David Edward Hughes

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
David Edward Huhges.

David Edward Hughes (Londres, 16 de mayo de 1831-ibíd., 22 de enero de 1900) fue un físico y músico británico.

Biografía[editar]

Nació en Londres, aunque su familia era de Bala (Gales). Los miembros de su familia, sus padres y tres de sus hermanos mayores, dos chicos y una chica, se ganaban la vida dando conciertos por toda Inglaterra. Con siete años emigró junto con su familia a los Estados Unidos. Como todos los miembros de su familia, tenía talento musical. Siendo aún un niño, David atrajo la atención de Herr Hast, un eminente pianista alemán aficando también en Estados Unidos, quien se convirtió en su profesor.

Cuando tuvo edad suficiente, Hughes ingresó en el St. Joseph's College de Bardstown, en el estado de Kentucky. En 1850, con diecinueve años se hizo con una cátedra en dicha universidad. Mientras ejercía como profesor de música, se centró en sus estudios de física como medio para desarrollar instrumentos eléctricos, campo que le llamaba la atención.

Hughes inventó el primer sistema de impresión para telégrafo, que patentó en 1855. La impresora telegráfica la inventó casi por casualidad. Hughes pretendía encontrar un mecanismo que transcribiera las notas musicales mientras se ejecutaba una pieza y así surgió la impresora telegráfica. El telégrafo de Hughes era un telégrafo de impresión con un teclado parecido al de un piano. Cada tecla pulsada enviaba una señal y equivalía a una letra en la impresora situada en el lugar de recepción del mensaje. Este teclado del telégrafo de Hughes es el antecedente directo de las máquinas de escribir, de los teclados de ordenador, del sistema télex, etc.

El telégrafo de Hughes superaba al telégrafo Morse, pues permitía transmitir hasta 60 palabras por minuto, frente a las 25 del sistema Morse. Además, su sistema permitía imprimir con caracteres alfanuméricos normales sobre una cinta de papel que se pegaba sobre el impreso de telegrama recibido, permitiendo su entrega directa al destinatario, eliminando la necesidad de escribir previamente el texto a mano por el telegrafista.

Como no podía comercializar su invento en Estados Unidos, donde la patente la tenía Samuel Morse, en 1857 Hughes intentó introducir su invento en su Inglaterra natal pero no tuvo éxito, por lo que lo intentó con los franceses. En Francia, su invento estuvo un año a prueba y, finalmente fue adoptado por la Dirección de Correos y Telégrafos y el emperador Napoleón III concedió a Hughes la medalla de Chevalier.

Algo similar le ocurrió por toda Europa. Los países adoptaban el telégrafo de Hughes y homenajeaban a su inventor:

  • En 1867, la Exposición Universal de París le concedió una de las diez medallas de oro diseñadas para premiar los mayores logros científicos del momento.
  • En Italia le concedieron las medallas de las órdenes de San Mauricio y San Lázaro.
  • En Rusia, en 1883, le concedieron la orden de Santa Ana.
  • En Turquía el sultán le concedió la cruz de Medjidie.
  • En Austria el rey le concedió la orden de la corona de hierro.
  • En Baviera se le concedió la orden de San Miguel.
  • En España se le concedió la Orden de Carlos III.
  • En Serbia se le concedió la orden de Takovo.
  • En Bélgica se le concedió la orden de Leopoldo.

El telégrafo de Hughes, adoptado e instalado por todos los servicios postales y telegráficos del mundo, en Estados Unidos por la Western Union Telegraph Company; permaneció en servicio hasta los años 1930, cuando fue sustituido por los aparatos teleimpresores, o teletipos. En España las dificultades en el suministro eléctrico en la inmediata posguerra -1939/1950- hicieron que se rescatara el Hughes como aparato de emergencia para los momentos de corte de energía. A principios de los años 1960, los bancos Español de Crédito e Hispanoamericano todavía utilizaban aparatos Hughes en los enlaces privados de sus oficinas centrales de Madrid con la Sala de Aparatos de la Central de Telégrafos del Palacio de Comunicaciones de Cibeles.

Además de su sistema telegráfico Hughes inventó en 1878 el primer micrófono, el micrófono de carbón. Este fue en sentido estricto el primer micrófono, dado que el teléfono de Alexander Graham Bell empleaba el mismo dispositivo electromagnético tanto para hablar como para escuchar.

Hughes construyó el micrófono para demostrar empíricamente que era posible transformar el sonido en corriente eléctrica. Hughes descubrió que los contactos imperfectos constituidos por barras de carbón variaban sus resistencia al compás de las vibraciones acústicas, por lo que si se intercalaban en un circuito que contenía una batería, se obtenía una corriente variable que reproducía fielmente las vibraciones acústicas. Cuando estas corrientes llegaban al auricular telefónico de Bell se reproducía el sonido con mucha mayor intensidad que en el dispositivo original. La palabra micrófono no fue invento de Hughes; la había utilizado mucho antes, cuando Hughes ni siquiera había nacido, Sir Charles Wheatstone en 1827.

Hughes, hombre de sobrado prestigio por en el momento, rechazó patentar el micrófono, revelando el secreto primero a la Royal Society de Londres, el 8 de mayo de 1878, y difundiéndolo entre el público general el 9 de junio de ese mismo año.

Además de sus célebres inventos, Hughes contribuyó de forma activa al estudio del magnetismo y las ondas electromagnéticas.

Hughes descubrió el principio esencial de la telegrafía sin hilos antes que Guillermo Marconi; sin embargo, su descubrimiento no fue publicado hasta el 5 de mayo de 1899. Los experimentos habían tenido lugar dos décadas antes. En 1879, Hughes demostró que era posible la recepción de señales de radio procedentes de un emisor alejado un centenar de metros. Utilizó ondas de radio para generar corriente en las limaduras de zinc y plata contenidas en una válvula voltaica. Estas partículas se movían al ser excitadas por las ondas.

Hughes murió a los 69 años el 22 de enero de 1900 en Londres.

En honor a David Edwar Huhgues, la Royal Society de Londres puso su nombre a uno de sus premios. La «medalla de Hughes» que se concede a «un descubrimiento original en las ciencias físicas, particularmente la electricidad y el magnetismo o sus usos». Este galardón se otorgó por primera vez dos años después de su muerte, en 1902, al eminente físico atómico J.J. Thomson, descubridor del electrón. Otras personalidades que han recibido la medalla Hughes son Hans Geiger, Alexander Graham Bell, Stephen Hawking y Enrique Fermi.

Enlaces externos[editar]