las rosas de Damasco y otros relatos. Medellín: Ed. Sílaba / Alcaldía de Medellín, 2017. Relatos.

Antologías[editar]

  • Arango, Gonzalo (compilador). 13 Poetas nadaístas. Medellín: Ediciones Triángulo, 1963.
  • Arango, Gonzalo (compilador). De la nada al nadaísmo. Bogotá: Editorial Tercer Mundo, 1966.
  • Escobar, Eduardo. Antología de la poesía nadaísta. Bogotá: Arango Editores, 1992.

Referencias[editar]

  1. Echavarría, Rogelio. Quién es quién en la poesía colombiana. Bogotá: Ministerio de Cultura / El Áncora Editores, 1998, págs. 167 - 168.
  2. Jaramillo, Maria Dolores. (octubre-dicembre 2018). «"Los aportes del nadaísmo"». español. Revista Aleph. 
  3. Jaramillo, Maria Dolores. «Los aportes del nadaísmo.». Manizales: Revista Aleph, edición 187, octubre/diciembre, 2018, págs 18-30. 
  4. Escobar, Eduardo. Cuando nada concuerda. “Autores prohibidos”. Bogotá: Siglo del Hombre Editores, 2013, págs. 167-181.

Enlaces externos[editar]