Ofidiofobia

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Serpiente coral falsa, no venenosa, pero muy parecida a las verdaderas coral que sí lo son

La ofidiofobia es el miedo a las serpientes. Quienes padecen ofidiofobia no sólo sienten el miedo al exponerse a una serpiente real, también son presas del pánico al contemplar serpientes de juguete o simplemente pensando en ellas. Esta fobia pertenece a la herpetofobia, que a su vez pertenece a la zoofobia.

Causas[editar]

La ofidiofobia forma parte de un trastorno de ansiedad y es una de las zoofobias más comunes. Las personas que padecen esta fobia, ya sean niños, adolescentes o adultos, suelen matar y evitar a estos reptiles por temor o por su veneno, sin importar su especie, o por lo menos evitar el monte o el bosque y los desiertos.

Las causas de este trastorno son diversas, puede originarse trás haber sido atacado por una de ellas en el pasado, por una mala experiencia relacionada con serpientes, o por herencia (padeciendo uno de los progenitores dicha fobia). En otras ocasiones la gente les teme porque en algunas creencias religiosas (como el catolicismo) o culturas la serpiente simboliza el mal y se puede llegar a relacionar con el diablo.

Una teoría desarrollada por la antropóloga califroniana Lynne Isbel, sostiene que el miedo a los reptiles, y más concretamente a las serpientes, podría estar relacionado con la adaptación evolutiva del cerebro de los mamíferos. Así como algunos animales han desarrollado cierta inmunidad al veneno de las serpientes, los primates y los humanos habríamos desarrollado una agudeza visual que nos alerta de los movimeintos serpenteantes para localizar y mantenernos alejados del potencial veneno de las serpientes.[1]

Quienes ofidiofobia temen principalmente a las serpientes por su veneno (pese a que sólo el 10% de las serpientes de mundo son venenosas), otros motivos son el tacto de su piel, su lengua bífida y su penetrante mirada.

Tratamiento[editar]

Una buena terapia para los ofidiofóbicos es mirar a otras personas agarrando o teniendo contacto con serpientes.

Algunas serpientes venenosas[editar]

  • Taya equis
  • Serpiente coral
  • Cobra
  • Serpiente cascabel
  • Serpiente de Taipán
  • Bungaro común
  • Víbora cornuda
  • etc..

Curiosidades[editar]

  • La gente teme más de las arañas e insectos que de las serpientes.
  • La serpiente de Taipán de Australia es la más venenosa, pero la marrón oriental, del mismo hábitat, es más responsable de mordeduras y muertes a pesar de ser menos venenosa, ya que entra mas en contacto con el hombre.
  • La falsa coral no es venenosa, pero resulta muy parecida a las verdaderas coral del género Micrurus, que sí lo son.
  • La extinta Titanoboa fue la más grande serpiente que existió, pues medía 13 metros y era familia de boas y anacondas, que no son venenosas sino constrictoras. No obstante, también han llegado a atacar al hombre.
  • El búngaro común de Asia entra en contacto con los humanos y al ser nocturna, muerde a muchas personas al año mientras duermen.
  • La Isla Gorgona, en Colombia, es uno de los pocos lugares aislados de donde es posible encontrar numerosas serpientes venenosas en un solo ambiente. Mataron tantas personas que no dudaron en llamarla "Gorgona", que eran diosas griegas cuyos cabellos eran serpientes.
  • El veneno de muchas serpientes, así como el de algunas arañas, es una neurotoxina, que afecta el sistema nervioso central.
  • La cobra escupidora de Egipto puede rociarle desde sus colmillos su letal veneno a los ojos de sus enemigos, produciendo fuertes dolores y ceguera pasajera.

Recomendaciones[editar]

  • Si usted teme de las serpientes o no, utilice siempre botas largas de caucho mientras recorre el monte de noche o de día para evitar mordeduras.
  • Investigue las serpientes de su país, así sabrá cuales son venenosas y cuales son constrictoras.
  • Una forma de reconocer serpientes venenosas y no venenosas es mirando la forma de su cabeza. Si es redonda u ovalada puede ser una culebra inofensiva, pero si es triangular puede ser una víbora venenosa. Otra de las maneras de identificarlas es la forma de sus pupilas: las pupilas redondas pertenecen a las culebras, mientras que las pupilas estrechas a las víboras, que sí son venenosas.

Referencias[editar]

  1. Isbel,L. 2006, “Snakes on the brain”, Seed, [en línea]http://seedmagazine.com/content/article/snakes_on_the_brain/