Personaje jugador

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En los juegos de rol un personaje jugador (término abreviado a veces con las siglas «PJ») es un personaje ficticio controlado por uno de los jugadores en el curso de una sesión de juego. El peso de la acción, en el curso de una partida de rol, recae sobre todo sobre este tipo de personajes, ya que son los únicos que pueden tomar decisiones según el criterio de los jugadores. En torno a ellos gira toda la acción del juego. El resto de personajes, que el director de juego hace intervenir en cada una de las sesiones de juego, son los personajes no jugadores.

Los PJ se crean, en la mayoría de los juegos de rol, a partir de unos parámetros que los definen. Estos parámetros deben anotarse, en la mayor parte de juegos de rol, en una hoja fotocopiable a partir del manual de reglas, la hoja de personaje. Tras la creación del personaje y la anotación de sus características sobre sus respectivas hojas de personaje, los personajes jugadores irán evolucionando, durante el transcurso del juego, aprendiendo nuevas cosas y eventualmente obteniendo nuevos poderes. Los personajes no jugadores, al aparecer tan sólo en determinados momentos del juego, tienen tendencia a no evolucionar tanto a lo largo del tiempo, aunque sí pueden hacerlo en la misma medida si el jugador que los interpreta, es decir el director de juego, lo decide así.

La principal característica de un personaje jugador es que puede tomar diferentes caminos que le llevarán hacia distintas metas. Por ello, los jugadores suelen acostumbrarse a cierto tipo de personaje y, a lo largo de distintos juegos, la mayoría de ellos tienden a elegir personajes de la misma raza o, al menos, de comportamientos o actitudes similares.

[editar] Véase también

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