Gritos independentistas en Colombia

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Este artículo trata de la historia del actual territorio de Colombia entre el período entre 1809 y 1812.

Si bien casi todos los colombianos conocen la historia del 20 de julio de 1810, los sucesos ocurridos en Santa Fe ese día no fueron ni los primeros ni los últimos de una serie de eventos que ocurrieron alrededor de esa fecha y que definen el nacimiento de una nueva república. La importancia del 20 de julio radica en que Santa Fe era la sede virreinal y los sucesos allí ocurridos repercutieron en el resto del territorio.

La crisis institucional en España y otros antecedentes[editar]

El principal detonante de la crisis colonial en hispanoamérica fue la crisis institucional surgida en la metrópoli cuando Napoleón Bonaparte logró la abdicación de Carlos IV en favor de Fernando VII y de este último en favor de los Bonaparte, quedando José Bonaparte como el nuevo rey de España y sus colonias.

Tras el arresto de Fernando VII por los Bonaparte, se formaron diversas juntas en España reclamando la legitimidad del depuesto rey Borbón, constituyéndose en gobiernos regionales que se opusieron a la invasión francesa, en lo que se conoce como la Guerra de la Independencia Española.

Junto con muchas otras autoridades españolas en el Nuevo Mundo, el Virrey Antonio José Amar y Borbón declaró su lealtad a la Junta de Sevilla. Muchos españoles en Europa estaban dispuestos a reconocer a América, no como colonia, sino como parte integral del territorio español, pero la participación de americanos en las juntas españolas fue mínima y las autoridades españolas en América procuraron evitar el surgimiento de juntas propias en América. En 1809, la junta formada en Quito fue duramente reprimida. Por otro lado los canales oficiales reportaban que la guerra contra los franceses se estaba ganando, lo que contradecía los reportes extraoficiales sobre derrotas de las distintas juntas ante el ejército napoleónico. La aristocracia criolla temía que, en su afán de conservar el poder, el virrey declararía su lealtad al usurpador francés llegado el momento.

Si bien la crisis institucional en España fue un detonante, también fue la oportunidad esperada por varios líderes autonomistas e independentistas. Desde inicios de la colonia, pero especialmente desde que los borbones asumieron el trono de España, la administración de las colonias estaba centrada por las personas que tuvieran influencia en las cortes españolas y en la casa de contratación de Sevilla, posición que no favorecía a los súbditos nacidos en América.

El rey Carlos III, como un típico déspota ilustrado de la época, fomentó las artes y permitió la entrada de las ideas de la ilustración en América, mientras que ejercía un poder político fuerte. Carlos III apoyó a las colonias inglesas en su guerra de independencia, comprometiendo el fisco y promoviendo la imposición de nuevos tributos destinados a subvencionar la defensa de los intereses españoles en el Caribe. Estos hechos provocaron en los años 1780 un rompimiento de la pax hispanica que había regido a las colonias españolas desde su creación. La Insurrección de los comuneros en la Nueva Granada y la sublevación de Túpac Amaru en el Perú evidencian esta nueva realidad.

Carlos IV no se caracterizó por su férreo control del poder. Más interesado en las ciencias dejó la política en manos de sus ministros quienes, especialmente en el caso de Godoy, promovieron reformas liberales en muchos aspectos sociales mientras relegaba cada vez más a las colonias y a los súbditos en las colonias como de segunda.

La persecución que sufrieron personajes como Antonio Nariño, quien había traducido y publicado la declaración de derechos humanos para distribuirla en Santa Fe y el poco caso hecho a Camilo Torres quien había publicado una serie de cartas agrupadas como el Memorial de Agravios, aumentaron el descontento de los criollos en materia política.

Por otro lado, España había impuesto una serie de restricciones comerciales en las colonias, las cuales les imposibilitaba comerciar entre sí y mucho menos comerciar con otras naciones como el Reino Unido o los Estados Unidos. Todas las relaciones comerciales eran decididas desde España, quien, por otro lado, era incapaz de sostener la demanda en sus colonias.

El influjo de ideas liberales y las restricciones políticas y comerciales, crearon el descontento que fue catalizado por la crisis institucional española de 1808.

Memorial de Agravios - 1809[editar]

Aunque el "Memorial de Agravios" no tuvo efectos políticos de importancia en su época y sólo lo conocieron contadas personas, su texto sirve, mejor que cualquier otro documento, para precisar la profundidad de los cambios que estaban operándose en el clima político de América y la altiva resolución que tenían los criollos (algunos Realistas y otros Independentistas) de intervenir en el gobierno de los Dominios del rey Fernando VII de España, reclamando al rey igualdad de representación para las provincias de América al mismo nivel de las de España, alegando sus títulos de descendientes de los conquistadores y de herederos legítimos de la hegemonía que ellos establecieron sobre las poblaciones aborígenes de América, a las que miraban con mayor menosprecio que sus mismos antepasados.

En 1809, antes de que sucedieran los hechos de El Florero de Llorente, el Cabildo de Santafé creyó conveniente dirigir una "Representación" a la Suprema Junta Central de España (localizada en Sevilla) y para redactarla se comisionó a uno de los capitulares, a don Camilo Torres, quien elaboró el famoso documento conocido en nuestra historia con el nombre de "Memorial de Agravios". Por razones que se ignoran, el Cabildo no acogió dicho escrito cuando se le presentó. José María Cárdenas, descendiente de Camilo Torres, comentó que «el Cabildo se intimidó cuando le fue presentado el proyecto de la Representación y resolvió archivarla. Luego que se efectuó la transformación política (del 20 de julio), se pensó más de una vez en imprimirla y dificultades del momento lo impidieron siempre; de lo cual resultó que se conservara inédita en todos los seis años de la primera época», hasta que se publicó en 1832

El 20 de julio en Santa Fe[editar]

Si bien los sucesos de Santa Fe del 20 de julio de 1810 no constituyeron el primer grito de independencia, tienen la importancia de haber ocurrido en el centro del poder colonial del Virreinato de la Nueva Granada. Con la deposición y el arresto del Virrey, el Virreinato dejaba de existir de facto.

Al igual que con los otros episodios, los sucesos no fueron espontáneos sino planeados con anterioridad, y los últimos detalles de la planeación ocurrieron el 19 de julio en el Observatorio Astronómico.

El plan de los rebeldes era aprovechar la pronta llegada del Comisionado Regio Antonio Villavicencio a Santa Fe, para que, con el pretexto de un homenaje, hacer relucir las diferencias entre los chapetones (como se les llamaba a los nacidos en España) y los criollos y formar una reyerta en medio del día de mercado. En medio de la reyerta se arengó al pueblo a exigir cabildo abierto, el cual fue utilizado para deponer a la Real Audiencia y crear una nueva Junta de Gobierno.

Las milicias en Santa Fe estaban comandadas por Antonio Baraya quien se encargó de neutralizar a las unidades más realistas y permitir que los sublevados tomaran el poder sobre las autoridades nombradas desde España.

Al igual que las otras juntas, la de Santa Fe juró lealtad a Fernando VII. Adicionalmente nombró como presidente al, hasta entonces Virrey, Antonio Amar y Borbón, constituyéndose esta última en la menos popular de las medidas. Finalmente el 25 de julio, se despojó a Amar y Borbón de sus privilegios y se le arrestó.

Los primeros enfrentamientos bélicos[editar]

Hacia el 20 de julio no todas las provincias españolas en el virreinato de Nueva Granada reconocieron el poder de las nuevas juntas, y en muchas de ellas, incluyendo la propia junta de Santa Fe, había serios enfrentamientos entre las facciones que querían un rompimiento más radical con España y aquellas que sólo buscaban algo más de autonomía política.

La principal amenaza provenía de Popayán sobre el Valle del Cauca (Cali) y Santa Fe envió un ejército para proteger a Cali y liberar a Popayán.

La independencia de Cartagena[editar]

Si bien las Juntas de Gobierno que se habían formado en América estaban formadas por personas con un ideal más autonomista que legitimista y la lealtad a Fernando VII fue más un pretexto, el hecho es que en 1810 ninguna se atrevió a declarar la independencia absoluta de España.

La primera Junta en declarar la independencia en el antiguo territorio del Virreinato fue Caracas, el 5 de julio de 1811. En el actual territorio de Colombia Cartagena de Indias lideró igualmente el camino, aunque los motivos pueden ser más políticos por el enfrentamiento de los distintos partidos que formaban la Junta de Gobierno.

Con el apoyo popular (incluida una mayoría de mestizos, pardos, mulatos y negros libres), los hermanos Lastra desafiaron el poder del más moderado Diego Giraldo de La Castella. La bandera de la independencia absoluta sirvió a los bolivarianos para convocar el pueblo contra los colombinos.

La Plaza Fuerte de Cartagena de Indias era la segunda ciudad más importante del Nuevo Reino de Granada, después de Santa Fe, y mucho más integrada a la capital virreinal que Caracas. Los hechos ocurridos en Cartagena precipitaron la declaración de independencia absoluta en las demás ciudades del Nuevo Reino.

La formación de los dos estados[editar]


Predecesor:
Historia del Virreinato de Nueva Granada
Historia de Colombia
Época de la independencia
Gritos independentistas
Sucesor:
Patria Boba

Véase también[editar]