Eduardo Alonso González

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Eduardo Alonso González
Información personal
Nacimiento 1944 Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Escritor Ver y modificar los datos en Wikidata
Género Novela Ver y modificar los datos en Wikidata

Eduardo Alonso González (Murias de Aller, 1944) es un escritor de Asturias (España).

Biografía[editar]

Se licenció en filosofía y letras por la Universidad de Oviedo en 1967. Fue catedrático de enseñanza media en el instituto Benlliure, de Valencia. Con Chuso Tornos, peso pluma (Gijón, 1967), obtuvo el primer premio Ateneo Jovellanos de Gijón, de novela corta. Fue finalista del XII Concurso Nacional de cuentos de La Felguera, en 1967, con Rumbosas noches con Nora. Ha publicado una parte de su tesis de licenciatura bajo el título de Montaje, tipos y formas de La casa verde, de Mario Vargas Llosa, en Archivum, Revista de la Universidad de Oviedo, en 1969. En 1980 publica la novela La enredadera, con la que obtiene el Premio de la Crítica del País Valenciano. En ese mismo año obtiene el Premio Villa de Bilbao de novela con El mar inmóvil (Bilbao, 1980), como la anterior de localización asturiana. Ha obtenido también el Premio San Sebastián de cuentos. Con El insomnio de una noche de invierno (Barcelona, 1986), obtiene el Premio Azorín de novela, que en el espacio temporal de unas horas reconstruye un retablo de la España de Felipe IV, presentando en contrapunto las figuras de Olivares y de Quevedo; Los jardines de Aranjuez (Barcelona, 1986), finalista del Premio Nacional de Literatura, ambientada, también, en la España de los Austrias; Las quimeras del gato (Valencia, 1990), Flor de jacarandá (Barcelona, 1991), etc.

Es autor de estudios de crítica literaria y coautor de Poesía y Novela (Valencia, 1982). La crítica ha destacado en sus novelas la fidelidad a la palabra literaria y un mismo impulso temático: los sueños de amor y los embustes de la poesía, el cine y la música para sobrellevar las decepciones cotidianas. Así ocurre en Flor de jacarandá entre el insomne Quevedo y la misteriosa Lisi, entre un enano y una actriz inalcanzable, entre Leonor de Molina y el caponcillo. Siempre un personaje mutilado o abatido por el rigor del tiempo, pero con la lucidez que dan las fantasías imposibles. Esta novela fue saludada por la crítica de La Vanguardia como "la confirmación de un talento". En 1992 publicó El retrato del Schifanoia, Villahermosa en 1993, El gato de Troya (1996), Palos de ciego (1997). En 1996 obtuvo el Premio Gabriel Miró de cuentos con Los Estorninos. Es colaborador habitual de La Nueva España y de Levante.

Referencias[editar]