Depósito a plazo fijo

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El Depósito a plazo fijo o certificado de depósito a plazo fijo es una operación financiera por la cual una entidad financiera, a cambio del mantenimiento de ciertos recursos monetarios inmovilizados en un período determinado, reporta una rentabilidad financiera fija o variable, en forma de dinero o en especie. El término plazo fijo proviene del hecho de que el tiempo durante el cual la inversión permanece inmovilizada se estipula al comienzo de la misma: un año, tres meses, un mes, etc. Al llegar la fecha de vencimiento de la imposición la persona puede retirar todo el dinero o parte del mismo.

El certificado de depósito a plazo, comúnmente abreviado como CDP, ofrece varias modalidades de inversión:

Tipos de certificados de depósito a plazo:

Certificado de depósito a plazo físico: es un instrumento de ahorro o inversión,físicamente impreso como un título valor el cual es emitido por una institución financiera en la que el cliente deposita su dinero por un plazo definido de antemano. Normalmente este título valor puede ser negociado en un puesto de bolsa autorizado inclusive aceptado por otras entidades financieras.

Certificado de depósito a plazo electrónico:es un registro electrónico emitido con respaldo en el débito efectuado a una cuenta bancaria, a título de inversión, que se mantendrá en tales condiciones a un plazo determinado a elección del titular y luego del cual se reintegrará conjuntamente con el pago de los intereses como depósito en la cuenta bancaria de origen. El CDP electrónico generalmente solo es negociable en la misma entidad financiera que lo emitió, es decir, no es posible negociarlo en un puesto de bolsa o en otras entidades financieras.

Si las condiciones pactadas lo permiten, podría también renovar la imposición por un período suplementario: en este último caso, si no se toma una decisión el mismo día del vencimiento, no se pierden los intereses generados hasta el momento, pero sí se pierden días durante los cuales se podrían estar generando nuevos intereses.

Al contratar un depósito a plazo se proyecta que en determinado tiempo se cobrarán los intereses y se recuperará la totalidad del capital invertido. Pero como no siempre ocurre lo proyectado, es importante tener en cuenta la posible necesidad de liquidez del capital invertido, pues algunos contratos de depósito a plazo permiten la cancelación anticipada mediante una penalización.