Depósito a plazo fijo

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El Depósito a plazo o imposición a plazo fijo (IPF) es una operación financiera por la cual una entidad financiera, a cambio del mantenimiento de ciertos recursos monetarios inmovilizados en un período determinado, reporta una rentabilidad financiera fija o variable, en forma de dinero o en especie. El término plazo fijo proviene del hecho de que el tiempo durante el cual la inversión permanece inmovilizada se estipula al comienzo de la misma: un año, tres meses, un mes, etc. Al llegar la fecha de vencimiento de la imposición la persona puede retirar todo el dinero o parte del mismo.

Si las condiciones pactadas lo permiten, podría también renovar la imposición por un período suplementario: en este último caso, si no se toma una decisión el mismo día del vencimiento, no se pierden los intereses generados hasta el momento, pero sí se pierden días durante los cuales se podrían estar generando nuevos intereses.

Al contratar un depósito a plazo se proyecta que en determinado tiempo se cobrarán los intereses y se recuperará la totalidad del capital invertido. Pero como no siempre ocurre lo proyectado, es importante tener en cuenta la posible necesidad de liquidez del capital invertido, pues algunos contratos de depósito a plazo permiten la cancelación anticipada mediante una penalización.