Cueva de los Tayos

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Cueva de los Tayos
Puerta geometrica - Cueva de los Tayos.JPG
Localización geográfica
Situación Cantón Limon
Localización administrativa
País(es) Flag of Ecuador.svg Ecuador
Características
Geología natural
Bocas 2
Desnivel -200 md
Hallazgos
Descubrimiento 1920]
Condiciones de visita
Acceso descenso vertical
Coordenadas 03°03′14″N 78°12′19″O / 3.05389, -78.20528Coordenadas: 03°03′14″N 78°12′19″O / 3.05389, -78.20528

La Cueva de los Tayos se encuentra en la República del Ecuador, en la provincia de Morona Santiago, Cantón Limón Indanza, en la zona montañosa irregular llamada Cordillera del Cóndor. Debe su nombre a ser el hábitat de aves nocturnas llamadas tayos (Steatornis caripensis), que habitan solo en un par de cuevas en Latinoamérica.

Ubicación[editar]

Cueva de los Tayos
Cueva de los Tayos
Cueva de los Tayos (Ecuador)

La Cueva de los Tayos está ubicada en la selva alta virgen a 2 km al sur del Rio Santiago y 800 metros al oriente del Río Coangos (Kuankus); según última medición en 2012 con altímetro GPS, está a 539 m sobre el nivel del mar. La cueva está situada en las tierras que pertenecen en la actualidad a los Indígenas Nativos del Centro sindical Kuankus (Coangos) - cuevas de los Tayos, y forma parte del territorio independiente de los Shuar Arutam.

Las ciudades más cercanas son General Plaza, Mendez y Santiago. El ingreso se lo realiza bajo el permiso de la corporación Cueva de los Tayos en Kuankus Hay algunas alternativas para llegar a la cueva:

  • A pie o caballo, desde el pueblo Yukiantza; existe un puente de madera sobre el río Santiago, el cual se debe cruzar, seguido de una subida de 300 m y un descenso posterior hasta el Rió Zamora. Aquí existe otro puente de madera seguido de un camino de 8,5 km hasta Coangos.
  • Con bote; desde Yukiantza se puede acceder por el Río Santiago a Coangos Bajo.
  • En helicóptero, desde Macas, donde existe un helipuerto.

Descripción[editar]

El acceso principal a la cueva consiste de un túnel vertical llamado la Chimenea. La boca o entrada es de 2 m de ancho y 15,6 m de largo en la abertura, y tiene aproximadamente 63 m de profundidad. La bajada desde el punto donde se inicia el descenso es de 90 grados en vertical, y tiene 48,9 m. El descenso solo se puede realizar utilizando un cuerda para escalar, arnés y descendedores (cada persona deberá llevarlos por su propia seguridad). Una vez que se ha descendido por la chimenea, uno se encuentra en un espacio gigante de 7,8 metros de ancho y 68 metros de largo. Luego de avanzar 20 metros hacia el Este, se presenta otra pequeña bajada de 5,6 m de altura, para definitivamente entrar a los diversos túneles que miden un total de 17,9 km, de cuales 4,9 han sido explorados hasta la fecha.

Luego de descender la segunda bajada, se encuentran unas formaciones que parecen estructuras arquitectónicas, como por ejemplo una puerta gigante, unas paredes y un túnel geométrico creados por la erosión del agua. De inmediato se continua a una sala grande o galería que tiene un largo de 2,9 km con aproximadamente 50 metros de ancho, y mantiene una altura promedio entre 15 a 35 metros.

La cueva es una formación geológica que data sus inicios a aproximadamente 200 millones de años. Las formaciones de piedra que por sus capas recuerdan a terrazas, contienen ángulos rectos y acabados con formas simétricas y perfectamente pulidos, lo que a simple vista da la impresión de que hubiese sido creado por el hombre. La formación de la cueva se debe en gran parte a la acción del agua, y posiblemente por la presencia de petroleo encontrado en la cueva. En la Cueva de los Tayos hay impresionantes formaciones de estalactitas, estalagmitas y estalagnatos que confirman la antigüedad de esta cueva.

Civilización intraterrestre[editar]

El arqueólogo sacerdote Pedro Porras, encontro lo que aparenta un enterramiento de algún cacique aborígen con sus correspondientes ornamentos fúnebres (como vasijas) hoy atesorados por el Museo Weilbauer. El argentino naturalizado Juan Moricz dijo haber encontrado signos de habitat de una civilización muy desarrollada en la Cueva de los Tayos. La más antigua civilización que se albergó en estas cuevas data del Paleolítico superior (48.000–12.000 años A.C.) donde la cueva brindó protección durante los finales de la glaciación. Aproximadamente 9000 años A.C. esta civilización abandona la cueva por el mejoramiento de Clima y se dirigen hacia el sur situándose en la parte costera del Perú y el norte de Chile.

En la época del neolítico (Edad de piedra reciente) la cueva vuelve a ser habitada a partir de los 3000 años A.C. por una civilización Pre-Shuar, esta ya usaba artefactos de cerámica lo que comprueba la Universidad de Munchen en una prueba de Carbono 14.

Aproximadamente alrededor de 1500 A.C. empiezan los primeros Shuar a situarse en la zona y se mezclan con los aborígenes de la Cueva. se tiene registro que hasta 500 D.C. la cueva es habitada. Desde ahí hasta 1900 se practican cazas de los Tayos una vez al Año. los Shuar ven la cueva con mucho respeto y creen que ahí descansan los espíritus de sus ancestros.

Exploraciones y popularización en el siglo XX[editar]

corredor simétrico al oeste de la Chimenea.

La caverna, con entrada principal a una altitud aproximada de 540 metros, fue usada desde la antigüedad por los originarios locales Shuar (o jíbaros) que descendían cada primavera con escaleras y antorchas para capturar las aves mencionadas. Las referencias escritas sobre la cueva se remontan hasta 1860 y es sabido que fue objeto de visitas por buscadores de oro y personal militar ecuatoriano en la década de 1960.

El sacerdote salesiano y documentalista italiano Carlo Crespi Croci tuvo conocimiento de la Cueva de los Tayos desde la década de 1920, debido a que se realizó un documental sobre los originarios Shuar en 1927. Una serie de piezas que al decir de Crespi le fueron acercadas por miembros de la comunidad Shuar, fueron guardadas en el Museo Privado de Carlo Crespi Croci en Cuenca (Ecuador). De tales objetos, pueden detectarse copias (casi infantiles) con reminiscencias de objetos de las culturas asiáticas mesopotámica, Shuar y pre-shuar sólo quedan algunas fotografías y vídeos, ya que la mayor parte de estos fueron vendidos y otros hurtados en el incendio de la Iglesia en 1962.

Luego, en 1969 el argentino de origen húngaro Juan Moricz sostuvo una vez más haber hallado extraordinarios tesoros en las profundidades de la cueva de los cuales se ha llevado una parte para su estudio. Según un acta notarial confeccionada a su solicitud y basada en sus declaraciones, fechada el 21 de julio de 1969 en Guayaquil:

...He descubierto valiosos objetos de gran valor cultural e histórico para la humanidad. Los objetos consisten especialmente en láminas metálicas que contienen probablemente el resumen de la historia de una civilización extinguida, de la cual no tenemos hasta la fecha el menor indicio...

Juan Moricz

Ferviente nacionalista húngaro, Moricz sostenía que los objetos mencionados eran prueba que luego del diluvio universal, la civilización habría renacido desde América en base a una cultura antigua de raíz húngara similar a la de los (Magyares). Las aseveraciones de Moricz tuvieron mayor resonancia que las de Carlo Crespi ya que fueron posteriormente popularizadas por el escritor suizo Erich Von Daniken en su obra de 1973 El oro de los dioses el cual es una fantasía acerca de lo que ha descrito Moricz a Daniken.

Tabla metálica con ideogramas conteniendo los 49 signos del alfabeto ancestral.

A raíz de esto hubo una serie de expediciones al lugar, la más conocida organizada en 1976 por el aventurero escocés Stan Hall, que incluyó al ex-astronauta Neil Armstrong, personajes importantes de la arqueología e investigación y el Ejército Ecuatoriano. Esta expedición realizó una exploración detallada de la cueva la que incluía un personal total de 120 personas, y duró aproximadamente una semana. Los británicos han extraído 4 cajones de madera sellados de gran tamaño sin exponer a los Dueños (los Shuar) su contenido, el asunto llegó hasta amenazas de armas pero no llegó a mayores.

Luego, siguieron mas expediciones con menor frecuencia. La última expedición fue en el año 2012 por el explorador polaco Yoris Jarzynski cual concluyó que la formación de la cueva es de origen natural geológica.

En publicaciones de índole ocultista se ha aseverado que la masonería de varios países se habría interesado en la época en encontrar la fabulosa biblioteca metálica de Moricz. Neil Amstrong era un importante masón de 32er grado. Asimismo un grupo de mormones llegó a creer que las planchas metálicas que están descritas en el libro del Profeta Joseph Smith son justamente las que existieron según Moricz en la Caverna Subterránea, ya que el Ángel Moroni que menciona el libro de Smith, lleva el nombre que semeja a la provincia donde está ubicado la cueva: Morona Santiago.

Permisos[editar]

La Federación Interprovincial de Centros Shuar (FICSH) con oficinas ubicadas en Sucúa (Ecuador) tiene desde el año 2008 una ordenanza particular para todos los visitantes extranjeros y nacionales, particulares y personas jurídicas que quieren entrar a los territorios Shuar. Por lo tanto es necesario sacar un permiso (certificado) de ingreso y permanencia temporaria emitida por dicha Autoridad previo al ingreso de la zona de las Cuevas de los Tayos y los Centros Shuar.[cita requerida]

El Centro sindical Indígena Kuankus, dueño legal de la Cueva, ha decidido en el año 2012 cobrar un impuesto por el ingreso a la cueva, se prohíbe sacar cualquier objeto de la cueva. Fotografiar es permitido.

La chimenea - cueva de los Tayos

Situación actual[editar]

En la actualidad existen muchas heridas entre la gente local los cuales se sienten engañados y robados por todos los investigadores y turistas. Hay muchos autores de libros que se han hecho una buena fortuna con la exposición de las Cuevas de los Tayos pero los indígenas locales no han recibido ninguna compensación o agradecimiento por ello.[cita requerida]

Después del "saqueo" de las planchas metálicas, cerámica, tablas, etc. la cueva quedó completamente sin rastros de vida. De lo poco que había de signos de vida se ha extraído, quedando solo piedras de formación geológica. Por otra parte los bienes históricos que han existido en la cueva, no se han visto en algún museo o exposición, y tampoco hay denuncias para que estos bienes vuelvan a su lugar de origen.[cita requerida]

Los nativos Shuar por esta razón no son muy abiertos para dejar ingresar a algún ajeno, pero lógicamente ofreciendo una colaboración uno puede ayudar al desarrollo de esta comunidad.[cita requerida]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

  • Porras, Pedro (1978). Arqueología de la Cueva de los Tayos. Pontificia Universidad Católica del Ecuador. OCLC 4590131. 

Enlaces externos[editar]