Indicación geográfica

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La indicación geográfica (IG) es un nombre utilizado para designar un producto agrícola, alimenticio o de otro tipo, que posee un origen geográfico determinado y cuya calidad o reputación se debe a dicho lugar de origen. Habitualmente, consiste en el nombre de la localidad, región o país de origen de tales productos.

Debido a que las cualidades del producto provienen del medio geográfico en que se elaboran, la indicación geográfica supone un vínculo entre el producto y el lugar de origen.

Índice

Ejemplos de indicaciones geográficas [editar]

Estos signos son aplicables a una amplia gama de productos, entre otros, se puede mencionar a "Roquefort" utilizado para designar a un queso producido en Francia.

Sin embargo, no se limita sólo a las productos agrícolas, ya que puede servir para destacar las cualidades particulares de un producto que sean consecuencia de factores humanos propios del lugar de origen. Se cita como ejemplo de esto último a la indicación geográfica "Swiss" (suizo), protegida en numerosos países y utilizada para designar productos fabricados en Suiza.

En España, es destacable la identificación geográfica protegida (IGP) en el cordero, una certificación avalada por la Comisión Europea, cuyo objetivo es designar la denominación de la carne de cordero cuya producción, transformación y elaboración posee un origen geográfico determinado, y cuya calidad o reputación se debe a dicho lugar. Este sello (IGP) es muy importante y en la actualidad existen diferentes denominaciones de origen: Cordero Segureño, Ternasco de Aragón, Lechazo de Castilla y León, Cordero de Extremadura, CORDEREX, Cordero Manchego, Cordero de Navarra.

Se trata de un distintivo que verifica que los productos con el sello de IGP se encuentran dentro de la lista de productos agroalimentarios de origen, cualidad y calidad certificada, protegidos por las normas de la Unión Europea. Cada vez más, los consumidores reclaman una mayor transparencia sobre los productos que adquieren o consumen, de ahí la necesidad de contar con figuras de protección que reconozcan y certifiquen su procedencia, calidad, así como otros aspectos relativos al control, la transformación y la seguridad alimentaria.

En el caso de la IGP de la carne de cordero español lleva implícito un estricto programa de control que consiste en el seguimiento que se hace a los corderos desde su nacimiento hasta la circulación de la carne en el punto de venta. Además, se controla el origen, la raza, la producción, la alimentación, la sanidad, el transporte, el sacrificio y la distribución a los establecimientos para la venta al público. En este sentido, los corderos deben sacrificarse antes de los 35 días de vida en el caso del lechal y entre 60 y 90 días en el caso del cordero recental. El peso de la canal en frío debe oscilar entre los 10 y los 15 kilogramos para el Recental y los 4,5 kilogramos a los 7 kilogramos el Lechal, después del periodo de oreo. Asimismo, su presentación debe ser completa sin anomalías congénitas u otras deformaciones, sin tintes ictéricos (amarillos) y con un sangrado correcto.

Regulaciones [editar]

Unión Europea [editar]

De acuerdo con la normativa de la Unión Europea, se protege la indicación geográfica protegida (IGP) si el vínculo del nombre del producto con el medio geográfico sigue presente en al menos una de las etapas de la producción, de la transformación o de la elaboración. Además, el producto puede beneficiarse de la buena reputación de la región geográfica.

Véase también [editar]

Enlaces externos [editar]