Dermatobia hominis

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Dermatobia hominis
Ver macaque 2.jpg
Larva de Dermatobia hominis
Clasificación científica
Reino: Animalia
Filo: Arthropoda
Clase: Insecta
Orden: Diptera
Suborden: Brachycera
Familia: Oestridae
Subfamilia: Cuterebrinae
Género: Dermatobia
Especie: D. hominis
(Linnaeus, 1781)
Un imago hembra.
Su mapa de distribución.

El rezno (tórsalo) (Dermatobia hominis), (del griego δέρμα, piel + βίος, vida, y del latín hominis, de los humanos, o sea, que vive en la piel de los humanos) es una especie de díptero braquícero. Es la única mosca de la muerte o éstrido que parasita al ser humano.

Esta especie es nativa de gran parte del continente americano, desde México hasta el norte de Argentina y Chile, aunque no es lo suficientemente abundante ni perjudicial como para ser considerada una auténtica plaga. Las erupciones que producen en la piel muestran poca tendencia a infectarse, probablemente porque la propia larva secreta antibióticos como estrategia adaptativa para que la propia larva disponga de alimento en buen estado. La infección es mucho más probable si la larva es sólo parcialmente extraída al intentar eliminarla, dejando restos bajo la piel.

Ciclo biológico[editar]

La hembra de esta especie atrapa al vuelo hasta 40 especies de dípteros como la mosca doméstica o diversos mosquitos y deposita de quince a treinta huevos en su vientre (un adulto secuestra unos 16 ayudantes a lo largo de su vida). Cuando el vector se posa sobre un vertebrado, los huevos eclosionan con su calor. Entonces las larvas intentan colocarse bajo la piel, introduciéndose por un folículo piloso, herida o el agujero de la picadura (en caso de ser transportado por un mosquito). Esta parasitación se denomina en general miasis, lo mismo que cualquier otra en la que el parásito sea un díptero.


Allí se desarrollarán alimentándose del huésped y tras 8 semanas salen al exterior cayendo al suelo, convirtiéndose en crisálida. Después de varias semanas nacerá el adulto.

Comparación de la larva de Dermatobia hominis con una moneda.

Para que pueda completar su desarrollo bajo la piel, la herida no debe infectarse. Es posible incluso que la larva realice secreciones para evitar la infección mientras se está alimentando, por lo que el huésped no suele correr peligro, salvo que la larva muera bajo la piel y no sea retirada completamente.


Diagnóstico[editar]

Se presenta en la piel una lesión eritematosa, forunculoide, dolorosa, con un orificio central y que exuda líquido sanguinolento o purulento. Es posible visualizar su respiración analizando la lesión con un dermatoscopio.

Remedios[editar]

Las larvas no pueden ser extraídas con facilidad debido a los fuertes ganchos situados alrededor de su abdomen, con los que se adhieren a la herida. Sin embargo, hay varias soluciones:

  • Las larvas con las que se acaba de entrar en contacto pueden ser retiradas con alcohol antes de que lleguen a introducirse.
  • Recientemente se ha descubierto que las jeringuillas de extracción de veneno pueden retirar larvas con facilidad en cualquier etapa del crecimiento. Puesto que estos dispositivos suelen formar parte de los kits de primeros auxilios en áreas de riesgo de mordedura de serpientes, ésta parece la solución más eficaz.
  • Colocar carne sobre el agujero, luego esperar por más de 3 horas hasta que salga.
  • Un remedio casero consiste en tapar el agujero de la herida con alguna sustancia tipo vaselina o similar para obligar al insecto a asomarse para respirar, pero al intentar extraerlo se puede dejar una parte de la larva enganchada dentro, por lo que también se desaconseja.
  • Otra posibilidad es permitir que la larva se desarrolle y abandone el cuerpo de forma voluntaria, aunque pocas personas estarán dispuestas a llevar dentro el parásito durante tanto tiempo, especialmente si se encuentra alojado en una zona incomoda. El grado de malestar experimentado parece depender de lo sensible que sea la zona donde se aloja.

Enlaces externos[editar]