Berenguela de León y Castilla
De Wikipedia, la enciclopedia libre
Berenguela I de Borgoña. Nacida en Segovia el 1 de junio de 1180 y fallecida en el Monasterio de las Huelgas el 8 de noviembre de 1246). Reina de Castilla (1217) y reina consorte de León (1197-1204).
Primogénita de los diez hijos del Rey de Castilla Alfonso VIII y de su esposa, Leonor Plantagenet. Era bisnieta de otra Berenguela, la esposa de Alfonso VII de Castilla y hermana de Ramón Berenguer IV de Barcelona, quien introdujo ese nombre catalán en la familia real castellana. Por línea materna era nieta de Enrique II de Inglaterra y de otra importante mujer de la época, Leonor de Aquitania
Berenguela fue la única hija de los reyes hasta 1189, cuando nació un varón, así que durante ese tiempo era la heredera del trono. La importancia que Castilla estaba adquiriendo en Europa hacía de la infanta un partido muy deseado. Así surgió un buen candidato que pidió su mano cuando tenía siete años, nada menos que Conrado, Duque de Rothenburg, quinto hijo del emperador germánico Federico I Barbarroja.
El contrato matrimonial se firmó en la ciudad alemana de Seeligenstadt en 1188, y mantenía la situación de heredera de Berenguela, lo que suponía para el emperador conseguir un reino para su hijo, y una alianza importante para el Imperio.
Conrado de Rothenburg marchó a Castilla, celebrándose los esponsales en una ceremonia en Carrión en la que el joven fue armado caballero. Pero no se trataba de una boda, pues Berenguela aun era muy joven para ello.
Poco después los reyes castellanos tuvieron un hijo varón, lo que acababa con las aspiraciones del emperador, aunque la dote de la infanta, valorada en unos 42.000 aurii, era muy generosa. A pesar de ello, la pareja no volvió a verse. Berenguela solicitó la anulación del compromiso al Papa, seguramente influenciada por agentes externos, como su abuela Leonor de Aquitania, a quien no interesaba tener en sus planes a un Hohenstaufen como vecino de sus feudos franceses. Pero estos esfuerzos no fueron necesarios ya que el duque fue asesinado en 1196.
Dos años más tarde (1198), en la ciudad de Valladolid, Berenguela se casó con el Rey de León Alfonso IX, pariente suyo en tercer grado (era su tío), naciendo de este matrimonio cinco hijos:
- Berenguela (1198 - 1235), casada con Juan de Brienne, Rey-regente de Jerusalén;
- Constanza (1200 - 1242), monja en el monasterio de las Huelgas;
- Fernando III el Santo (1201 - 1252);
- Leonor (1202);
- Alfonso (1203 - 1272), Señor de Molina y Mesa por su primer matrimonio. Se casó sucesivamente con Mafalda de Lara, heredera de Molina y Mesa, con Teresa Nuñez y con Mayor Tellez de Meneses, Señora de Montealegre y Tiedra –de este último enlace nacería la célebre María de Molina, esposa de Sancho IV de León y Castilla–.
Pero en 1204, el Papa Inocencio III anuló el matrimonio alegando el parentesco de los cónyuges, a pesar de que Celestino III lo había permitido en el momento de contraerse. Ésta era la segunda anulación tanto para Berenguela como para Alfonso, que soliciataron vehementemente una dispensa para permanecer juntos. Pero este Papa fue uno de los más duros en cuestiones matrimoniales, así que se les denegó, aunque consiguieron que su descendencia fuese considerada como legítima. Disuelto el lazo matrimonial, Berenguela regresa a Castilla al lado de sus padres, dónde se dedicó al cuidado de sus hijos.
Al morir Alfonso VIII en 1214, heredó la corona el joven Príncipe Enrique (tercer hijo varón del difunto Rey y único superviviente) a los 10 años de edad bajo la regencia de su madre (que duró exactamente 24 días, hasta su muerte) y luego bajo la de su hermana Berenguela. Comenzaron entonces disturbios internos ocasionados por la nobleza, principalmente por la familia de los Lara. Berenguela accede a cederles la tutoría del rey para así evitar conflictos civiles, pero vuelven a surgir protestas y desavenencias por parte de otros miembros de la nobleza que no están de acuerdo con la nueva tutoría. El asunto se resuelve al encontrar el pequeño Enrique la muerte de manera accidental: cuando se encontraba jugando con otros niños en el patio del palacio del obispo de Palencia, una teja fue a parar de manera fortuita a su cabeza y lo mató en el instante.
Al morir Enrique I, pasó la corona de Castilla a Berenguela, en el año 1217, y en el acto de proclamación renunció al trono en favor de su hijo Fernando. Pese a que no quiso ser reina, Berenguela estuvo siempre al lado de su hijo, como consejera y ayuda, interviniendo así en la política del reino, aunque de forma indirecta.
Tras la proclamación, el rey de León comenzó a ocasionar problemas pues ambicionaba también la corona de Castilla. Fue ayudado por la familia de los Lara, siempre dispuesta a los enfrentamientos y llegó a entrar en Castilla en son de guerra, pero fueron rechazados por Fernando, por la mayoría de las ciudades, por el clero y por gran parte de la nobleza. El rey Fernando se traslada a Molina, señorío donde Gonzalo Pérez de Lara se había hecho fuerte y, gracias a la intervención de Berenguela, se firma en 1222 el Convenio de Zafra, que pone fin al enfrentamiento civil casándose el infante Alfonso con doña Mafalda, hija y heredera de Lara.
En 1230 murió Alfonso IX de León, quien quiso que le sucediera una de las dos hijas de su primer matrimonio con Teresa de Portugal: Sancha y Dulce. Pero Berenguela supo manejar el asunto de la herencia con gran inteligencia y maestría, se reunió en Benavente con la madre de las infantas, y consiguió que éstas renunciaran al trono en favor de su hermano Fernando a cambio de una sustanciosa cantidad de dinero y otras ventajas. Es lo que se llamó Tratado de las Tercerías. De ese modo se unieron para siempre León y Castilla en la persona de Fernando III el Santo (1230).
Continuando con este papel de reina madre se encargó de buscar un buen partido para su hijo. Lo hizo en la familia imperial, con la misma a la que no había llegado a emparentar cuando fracasó su unión con Conrado de Rothenburg. La princesa era Beatriz de Suabia, hija del duque Felipe de Suabia, y nieta de dos emperadores: Federico Barbarroja e Isaac II Ángelo. Este matrimonio con una familia tan importante elevaría la alcurnia de los reyes de Castilla y permitiría que Fernando participase en los asuntos europeos de forma activa. Además hay que mencionar que no tenían ningún parentesco, con lo que se evitaría futuros problemas.
Se ocupó del mismo modo de procurar buenos enlaces para sus otros hijos, como el de su hijo Alfonso con Mafalda de Lara, o el de Berenguela con Juan de Brienne. Éste último matrimonio fue interesante, ya que era el resultado de una maniobra de Berenguela para acercar a su hijo el trono de León en momentos en que era inseguro. Cuando el monarca leonés puso a sus hijas como herederas, comenzó a negociar el matrimonio de una de ellas con Juan de Brienne. Pero Berenguela se supo adelantar, y tras entrevistarse con el novio, consiguió un compromiso formal entre él y la infanta Berenguela. De esta manera quitaba a las infantas de León un marido capaz de reclamar el reino.
Intervino también en el segundo matrimonio de Fernando III tras la muerte de Beatriz de Suabia, aunque habían tenido suficiente descendencia, pero "con el fin de que la virtud del rey no se menoscabase con relaciones ilícitas". En esta ocasión la elegida fue una noble francesa, Juana de Danmartín, candidata de la tía del rey y hermana de Berenguela, Blanca de Castilla, reina de Francia por su matrimonio con Luis VIII de Francia.
Berenguela ejerció como una auténtica reina mientras su hijo Fernando se encontraba en el sur, en sus largas campañas de Reconquista de Al-Andalus. Gobernó Castilla y León con la habilidad que siempre la caracterizó, asegurándole el tener las espaldas bien cubiertas. Se entrevista por última vez con su hijo en Pozuelo (Ciudad Real) en 1245, tras lo cual vuelve a Castilla, muriendo al año siguiente.
Se la retrata como una mujer virtuosa por los cronistas de la época. Fue protectora de monasterios y supervisó personalmente las obras de las catedrales de Burgos y Toledo. Del mismo modo, también se preocupó de la literatura, encargando al cronista Lucas de Tuy una crónica sobre los reyes de Castilla y León, siendo también mencionada en las obras de Ximénez de Rada.
| Predecesor: Enrique I |
Reina de Castilla 1217 |
Sucesor: Fernando III |

