Cueva de Santimamiñe

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Cueva de Altamira y arte rupestre paleolítico del norte de España
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Nombre descrito en la Lista del Patrimonio de la Humanidad.
Santimamineko Kobako sarrera.jpg
Entrada a la cueva de Santimamiñe.
Cueva de Santimamiñe
Cueva de Santimamiñe

Coordenadas 43°20′48″N 2°38′12″O / 43.346667, -2.636667Coordenadas: 43°20′48″N 2°38′12″O / 43.346667, -2.636667
País Flag of Spain.svg España
Tipo Cultural
Criterios i, iii
N.° identificación 310
Región Europa y
América del Norte
Año de inscripción 1985 (IX sesión)
Año de extensión 2008
Cueva de Santimamiñe
Bien de Interés Cultural
Patrimonio Histórico de España
Declaración 17 de julio de 1984
Figura de protección Monumento
Código RI-51-0005165[1]
Coordenadas 43°20′48″N 2°38′12″O / 43.346666666667, -2.6366666666667Coordenadas: 43°20′48″N 2°38′12″O / 43.346666666667, -2.6366666666667{{#coordinates:}}: no puede tener más de una etiqueta principal por página
Ubicación Cortézubi, (provincia de Vizcaya)
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La cueva de Santimamiñe es una cueva situada en la localidad vizcaína de Cortézubi en el País Vasco (España). En ella se han hallado restos y pinturas rupestres datados en el Paleolítico Superior, en el período Magdaleniense (14.000 y 9.000 años a.d.c.). Está considerada como un icono de la cultura vizcaína y su principal yacimiento prehistórico. Está incluida en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde julio de 2008, dentro del sitio «Cueva de Altamira y arte rupestre paleolítico del Norte de España» (en inglés, Cave of Altamira and Paleolithic Cave Art of Northern Spain).[2]

La cueva se sitúa en el barrio de Basondo, al pie del monte Ereñozar (448 msnm), a 150 metros sobre el nivel del mar, cerca de la ermita de San Mamés, de donde toma el nombre, en la cuenca del parque natural de Urdaibai. Sobre la cima del monte se ubica la ermita de San Miguel.

Cerca de la cueva, formando un conjunto turístico, está el bosque de Oma, también llamado Bosque encantado de Oma, que es una obra artística realizada por el pintor y escultor vasco Agustín Ibarrola. Es un conjunto pinos cuyos troncos están pintados y que, dependiendo de la ubicación del observador, forman diferentes figuras.

Descubrimiento e historia[editar]

A comienzo del siglo XX, en sus dos primeras décadas, los hallazgos de cuevas con arte parietal paleolítico se incrementaron. Entre ellos se encuentra el de Santimamiñe. En 1916 unos chavales fueron en busca de aventura, y se adentraron en la cueva trepando (por donde ahora se encuentra una línea negra indicando el camino por el que fueron). Arrancaron unas estalagtitas gigantes, y descubrieron un pasadizo secreto en el que se adentraron y encontraron las pinturas. Los chicos avisaron a un profesor suyo del instituto de Guernica, que lo comunicó al compositor Jesús Guridi, el cual avisó a la Diputación Foral de Vizcaya, que se hizo cargo del descubrimiento.

Después del descubrimiento se realizaron varios estudios y excavaciones. El estudio principal se realizó entre 1918 y 1926, y en él participaron Telesforo de Aranzadi, José Miguel de Barandiarán y Enrique Eguren. En este estudio se excavó el yacimiento de la entrada de la cueva, en el que se encontró abundante material, y se estudiaron las pinturas de la cámara. Las conclusiones sobre el estudio de las pinturas se publicaron en 1925. Con posterioridad se han realizado otros estudios y publicaciones como la que realizó en 1960 J. M. Apellániz o el realizado por Xabier Gorrotxategi para su tesis doctoral.

En las dos últimas décadas del siglo XX se realizaron estudios para determinar el daño que se había producido en el conjunto de las pinturas. Estos estudios determinaron la necesidad de limitar el acceso para evitar la modificación de las condiciones medioambientales del microclima existente en la cavidad.

Las medidas que se adoptaron entonces, en 1997, fueron la de limitar el aforo diario a 75 visitantes y cerrar la cámara principal de pinturas.

La cueva de Santimamiñe forma parte del conjunto de yacimientos prehistóricos del arco Atlántico. En la Comunidad Autónoma Vasca hay otros yacimientos importantes que completan un amplio panorama de hallazgos pictóricos rupestres que se suman a los de Asturias, Cantabria y Aquitania.

En noviembre de 2006 la cueva quedó incluida en la candidatura del Arte Rupestre Paleolítico de la Cornisa Cantábrica para su declaración por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, que aprobó el Consejo de Patrimonio Histórico para ser presentada en 2007. Esta candidatura incluye 14 yacimientos, como Tito Bustillo y Candamo en Asturias, Ekain en el País Vasco o el Conjunto de Montecastillo, Covalanas y La Garma en Cantabria.

Monumento a José Miguel de Barandiarán, próximo a la cueva.

Ese mismo año se cerraron al público totalmente las instalaciones y se emprendieron acciones para su conservación. Estas acciones de conservación contemplaban el desmantelamiento de las instalaciones de iluminación y la limitación de las visitas al vestíbulo de la cavidad, donde se han realizado excavaciones arqueológicas, dejando el resto de la cavidad a oscuras y accesible solo para la investigación y el mantenimiento.

A partir de 2006 se pretende realizar un plan de excavaciones arqueológicas sistemático que complete el realizado entre el año 2004 y el año 2006, en el que se obtuvieron muy buenos resultados.

La cueva[editar]

La composición de la cueva de Santimamiñe es de gran belleza. Tiene una longitud de 365 metros que se podían visitar antes del cierre al público en el año 2006, y hay abundantes formaciones cálcicas con abundancia de estalactitas y estalagmitas que llegan a formar curiosas figuras. También se producen cortinas de carbonato cálcico de diversos colores que van tomando dependiendo de los óxidos que llevan las aguas.

A unos 60 metros de la entrada se abre, arriba a la izquierda, una estrecha galería que se ensancha en dos partes: la primera es la antesala de las pinturas y la otra es la cámara principal.

El yacimiento[editar]

El yacimiento situado en la entrada de la cueva proporcionó hallazgos que van desde el Paleolitico Superior hasta la época romana. El nivel relevante es el Magdaleniense, del que forman parte las pinturas y grabados. Se ha hallado un conchero que da testimonio de la importancia de los crustáceos en la alimentación de los habitantes prehistóricos.

En la totalidad de la cueva se encuentran 47 pinturas; todas representan animales. Encontramos 32 bisontes, 7 cápridos, 6 caballos, un ciervo y un oso. Todas las figuras están representadas de manera monócroma, en negro. El material utilizado para su ejecución fue el carbón.

Las primeras figuras se encuentran en la sala principal, cerca de la entrada, unos 10 m después del vestíbulo. Más adentro, en lo que se llama la zona profunda, a un centenar de metros, hay otro conjunto de figuras entre las que destacan un bisonte y un caballo.

En la antecámara hay un amplio conjunto de figuras muy deterioradas, donde destacan caballos y bisontes. Seguidamente, en la cámara principal, que tiene una forma cuadrangular con unas medidas de 4 m de longitud, 3 m de anchura y 3,5 m. de altura, es donde se encuentra el conjunto más espectacular de todo el yacimiento. Junto a la entrada hay un grupo de bisontes grabados y pintados. En el panel principal, por encima y a la derecha de la estalagmita cónica donde están las figuras anteriores, se encuentran 8 bisontes, un caballo y una línea arqueada.

El deterioro[editar]

A partir del estudio desarrollado a finales del siglo XX se constata la fragilidad del conjunto monumental y se toman las medidas de limitación de las visitas y del cierre de la cámara principal de pinturas. Se constata, así mismo, que las infraestructuras que se han implementado en la cueva para facilitar su visita por el público son altamente perjudiciales, en especial la iluminación, que estimula el crecimiento de colonias de microorganismos y vegetación, en especial en las zonas que están permanentemente iluminadas. La iluminación también tiene influencia en la temperatura de la cueva. Las estructuras metálicas producen oxidaciones y condensaciones que habría que evitar.

Otro de los factores que se advirtieron es el aumento de CO2 que producen los visitantes, a lo que se une el aumento de la suciedad, parte procedente del exterior y otra parte del polvo que se levanta dentro.

Santimamiñe, un paisaje milenario[editar]

El Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Bizkaia con la puesta en marcha del Proyecto Cultural “Santimamiñe, un paisaje milenario”, en la cual se realiza un acceso virtual en 3D que tiene lugar en un espacio preparado al efecto en la ermita de San Mamés.

Los visitantes, mediante unas gafas especiales, se adentran en un paseo por la cueva en el cual van recibiendo explicaciones en diferentes idiomas. La reconstrucción se realiza gracias a un trabajo previo de escaneado de la cueva y toma de fotografías digitales de alta definición, de donde se ha obtenido un modelo completo en tres dimensiones de todo el espacio.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

  • Prehistoria Vasca. Euskaldunak 1. Autor: J. Altuna. Editorial: San Sebastián, 1979.
  • La caverna de Santimamiñe. Autor: J.M. Apellaniz. Editorial: Publicaciones de la Excma. Diputación de Vizcaya. 1969.
  • El arte prehistórico del País Vasco y sus vecinos. Autor: J.M. Apellaniz. Editorial: Desclée de Brouver. Bilbao 1982.
  • Exploraciones en la caverna de Santimamiñe (Basondo, Cortezubi) I: Figuras rupestres. Autores: Aranzadi, Barandiaran, Eguren. Editorial: Gráficas Grijelmo. Bilbao 1925.
  • Exploraciones en la caverna de Santimamiñe (Basondo, Cortezubi) III: Yacimientos azilienses y paleolíticos. Autores: Aranzadi, Barandiaran, Eguren. Editorial: Diputación de Vizcaya. Bilbao 1935.
  • El Paleomesolítico del Pirineo Occidental. Monografías Arqueológicas III. Autor: Barandiaran. Editorial: Zaragoza 1967.
  • Historia General de Euskalerria. Prehistoria: Paleolítico. Autor: Barandiaran. Editorial: Auñamendi. San Sebastián 1988.
  • Arte paleolítico parietal de Bizkaia. Kobie. Anejo 2. Autor: Gorrotxategi. 2000.

Enlaces externos[editar]