Nenúfar

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[[Nymphaea tetragona]]

El término nenúfar se aplica, en general, a plantas acuáticas con flores que crecen en lagos, lagunas, charcas, pantanos o arroyos de corriente lenta, estando usualmente enraizadas en el fondo. Los nenúfares pertenecen a las familias Nymphaeaceae, Cabombaceae del orden Nymphaeales, Nelumbonaceae del orden Proteales y también a los géneros Nymphoides de la familia Menyanthaceae del orden Asterales y el género Hydrocleys de la familia Alismataceae del orden Alismatales. Véase cada una de estas tres familias o uno de estos dos géneros para datos más específicos. Las hojas y las flores pueden estar sumergidas, flotando o emergidas, dependiendo de la especie. Tienen una gran utilidad en jardinería como adorno de pequeños embalses, lagos, estanques, o bien para recipientes bastante grandes.

Los miembros de la familia Jacanidae, es decir, las jacanas, son aves que utilizan a estas plantas acuáticas para establecer sus nidos y desplazarse con sus extremidades especiales para así alimentarse de los insectos ocultos en ellas.

Significación cultural[editar]

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Representación de la Nymphaea caerulea, conocida como nenúfar azul, loto azul egipcio o loto de Egipto, símbolo del antiguo Egipto. Tinajera de la dinastía XVIII, encontrada en Amarna.

Los antiguos egipcios veneraban los nenúfares del Nilo, a los que se les solía llamar “lotos” (no confundir con el género lotus). Es frecuente el motivo del “loto” en los capiteles de las columnas (forma lotiforme) de los templos egipcios. Florece en la noche y se cierra por la mañana, esto simbolizaba la separación de deidades y era un motivo asociado a sus creencias sobre la muerte y el más allá. El reciente descubrimiento de las propiedades psicodélicas del loto azul egipcio es muy probable que hubiesen sido conocidas por los egipcios y explica su papel ceremonial que puede verse en multitud de representaciones. Restos de ambos tipos de nenúfares se han encontrado en la tumba de Ramsés II.

Una placa siria de terracota del siglo xiv a. C. al xiii a. C. muestra a la diosa Asera con dos flores de loto. Un panel de marfil del siglo ix a. C. al siglo viii a. C. muestra al dios Horus sentado en una flor de loto, flanqueada por dos querubines.[1]

El pintor francés Claude Monet es famoso por sus pinturas de nenúfares.

Cultivo[editar]

Muchos de los nenúfares familiares de los jardines acuáticos son híbridos.

Los nenúfares de jardín provienen del género botánico Nymphaea aunque su nombre en español deriva de otra planta de parecidas características conocida como Nuphar.

Los nenúfares se desarrollan a expensas de un tallo carnoso (rizoma) que vive entre los materiales acumulados en el fondo de charcas y cursos estancados de aguas poco profundas. Las hojas tienen un buen tamaño y forma casi circular con una profunda escotadura que llega hasta la inserción del pecíolo con el limbo (parte plana). Estas hojas, al igual que las flores, son flotantes y nacen directamente del rizoma, al que se unen por largos pecíolos. Las flores de buen tamaño incluso muy grandes, se visten con multitud de pétalos imbricados formando una especie de cuenco en cuyo centro se encuentran los estambres y pistilos. La amplia gama de colores de la flor incluye el blanco puro, marfil, crema, rosa, rojo, carmesí, cobrizo y amarillo en distintas tonalidades según variedades. En situaciones apropiadas la emisión de flores es continua de mayo a septiembre. La profundidad de plantación necesaria para los diferentes tipos de nenúfares oscila entre 20 cm y el metro, mientras que la superficie de extensión foliar va de medio a uno y medio de metros cuadrados.

Referencias[editar]

  1. William G. Dever; Did God have a Wife? Archeology and Folk Religion in Ancient Israel; p. 221, 279.

Enlaces externos[editar]