Sitio Conte

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Placa de pedestal (Siglo V - VIII DC), recuperada en el sitio Conte. Cerámica polícroma, 6 pulgadas de alto. Colección del Museo Metropolitano de Arte, Nueva York

Sitio Conte es un sitio arqueológico localizado en la provincia de Coclé en la república de Panamá, cerca de la bahía de Parita. Puede ser descrito como una necrópolis y un "paradigma de una sociedad jerarquizada o de jefatura”.[1] Basándose en fechas de trabajos en oro y cerámica encontrados en el sitio, suele datarse entre los años 450-900 DC.[2] Ya que el sitio ha permanecido intacto desde las últimas excavaciones en 1940, sus ruinas mortuorias son consideradas como un recurso crítico para los arqueólogos, ya que contribuyen a la interpretación de la dinámica social de la región entre los años 500-1500 DC.[3]

Organización del sitio[editar]

El sitio propiamente está ubicado en la ribera oriental del Río Grande de Coclé. Desde su centro, se expande al este, norte y sur a lo largo del río. Rodeando al sitio se encuentran llanuras y algunas pequeñas colinas. Al norte de Sitio Conte están las montañas Tabasará; al sur yace la Bahía de Parita.

El elemento más significativo del sitio son las propias tumbas Los elementos arquitectónicos son poco numerosos e incluyen dos hileras de rocas verticales, largas, rústicamente talladas, que miden dos metros de altura. Estas eran asociadas con rocas más pequeñas con puntas planas, a las cuales el arqueólogo Samuel K. Lothrop[4] se refiere como "altares".[5]

Breve historia[editar]

Es poco lo que se conoce sobre Sitio Conte y los individuos que yacen sepultados en el lugar. Varias teorías han sido formuladas sobre el sitio, algunas de las cuales consideran al sitio "residencia de verano" o cementerio común.[6] Aquellos enterrados en las tumbas han sido identificados tanto como "familias nobles" así como "jefes y guerreros caídos en una batalla".[6]

Los arqueólogos tienen bastante certeza de las fechas de uso del sitio. Estas han sido establecidas por el fechado de los trabajos en oro y cerámica encontrados en las tumbas. De estos artefactos se revela que el sitio fue utilizado desde aproximadamente 450 DC hasta el año 900.[2] Alrededor de este año, el cementerio fue abandonado; sin embargo, por los desechos domésticos se puede pensar que la ocupación del sitio continuó por más tiempo.[7]

Arqueología en Sitio Conte[editar]

Hacia el final del siglo XIX, el Río Grande cambió su curso, erosionando a través del límite oeste del sitio. En este proceso, cierto número de artefactos fueron llevados río abajo, los cuales fueron recolectados y vendidos más tarde.[8] Algunos objetos fueron exhibidos por el gobierno panameño durante la inauguración del Canal de Panamá en 1915.[8] En 1927, el río cambió su curso nuevamente, excavando más objetos

En 1928, la familia Conte excavó un pozo, que reveló algunas de las grandes columnas de piedra que Lothrop más tarde documentó.[9] Varios de estos objetos fueron llevados al Museo Peabody de la Universidad de Harvard, llamando la atención del entonces curador, Alfred M. Tozzer. Tozzer y Earnest A. Hooten visitaron el sitio ese mismo año e hicieron arreglos para excavar a nombre del Museo Peabody.[5]

Fue en 1930, cuando iniciaron las excavaciones bajo la dirección del arqueólogo Henry Roberts, que Sitio Conte se convirtió en “el primer sitio en recibir estudio científico de campo en Panamá”.[10] Roberts dirigió las excavaciones al siguiente año de igual manera. En 1933, el Museo Peabody regresó bajo la dirección de Samuel K. Lothrop. Las tres temporadas de excavaciones del Peabody fueron exitosas, durante las cuales 59 tumbas fueron descubiertas, así como un gran número de objetor de oro y cerámicas polícromas.

Al final de los años 30, la familia Conte solicitó al Museo Peabody retornar al sitio para realizar más excavaciones, solicitud que fue denegada por el director Donald Scott. En lugar de esto, se sugirió que J. Alden Mason del Museo Universitario en Filadelfia continuase las excavaciones.[11] En 1940, Mason y sus colegas llevaron a cabo otra excavación exitosa, descubriendo 41 tumbas, las cuales contenían gran número de artículos. Esta fue la última excavación del sitio.

Las excavaciones tanto del Museo Peabody como del Museo Universitario han sido criticadas por la manera en que fueron dirigidas. La mayoría de las críticas apuntan a la decisión de los arqueólogos de omitir cualquier investigación estratigráfica en el sitio. Olga Linares[6] percibió que “se sacrificó un buen control estratigráfico por conveniencia". Otros han criticado “tanto la falta de control sobre el registro de los artefactos, así como notas de campo poco claras”.[12]

Tumbas Prominentes[editar]

Tumba 1[editar]

La Tumba 1 es considerada como una de las más prominentes desenterradas durante la excavación de Peabody. Es fechada entre 400-500 dC.[13] Aquellos individuos enterrados han sido interpretados como "un jefe y tres de sus sirvientes".[14] El primer ocupante, "esqueleto 1", fue enterrado en posición sentada[15] y profusamente adornado con objetos funerarios. Entre estos se cuentan: ocho vasos y 112 platos o tazones, todos los cuales estaban dispersos a lo largo del borde de la tumba.[16]

También incluidos, cuentas de oro o tumbaga, pendientes, cinceles, un delantal de dientes caninos, dientes de ballena y costillas de manatí talladas con cubierta de oro, 1,700 cuentas de serpentina y varios fajos de espinas de mantarraya. El "Esqueleto 2" también tenía varios de estos objetos, así como algunas hachas y cuchillos de piedra. Los esqueletos adicionales también tenían similares objetos funerarios, aunque en menor número.

Tumba 5[editar]

Con fecha aproximada de 700-900 AD, la Tumba 5 contenía quince esqueletos y numerosos objetos.[17] Sepultado en posición sentada, el esqueleto principal estaba originalmente colocado en una choza, la cual se encuentra muy deteriorada. [15] Los objetos encontrados incluyen un pendiente de hueso de ballena, placas, un casco, objetos de oro. Además, distintas cerámicas y caparazones de tortuga.

Tumba 26[editar]

One of the richest graves of the Peabody excavations, Grave 26 contained 22 skeletons[18] and dates to the same period as Grave 5. The primary occupant, skeleton 12, was interred in a seated position and was once enclosed in a makeshift hut.[15] Forming the floor of the grave were a number of ceramics, a stone slab and the remainder of the grave’s occupants.

Some of the grave goods that are associated with the primary interment include gold or tumbaga plaques, cuffs, greaves, beads, carved whale teeth and manatee ribs, stingray spines and an emerald.[18] Of the 126 ceramic pieces found in Grave 26, a majority of them lined the walls of the grave. These included thirty-six effigy vessels and ninety polychrome plates. The other occupants had a few grave goods, including several gold ear rods, which were associated with Skeleton 8.[18]

Tumba 74[editar]

Excavated during the 1940 expedition led by J. Alden Mason, Grave 74 dates to AD 700/800-900 and is one of richest known graves at Sitio Conte. The primary occupants, skeletons 15 and 16, were found lying on top of one another in the center of the middle layer.[19] Also known as Burial 11, this grave contained over 7500 mortuary furnishings, as well as twenty-three interments that were placed on three levels.[20] [21]

Nivel Superior

As Mason and his team were digging, they uncovered eight skeletons, all of which were lying face down and parallel to one another.[22] Six of these skeletons were identified as old or mature males, while the other two were unsexed.[23] Among their grave goods were ceramics, stone projectile points, celts, and a winged agate pendant. Skeleton 4 had a cache of stone points at its feet, a cache of gold beads and five repoussé gold plaques, which lay atop the individual.[23] Intact vessels and ceramic sherds lined the north and south ends of the burial, which continued down into the second level.

Nivel Medio

Proceeding further into the excavation, the team began to reveal a 2nd level of burials. This level contained twelve skeletons that were accompanied by thousands of grave goods.[24] The primary occupants of the grave, skeletons 15 and 16, were located in the center of this level with five skeletons on the pair’s east side, three on the west and single skeletons on the north and south ends.

Associated with the central individuals were a large number of grave goods, including: a large number of repoussé and plain gold plaques, ear rods, bells, greaves and beads.[25] Also included were a number of stone projectile points and celts. The most famous of the goods associated with these individuals is the cast gold composite effigy aminal pendant with an emerald embedded in its back. This was found lying bottom up atop the gold plaques that covered the two central individuals.[25]

Numerous items were placed with the other occupants of this grave. These include: gold triangles, a pair of whale teeth, a carved figure covered with gold, canine teeth, several green projectile points and a stone celt.[23]

It was on this level that the “ceramic wall” reached both its thickest point, 30 centimeters, and its end. The excavators began to became overwhelmed by the large quantity of ceramics and began to remove many of the vessels without recording any information.[21] Mason (n.d.: 64) noted that the field team got “gold fever” and “were anxious to get [the] vessels removed from above [the] gold objects, so began removing vessels before making list”.[26]

Nivel Inferior

After clearing the second level, the team reached the lowest point of the grave. As they removed the layer of ceramic sherds and surrounding dirt, they uncovered three skeletons. The individual in the center, skeleton 21, lay on its side, while the other two, lay face down. Two of the skeletons, 21 and 22, had a few objects associated with them, including a gold bat effigy pendant, ear rods, some stone celts, and a large embossed gold plaque.[27]

El arte de Sitio Conte[editar]

La iconografía de las piezas de oro y cerámica en Sitio Conte reflejan un arte muy refinado. Mientras algunas figuras son representaciones abstractas de animales, otras parecen ser de naturaleza teriamórfica. Estas figuras aparecen mayormente en dos diseños básicos: individuales o pareados.

Las imágenes encontradas en las piezas de oro varían entre animales, tales como vampiros, venados, tiburones, reptiles, y figuras humanas. Se ha sugerido que la inclusión de estas piezas de oro y cerámica representasen el rango de los individuos a los cuales están asociados.

Sitio Conte Today[editar]

Sitio Conte has remained untouched by professional archaeologists since Mason’s only season in 1940. Current ownership of the property is unknown.

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]

Bibliography[editar]

Benson, Elizabeth P. (1992) "Motifs, Meanings, and Myths: The Iconography of Sitio Conte Gold Plaques" in River of Gold --Precolumbian Treasures from Sitio Conte. Eds: Hearne, Pamela and Robert J. Sharer Philadelphia: University Museum, University of Pennsylvania.
Bray, Warwick (1992) "Sitio Conte Metalwork in its Pan-American Context" in River of Gold --Precolumbian Treasures from Sitio Conte. Eds: Hearne, Pamela and Robert J. Sharer Philadelphia: University Museum, University of Pennsylvania.
Briggs, Peter S. (1989) Art, Death, and Social Order: The Mortuary Arts of Pre-Conquest Central Panama. BAR international series, 550. Oxford, England: B.A.R.
Cooke, Richard G. (1976) Panama: Region Central. Vinculos, 2:122-40.
Hearne, Pamela (1992) "The Story of the River of Gold" in River of Gold --Precolumbian Treasures from Sitio Conte. Eds: Hearne, Pamela and Robert J. Sharer Philadelphia: University Museum, University of Pennsylvania.
Linares, Olga F. (1977) "Ecology and the arts in ancient Panama: On the development of social rank and symbolism in the central provinces." in Studies in pre-Colombian art and archaeology, no. 17. Washington: Dumbarton Oaks, Trustees for Harvard University.
Lothrop, Samuel K. (1937) Coclé, an archaeological study of central Panama, vol. 1. Cambridge: Published by the Museum.
Stirling, M.W. (1949) The Importance of Sitio Conte. American Anthropologist, 45(3), pp. 514-517.