Cielo abajo

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Fernando Marías Amondo impartió una conferencia en el curso "Literatura y otras realidades", en los cursos de verano 2007 de la Universidad Internacional de Andalucía.

Cielo Abajo es una novela de Fernando Marías Amondo, que nace en el año 2005. No se trata de una historia sobre la Guerra Civil, pero la presencia de este suceso histórico es evidente. En unas ocasiones aparece en primer plano y en otras, más frecuentes, como fondo de la historia que se nos muestra. La Guerra Civil es una batalla cercana, pero también muy lejana para los lectores adolescentes, a los que se dirige este libro. Normalmente, esta guerra, no se trata de manera objetiva. Sin embargo, Fernando Marías la relata desde los dos lados, a través de los ojos de un hombre que traiciona a ambos bandos. El autor emplea el suspense para atrapar al lector con amores que perduran de por vida, amigos que se traicionan y batallas en los cielos, con aviones de guerra.

Resumen[editar]

El narrador era un escritor con poco talento y con problemas económicos. Como vio que la escritura no era lo suyo pero tenía que conseguir dinero para vivir, pidió ayuda a Enrique, un amigo suyo que trabajaba en la decoración de casas.

Enrique le dio trabajo en una casa vieja y destartalada cerca de Atocha, donde tenía que sacar el papel de la pared para poner papel nuevo encima. Él se puso a raspar en la pared con una espátula, y a los pocos segundos aparecieron unas letras “Constanza 7/11/36”. Eso le picó la curiosidad pero continuó trabajando. Poco tiempo después llamaron a la puerta. Era el cartero que llevaba un paquete con el nombre de Joaquín Dechén. El narrador le dijo que él solo era un decorador de paredes y que no estaba autorizado a recoger paquetes pero el cartero le dijo que estaba todo pagado y que el propietario de la casa vendría a buscarlo. Cuando el cartero se fue no pudo resistirse y abrió el paquete. Contenía un libro y como tenía la faena avanzada decidió leer un poco.

En 1936, un joven huérfano llamado Javier Álvarez le asignaron ser cura aunque él siempre había soñado ser aviador pero para eso tenía que ser militar. Un día conoció a Joaquín Dechén, un militar que quería ser cura, y los dos pensaron lo mismo: se intercambiaron los nombres y los vestidos. Javier Álvarez, ahora llamado Joaquín Dechén, se fue hacia el cuartel de Ávila donde le habían asignado. Allí, como era novato, se pasaba los días pelando patatas hasta que un día se hizo amigo del capitán Luis cortés que le enseñó a volar. Un día Joaquín se escondió en el avión de Cortés. Cuando aterrizaron al lado de un descampado encontraron otro aviador llamado Ramiro. Al principio los dos parecían muy amigos, pero luego los dos sacaron una pistola y se apuntaron mutuamente, en unos instantes los dos bajaron el arma a la vez, Ramiro le dio una cosa a Cortés y se fueron. Cuando Cortés regresó al avión le descubrió, pero no se enfadó con él sino que le explicó que Ramiro y él antes eran grandes amigos y se pasaban todo el día volando por el cielo, pero ahora se había pasado al bando contrario, el bando republicano, y con voz baja susurró que había matado a su hermano.

En ese instante el narrador notó que alguien estaba abriendo la puerta y escondió el libro. Cuando el hombre que había entrado le vio se pensó que era un ladrón pero le convenció que solo era un decorador que estaba haciendo su faena. El hombre le preguntó si había llegado un paquete, entonces el narrador le preguntó si era Joaquín Dechen pero el hombre lo negó diciendo que era solo un amigo. El narrador le dijo que no había llegado nada y que si llegaba algo lo podía pasar a buscar a las 7 cuando terminara. El narrador no estaba convencido de que aquel hombre fuera solo un amigo de Joaquín porque tenía la llave de su casa y además sabía lo del paquete. Entonces cogió el libro que había escondido y lo empezó a seguir discretamente. Llegaron a un aeródromo donde solo podían entrar personas autorizadas y se tuvo que quedar en el bar. Mientras esperaba que saliera, continuó leyendo el libro.

Cortés un día le dijo a Joaquín que tenía una misión muy importante para él: tenía que ir a hacer de espía en una casa del bando contrario. Cada noche Cortés pasaría con avión por encima y él desde la casa con el lenguaje de la luz que solo saben los pilotos le contaría todo lo sucedido. A la mañana Joaquín se coló en el piso de encima de la casa donde vivía la pareja republicana. Al mover la cama delante de la puerta por si por la noche alguien quería entrar, las personas del piso de abajo se dieron cuenta que había alguien en el piso de encima y uno de ellos subió con una pistola en la mano para ver que ocurría. Cuando Joaquín vio la pistola salió del escondite diciendo que a sus padres les habían matado en la guerra, que no tenía lugar donde ir… y entonces el hombre encendió la luz y Joaquín se dio cuenta que era aquel que había visto en aquel descampado, el que había matado al hermano de Cortés. Ramiro se creyó la historia que Joaquín le contó, y lo dejó quedarse a vivir con ellos. Cuando Joaquín llegó a casa de Ramiro quedó maravillado con una dama llamada Constanza que era la esposa de Ramiro que estaba embarazada de ocho meses. Los dos conectaron enseguida y Constanza confió mucho en él. Cada noche Joaquín salía a la terraza para hablar en el lenguaje de la luz con Cortés que estaba volando encima suyo, le explicaba todas la conversaciones que tenían a la hora de comer.

En ese momento el supuesto Joaquín salió de la puerta aquella donde solo podían entrar personas autorizadas. En el bar solo estaban él y otra persona con lo que el Narrador se sintió acorralado y se delató. Le confesó que le había seguido y que tenía su libro. El Narrador se pensaba que Joaquín se enfadaría con él pero pasó lo contrario, estuvo muy contento porque dijo que eso que hubiera leído una parte de su libro no era casualidad sino un hecho que tenía que pasar. Entonces le pidió un favor: que el día siguiente entregara un sobre. A continuación Joaquín se fue hacia el hombre gordo que estaba en el bar y los presentó. Todos tres se fueron al campo de aviación porque Joaquín dijo que tenía que grabar un video de un vuelo. Mientras Joaquín volaba el Narrador leyó un poco más del libro.

Los días con la familia republicana le iban muy bien. Un día que Ramiro no estaba, Constanza invitó a Manuel, el vecino del piso de debajo, que contó historias de cuando era pequeño y habló de su valiosa colección de sellos. Los dos conectaron muy bien. Al cabo de unas horas empezaron a caer bombas desde el cielo y todos los vecinos del edificio se protegieron en el sótano. En aquel preciso instante apareció Ramiro diciendo que el bando rebelde se había revelado contra ellos sin piedad y que lo mataban todo, empezando por niños y terminando por viejos TODO. Por el miedo y muchas circunstancias más Constanza rompió aguas y no la podían llevar a ningún hospital y se fueron al piso de Manuel que estaba en el medio del bloc de pisos y allí parió a su hija a quién también llamaron Constanza. En ese momento Joaquín se planteó dejar de ayudar a los rebeldes y ayudar al bando republicano. De esa manera luchó ayudando Madrid contra los Rebeldes.

Mientras luchaba vio el avión de Ramiro y de Cortés disparándose. De repente el avión de Ramiro se echó en llamas y explotó. Joaquín estaba muy triste porque se había muerto una persona que le estaba haciendo de padre. Cuando regresó a casa y encontró a Constanza también muerta, se fue con Manuel a llorar y le explicó que todo era culpa suya porque era un espía del bando enemigo.

Aquí finaliza el libro que Joaquín había escrito sobre su vida y le conmovió mucho. Entonces salió de la furgoneta donde estaba leyendo para ver cómo le iba a Joaquín el vuelo. Estaba haciendo piruetas fantásticas pero nadie sabe porque de repente el avión se fue directo contra el suelo y explotó. El hombre aquel lo había grabado todo. El narrador abrió el sobre y allí decía que tenía que entregar la cinta y el libro a una dirección concreta donde vivía una persona llamada Constanza.

Con toda la aventura que el narrador había vivido se le ocurrieron muchas ideas para escribir un libro y conseguir que una editorial se lo publique algún día.

Autor[editar]

Fernando Marías Amondo es un novelista y, también, cineasta que nació en Bilbao en 1958. En sus libros podemos observar como se entremezclan sus dos grandes pasiones: la literatura y el cine. Es autor de las novelas: La luz prodigiosa (Premio Ciudad de Barbastro 1999 y llevada al cine con su propio guion) y El niño de los Coroneles (Premio Nadal 2001), entre otros títulos. También ha publicado con Anaya El vengador del Rif, La batalla de Matxitxako y Los Fabulosos Hombres Película. En 2005 recibió el II Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil por Cielo Abajo y, en 2006, por este mismo título, le concedieron el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil.

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