Economía del Porfiriato

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* Díaz.

En el Porfiriato se dieron grandes transformaciones económicas propicias por la inversión extranjera, principalmente estadounidense y europea. México creció en gran medida gracias a estas inversiones, que consigo trajeron infraestructura para ferrocarriles y medios de comunicación como el teléfono, el telégrafo y la electricidad.[1]

El comercio fue una de las actividades económicas que más crecieron durante el Porfiriato. Se suprimieron las alcabalas y el gobierno se encargó de fomentar el comercio exterior, que alcanzó niveles nunca antes vistos desde 1805. El aspecto negativo de esto fue el crecimiento de las importaciones de productos elaborados con alta calidad, por lo que la balanza de pagos creció desfavorablemente a México. La industria siguió en el primer puesto de exportaciones mineras y además inauguró otros rubros como la industria siderúrgica, la de transformación, la textil y la industrial. Las ciudades que más crecieron fueron Puebla, Guadalajara y Monterrey.

La existencia de terrenos baldíos cuyos títulos otorgados en la Colonia no se reconocieron propició que muchas de ellas pasaran a manos de las familias más poderosas del país creando latifundios. Más de 30 millones de hectáreas constituyeron haciendas en el norte y en Quintana Roo. Los latifundios fueron la base de la economía del país y una de las principales causas de la Revolución mexicana.


Revolución de la economía[editar]

Con el porfirismo la economía mexicana entró en la fase capitalista; sus diferentes áreas de producción fueron incorporadas, en mayor o menor medida, al sistema económico de los países industrializados.

México tuvo que defenderse de los países desarrollados para integrarse al proceso capitalista de producción.

Dicha dependencia se basó en la inversión de capital y tecnología que los empresarios extranjeros -latinoamericanos, ingleses, alemanes y franceses - hicieron en México.

Mas había otro interés que impulsaba a las potencias industrializadas a invertir en países como México, ricos en recursos naturales pero pobres en dinero y tecnología. Ese móvil era de carácter político y obedecía a la competencia imperialista que se daba entre las potencias por el dominio del mundo.

La inversión de capitales y tecnología en México resultaba en provecho de la economía. Si antes no se habían interesado en México, era porque la economía de México era baja, la economía del país no garantizaba la seguridad que exigían para sus capitales y las vidas de sus hombres.

La condición de dependencia con la que la economía mexicana entró al sistema capitalista, todas las ramas de la producción que se desarrollaban en el periodo porfirista estuvieron sujetas a las necesidades del mercado externo.

Durante el porfiriato se produjo en México un notable crecimiento económico, una considerable expansión de las vías de comunicación y de los centros urbanos, y una imagen de solidez en el extranjero que el país no había logrado obtener hasta entonces.

En el proceso económico, como en el político, se distinguen dos fases: la primera, iniciada alrededor de 1880 y concluida en 1895, se caracterizó por los esfuerzos gubernamentales tendientes a equilibrar las finanzas, modificando el sistema de impuestos para captar más ingresos, reduciendo al mismo tiempo los gastos presupuéstales y pudiendo llegar así a un arreglo de la deuda pública interna y externa, y a la solución de la crisis financiera que azotara el país entre 1891 y 1893. Esta primera fase sentó las bases para que en la segunda (1896-1910) se lograra el equilibrio del presupuesto federal y la obtención de superávits por primera vez en la historia de México.

EN LA AGRICULTURA Políticas agrarias. 1881 el gobierno promulgo una serie de leyes por medio de las cuales ponía a disposición de compradores privados, y a precias muy bajos, las tierras consideradas como baldías.

Este proceso, por el cual fueron expropiadas tierras que en realidad no eran baldías esta indisolublemente ligado a la ley Lerdo que, expedida en 1856, tuvo como consecuencia la formación del latifundismo laico y el despojo de las tierras pertenecientes a comunidades indígenas, con los consiguientes problemas sociales.

La ley que amparo la exportación de tierra y que entre 1884 y 1907 afecto alrededor de 49 millones de hectáreas, fue la llamada ley de Deslinde y Colonización de Terrenos Baldíos promulgada en 1883, las zonas deslindadas sin que sus auténticos dueños pudieran hacer valer sus derechos, pues carecían de titulo de propiedad, y en los casos en que tal documento existiera, no correspondía a las normas vigentes, desconocidas por la mayoría de los indígenas.

La ley de 1883 sobre las tierras supuestamente baldías autorizaba a los colonos, ya fueran extranjeros o mexicanos, a denunciar las tierras inactivas y a construir compañías deslindadoras, con las que el gobierno establecía contratos. Los colonos o las compañías recibían como pago un tercio de las tierras deslindadas, y les concedía además el derecho de adquirir los otros dos tercios con tarifa preferenciales.

Las misma ley fijaba como extensión máxima para cada concesión de tierras “baldías” el límite de 2500 hectáreas, con lo cual se pretendía crear propiedades privadas modernas que pudieran ser adquiridas por pequeños y medianos agricultores; esta cláusula nunca se respetó y fue abolida años más tarde.

Algunos casos en que se deslindaron terrenos verdaderamente baldíos, como en los estados del norte de la República, poco poblados y mal comunicados, en donde tales tierras pasaron a ser propiedad de compañías y de particulares, extranjeros, principalmente estadounidenses e ingleses. En el norte hubo despojo de tierras comunales indígenas como la de los yaquis y mayos en Sonora, grupos étnicos que padecieron una terrible guerra de exterminio debido a su resistencia. En el sur y sureste, los estados en los que se dio en mayor grado el deslinde de tierras, con el consecuente daño para las comunidades indígenas, fueron: Chiapas con 3 millones de hectáreas, el 40% de la superficie total del estado; la costa de Oaxaca donde más de 300 mil hectáreas pasaron a manos de particulares; la costa de Quintana Roo, con 40 mil hectáreas; en Tabasco fue deslindado cerca del 50% del territorio; en Veracruz poco más de 100mil hectáreas, y en Tamaulipas 350mil. En cambio, en la zona del centro del país el deslinde solo alcanzo el 1.27% de su superficie.

El sistema de colonización y deslinde de tierras no tuvo los resultados esperados, ya que en vez de lograr la creación de la pequeña propiedad que se proponía el gobierno, el proceso origino la formación de enormes latifundios en manos de extranjeros y mexicanos, latifundios que tomaron muchas de las características del sistema de haciendas heredado de la época colonial.

EN LA PRODUCCION AGROPECUARIA Mercado Nacional. La producción agrícola estuvo encaminada mas a satisfacer la demanda de materia prima y bienes de consumo del mercado exterior, que a cubrir las necesidades del mercado interno. En la segunda mitad del porfiriato, la agricultura destinada al mercado nacional tuvo un relativo crecimiento debido a la construcción de la red ferroviaria que mejoro las comunicaciones, y al aumento de la población tanto en los centros urbanos como en las zonas de producción para el mercado externo. Pero durante la primera fase del periodo porfirista, la producción agrícola no se desarrolló, e incluso decreció, debido a la sequía que entre 1891 y 1893 provoco la perdida de las cosechas.

Alimentos y Bebidas. En primer lugar figura el maíz, el trigo, el fríjol, el chicle, el arroz, la cebada, que junto con la avena y el centeno se usó como forraje en aquel tiempo. Un lugar relevante la producción de bebidas alcohólicas, que aunque existía a nivel domestico antes del periodo, se habían empezados a elaborar a escala comercial debido al alcoholismo, la producción de mezcal, tequila y pulque a nivel comercial se desarrolló dentro del sector agrícola entre 1877 y 1895.

Materias primas. Las principales materias primas fueron: caña de azúcar, vid, algodón y otras fibras textiles; tabaco, cacao, oleaginosas, cortezas y raíces curtientes, y el añil para teñir telas.

La ganadería. Prevalecía el pastoreo nómada de ganado menor en las comunidades indígenas. El ganado mayor se criaba en las grandes haciendas especializadas. La carne y la leche se obtenía de forma rudimentaria y sin preocupación por lograr un mejor rendimiento; en cambio, la cría de ganado de tiro y de carga, destinado a la propia agricultura, el transporte, el ejército o como fuerza motriz, era objeto de un mayor cuidado y de un comercio de relativa consideración; se considera de cierta importancia la producción de lana, pieles y cueros, pues estaban destinados una actividad artesanal de gran tradición en todo el país.

El mercado exterior. La etapa porfirista coincide con el momento de expansión mundial del intercambio comercial, de productos básicos de consumo como de materias primas, agropecuarias y forestales. Tal expansión obedecía al crecimiento demográfico y al desarrollo industrial en las potencias político-económicas.

Las medidas para alcanzar el desarrollo económico propuesto por el régimen de Díaz iban encaminadas a aprovechar el interés de las economías imperialistas por explotar los recursos humanos y naturales de México, y cubrir la creciente demanda de los productos que necesitaban.

Los productos agrícolas de exportación. El producto agrícola de mayor significación fue el henequén, se había usado para fines domésticos y semiindustriales, pero en la nueva situación de la economía en el porfiriato, la gran resistencia y flexibilidad del henequén lo convirtieron en el producto ideal para satisfacer la gran demanda de fibras duras que requerían los países industrializados en la fabricación de hilos y cordeles para engavillar. El henequén pudo explotarse de forma mas efectiva gracias a la invención de una maquina para desfibrar las pencas del agave. Tal auge estuvo sostenido por los hacendados yucatecos que monopolizaban la exportación del henequén por un consorcio estadounidense que monopolizaba la demanda y por el trabajo casi esclavista de gran parte de la población maya y de los indígenas de otras regiones que como los yaquis, fueron llevados por la fuerza a trabajar en la región henequera. Después del henequén fueron las resinas, principalmente el hule, el caucho y el chicle, donde se daban de forma silvestre, fundamentalmente en los bosques de Chiapas, Tabasco, Campeche, Quinta Roo, y las costas de Colima y Oaxaca. Las demás materias primas se dedicaron al mercado de exportación el algodón, el ixtle y otras fibras, plantas tintóreas y algunas medicinales.

Artículos de consumo para el exterior destaca el café. El mercado más importante fue el estadounidense, aunque también se exportaba café a España, Francia, Alemania e Inglaterra.

Hacia 1880, el estado de Veracruz producía las dos terceras partes de la cosecha nacional; le seguía Colima con un sexto, y el resto provenía de Chiapas, Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Tabasco. Después s se cultivaba también en Jalisco, Tamaulipas y Durango. Otros productos de consumo dedicados al exterior fueron el garbanzo, la vainilla, el tabaco, la caña de azúcar, etc.

También se introdujeron los productos pecuarios al mercado de exportación. Se exportaba ganado bovino en pie, pero sobre todo los subproductos como cueros y pieles. La exportación de estos productos, como la de muchos otros, era controlada por extranjeros que se habían organizado en compañías o formaban familias rurales.

Las inversiones extranjeras. El sector agropecuario y forestal, su penetración estuvo relacionada con las facilidades y concesiones que otorgo el gobierno mexicano para adquirir tierras y explotarlas.

Estados Unidos, cuyo capital habría de aumentar aceleradamente durante el porfiriato, hasta llegar a convertirse en importante poseedor de latifundios, y cuya penetración se extendió a casi todos los estados de la República Mexicana; Francia, dedicada a la inversión bancaria para el crédito agrícola; Gran Bretaña, se inclinó marcadamente por la inversión especulativa y, Alemania centrada en la producción de café en Chiapas.

EN EL ASPECTO MONETARIO En cuestión monetaria, lo más relevante fue la devaluación del peso mexicano, ocasionada por depreciación de la plata en el mercado internacional.

El peso mexicano se depreció rápidamente respecto a su intercambio con otras monedas. En 1870, el dólar y el peso se intercambiaban prácticamente a la par; en 1890 la relación era de un peso por 83 centavos de dólar, en 1894, un peso se intercambiaba por 51 centavos de dólar.

La acuñación de monedas de plata fue muy superior a la de todas las demás, y la seguía la de oro, en cuanto al número de piezas acuñadas. En el sistema monetario se incluía la emisión de billetes, aunque su importancia fue muchísimo menor que la de la acuñación de moneda metálica.

Entre 1881 y 1890, las exportaciones de plata acuñada representaron el 55.39% y el 80.72% del total de exportación de plata de México, y la importancia del peso mexicano en el extranjero se basaba en el alto contenido de metal puro, superior a cualquiera de las monedas existentes entonces en el mundo. Es por eso que, cuando en el mercado internacional se adoptó el patrón oro eliminando a la plata, se agravó la situación de la moneda mexicana, ya afectada por la depreciación de la plata.

La crisis económica se hizo más aguda durante los años 1891-1894 y, a partir de 1895, comenzó a solucionarse con las medidas adoptadas por el nuevo ministro de finanzas, José Ives Limantur, quien habría de colaborar, en gran parte, para alcanzar los superávits y el desarrollo que caracterizaron a la economía mexicana en la segunda fase del porfiriato.

Algunas de las primeras medidas que Limantur aplicó fueron:

•La creación de nuevos impuestos que gravaban los ramos de la producción que no habían sido afectados por la crisis.

•La reducción de los gastos y servicios públicos.

•La reducción de los gastos y servicios públicos.

•La búsqueda de nuevas fuentes de ingresos.

•El arreglo de la deuda pública mediante la ley de mayo de 1893.

Al final del año fiscal de 1895. Limantur había logrado un superávit de más de dos millones de pesos, por primera vez en la historia de México.

Transportes. Entre 1877 y 1895 se inicia el proceso de formación de la infraestructura moderna de transportes, que permitió el desarrollo del comercio-interno y exterior- en la segunda fase del porfiriato.

Tal proceso consistió en:

•La construcción de una red ferroviaria nacional.

•La realización de mejoras en los puertos.

•El establecimiento de un sistema financiero y bancario más efectivo.

•La creación de nuevas leyes para estimular el comercio.

•La ampliación de las comunicaciones telegráficas y telefónicas.

•La supresión definitiva de las aduanas internas y las alcabalas.

Expansión de los ferrocarriles. La expansión de la red ferroviaria fue el factor más importante del desarrollo comercial; entre 1880 y1910 se tendieron 18 206 kilómetros de vías, cifra considerablemente mayor que la de 1 074 kilómetros construidos durante los gobiernos de la república restaurada; pero fue entre 1880 y 1885 cuando se dio e más acelerado ritmo de crecimiento ferroviario.

En la construcción de las vías férreas nacionales se invirtieron capitales extranjeros. Las líneas de mayor longitud fueron las que comunicaron a la capital con las principales ciudades de la frontera norte. Se tendieron asimismo vías férreas que conectaban los centros de explotación agrícola y minera con los grandes mercados potenciales.

Factores de expansión ferroviaria. Los elementos que contribuyeron al crecimiento acelerado del sistema ferroviario en México destacan los siguientes:

•Una mayor estabilidad política interna, que pudo ofrecer seguridad tanto a los inversionistas como a los usuarios.

•La necesidad de transporte en gran escala.

•La llegada a la frontera mexicana de los grandes sistemas ferroviarios estadounidenses.

Comercio exterior. Las importaciones. Durante el porfiriato se incrementaron de manera considerable las importaciones, sobre todo las de insumos básicos que requería el desarrollo industrial, así como las de bienes de consumo inmediato y de alimentos.

El comercio. El crecimiento del sistema ferroviario influyó directamente en el crecimiento del sector comercial, al principio sirvió a la producción y circulación de mercancías a medida que se extendían las líneas férreas, el gobierno favorecía mas al sector exportador y a los grandes productores nacionales, otorgándoles tarifas preferenciales, mientras cobraba tarifas más altas a los productores que usaban menos el servicio, perjudicando a los proveedores internos y a los pequeños y medianos productores.

Las exportaciones. Es necesario destacar que el ritmo de crecimiento no se dio de la misma forma para todos los productos, pues debido a las demandas de los artículos requeridos por las nuevas circunstancias del mercado internacional, como el henequén, cobre, caucho, las exportaciones de esos artículos aumentaron mucho mas rápidamente que las de otros como el oro y la plata, tradicionales en épocas anteriores. Sin embargo, la plata continuo ocupando el primer lugar en relación con el total de las exportaciones.

En el segundo lugar estaba el henequén, y después de este destacaba el cobre, las fibras, la garbanza, el chile, el plomo, las pieles, las maderas finas, el caucho, los animales de tiro y las maderas de construcción.

Una característica significativa del comportamiento del sector exportador en aquellos años fue que hubo un descenso del precio mundial de los productos exportados, y un aumento en la cantidad de las exportaciones. Este rasgo fue común a todos los bienes primarios comerciados en el mundo en aquella época y, sin embargo, tal tendencia se manifestó de forma diferente según fueran los productos.

Relaciones comerciales con el exterior. Los principales países con los que México sostuvo relaciones comerciales en la época porfirista, fueron Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania y España.

El comercio exterior de México se fue integrando al mercado estadounidense cada vez en mayor porción; pero tal integración se intensificó a partir de 1880, cuando el sistema ferroviario quedo ligado al de Estados Unidos.

Por esta situación fueron siendo desplazados los mercados europeos, sobre todo Inglaterra y Francia; se redujeron a la mitad; no así en el caso de Alemania, que incluso habría de aumentar su comercio con México.

Estados unidos desempeño un papel preponderante, pues de este país se importó la mayor cantidad de bienes de consumo. Muchos productos también eran traídos de Europa, así se creó una fuerte competencia, de la cual salieron vencedores los estadounidenses, sobre todo en lo que se refiere a materias primas para la industria, maquinaria, armas, y diversos productos metálicos.

Comercio interior. El mercado nacional estuvo mejor articulado que en periodos anteriores, y sé amplio considerablemente debido a la actividad que se renovó en algunos sectores productivos nacionales; a la supresión de las alcabalas; al establecimiento de un sistema unificado de impuestos; a la construcción de los ferrocarriles y al surgimiento de una cantidad de trabajadores con poder compra, sumada a una población urbana que demandaba bienes de consumo. Los grandes mercados regionales y locales, y las áreas de autoconsumo como las haciendas, donde continuaron existiendo formas comerciales arcaicas, entre las que destaco la tienda de raya.

El sector comercial interno fue relegado a un segundo plano, para favorecer de forma prioritaria el comercio exterior. Tal circunstancia refleja el panorama mundial de las relaciones comerciales a fines del siglo XIX; cuando los países europeos industrializados estaban siendo desplazados del lugar de predominio económico mundial del que gozaban desde fines del siglo XVIII, por el creciente poderío de los Estados Unidos. Refleja asimismo la transformación que experimenta el sistema capitalista en la época, con la aparición de empresas monopólicas y el traslado masivo de capitales fuera de los países altamente industrializados o centrales. En tales circunstancias internacionales, el crecimiento económico de México no podría haberse producido de otra forma, dadas las características de su proceso histórico y las peculiaridades de sus recursos naturales y humanos para construirse en país periférico dentro del sistema económico mundial.


ECONOMIA Y GANADERIA Las características esenciales de la producción agrícola quedaron establecidas en la primera fase del profiriarto. Las medidas de hacienda de José I. Limantour fueron las siguientes:

•En 1809 otorgo una concesión a los bancos nacional de México, el de Londres, México, y central mexicano de comercio e industria. Estos bancos establecieron cajas de préstamos destinados al fomento de la agricultura. Aunque esta caja de prestamos no ayudo mucho porque muchos fondos fueron destinados a negocios ajenos a la agricultura.

•Se incrementó la producción de de algunos cultivos destinados a la exportación, como el henequén, el ixtle, la cana de azúcar, el café, y el tabaco.

•También aumento la producción de maderas finas como: la caoba, el cedro, y el ébano. Llegó a las 718mil toneladas. También hubo un incremento en las maderas finas como: encino, mezquite, ocote, oyamel, pino, y roble , aunque su incremento no fue notable.

•En la ganadería se dio una explotación en tanto forma directa como en los productos derivados. El ganado bovino fue muy importante y se destinaba en mayor parte al mercado estadounidense. Las grandes fincas de ganado pasaron al noreste y a la mesa central del país.

•En 1910 el sector agropecuario representaba un tercio del PIB es decir más que cualquier otro sector tomado de manera aislada, y la población dedicada a las actividades agropecuarias y forestales pasó d de 58% al 64%.

MINERIA La producción de minería registra un aumento notable durante el período de 1895-1910, destacando el crecimiento de los minerales industriales, la exportación tuvo un incremento del 507% de la producción minera. Los minerales preciosos tuvieron un aumento del 197%.

La industria minera se mejoró con lo siguiente:

•Se mejoró la eficacia del trabajo minero gracias a la experiencia acumulada y al aumento de conocimientos técnicos.

•Se mejoraron las técnicas de explotación de las materias primas. Se introdujeron las innovaciones tecnológicas que permitieron un mayor rendimiento de los recursos.

Todo esto se refleja en ele aumento de la producción. El capital que fue invertido fue de las inversiones extranjeras alentadas por las leyes mexicanas. Los países que más contribuyeron en la inversión fueron Estados Unidos, Francia, e Inglaterra.

Un factor importante en el crecimiento de la industria minera fue la tecnología, sobre todo con la introducción de la fuerza hidroeléctrica, esto logro que la minería reluciera los gastos y logro que la mecanización se diera más rápida. Este sector creció pero desafortunadamente hubo de destinarse casi en su totalidad a la exportación. También acabo enajenado las propiedades mineras al extranjero. Los metales preciosos estuvieron ligados a las fluctuaciones del mercado extranjero.

TRANSFORMACION DE LA INDUSTRIA

Tuvo una gran transformación notable entre 1890-1910, esto fue cuando se amplió la inversión extranjera en este sector e hicieron una gran aparición las sociedades anónimas del exterior, también se inició la participación del capital mexicano, Con el establecimiento de diversas actividades como:


Calzado textiles papelería azúcar piloncillo pacatas conservas alimenticias destilería vitivinícolas cervecerías cigarros puros papel imprenta productos químicos explosivos aceites jabones

Loza vidrio cemento siderurgia


Nuevas Fábricas se establecieron principalmente en las grandes ciudades como México, Monterrey, y Puebla. Persistía la industria débil y desorganizada, que se dedicaba a la manufactura de productos tradicionales para el mercado interno, en talleres donde operaba un pequeño número de obreros.

En cambio las fábricas modernas creció considerablemente el número de trabajadores y empezó a formarse el moderno proletariado industrial mexicano.

Las primeras inversiones extranjeras provinieron de residentes extranjeros en México.

•En el sector textil encontraron mucho capital ingles que se dedicaron a la manufactura de tejidos de yute.

•En la industria tabacalera estaba principalmente financiada por españoles , franceses ,y en parte alemanes.

•La industria cervecera fueron fundamentalmente capitales alemanes, además de algunos españoles y mexicanos.

•La industria Química estaba principalmente financiada por alemanes.

•En cuanto a la industria extractiva, la minería, el petróleo, la industria azucarera, ferrocarriles fue financiada por estados unidos.


Según Roennzweig el 71% del capital invertido fue mexicano, y el 29% fue capital extranjero.

El crecimiento de la industria se detiene y entra una fase depresiva en algunas de sus ramas, agravada por el pánico producido por la crisis financiera que estallo en Nueva Cork en octubre de 1907, lo cual tendría a México en serias repercusiones e intensificaría los problemas sociales que para entonces habrían empezado manifestarse.


Factores de crecimiento: esta rama de la producción tuvo gran importancia para el porfiriato además de que se mantuvo como productor de plata fue en este periodo donde se dio un gran aumento en de la producción de metales y sustancia minerales para uso industrial y de la producción de combustibles.

Este crecimiento se dio por principalmente a las inversiones extranjeras de capital, pero también influyeron las políticas económicas del gobierno porfirista que, por medio de una nueva legislación minera, impulso la explotación de los recursos minero-metalúrgicos.

Esta leyes concedían a toda la república extranjeros o mexicanos que quisiera dedicarse a la minería pudiera adquirir derechos de propiedad y ciertas libertades para la explotación de las mismas. Esto atrajo a mucho extranjero quienes empezaron a explotar los recursos mineros de México.

Otros factores que ayudaron a la crecimiento de la producción minera fue: el desarrollo de las comunicaciones, ferroviarias y marítimas y la introducción de sistemas tecnológicos.

Producción y comercialización: estuvo basada en la exportación de plata.

El destino principal de la producción minera fue el mercado exterior, siendo los metales preciosos , y principalmente la plata , el renglón más importante del comercio de exportación en aquella época.

Las industrias de transformación

El sector industrial ocupo el segundo lugar, después de la minería.

Sin embargo , el desarrollo de la industria no tuvo un arranque acelerado.

Algunos cambios fueron:

° El proteccionismo que brindo el gobierno a los empleados.

° La expansión de una red ferroviaria, que unifico el mercado nacional

° La devaluación de la plata , con la consecuencia del peso mexicano, que al encarnecer los productos extranjeros , estimulo la industria.

° La introducción de la energía eléctrica.

° El aumento de la producción de materias primas.

° La exportación de productos primarios

° La mano de obra barata.

Aspectos financieros y monetarios

La banca en México: En 1864 se instaló en La Ciudad de México la sucursal de un banco inglés, que tomó el nombre de Banco de Londres y México.

La únicas instituciones de crédito que tenían concesiones oficiales eran tres bancos en Chihuahua, el Banco Nacional mexicano en la capital y los permisos otorgados al Monte de Piedad.

Cuando Limantour estuvo al frente de la Secretaría de Hacienda organizó el sistema bancario a través de Ley General de Instituciones de Crédito, expedida en marzo de 1897.

Finanzas Públicas: El régimen porfirista hubo de padecer un constante déficit hacendario originado por gobiernos anteriores.

Ingresos: A partir del año fiscal 1881 y 1882 el presupuesto se dividió en tres grandes grupos: Contribuciones sobre importaciones y exportaciones , Contribuciones Interiores, Contribuciones por Servicios Aprovechamientos y Ramos menores.

En 1896, un nuevo decreto suprimió las alcabalas ya que obstaculizaban el desarrollo del comercio al aumentar el precio de las mercancías en cada localidad que tuviera que cruzar.

Egresos: Las Secretarías que en mayor proporción absorbían el gasto público fueron; Hacienda ( con cerca del 35%), Guerra y Marina ( con el 31.5 %), Fomento (con el 13.8 %) y Gobernación ( con el 8.1 %).

Deuda Pública: La situación del déficit permanente que prevaleció en México desde la independencia había obligado a los gobiernos a recurrir al crédito en varias ocasiones, México no era considerado como sujeto de crédito para la Banca Internacional.

El reconocimiento de la deuda inglesa permitió que se recobrara el crédito en el extranjero y que se pudieran concertar nuevos préstamos.

Aspectos Financieros

Sistema Bancario: Limatour ocupo el cargo de ministro de Hacienda en medio de una crítica situación financieras. Una de sus más importantes medidas fue expedir la Ley General de Instituciones Crédito, en 1897, con el propósito de reorganizar los bancos con un criterio de espelizacion que consideraba únicamente tres tipos de instituciones: bancos de emisión, autorizados para fabricar moneda en metálico y en billetes; : bancos reaccionarios que otorgarían créditos para fomentar las actividades industriales y comerciales, y hipotecarios que haría de efectuar operaciones de hipoteca sobre fincas urbanas y rurales.

Deuda externa. La renegociación de la deuda externa era un asunto de singular importancia para Limantour, porque aproximadamente el 80% de los ingresos públicos eran absorbidos por el pago anual en razón de los compromisos contraídos con los países acreedores. En 1899 Limantour acepto la proposición ofrecida por un consorcio de bancos alemanes e ingleses, según la cual se podrían reconvertir las distintas deudas con el exteriores un solo empréstito global. Pero aquella solución fue momentánea pues la crisis económica de los E.U. en 1900 repercutió en México a través de una nueva depreciación de la plata con la consecuente devaluación del peso y obviamente el aumento de la deuda externa. Esta nueva situación de crisis económica obligo al comercio mexicana recurrir a la desventajosa solución de obtener nuevos empresitos del exterior.

Para 1909 la deuda pública nacional llegaba a los 450 millones de pesos que el gobierno se obligaba a pagar con una cantidad de 42 millones de pesos anuales que equivalían al 30% de los ingresos públicos.

La reforma monetaria de 1905. La inestabilidad monetaria provocada por las continuas fluctuaciones del precio de la plata obligo al gobierno porfirista a llevar a cabo una reforma monetaria consistente en la adopción del patrón oro, estableciendo una relación bimetlica de una cantidad de oro por 32 de plata con lo que prácticamente se aceptaba la devaluación del peso mexicano en un 50% . Los propósitos de la reforma fueron:

  • Equilibrar la relación cambiaria con el exterior.
  • Nivelar la circulación interna.
  • Promover una política antiinflacionarios.
  • Fomentar el desarrollo industrial, agrícola y minero.

Consecuencias socioeconómicas de la oligarquía financiera. Una característica socioeconómica del periodo 1985-1910 consistió en la formación y desarrollo de un sector oligárquico que surgió como resultado del crecimiento económico y de los privilegios que el sistema porfirista otorgo al grupo de los científicos. Al concentrase el poder financiero en aquella aquella élite manejo en su propio provecho los depósitos de dinero que hcian las personas particulares a los bancos.

Comercio y Transporte

Comercio Exterior. Durante los años transcurridos entre1877 y 1889 las

importaciones habían sido superiores a las exportaciones en cambio en años

posteriores las facilidades creadas en la primera etapa del porfiriato hicieron

posible un considerable aumento de las exportaciones favorecido también por la

progresiva devaluación del peso mexicano. Sin embargo cuando sobrevino la crisis

del comercio mundial se contrajo la demanda externa y cayeron los precios

internacionales con el resultado negativo para México ya que se redujeran las

exportaciones en mayor medida que las importaciones.

Comercio Interior. En la segunda fase del porfiriato el comercio interior se vio

desarrollado como consecuencia de la estabilidad política y a raíz de la

construcción de ferrocarriles troncales. Tal aumento en el nivel de vida y la

favorable decisión gubernamental de suprimir las alcabalas despertaron en mucha

gente el interés por asentar las actividades comerciales. El consumo de materias

primas creció constantemente aun cuando hubo años de mala cosecha. Respecto de

la distribución geográfica del comercio interior los grandes centros de consumo

fueron en la zona central y la zona norte.

La importancia comercial de los centros urbanos obedeció a tres factores su

densidad de población, el grado de desarrollo productivo y los recursos

naturales de cada estado.

Por eso las actividades económicas observan un comportamiento homogéneo por zona

y en cambio mantienen diferencias respecto del resto del país. La agricultura

considerada como actividad primaria durante el profiriato era generalmente

practicada en todo el territorio de la República en tanto que tendió a ubicarse

en las zonas Norte, Centro y Pacífico contribuyendo a la rápida comercialización

de esas regiones ya que sus productos eran vendidos fuera y dentro de territorio

mexicano y con el producto de esas ventas se compraban en distintas zonas los

artículos derivados de otras zonas del país. La minería fue un estimulo

constante al intercambio comercial mientras que la industria todavía incidente

influía muy poco en el comercio y servía más bien a los intereses de los centro

urbanos de población que se desarrollaron en la zona Centro y Norte.

El transporte. Los ferrocarriles. En 1989 Limantour se propuso regular el

sistema de concesiones a las compañías ferrocarrileras sobre las líneas que

habrían de construirse a partir de 1900 El interés de Limantour en tal

regulación obedecía fundamentalmente a la necesidad de resolver la duda que se

planteaba respecto de si las empresas tenían derecho de propiedad absoluta sobre

las vías material rodante y edificios o si gozaban únicamente del usufructo de

los mismos.

Con base en lo anterior La Secretaria de Hacienda expidió el mismo año la

Primera Ley General de Ferrocarriles donde establecía que las concesiones

serian menos generosas y que solo se otorgarían cuando se tratara de tender

líneas férreas destinadas a satisfacer las necesidades económicas del país. De

acuerdo con la citada ley, a partir de 1900 las empresas ferrocarrileras

deberían:

  • Sujetar sus tarifas a la aprobación gubernamental.
  • Aceptar que los interventores e inspectores del gobierno observaran las obras y el manejo de los ferrocarriles.
  • Transportar gratuitamente toda clase de correspondencia y carga postal.
  • Permitir al gobierno el libre uso de sus líneas telegráficas.
  • Aceptar la disposición de que ninguna concesión se hiciera por un plazo mayor de 99 años al cabo de los cuales la empresa pasaría a ser del dominio de la nación con todas sus vías equipos e instalaciones.

La estructura social

En la segunda etapa porfirista la sociedad mexicana presentaba una problemática surgida como consecuencia de la manera que diera incorporada al proceso productivo industrial en un país que había sufrido una prolongada etapa de luchas internas encaminadas a erradicar las estructuras obsoletas heredadas del colonialismo español. Durante el porfiriato el orden y el progreso habían dado sus frutos; Mexico había entrado a la Revolución Industrial. Pero si en los países históricamente avanzados esta se había desarrollado con un precio social muy alto, el precio seria más elevado donde el progreso hubo de ser precedido por la imposición de un orden como fue la llamada paz porfiriana que obligaron al gobierno a conceder trato preferencial a los extranjeros.

La estructura socioprofrcional. Las características sociales del periodo muestran cuantitativamente en tres de los censos que se levantaron en el porfiriato y que son considerados como los más confiables de la época. Tales censos corresponden a los años en donde se puede observar como estaba formada la estructura de clases sociales en México durante el lapso en que se diera el mayor auge económico del régimen profirista al que luego siguió la decadencia del mismo.

La Hacienda Pública[editar]

Cuando Porfirio Díaz tomó el cargo de presidente de la República, se encontró con una Hacienda Pública muy austera producto de las malas administraciones de los presidentes Sebastián Lerdo de Tejada y Juan N. Méndez; buscando sanear el problema de ingresos de la nación, promulga el 8 de enero de 1885 una nueva contribución llamada Renta Interior del Timbre, la cual tendrá una gran importancia en los próximos años.
Durante el tiempo que estuvo Porfirio Díaz en la presidencia, contó con tres Secretarios de Hacienda que vinieron a darle una nueva cara la Hacienda Pública en México.

El primer Secretario de Hacienda durante el fué Manuel Dublán (1825-1891), abogado y político de ideas liberales nacido en Oaxaca, quien estuvo en el cargo de 1884 a 1891. Su aportación más importante fue el decreto sobre la creación de la renta interior del timbre el 6 de enero de 1885, entre los puntos más importantes de esta ley se encuentran:
Gravar con un medio por ciento el valor de la compra y venta de todo tipo de mercancías, y esta misma tasa aplicada a el valor de las siguientes transacciones: Ventas de fincas rústicas y urbanas, de bienes muebles e inmuebles. También de hipotecas y donaciones.
Aplicó un diez por ciento a las bebidas alcohólicas extranjeras. También se gravo con un cuatro por ciento sobre el producto de pasajes en ferrocarriles y con un dos por ciento las entradas de los espectáculos públicos de paga.
Debido a las grandes controversias que esta ley creó, Manuel Dublán se vio forzado a realizar una reforma a la ley del timbre en el mes de febrero de 1885.

El segundo Secretario de Hacienda fue Matías Romero (1837-1898), abogado y diplomático nacido en Oaxaca, estuvo en el cargo durante los años 1892-1893, y ya había sido Secretario de Hacienda durante 1868-1872 y 1877-1879. Entre sus aportaciones más importantes se encuentran:
Establecimiento de un impuesto federal a la propiedad de minas, al igual que una reforma a la ley del timbre con respecto a los tabacos labrados y a las bebidas alcohólicas. Reforma la ley del timbre para gravar herencias de la siguiente manera: a favor de descendientes 1%, a favor de colaterales del segundo al octavo grado del 2% y a favor de extraños o parientes del noveno grado en adelante, con un 3%. Realiza otra reforma a la ley del timbre para gravar fianzas, préstamos y arrendamientos.

El último Secretario de Hacienda durante el gobierno de Porfirio Díaz fue José Yves Limantour (1854,1935), político y el principal financiero en el Porfiriato, debido al total de sus contribuciones a la Hacienda Pública esta se convirtió en una institución solida y eficiente. Entre sus aportaciones se encuentran:
El decreto sobre un impuesto federal sobre todo tejido de algodón de producción nacional. Implemento los derechos sobre patente. Modificó los impuestos sobre oro y plata. Realizó varias reformas sobre la ley del timbre. Aumento la tasa a cigarros y puros recortados. Derogó el impuesto sobre sueldos de empleados particulares. Reforma a la ley del timbre con respecto a despachos y libros de contabilidad, diezmos y explosivos. Realizó un decreto que autoriza al Ejecutivo para gravar la plata y oro y fijar el valor de estos, decretó el impuesto que deben de pagar los establecimientos metalúrgicos, entre otros impuestos.


Bibliografía[editar]

    • Treviño, Héctor (1997). Historia de México. México: Castillo.
    • Esquivel, Gloria (1996). Historia de México. Oxford: Harla.
    • Moreno, Salvador (1995). Historia de México. México: Ediciones Pedagógicas.
    • Ludlow, Leonor. Los Secretarios de Hacienda y sus proyectos México:UNAM (2002).