Catalina de Cardona

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Catalina de Cardona
Información personal
Nombre de nacimiento Caterina de Cardona Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 1519 Ver y modificar los datos en Wikidata
Barcelona (España) o Nápoles (Reino de Nápoles) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 11 de mayo de 1577 Ver y modificar los datos en Wikidata
La Roda (España) o Casas de Benítez (España) Ver y modificar los datos en Wikidata
Sepultura Villanueva de la Jara Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Padres Ramón Folch de Cardona-Anglesola Ver y modificar los datos en Wikidata
valor desconocido Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Monje Ver y modificar los datos en Wikidata
Información religiosa
Canonización Venerable Ver y modificar los datos en Wikidata

Catalina de Cardona (Barcelona o Nápoles, 1519 - Cueva de Doña Catalina de Cardona, Casas de Benítez, 11 de mayo de 1577) fue una noble catalana que se retiró a hacer vida eremítica.[1]​ Conocida como Beata Catalina de Cardona, no ha sido beatificada oficialmente, y es reconocida como venerable; "beata" era el nombre que recibían las mujeres laicas que adoptaban un estilo de vida retirada y religiosa y, a partir de esta denominación se ha originado la confusión.[2]

Biografía[editar]

Nació en la familia noble de los Cardona, barones de Bellpuig, hija de Ramón Folc de Cardona-Anglesola, decimosexto barón de Bellpuig, duque de Soma y virrey de Nápoles. Parece que era hija ilegítima y que por eso fue traída a Nápoles y no fue criada por la esposa de su padre, Isabel de Requesens y Enríquez de Velasco, condesa de Palamós. Fue ingresada a un convento de capuchinas y a los trece años fue prometida en matrimonio, y solamente salió del convento para casarse. Muy devota, influyó en su marido, que cambió su manera de vivir, pero murió muy pronto. Viuda, volvió al convento, donde vive como seglar, pero entregada a la espiritualidad y la religión.[1][3]

En 1557, la princesa de Salerno, pariente suya, volvió a España y convenció Catalina para que la acompañara, yendo con ella a la corte, entonces en Valladolid. Fue nodriza del hijo del rey Felipe, Carlos, el heredero, y de Juan de Habsburgo y Blomberg, hermanastro del rey. Mientras vivía al palacio, continuaba, sin embargo, haciendo penitencia y vida ascética, haciendo ayunos y plegarias continuas. Deseaba llevar una vida de penitencia y soledad y en 1562 huyó del palacio de los príncipes de Éboli en Pastrana (Guadalajara) y se retiró a una cueva de la población de Casas de Benítez (hoy en día en la provincia de Cuenca, cerca de La Roda).[1][3]

Vida a la ermita[editar]

Vivió como eremita, entregada a la plegaria y el rigor, como otras mujeres similares que, especialmente en Castilla y Extremadura, en un ambiente de reforma espiritual e influidas por las ideas de la contrarreforma, dejaban la vida mundana por la monástica o la eremítica, llegando a extremos de extrema austeridad.[3]

Fue descubierta por un pastor en 1566 y pronto su cueva aconteció lugar de peregrinaje, donde iba gente a pedirle consejo y oraciones.[2]​ Estorbada en su retiro, para acabar con la situación, Catalina fundó en el lugar un convento de carmelitas descalzas para poder continuar con su vida de soledad. Propuso la idea a Ana de Mendoza de la Cerda, princesa de Éboli, que apoyaba a santa Teresa de Jesús y su reforma, en 1571, que lo acogió con entusiasmo, como también el resto de la corte.[1][3]

Cuando arregló la fundación, Catalina se despidió de la corte y volvió a La Roda en 1572 con unos frailes que empezaron a levantar el convento, con muchos problemas, puesto que las obras no estuvieron muy bien dirigidas; los retrasos y defectos de construcción hicieron que el dinero destinado a la construcción se acabaran y la parte hecha presentara muchos problemas. La iglesia se unió con una galería subterránea a la cueva de la penitente. Este convento, Santa María del Socorro de La Roda, fue trasladado, en 1603 a Villanueva de la Jara. Mientras tanto, Catalina continuó su vida retirada como terciaria carmelita; la fama de santidad de la ermitaña se extendió, y fue alabada por Pedro de Alcántara y Teresa de Jesús.[1][3]

Murió en loor de santidad el 11 de mayo de 1577, día que ella misma había predicho. Fue enterrada en la capilla de la Virgen María de Carmen del convento, en Casas de Benítez, y su tumba fue objeto de peregrinajes, atribuyéndose milagros y curaciones.[2]

Veneración[editar]

En 1603, al trasladarse el convento, su cuerpo también se trasladó al nuevo convento de Villanueva de la Jara; hoy se conservan en la iglesia de Carmen, antigua iglesia del convento de frailes carmelitas.[2]

El proceso de beatificación de la eremita quedó paralizado y localmente se le da el título de venerable Cardona. Hoy, es recordada en la zona donde se conserva la cueva, abandonada. Fue redescubierta en 1980, y declarada monumento, iniciándose las obras de restauración.[2]

Referencias[editar]

  1. a b c d e Diccionario de historia eclesiástica de España. Dirigido por Quintín Aldea Vaquero, Tomás Marín Martínez, José Vives Gatell, etc. Madrid: Instituto Enrique Flórez, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1972-1975. 4 vols.
  2. a b c d e Vida de la madre Catalina de Cardona por fray Juan de la Miseria. Un texto hagiográfico desconocido del siglo XVI (Bancroft Library, UCB, Fernán Núñez Collection, vol. 143) Antonio CORTIJO OCAÑA (University of California, Santa Barbara), Adelaida CORTIJO OCAÑA (University of California, Berkeley). Dicenda. Cuadernos de Filología Hispánica 2003, 21 21-34 [1] Consulta 7 de abril de 2016
  3. a b c d e Crónica del Carmen (Reforma de los Descalzos de Nuestra Señora del Carmen de la primitiva obediencia). Francisco de Santa María. Libro IV, capítulos I-XX, pàgs. 577-638, inèdit conservat al Ms. S 1435 de la Biblioteca Nacional de Madrid.(en castellà)

Bibliografía[editar]

  • Antonio Cortijo Ocaña, Adelaida Cortijo Ocaña. "Vida de la madre Catalina de Cardona miedo fray Juan de la Miseria: un texto hagiográfico desconocido del siglo XVI", Dicenda: cuadernos de filología hispánica(2003), p. 21-34.
  • María Isabel Barbetto. "Mujeres eremitas y penitentes: realidad y ficción", Vía spiritus, 9 (2002), p. 185-215.