La Blanquera

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La Blanquera.

La Casa Blanquera es una bella edificación barroca colonial en San Carlos, Estado Cojedes, Venezuela. Esta casona fue construida durante la segunda mitad del siglo XVIII por una apoderada familia ganadera proveniente de las tierras de Andalucía en España de apellido Blanco y Salazar. Esta casa de un piso, es blanca y tiene columnas de facciones indígenas con adornos de plumas en la cabeza. Hoy día es un museo que sirve como casa de la cultura cojedeña. Cuenta la historia tradicional que Don José Blanco construyó y usó esta casa como lugar de retiro y paz para él y su familia después de la "pacificación" de los indios apureños.

Historia[editar]

Los Blanco, conquistadores de Apure[editar]

Don Joseph Blanco y Salazar nació en octubre de 1690 en la villa española de Galaroza en el Arzobispado de Sevilla. Fue el hijo del Alférez del rey Juan Martín Blanco y María Salazar y Sánchez. Viajó a Venezuela cuando era solo un niño, por 1702, junto a su tío Francisco Salazar y Sánchez. Don José, junto a sus antecesores, participó en la conquista de lo que es hoy el Estado Apure, buscando desahogar sus tierras congestionadas de ganado en San Carlos. El 28 de agosto de 1726 contrajo matrimonio con su prima hermana Clara Teresa Salazar e Hidalgo-Lozano y tuvo 7 hijos: María Rosalía, José Santiago, Sebastián Fabián, Alejandro, Juan Martín, Juana Josefa y Francisco Antonio. Por su hazañosa lucha de conquistador contra hombres y elementos en los llanos de Apure, las tierras conquistadas (aprox. 155 km) fueron eventualmente concedidas a él a través de una Cedula Real por el Rey de España...

"en calidad de gracia y merced, por haber sido los primeros descubridores de Apure y sus fundadores"

Época colonial[editar]

Don José Blanco muere en 1772 y es sepultado en la capilla de Nuestra Señora de la Concepción, pero en su largo testamento de la misma fecha, donde detalladamente menciona todas sus riquezas y posesiones, no figura la Blanquera. Es importante mencionar que aunque la historia tradicional le da crédito por su construcción, curiosamente la Blanquera es solamente mencionada por primera vez 10 años después de su muerte, por su esposa Doña Clara Teresa. En su testamento de marzo de 1782, ella la menciona así:

"la casa NUEVA de tapias y rafas cubierta de tejas, con un cuarto alto, que se halla calle de por medio de la dicha de mi habitatcion al exponiente"

Como se menciona en el testamento, la familia Blanco en realidad habitaba la casona al cruzar la calle al opuesto de la Blanquera y fueron los hermanos Blanco que construyeron y posteriormente habitaron la casa Blanquera (específicamente el regidor del cabildo colonial en 1792 y hermano menor, Francisco Antonio Blanco y Salazar). En 1806, Doña María Rosalía otorga la libertad a su esclava María Germana Herrera de Blanco y a 6 de sus hijos. Esta afortunada mujer había sido rumorada de haber sido hija ilegítima de José Santiago, el hijo mayor de Don José Blanco y su apariencia física a los Blanco era obvia. Debido a que todos los hermanos Blanco fueron célibes, cuando uno moría dejaba apoderado a los restantes, hasta que enferma de cama, la última legítima descendiente de los Blanco, Doña María Rosalía, escribe su testamento el 13 de agosto de 1807. En este documento ella deja a su exesclava María Germana Herrera de Blanco y sus 7 hijos como...

"Unicos y universales herederos respecto a no tener ascendientes ni descendientes lejitimos"

La familia Blanco también fue responsable de la construcción de la Iglesia San Juan Bautista, donde los restos de los hermanos Blanco y su madre Clara Teresa descansan.

Época de la Independencia[editar]

Durante los tiempos de la independencia de Venezuela, la ciudad de San Carlos se encontró en medio de la guerra y fue abandonada no solo por los avances de las tropas realistas que la saquearon, sino también por el terremoto de 1812. Durante esta guerra la Blanquera pierde el sosegado ambiente colonial y se convierte en vibrante corazón de la libertad americana. Según la versión del Dr. Carrillo Moreno, la Casa Blanquera fue el cuartel general de las fuerzas patriotas durante la última fase de la Guerra de Independencia de Venezuela. Al amanecer del 23 de junio de 1821, Simón Bolívar abandona la Blanquera por última vez en marcha decisiva a la victoria. Más de 6.000 soldados patriotas organizados en 3 divisiones marcharon desde la casa Blanquera hasta el campo de Carabobo. Peter Taffin dijo:

"San Jacinto en Caracas lo vio nacer a la vida, La Blanquera en San Carlos lo vio nacer a la gloria”

En 1807 la mulata María Germana se encontró en completo control de la Gran Posesión Blanquera, lo que causó un número de enfurecidas reacciones en los tribunales no solo por la familia Salazar, sino también por las autoridades religiosas del pueblo. La fortuna congelada en tribunales con demandas legales, la guerra, la larga ocupación realista y sin poder disponer de la fortuna blanquera para el mantenimiento de la casona, probó ser demasiado para estos empobrecidos esclavos que la habitaban. Cuando el Libertador entra en la ciudad en 1821 la situación física de la Blanquera no era buena y empeoraba día a día. El escritor Argenis Agüero nos presenta en su libro otro punto de vista...

"Eran precisamente 2 de estos esclavos, hijos de la criada Germana, los propietarios de la Blanquera en 1821, epoca en que El Liberador estuvo en San Carlos haciendo los preparativos para la jornada epica de Carabobo, lo cual desmonta la falaz version acerca del permanencia del heroe en dicha casona, tal como lo afirma el Dr. Carrillo Moreno en su libro. Lo cual fue repetido por autores que, sin investigar su veracidad se hicieron eco de ello, creando una conseja que se expandio y asento en el colectivo regional como si se tratase de un hecho verdadero"


Al final de 1821, después de la victoria final de los patriotas en Carabobo, Carlos Miguel Blanco (el hijo de María Germana, ya difunta) se presenta ante las autoridades de la ciudad con un largo documento pidiendo su derecho a los títulos de la "Gran Posesión Blanquera" perdidos por el desorden de la guerra. Los pleitos con los Salazar siguen por décadas, recién en 1843 por fin los Blancos pueden disponer de su legítima herencia, pero para entonces la Blanquera ya estaba escombrosa.

Sin embargo, Otro hecho tubo relación en torno a esta casa como lo fue el asesinato del General Ezequiel Zamora, el 10 de enero de 1860 frente a la Iglesia San Juan, donde una bala perdida le quitó la vida. En torno a este hecho existe un legajo de documentos oficiales que reposan en el Archivo Histórico de Miraflores bajo el título “LA VERDAD HISTÓRICA SOBRE LA MUERTE Y ENTERRAMIENTO DEL GENERAL EZEQUIEL ZAMORA” preparado personalmente por el entonces Presidente Provisional de Venezuela, General Cipriano Castro, quien lo dedicó a la Academia Nacional de la Historia (1904). Acompañan al relato del General Castro una serie de testimonios de personajes que incluso acompañaron al General Zamora en el momento de su muerte y posteriormente en los diversos enterramientos.

"al amanecer del 10 (10-01-1860) el Estado Mayor del Ejército Federal, pasa de la histórica casa de la Blanquera a la plazoleta de la Iglesia de San Juan. Templo que desde la época de la Independencia se mantenía casi en escombros. Desde su torre había escalado Zamora, traza este su plan de ataque, después de haber estudiado minuciosamente las posiciones de los sitiados."

Vale resaltar le hecho que el entonces presidente General Cipriano Castro, menciona a la casa la Blanquera dándole la connotación de histórica debido al reconocimiento personal del hecho independentista.

Desolación y ruinas[editar]

Luego de su abandono tras los tiempos de la guerra de la independencia, la Blanquera más nunca fue habitada. Su estructura sobrevivió el saqueo por los españoles, la guerra a muerte y los elementos, pero no las guerras internas de las familias Blanco y Salazar. Fueron estas guerras internas lo que finalmente destruyó el solar de los descubridores de Apure, convirtiéndolo así en solo una sombra de su gloriosa existencia. Estos descendientes fueron rentando lo que quedaba de la estructura, que luego terminó vendiéndose por parte. La última porción de la Blanquera había sido vendida por solo 100 bolívares. La indiferencia y la ignorancia habían hecho de la casa Blanquera un esqueleto tirado a las puertas de San Carlos de Austria. Tal fue su destrucción que estuvo muy cerca de haberse perdido para siempre, que así con sus paredes caídas y cubierta de vegetación, lo que quedaba de su estructura era de miedo y leyenda para la gente del pueblo. En las palabras del Dr Carrillo Moreno:

"Ahora no hay Blancos para la conquista de grandes territorios habitados por indios salvajes, ni para la fundación de ricas heredades, ni para la lucha del noble ideal. Los Blancos de esta época no hacen otra cosa que ir a los registros a vender los despojos de su pretérita grandeza"

Precisamente en estos 100 años de abandono, las inmensas ruinas inspiraron leyendas locales y cuentos de tesoros y fantasmas, ejemplo de esto lo vemos en el libro de Arturo Uslar Pietri “30 hombres y sus sombras”. En él, en la historia corta de “La Blanquera” las sabandijas del pueblo le tienen miedo al espanto de la Blanquera pero en su curiosidad por el tesoro los hace aventurar dentro de la oscura casona con escalofriantes resultados. Finalmente la ilustre casa fue expropiada por su abuso y abandono el 20 de octubre de 1942 pasando así permanentemente a la Entidad Federal.

En la actualidad[editar]

La Blanquera fue parcialmente rescatada de sus ruinas años más tarde. En 1977 fue inaugurada con una ceremonia, en la cual participaron los descendientes de la "Sucesión Blanquera" (hoy de apellido Guillen) y entonces fue declarada como monumento histórico nacional. El arquitecto italiano Graziano Gasparini dirigió la reconstrucción "parcial" de esta casona, que ahora sirve como museo y casa de cultura. Decimos parcial porque la Blanquera era no solo una casa de alto, o sea de 2 pisos, sino que, según excavaciones, su magnífica estructura se extendía mucho más del 20% que hoy día existe. En el interior hay objetos de la época colonial, como una antigua imprenta y la campana de la iglesia de San José de Mapuey, la cual tiene marcada la fecha de 1801, además de cuadros y fotografías históricas.

Referencias[editar]

  • Carrillo Moreno, José (1961). Biografía de la casa Blanquera. Caracas Italgrafica. 
  • Gasparini, Graziano (1965). Arquitectura colonial en Venezuela. Academia Nacional de la Historia. 
  • Herrera-Vegas, Diego Jorge (1987). Familias coloniales de San Carlos. Biblioteca de la academia nacional de la historia.