Tontillo

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María Luisa de Parma con tontillo (Goya, 1789).
Maniquí vestido a la usanza de 1750 incluyendo paniers.

El tontillo era una especie de faldellín o guardapiés que usaban antiguamente las mujeres con aros de ballena o de otra materia puesta a trechos para que ahuecase el resto de la ropa.[1]

El tontillo fue una prenda que se popularizó en España en la segunda mitad del siglo XVII bajo el reinado de Carlos II viniendo a sustituir al aparatoso guardainfante propio del reinado de Felipe IV. Su uso se extendió hasta la segunda mitad del siglo XVIII. Las mujeres llevaban el tontillo junto con el jubón y la basquiña, una falda exterior con pliegues en las caderas. Se situaba debajo de la misma y sobre un buen número de enaguas.

Con la aparición del tontillo, la moda española conservó su originalidad frente a la influencia francesa del resto de Europa. La influencia más notable se produjo sobre el jubón que abandonó las faldillas e incorporó un pronunciado pico en su parte anterior.

Cuando esta prenda cruzó los Pirineos y se estableció en Francia en el siglo XVIII se denominó panier, nombre que derivaba de paniers, las cestas que colgaban a ambos lados de los animales de carga, convirtiéndose en una pieza importante en lo que se llamó robe à la française (vestido a la francesa).

La reina Sofía Magdalena de Suecia con un traje de corte y paniers.

El tontillo francés fue aumentando gradualmente de amplitud a medida que transcurría el siglo de las luces, llegando a alcanzar varios pies de largo a cada lado en la época de María Antonieta por lo que se convirtió en una prenda muy poco funcional ya que había que modificar las puertas de los coches, hogares y establecimientos para que las damas pudieran ingresar.

A diferencia del miriñaque que da al cuerpo forma de campana, el tontillo sólo resalta las caderas.

Referencias[editar]

  1. Diccionario enciclopédico Gaspar y Roig, año 1870.

Véase también[editar]

Enlaces[editar]